La lucha contra el hambre se mantiene pese a los recortes

coordinadora ongd

ileon.com

La concentración ciudadana ha empezado con la lectura de un manifiesto en un gesto popular en recuerdo de todas aquellas personas que a diario mueren de pobreza y hambre en todo el mundo. Pese al frío y la ligera lluvia que caía en la plaza de Botines los concentrados han exigido que los recortes no afecten a la lucha contra el hambre, y menos en un momento tan crítico como el actual con una crisis económica global.

Además entre los días 16 y 26 de octubre hay exposiciones fotográficas en distintos lugares de León que detallan las respuestas que las ONGD de León dan a las situaciones de pobreza. Están situadas en CC. Espacio León, Biblioteca Pública, Centro cívico León-Oeste (Crucero), Casa cultura de Pinilla, Centro de Salud de la Palomera , Espacio Vías, ULE: Hall de Filosofía y Letras, CC. de la Salud y CC. del Trabajo.

MANIFIESTO:

EXIGIR QUE SE ACABE CON LA POBREZA ES NUESTRA RESPONSABILIDAD

Un año más nos rebelamos contra la pobreza. Una pobreza que ataca directamente los derechos humanos de millones de personas en todo el mundo.

Mientras los países de rentas altas y las élites sociales tienen cada vez más, 1.300 millones de personas viven en pobreza extrema en todo el mundo y casi 1.000 millones pasan hambre y no tienen acceso al agua potable y a otros servicios básicos como la salud y la educación. Al mismo tiempo, España se empobrece, como consecuencia de un modelo de desarrollo económico fallido y de políticas que priorizan los recortes, generando casi un millón de nuevos pobres cada año y el deterioro de los derechos y los servicios sociales. Ya son más de 12 millones y medio de personas quienes viven en pobreza y en riesgo de exclusión, casi el 27% de la población.

Perdemos derechos básicos en empleo, educación, igualdad, sanidad, cultura, consumo... No porque no haya suficientes recursos, sino por la profunda injusticia de un sistema que no promueve un reparto justo ni equitativo. Estas cifras son escandalosas; es nuestra responsabilidad exigir que se acaben.

Este panorama es la consecuencia de un sistema injusto y de decisiones políticas que privilegian el crecimiento económico y el lucro por encima de la justicia y la solidaridad; que se inclinan ante el poder de los mercados, en lugar de promover un desarrollo equitativo, justo y sostenible para toda la humanidad; que priorizan el déficit económico sobre el déficit social, que consideran los derechos sociales como un privilegio para épocas de bonanza económica y no como un deber que los Estados deben garantizar.

Los mercados NO pueden dirigir el mundo ni las vidas de millones de personas. El centro de las políticas públicas deben ser las personas y no el lucro sin límites.

LOS RECORTES GENERAN POBREZA Y DESIGUALDAD

Los recortes progresivos sufridos por la cooperación española no son, ni mucho menos, proporcionales con la pérdida de riqueza de España en estos momentos de crisis. No es comprensible que la media de los recortes de los Ministerios para 2012 haya sido de un 17% mientras el presupuesto del Ministerio de Exteriores y Cooperación disminuyó el 54,4% y el de la AECID un 56,4%. Los recortes que se han dado reducen la Cooperación al Desarrollo a casi a la mitad (47,6%), con gravísimas consecuencias para los países más pobres.

En España los recortes sociales están significando la disminución de ayudas en servicios sociales a 3,3 millones de personas, la pérdida de calidad de la educación y de la sanidad, empleo precario, más desempleo, pérdida de poder adquisitivo, exclusión social, y más retrocesos en el disfrute de derechos humanos. La disminución de recursos destinados a inversión social tendrá consecuencias gravísimas en las personas más vulnerables y, en particular en las mujeres.

Las medidas de ajuste que se están tomando generan niveles de desigualdad intolerables que condicionarán el futuro de las próximas generaciones, limitarán su capacidad de ejercer sus derechos, su bienestar... América Latina y África vivieron lo mismo en décadas pasadas y el resultado ha sido nefasto para millones de personas que han sido arrojadas a la pobreza. ¿Por qué insistir en políticas que sabemos que van a tener tal coste humano?

EXIGIMOS UN CAMBIO DE MODELO PORQUE EL ACTUAL HA DEMOSTRADO QUE NO FUNCIONA

Es injusto que estén precarizados servicios básicos como la cobertura sanitaria, la ayuda a la dependencia, la educación en el medio rural, la alimentación infantil en comedores escolares, las ayudas al desempleo, que se penalice a personas enfermas y se les señale como causantes del déficit en el sistema sanitario.

Es injusto que las medidas de ajuste afecten directamente a la población infantil que recibirá una alimentación desequilibrada e insuficiente. También lo es que se retroceda hacia un modelo en el que las mujeres se verán relegadas a un segundo plano y no podrán ejercer libremente sus derechos humanos.

La crisis no puede ser la excusa para retroceder en derechos, para eliminar las políticas públicas redistributivas y garantes del bienestar social, entre las que se incluye la cooperación al desarrollo y la inversión social. SÍ, HAY OPCIONES porque hay otras maneras de construir el mundo que queremos, y SÍ, HAY DINERO para hacer OTRAS POLÍTICAS. Los servicios públicos se financian mediante los impuestos, y es posible obtener recursos públicos que garanticen su mantenimiento.

Para luchar efectivamente contra la pobreza, necesitamos crear un mundo justo y sostenible, en el que todos los seres humanos puedan disfrutar sus derechos, y disfrutar de una vida libre de violencia y de pobreza. Para salir de la crisis necesitamos construir una sociedad más justa y solidaria, que se fundamente en el respeto de los derechos humanos, en la lucha contra la desigualdad, en la búsqueda de propuestas inclusivas y sostenibles para todos.

Tenemos los recursos y capacidades para poder acabar con la pobreza y las desigualdades, pero necesitamos el compromiso y la responsabilidad de los Estados y de la ciudadanía.

Acabemos con el fraude fiscal, con la evasión y la elusión de impuestos, con los paraísos fiscales. Hagamos que las transacciones financieras internacionales paguen impuestos y entonces podremos controlar el déficit sin acabar con los derechos de las personas. Las cifras hablan por sí solas: por cada dólar que África recibe como cooperación al desarrollo, salen tres dólares como flujo ilegal de capital. Y sólo en España, el fraude fiscal anual asciende a 90.000 millones de euros.

HAY ALTERNATIVAS:

1. Exigimos que las políticas públicas protejan, promuevan y garanticen todos los derechos civiles, políticos, laborales, económicos, sociales, culturales y medioambientales. Los derechos humanos no son un lujo únicamente viable en tiempos de prosperidad. Garantizarlos, es el fin último de la política y de la economía.Exigimos que la lucha contra la pobreza sea una política de Estado que alcance todos los niveles del gobierno (central, autonómico y local), independientemente del grupo político que esté en el poder. Exigimos el cumplimiento del 0,7% de la RNB para Ayuda Oficial al Desarrollo en 2015 y que se destine un 30% del PIB a inversión social (sanidad, educación, dependencia, protección social), igualando la media a niveles europeos. Exigimos que los recursos públicos para resolver la crisis se obtengan con un sistema fiscal progresivo (que grave más a quien más tiene y que garantice políticas redistributivas).Exigimos que se regule los mercados financieros que han causado la crisis que nos afecta tanto en España como en el resto del mundo Exigimos la creación de un impuesto a las transacciones financieras internacionales - como el ya aplicado en otros países -, la eliminación de los paraísos fiscales y la persecución de la evasión y la elusión fiscal, para obtener fondos suficientes para mantener las políticas sociales, de desarrollo y medioambientales y para regular a los mercados y controlar a las instituciones financieras, que han debilitado las economías de todos los países y han causado la crisis actual.Reclamamos, un sistema en el que se garantice el derecho de todas las personas, DE TODO EL MUNDO, a tener un nivel de bienestar mínimo, de acuerdo con la dignidad humana. Un sistema que promueva la igualdad, la solidaridad, la sostenibilidad ecológica, los derechos sociales y económicos y el desarrollo pleno de todas las personas que habitan el planeta.

Podemos hacer mucho. Podemos hacerlo mucho mejor. Y podemos hacerlo en unidad si ponemos algo de nuestra parte, sobre todo quienes más tienen. Pero tenemos que empezar a hacerlo YA.

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