La exposición 'Tsar “hogar”' evoca en Villablino la memoria de la mujer rural como clave en el entramado familiar
La Casa de Cultura de Villablino acoge hasta final del presente mes una exposición de la artista originaria de Caboalles de Abajo y afincada en Vigo (Pontevedra) Mónica Lago, que reivindica y resalta la vida y labores de la mujer rural, a través del recuerdo de las madres, abuelas o bisabuelas.
Mónica, bajo el título Tsar “hogar” presenta un original montaje en la sala de exposiciones, que diferencia cinco estados: tsar “hogar”, bordado, archivo y recuerdo, pellejo y fanzine.
Cada uno de ellos refleja alguna de las ideas que la artista desea transmitir. Tsar es una reflexión sobre la identidad de las mujeres en el ámbito rural “y su papel estructural dentro de la familia y la comunidad”; por lo que la muestra sitúa en el centro a aquellas figuras “que desde lo cotidiano y lo invisible han sostenido la vida, el cuidado, la economía doméstica, la transmisión de valores y la transmisión de la memoria”.
Lo hace a través de una serie de latas de hojalata en las que coloca fotografías rescatadas del archivo familiar, ese que se guardaba en todas las casas en latas metálicas o cajas de cartón, donde se iban acumulando las imágenes que evocan el recuerdo de momentos y personas. Como unos auténticos archivos de la memoria familiar y colectiva, que cada imagen y dos palabras retrotraen al espectador en el tiempo.
El bordado es un texto sobre tela que recoge una frase de la escritora mauriciana Natacha Appanah, en la que esta evoca el recuerdo de sus abuelos y la herencia de vida que de ellos ha recibido.
Con las 26 imágenes ubicadas sobre las paredes de la sala deja constancia de que no es necesario que esas imágenes sean perfectas, con una manipulación digital sin perfeccionismos, para mostrar las caras del recuerdo familiar, desde niñas hasta ancianas. Provocando el recuerdo de esas figuras femeninas, que todos tenemos en mente, capaces de una tenacidad en los hábitos que les permitieron mantener el vínculo familiar del grupo, como un verdadero clan familiar.
Para recrear los trabajos de las mujeres en el cuidado y atención familiar, en la alimentación, el aseo y la limpieza, la educación inicial de la prole, la simple transmisión del cariño enseñando a querer, Mónica crea una escultura en silicona, fusión de varias piezas independientes como un símbolo de la unidad e interdependencia de sus miembros.
Lago explica que lo que ella ha vivido y aprendido es que en el mundo rural “la memoria no se conserva únicamente en instituciones oficiales, se transmite en la intimidad del hogar”. Pasa de madres a hijas, principalmente a través de “relatos orales, fotografías, objetos cotidianos y gestos aprendidos”.
Esta muestra es el primer paso de los actos organizados por el Ayuntamiento de Villablino con motivo del Día Internacional de la Mujer (8M).