Los dos calvarios góticos de las iglesias parroquiales de Villablino

Calvario de San Miguel (izquierda) y calvario casi idéntico en Villablino.

Luis Álvarez Pérez

Cualquier visitante o residente de Villablino que conozca los dos templos parroquiales de la localidad le sorprenderá que, en ambos, el frente del ábside central esté ocupado por dos conjuntos de imaginería religiosa idénticos. Un Calvario gótico preside ambos altares mayores, con unas pequeñas diferencias que vamos a aclarar.

Esta pregunta del porqué de esta situación hace más de medio siglo que surgió por primera vez en mi cabeza. Cuando a finales de la década de los años 60, con el resto de mi familia nos traslados a vivir a Villablino y conocí ambos templos y esta circunstancia peculiar.

Por aquellos años, aún no había televisión en la mayoría de los hogares y las noches después de cenar se ocupaban en calechos, en los que se juntaban varios vecinos y sus proles, rotando las casas regularmente. Los pequeños asistíamos atentos a lo que allí se hablaba, mientras nos permitían asistir, porque los asuntos de conversación así consideraban que eran adecuados. Una noche pregunté el porqué de esa repetición de imágenes.

La respuesta que me dio uno de los asistentes fue, “que cuando se construyó la iglesia de Villablino en los años 50”, el por entonces único párroco de Villablino, Hermenegildo Cachón Cordero (Don Gildo, popularmente conocido), “quería llevarse las imágenes de la iglesia de San Miguel, para la nueva de Villablino y los vecinos no lo permitieron, por lo que encargó una copia idéntica del Calvario para el nuevo templo”.

Para mí aquella respuesta fue siempre la certera y, la palabra de los mayores, en aquellos tiempos era signo de certeza absoluta. Pasados muchos años, fueron apareciendo gotas de información que abundaban sobre este asunto y despertando cada vez más mi curiosidad. Conformando un mejor panorama general de aquella respuesta retenida en la memoria de un niño, que se fue haciendo mayor.

Esta es más o menos la motivación personal que me ha llevado a tratar de buscar los máximos detalles de estos hechos, situarlos en su momento y tratar de contarlos, tanto para los que tengan interés en ellos, como para los que no pase de ser una mera anécdota.

Calvario gótico de San Miguel

Se denomina Calvario, en el leguaje de la imaginería religiosa, a un conjunto que atañe a los tres personajes fundamentales de la Pasión: el Cristo crucificado, la Virgen y San Juan Evangelista. Que comienza a hacerse popular en el siglo XIII.

A veces puede aparecer como una pieza más en un retablo, generalmente se ubicaban en el ático de los mismos (parte superior), que contiene las tres imágenes. O como el caso que nos ocupa como tres piezas individuales.

“Se trata de un conjunto escultórico de madera formado por tres tallas de bulto redondo y exentas, que responde al esquema iconográfico habitual de un calvario”, se explica en el documento de estudio y evaluación, que define los objetos, realizado por empresa Restauración y Conservación S.L. y que entregó a la parroquia con las tres piezas después de la ultima restauración en 1988 (hecha con fondos subvencionados por la Junta de Castilla y León y la Diputación Provincial de León). Luego hace una descripción detallada de cada una de las imágenes.

De ese mismo documento obtenemos las dimensiones de las piezas: talla del Cristo, 2,28 metros de largo y 1,75 metros de ancho; talla de la Virgen 1,77 metros; talla de San Juan, 1,76 metros.

El mismo informe nos da otros datos de interés, como lo son la datación cronológica y estilística: “La cronología quedaría delimitada por su estilo, entre finales del siglo XIII y principios del siglo XIV”, situándola en el periodo gótico naciente. No encuentra autor reconocido y por tanto la da por anónima.

No obstante, por otras informaciones obtenidas, en el área de influencia del Monasterio de San Juan Bautista de Corias, “al que al menos hasta 1592 perteneció el cenobio de San Miguel Arcángel” (artículo de Sandra Arias en el periódico local La Voz de la Montaña, de mayo de 1998), se encuentran varios calvarios con muchas similitudes a este del que hablamos, en el suroccidente asturiano.

El informe de la empresa restauradora confirma que las imágenes han sido retocadas y repintadas en repetidas ocasiones: “El estudio estatigráfico de las muestras confirmó la existencia de diversas policromías, llegándose a contar en algunas de ellas, hasta ocho capas de pintura de épocas distintas”.

Y sobre la técnica de ejecución, especifica que “las tres tallas están realizadas en una sola pieza. El soporte es de madera de nogal y la cruz del Cristo de madera de roble... Las policromías originales fueron realizadas con pinturas de aglutinantes proteicos, superponiendo los colores sucesivamente, como era habitual en aquella época, sobre preparación de sulfato de cal y cola animal”.

Aunque en el año 1958 ya se encontrasen las tres imágenes en mal estado, no se llegó a su restauración actual hasta 40 años después. El estado de deterioro de las imágenes fue uno “de los argumentos que utilizó don Gildo en el concejo que se celebró en el salón del pueblo de San Miguel para tratar del traslado de las imágenes a Villablino”, me confirma uno de los asistentes a ese concejo, que prefiere obviar su nombre.

Pese a ello, un vecino del pico del pueblo, me confirma mi informante, le dijo “no dice que llevan ahí no sé cuántos siglos, aguantarán seguro algo más”. Como el pueblo no cedió, entonces el párroco solicitó permiso para hacer una copia exacta de las mismas, autorización que los vecinos le dieron, con la condición de que fuesen de distinto tamaño “para evitar equívocos futuros”.

Por aquel entonces la iglesia de San Miguel tenía graves problemas de humedades, con la cubierta muy deteriorada y no fue hasta unos años más tarde restaurada. Subiéndose además la cubierta, para permitir con unas ventanas en los sobremuros laterales la entrada de la luz exterior.

El último retoque a este templo se hizo en el año 1997, por los alumnos de la Escuela Taller de Villablino, con la dirección técnica municipal y se realizó especialmente en todo el área interior.

El Calvario y templo de Villablino

Pese a su deterioro, hasta el año 1958, en que inauguró la iglesia de Villablino, la de San Miguel era el templo principal de las dos localidades, Villablino y San Miguel, que fueron pueblos independientes hasta el año 1956, en que San Miguel se integró en Villablino, aunque para otros fue Villablino el que absorbió a San Miguel.

En ambos pueblos hubo además hasta 5 capillas, las de Santa Bárbara (en la plaza de Sierra Pambley), San Roque (actual calle San Roque), y San Estaban (Casona de Sierra Pambley) en el pueblo de Villablino. Y las de El Cristo de las Rozas y otra que hubo en el actual número 83 de la Avenida de Asturias, de la que solo he tenido constancia por una foto antigua, sin saber a quién estaba dedicada, en el pueblo de San Miguel.

Pero los actos más solemnes se celebraban en la iglesia de San Miguel, como ejemplo solo recordar, que en ella fue bautizado el nacido en Villablino Francisco Segundo Fernández Blanco de Sierra y Pambley, el 24 de abril de 1824, creador de la Fundación que lleva sus apellidos.

El 26 de noviembre de 1958, fue bendecida e inaugurada la iglesia de Villablino, con San Miguel Arcángel como titular de la parroquia. Aún conserva el templo la imagen del arcancángel sobre su entrada principal. Con lo cual se daba por cerrado el templo de San Miguel.

El edificio fue realizado y sufragado por el Instituto Nacional de la Vivienda, en terrenos cedidos por el Ayuntamiento de Villablino (comprados a precio de entre 20 y 25 pesetas metro cuadrado, según consta en las actas municipales) y ubicado conforme el plan de urbanización y ensanche de la villa encargado en abril de 1944 a los arquitectos de León, Felipe Merino y Prudencio J. Barrenechea.

Unos meses antes de la inauguración se habían iniciado las labores de construcción de una escalinata por parte municipal, para dar un acceso al templo desde la avenida del Generalísimo Franco (actual Avenida de Asturias), pues de las calles que hoy rodean la iglesia ninguna existía y todo a su alrededor eran prados y huertas. La actual Avenida de Laciana, al sur del templo, no comenzó a hacerse hasta un año después (aprobada en el pleno del 8 de abril de 1959, con un coste de 772.499,88 pesetas), y la Avenida de La Constitución, al norte, no fue una realidad hasta más de dos décadas posteriores.

Esta escalinata que costó 73.358,40 pesetas tiene una historia política peculiar. Es el único acuerdo del Ayuntamiento de Villablino, de todo el periodo franquista, en el que hasta cinco concejales votaron en contra de su construcción, incluidos entre ellos el alcalde Manuel Barrio Valcárcel, aunque no consta en el acta municipal de 27 de febrero de 1958 los motivos de las discrepancias. Cuando lo habitual es que los asuntos se aprobasen por unanimidad en la casi totalidad de los mismos.

Hasta que el 25 de agosto del 1965, el Obispado de León decide crear una nueva parroquia en Villablino, la de Santa Bárbara, y asignarle esta advocación a esta iglesia de Villablino y destinar la parroquia de San Miguel al viejo templo, solo existía una parroquia en el pueblo. Aunque el Obispado no fija el deslinde definitivo entre barrios vecinales para ambas parroquias hasta el 1 de marzo de 1966.

Esta es a grandes rasgos la historia del porqué hay dos parroquias en Villablino. Y desde el principio la copia del calvario gótico preside el ábside central superior del templo, cuyas dimensiones dejan claro que sí se cumplió la exigencia vecinal de San Miguel.

Las medidas de este Calvario de Villablino son: Cristo crucificado 5 metros de alto y 3 en la cruz, la Virgen y San Juan Evangelista 3 metros de altura cada uno. Las imágenes fueron realizadas en el taller de Andrés Seoane de León, uno de los mejores imagineros del siglo XX en España e importante restaurador de la catedral leonesa tras el incendio de 1966. Están hechas en madera de pino de noruega y policromadas.

Y también fueron pagadas por el Ayuntamiento de Villablino, que por un acuerdo del pleno de de 25 de agosto de 1958 aprobó “la compra de un calvario para el altar central superior de la iglesia de Villablino, accediendo a la petición del cura párroco”. Hemos solicitado al Ayuntamiento acceso a la factura o mandamiento de pago, para conocer la cantidad abonada y la fecha, pero no ha sido posible por el momento dar con esos datos.

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