La represión vicaria del franquismo: cuando se cebó en León con Carmen Pescador por ser alumna aventajada de Claudio Sánchez-Albornoz

Claudio Sánchez-Albornoz y su aventajada alumna Carmen Pescador del Hoyo.

En nuestra última guerra, a ambos lados del frente se sufrió la represión vicaria, delegada, aquella que se recibe en sustitución de la persona a la que originariamente se destinaba el castigo, cuando esta no se hallaba al alcance de los represores. Lo que viene siendo 'castigar a unos en el pellejo de otros'.

En uno de ellos, el de los golpistas, tal represión formaba parte de su delictiva agresión al legítimo Gobierno republicano democrática y legalmente constituido. En el otro lado, el de los leales, se aplicó en el contexto de legítima defensa y salvaguarda del orden y del sistema constitucional ante el ilegal ataque de aquellos. Con estas notorias diferencias señaladas, unos y otros tomaron represalias, por ejemplo, con los familiares directos de quienes desertaban de sus filas, encarcelándolos e incluso imponiéndoles ocupar en las trincheras el puesto abandonado por los suyos.

Represalias de este tipo serían las que se hicieron padecer en el otoño de 1936 y en los años siguientes, en León y Zamora sobre todo, a la joven Carmen Pescador del Hoyo (Guadalajara 1911-Madrid 1990), que fue una más de los muchos a los que el golpe militar de julio de 1936 dejó varados en la capital leonesa y de donde no pudieron o no se atrevieron a escapar.

Un documento censurado

Saber de su historia hace algunos años no resultó fácil. Partíamos de un informe político-social que la Comisaría de Policía de León enviaba el 2 de noviembre de 1942 al Juzgado de Instrucción de Zamora para el Expediente de Responsabilidades Políticas “de dicha señorita”, miembro del Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos.

El documento, facilitado por el amigo y paisano Vicente Vidal Vidal, uno de quienes gentilmente y con frecuencia colaboran con nosotros y a los que nuestras investigaciones tanto deben, procedía de un Archivo oficial, y en el mismo se habían tachado todos los nombres propios.  

Tal circunstancia, además de no ceñirse a lo reglado para la documentación histórica, estorbar el ejercicio del derecho a la información y al conocimiento de la verdad de nuestra historia, y tratar con igual pretensión de ocultar en este caso una de las modalidades de la represión del franquismo, tanto en lo referido a sus injustas víctimas como a los victimarios y propiciadores, supuso no pocas dificultades en el intento de orillar aquellas trabas y sustituir los tachones por las identidades de las unas y los otros.

Tan amplia fue, en León y en todas partes, la represión de los sediciosos, que, además de quien a la postre resultó ser la inocente represaliada, María del Carmen Pescador del Hoyo, llegamos a barajar como tales a otras dos de sus colegas: por ejemplo, Carmen Jalón Gómez, jefa de la Biblioteca de León en 1940, casada en junio de 1936 con el periodista Juan Aparicio López, destacado fascista procedente de las Juntas de Ofensiva Nacional Sindicalista (Jons). También Ursicina Martínez Gallego, que igualmente fue alumna de Claudio Sánchez-Albornoz y Menduiña, el muy reputado historiador y político.

Ese era el 'pecado' de todas ellas, a ojos del nuevo régimen: simplemente ser pupilas de don Claudio, que había sido diputado en Cortes por Ávila de 1931 a 1939, Ministro de Exteriores del Gobierno republicano de septiembre a diciembre de 1933, embajador en Portugal de abril a diciembre de 1936, y que sería presidente del Consejo de Ministros de la República en el exilio de 1962 a 1971, y desde 1984 hijo adoptivo de la provincia de León. Esto último, motivado en sus innumerables trabajos medievalistas centrados en la provincia y el viejo Reino de León, obras tan celebradas como 'Estampas de la vida en León hace mil años', de 1926.

Ursicina Martínez Gallego dirigió el Museo Arqueológico de León entre diciembre de 1931 y el 20 de julio de 1936, en su sede de San Marcos, que a partir de entonces se clausuró. A ella se la adscribe a la Biblioteca Provincial leonesa mientras además imparte clases en el Instituto hasta noviembre de 1941. En esa fecha fue depurada sin sanción hasta que, readmitida en el servicio, pasa a regentar hasta 1976 la Biblioteca de Zamora, sustituyendo precisamente a Carmen Pescador, sancionada por supuestas culpabilidades políticas y con depuración con peor fortuna que su sustituta.

El informe

Sobre Carmen Pescador se leía en aquel censurado informe policial firmado en León por el comisario jefe Joaquín Rodríguez que “dicha señorita vecina de Zamora de 28 años, jefe de Negociado de 3ª del Cuerpo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos estuvo destinada al Museo Arqueológico leonés en 1931 hasta el final de 1932 en que fue trasladada a Alcalá de Henares, de donde, comisionada por el Centro de Estudios Históricos, volvió sobre el 13 de julio de 1936 y por veinte días ‘para examinar documentos medievales’, aunque, debido a estar protegida por un izquierdista ya desde que estudiaba en la Universidad, al parecer vino en realidad para percibir dietas y visitar a su novio, el también conocido agitador marxista peligroso empleado de Correos en León, con quien tenía relaciones muy avanzadas, pues estaban para casarse.  

Con tal motivo la sorprendió la guerra en esta ciudad, y la agregaron a la Biblioteca Provincial, pero, parece que sintiéndose molesta por las indirectas que le dirigían, incluso en la pensión donde se hallaba, entre otros un militar, de que ‘no había derecho a que individuos de ideas de izquierda como ella cobraran un sueldo del Estado españolista’, y porque por ser conocida izquierdista se encontraba incomoda aquí, se marchó a finales de noviembre de 1936 voluntariamente a Salamanca. Parece que ella fundó su petición de traslado allí en tener un hermano agregado a la Universidad como profesor auxiliar, pero bien pudiera haber influido en su determinación estar más cerca de su referido novio, pues se dice que en aquella fecha este se hallaba en Béjar, una vez que por sus actividades marxistas había sido separado del Cuerpo de Correos. La informada carece de bienes en León.

En resumen, que la señorita objeto de esta información, según todas las referencias adquiridas, era de ideas izquierdistas muy avanzadas, al igual que su novio. Aunque también se dice que en el tiempo que estuvo en León, después de comenzado el Movimiento Nacional, trabajó con entusiasmo en la organización de las Bibliotecas para los Hospitales Militares, y no se le oyó hacer manifestaciones en ningún sentido“.

Armando el rompecabezas

Recompuesto tras arduas indagaciones el puzle de los nombres y los datos ocultados en aquel oficio, conseguimos saber que la informada era Carmen Pescador del Hoyo, “hija de Fermín (Pescador Sánchez) y de Emilia (del Hoyo Paules), natural de Guadalajara”, donde su padre, comandante de Artillería y profesor del Colegio de Huérfanos de la Guerra, estaba destinado. Y supimos además:

Que era “el izquierdista que la protegía el nefasto ministro de la República Claudio Sánchez-Albornoz” con quien ella se había formado. Él era una pieza de caza mayor que el franquismo no pudo cobrar. Fue el destacado responsable del Centro de Estudios Históricos, en cuyo Instituto de Estudios Medievales Carmen fue becada entre 1932 y 1936, después de su licenciatura en Historia por la Universidad Central madrileña en 1931, en la que se doctoraba en 1935.

Se identifica a Luis Martín Pescador del Hoyo como su referido hermano, cardiólogo y docente auxiliar en la Universidad de Salamanca, “alférez médico de complemento en la Campaña (la Cruzada), que cuando el Movimiento se hallaba como estudiante pensionado en Alemania, incorporándose en diciembre de 1936 a la España nacional por zona liberada, aunque tenía familiares en Madrid”. Era el mismo Luis Pescador que en marzo de 1940 sería condecorado con la Cruz del Mérito de la Orden del Águila Alemana y otros distintivos. Y muchos años después, uno de los integrantes del “equipo médico habitual” que en el otoño de 1975 se ocuparía del dictador Francisco Franco en su larga agonía.

El mencionado prometido de Carmen era José Yuste Blázquez, oficial de 2ª de Correos, uno de los 23 apartados del servicio de Correos y Telégrafos leonés el 15 de agosto de 1936 por el comandante retirado y gobernador civil Ignacio Estévez Estévez, según lo ordenado desde la Octava División Orgánica, y trasladado a Béjar, donde su hermanastro Felipe Amador Yuste era sacerdote.

Finalmente, quien se indicaba que en la pensión criticaba a la joven era Miguel Carmona Marbán, capitán de Intervención que se ocupaba en febrero de 1938 de instruir las informaciones sobre evadidos y prisioneros procedentes del 'campo rojo' para su clasificación y destino, formando parte además de los sedicentes tribunales de los consejos de guerra que condenaron entonces a tantos y tantos inocentes, muchos de ellos a morir fusilados.

Pasadas y supuestas responsabilidades políticas de Carmen Pescador

Los detalles citados provenían del Archivo Histórico Provincial de Zamora, donde se conservaba y se nos facilitó, sin veladura alguna, el Expediente de Responsabilidades Políticas al que Carmen Pescador fue sometida “en virtud de denuncia” en marzo del año 1941.

En el expediente se pudo descubrir, contra lo que se apunta en aquel informe policial, que en 1931 y hasta mayo de 1932 se la destinó por nueve meses a la Biblioteca Pública de León, y desde entonces hasta las fechas de la sublevación en 1936 al Archivo General Central de Alcalá de Henares como secretaria, y posteriormente a la Biblioteca Universitaria madrileña. Ninguno de tales pormenores le evitó sufrir aquel castigo -la sola incoación del injustificado expediente ya lo era, por más que se le sobreseyera en mayo de 1943-, tan inmerecido e injusto como el de su depuración profesional.

También quien era su novio desde 1932 y sería después su marido, José Yuste Blázquez (“de su misma ideología”, se anota), hubo de soportar que el Tribunal Regional de Responsabilidades Políticas de Valladolid lo encausara por actividades políticas que los rebeldes declararon retroactivamente delictivas.

Ni siquiera su hermano Luis, nada desafecto al nuevo régimen impuesto, se libró de pasar por el amplio y fino tamiz de la depuración, y lo hizo con éxito, aunque la Comisión Depuradora A (del personal universitario) asentaba en febrero de 1938 en su expediente una particular referencia a “su hermana Carmela Pescador del Hoyo, comunista y también perteneciente a la Institución Libre de Enseñanza”.

Acusaciones que apuntan a 'don Claudio'  

En el procedimiento iniciado en Zamora contra la brillante alumna y después funcionaria por oposición Carmen Pescador por sus “responsabilidades políticas” se la señala desde el principio como “apadrinada y favorecida por Sánchez-Albornoz”, y se dice que ha mostrado buena conducta pública y privada mientras residió en esta ciudad, a la que llegaba desde Salamanca en marzo de 1937 destinada como bibliotecaria y archivera.

La habían trasladado de León a la capital salmantina por no precisarse en la Biblioteca leonesa sus servicios, después de haberse puesto a disposición de las autoridades militares desde el comienzo del Movimiento Nacional, y dirán de ella que en unos y otros lugares pretendió mostrar en todo momento su falsa afección por la Causa Nacional.

Desde FET-JONS de Zamora afirman que su conducta actual es buena, pero la acusan de haberse comportado en su trabajo en Alcalá de Henares como “revolucionaria y gran defensora del comunismo, propagandista del amor libre, indeseable e inmoral, e indiferente a la religión”. También de haber prestado servicios en León y Zamora en el Auxilio Social y en la obra cultural y artística de la Sección Femenina de Falange (partido al que demostrará pertenecer con carnet 5.488) “para con ellos borrar si es posible su pasado”, por lo que se la considera sospechosa, aunque en diciembre de 1942 “daba clases en el colegio zamorano de La Purísima”.

En estas mismas fechas la culpa desde León el capitán guardia civil Miguel Moset y Sán­chez Carpio -uno de los primigenios conspiradores y más comprometidos golpistas leoneses- de ser de avanzadas ideas de izquierda, y de haber adquirido en 1932 para la Biblioteca novelas extremistas que después repartía.

Tratándose de una actuación no solo represiva en lo económico contra los tenidos por rojos desafectos, sino también recaudatoria para sostener el Nuevo Estado, se insiste en indagar sobre las propiedades y bienes poseídos, su valor (su haber anual de funcionaria de 8.400 pesetas a mediados de 1941 era el único), las cargas familiares, y las contribuciones que deba de abonar la sometida al expediente, tanto como se empeñan en acreditar que era “amiga y protegida de Sánchez-Albornoz”. Sin embargo, en este afán no conseguían nada más que la afirmación desde el cuartel de la Guardia Civil de Alcalá de Henares de que “tenía buenas relaciones con ministros y diputados de extrema izquierda”.

Desvirtuando las imputaciones

Por fin, el 19 de enero de 1943 la mujer comparece ante el juez instructor. Tiene 31 años, es soltera, y en su descargo declara que son falsas las acusaciones que le hacen, aportando certificado del Secretario Provincial del Movimiento de Zamora, Ramón Pedret de Falgas, que enumera las actividades en las que “la camarada Carmen Pescador del Hoyo ha colaborado”.

Son estas, además de las ya indicadas, organizar una biblioteca para Comedores Infantiles; haber asistido a la liberación de Madrid encuadrada en la Obra Nacional-Sindicalista de Protección a la Madre y al Niño; desempeñar “con entusiasmo y celo encomiables” el cargo de Agregado Literario de la Delegación de Prensa y Propaganda; participar en las emisiones propagandísticas de Radio Zamora; y conferenciar sobre arte y estilos en la Santa Iglesia Catedral para los Flechas y Cadetes del Frente de Juventudes.

Informa a su favor unos días más tarde el comandante de Infantería Marcial Cirac Iglesias, lo que sin duda contribuyó también a que el 10 de mayo de aquel mismo año 1943, cuando Carmen Pescador era en Zamora “Jefe del Archivo de Hacienda”, fuera su inculpación sobreseída por la Audiencia Provincial, recuperando por ello la libre disposición de sus bienes.

Tres veces depurada, dos por “usar pantalones” o defender “el amor libre”

No transcurrió tan bien el expediente de depuración que la Comisión Depuradora C (del personal del Ministerio de Instrucción Pública) le había incoado en enero de 1937, acusándola de “simpatizar y presumir de izquierdismo”, de “usar pantalones”, y de “tener un novio defensor del amor libre”, motivos por los que fue sancionada en marzo de 1938 con un año de suspensión de empleo y sueldo.

La Ley de 10 de febrero de 1939 de depuración del personal en las zonas liberadas por los alzados vuelve a caer sobre Carmen Pescador, que figura como vecina de Madrid, y el instructor designado para limpiar de 'rojos' el Cuerpo Facultativo de Archiveros, Bibliotecarios y Arqueólogos, Miguel Gómez del Campillo, indaga una vez más, sin hallar nada novedoso, sobre sus posibles antecedentes político-sociales y masónicos.

En abril de 1940 reclama también aquel instructor a Carmen Jalón Gómez, jefa ahora de la Biblioteca Pública de León, la relación de libros adquiridos cuando en 1932 la regía Carmen Pescador. Entre ellos se contaban algunos de autores proscritos por el nuevo régimen del 18 de julio, lo que confirmaba, según Gómez del Campillo, las ideas izquierdistas de la una y otra vez investigada. Se trataba de títulos firmados por Marx, Lenin, Kropotkin, Trotski, Sorel, Rousseau, Jiménez de Asúa, Marañón…, y otros sobre higiene, fisiología, salud, embarazo, y sexualidad femeninas. Son “obras marxistas y capaces de corromper y pervertir el espíritu y el cerebro de la juventud con pornografías y obscenidades disfrazadas con el aparato científico”, según Gómez del Campillo. Libros considerados “comunistas y pornográficos”, como aquellos ya habían sido retirados de las bibliotecas expurgadas y arrojados al fuego purificador desde los primeros tiempos del golpe militar.

El instructor encontró además un expediente a nombre de Carmen Pescador del Hoyo y fechado en Madrid al inicio de 1937, que era el de la depuración que el Gobierno de la República, desde la legalidad y en legítima defensa, había hecho del funcionariado de su zona para apartar a los considerados facciosos y a sus simpatizantes -como en igual modo y circunstancias se incautó para la Caja General de Reparaciones de Daños y Perjuicios de la Guerra de los bienes de quienes apoyaron el golpe de Estado-.

Se había decidido entonces readmitir a Carmen Pescador en su último trabajo madrileño, y se anotaba: “Está en León y no se tienen noticias de ella”, lo que corroboraba para Gómez del Campillo su afección republicana. -A propósito de las circunstancias: ya en el siglo XVI había elaborado el fraile dominico Francisco de Vitoria la doctrina de la “guerra justa”, que la mayor parte de la jerarquía católica española traicionó en 1936 torticera e interesadamente aplicándola al revés-.

Prohibido el “contacto con público juvenil”

Así que, sin que se atienda al cabo de casi un año la solicitud de revisión de su condena, se castiga a la bibliotecaria y archivera en mayo de 1941 con prohibición de solicitar cargos vacantes durante cinco años, postergación durante otros tres, e inhabilitación para puestos de mando o de confianza, además de impedirle ejercer en bibliotecas en contacto con público juvenil, por lo que se la traslada en aquellas fechas al Archivo zamorano de la Delegación de Hacienda.

En junio de 1949 lograría el regreso a Madrid, incorporándose al Archivo Histórico Nacional, pasando en 1972 a dirigir el Archivo General de la Administración Civil en Alcalá de Henares hasta su jubilación en 1981.

Carmen Pescador del Hoyo publicó numerosa bibliografía sobre archivística, entre ella varios manuales, obras que son hoy referencia para los estudiantes de documentación y archivos. Finalmente, falleció en Madrid en octubre de 1990, a los 79 años.

Carta de Claudio Sánchez-Albornoz

En cuanto a Claudio Sánchez-Albornoz, reproducimos parte de lo que el 5 de diciembre de 1980, “al acercarse a los 88 años” y cuatro antes de su fallecimiento, él mismo transmitía desde Buenos Aires a nuestro amigo Vicente Vidal en su privilegiado cruce de cartas con el insigne historiador: “… Creo haber cumplido con mi deber frente a España y a las nuevas generaciones. Me aparté de la guerra civil porque mi conciencia no me permitía participar en la gran tragedia, Estuve exilado 4 años en Francia y el día 3 ha hecho 40 que llegué a la Argentina. He vivido no solo lejos de España sino de mis padres, mis hijos, mis nietos… Todo lo perdí en España. Pero he salvado la dignidad.

Los jóvenes españoles de hoy deben luchar por una patria libre y grande, olvidando rencores y buscando la reconciliación de todos. Mirando al mañana con esperanza y trabajando por ganar el tiempo perdido en batallas de odios. España necesita de todos sus hijos. Adelante. Siga la senda que lleva a la paz en libertad y a la grandeza de la patria…“.

José Cabañas González es autor del libro Cuando se rompió el mundo. El asalto a la República en la provincia de León. Con una Primera Parte: El Golpe de julio de 2022, y la Segunda Parte: La Guerra, de junio de 2023, ambas publicadas en Ediciones del Lobo Sapiens. Esta es su página web.

Etiquetas
stats