Enrique y Henar, un camionero y una administrativa que dejaron la ciudad por un pueblo pequeño para ser ceramistas

Henar Herrero y Enrique Elizaga, propietarios de Zona Cerámica, empresa ubicada en la localidad leonesa de Orzonaga.

Miriam Badiola / Agencia ICAL

“La cerámica es nuestra forma de entender la vida y también de ganárnosla, algo que no es fácil de conseguir al mismo tiempo”. Así definen a la cerámica, su gran pasión, Enrique Lízaga y Henar Guerrero, dos artesanos que hace unos veinte años decidieron establecerse en la localidad leonesa de Orzonaga y crear Zona Cerámica, un lugar en el que, además de su taller, se puede encontrar una exposición con venta al público y un lugar de formación.

Enrique, que era camionero hasta que un día de vacaciones se sentó frente a un torno, y Henar, que trabajaba de administrativa hasta que conoció este oficio, aseguran que la suya es “una profesión que te encoge por dentro” y tienen claro que no piensan dejarla nunca. “Hay profesiones que estás deseando soltarlas, pero cuando la tuya es tu forma de vida es imposible, así que estaremos aquí hasta el último momento”, afirman.

Tras varios años dedicados a la cerámica, con sus respectivos talleres en Madrid y Segovia en el caso de Enrique y Valladolid en el caso de Henar, decidieron hace unos veinte años unificar su trabajo en un “maravilloso rincón” situado en la Montaña Central Leonesa, concretamente en la localidad de Orzonaga. Un rincón que ninguno de los dos conocían y al que llegaron de casualidad, pero donde encontraron “tranquilidad y paisaje” pero también cercanía con la ciudad.

“La idea era encontrar un sitio donde no comiéramos del sitio, porque nosotros la comida la hacemos con cuatro manos y dos cabezas y salimos fuera a venderlo en ferias”, cuenta Enrique, a lo que Henar apostilla que “vivir en un sitio tan pequeño, aunque esté tan idealizado, es necesario tener tu vida prevista y tu cabeza amueblada”.

En Orzonaga compraron dos viviendas, donde transformaron el pajar en una zona de exposición, y crearon un hogar donde la planta baja cuenta con un taller, horno y espacio para dar clases. Un taller en el que ambos utilizan la cerámica “como medio de expresión”.

En su taller, conocido como Zona Cerámica, la pareja elabora piezas como cuencos, platos o lámparas y también a partir del gres y la porcelana importados, a los que añaden su toque original con esmaltes de elaboración propia partidos de minerales. “Cada pieza es única y no se repite ninguna, porque en cada una de ellas volcamos todo nuestro poso”, afirma Henar, quien define su trabajo como “muy pictórico” y puntualiza que, “aunque parece improvisado”, todo parte de “unos fuertes conocimientos previos”. “Necesitas controlar mucho la técnica para poder ser libre y no estar pendiente de ella”, quiere dejar claro la ceramista.

Estas piezas “únicas” elaboradas por Henar y Enrique se venden tanto a través de la pequeña exposición dispuesta en Zona Cerámica, en Orzonaga, como de manera online, a través de la página web zonaceramica.blogspot.com, donde reciben “muchos encargos”, o a través de ferias de cerámica, de las que suelen acudir a otros puntos de España y, en alguna ocasión, también fuera del territorio patrio.

La venta online y su participación en ferias es lo que les facilita “darse a conocer”, aunque esto ocurre tras “una larga trayectoria” en un sector “de minorías” en el que los clientes “buscan poder comprar lo que nadie más tendrá”. Enrique define este hecho como “la utilidad de la belleza”.

Formación

Además de hacer sus piezas, Henar y Enrique abren su taller al público dos días a la semana para ofrecer talleres de formación a una quincena de alumnos que acuden de diferentes puntos de la provincia de León y entre los que se encuentran personas que participan en ellos desde hace más de diez años.

Enrique se refiere a los talleres como “tres horas de disfrute”, ya que el objetivo de los mismos es “que la gente se lo pase bien y que vuelque lo que tiene en la tripa” para hacer algo “que tenga sentido” y para lo que cuentan con la ayuda de sus dos profesores. Así, el sistema de clases “se basa en disfrutar e invitar a pensar”.

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