Un estudio rescata las leyendas y símbolos del Camino de Santiago a su paso por León
El Camino de Santiago no solo es una de las grandes rutas de peregrinación de Europa, sino también un territorio sembrado de leyendas, tradiciones y símbolos cuya huella permanece viva en la provincia de León.
Así lo recoge el estudio 'Huellas mágicas del Camino de Santiago en León', publicado en el último número de la revista 'Argutorio', donde los investigadores Francisco Javier Rúa Aller y María Jesús García Armesto analizan algunos de los relatos y elementos mágicos más arraigados en torno al paso milenario de los peregrinos.
León es, de hecho, uno de los territorios jacobeos con mayor peso histórico: 235 de los cerca de 800 kilómetros del Camino Francés discurren por la provincia, desde Sahagún hasta el Bierzo.
A ello se suman otras rutas históricas, como la Vía de la Plata, el Camino de Madrid, el Camino de Invierno o la Ruta Vadiniense, que enriquecen una geografía donde lo sagrado, lo mítico y lo simbólico conviven desde hace siglos.
Uno de los ejes del estudio al que ha tenido acceso la Agencia EFE es la figura del caballo blanco del apóstol Santiago, protagonista de numerosas leyendas difundidas desde la Edad Media.
La tradición sitúa al santo apareciendo milagrosamente en batallas como la de Clavijo, donde, según la narración popular, habría cargado sobre su corcel blanco para auxiliar a los cristianos.
En León, varias formaciones rocosas conservan supuestas huellas de este caballo mítico. Entre ellas destacan La Albarda, en Filiel y Lucillo, cuyo gran hueco pétreo se relaciona con la perdida albarda del animal durante un salto entre el Teleno y la fuente de El Vasico; o las llamadas Peñas del caballo de Santiago, en Villar del Monte, donde pueden verse grabados con forma de herradura.
También en el Castro de Sopeña, cerca de Astorga, siete marcas talladas en la roca se atribuyen al caballo del apóstol, y en el camino entre Vozmediano y Boñar se conserva la llamada Patada de la Mula, otro conjunto de marcas pétreas vinculadas a su paso legendario.
El peregrino: símbolo de caridad, protección y magia
La figura tradicional del peregrino, con su bordón, su capa y la concha de vieira, adquiere en la provincia una dimensión simbólica que trasciende la simple imagen religiosa.
El artículo recuerda que la caridad era un valor central en el Camino medieval y recupera una antigua leyenda de Isoba: un peregrino, despreciado por los vecinos salvo por una anciana y su hijo sacerdote, habría condenado al pueblo a ser engullido por las aguas como castigo por su falta de hospitalidad.
Otro de los elementos destacados es el azabache, piedra negra asociada a la protección mágica y cuya talla tuvo en León uno de sus principales centros peninsulares entre los siglos XIV y XVI. Rosarios, amuletos, figuras de Santiago y las populares “higas” se producían en talleres del barrio de San Martín y en la calle Azabachería, piezas destinadas, en buena parte, a los propios peregrinos.
La Cruz de Fierro, un ritual antiguo en la cima del Camino
Uno de los lugares más emblemáticos del Camino en León es la Cruz de Fierro, el punto más elevado del Camino Francés. Allí, desde hace siglos, los caminantes depositan una piedra como gesto simbólico de protección o liberación personal, un rito que los autores vinculan tanto a antiguas creencias celtas como a tradiciones cristianas posteriores. Escritores y viajeros desde el siglo XVI han documentado la fuerza de este gesto, que todavía hoy sigue vivo.
El estudio también explora la relación entre el Juego de la Oca y el Camino, teoría extendida entre investigadores esotéricos que ven en sus casillas un mapa simbólico de los peligros y etapas de la vida del peregrino. El número nueve —repetido en templarios, ciclos vitales o episodios históricos leoneses— aparece como eje numerológico de este vínculo.
Asimismo, leyendas como la de la Virgen del Dado, en la catedral de León, recuerdan cómo la imaginería religiosa también fue moldeada por relatos populares donde los dados o el azar adquirían un sentido moral.