La esperanza de vida en Castilla y en León alcanza ya los 83,94 años

Consultorio de Salud de Fresno del Camino. Foto: Rubén Cacho / ICAL

La esperanza de vida ha aumentado en 1,04 años si se hace la media entre las regiones de León y Castilla desde el año 2010, hasta situarse en los 83,94 años, la tercera edad más alta solo por detrás de Madrid (84,83 años) y Navarra (84,18 años), según se desprende de un estudio elaborado por la Federación de Asociaciones para la Defensa de la Sanidad Pública (FADSP).

En este periodo, la esperanza de vida aumentó en el conjunto de España en 1,17 años, hasta 8,24 años. Los principales incrementos se registraron en la ciudad autónoma de Ceuta (2,24 años) y las autonomías Baleares (1,55), Asturias (1,45) y Comunidad de Madrid (1,44), siendo Melilla el único lugar donde desciende (-0,67).

La esperanza de vida más alta en 2018 estaba en la Comunidad de Madrid (84,83 años), seguida de Navarra (84,18), la autonomía de Castilla y de León (83,94), y País Vasco (83,65), y las más bajas corresponden a la comunidad andaluza (81,86), y las ciudades autónomas de Ceuta (80,76) y Melilla (80,46).

Las mujeres (85,89 años) viven de media más que los hombres (80,46), sobre todo en la Comunidad de Madrid (87,16) y Navarra (86,83). En Castilla y León, la esperanza de vida para las mujeres se sitúa en los 86,54 años, tras incrementarse en medio año desde 2010, mientras que entre los hombres baja hasta los 81,33 años, aunque en este caso el crecimiento ha sido de 1,47 años.

Tasa de mortalidad

Por otro lado, la tasa de mortalidad nacional ha subido en el periodo analizado, al pasar de 8,17 defunciones por cada 1.000 ciudadanos en 2010 a 9,07 en 2018. Las más altas al principio estaban en Asturias (11,82) y Galicia (10,73), y al final en Galicia (12,92) y Castilla y León (12,13). Y las más bajas se encontraban al inicio en Melilla (5,26) y Canarias (6,23), y al final en Ceuta (6,20) y Comunidad de Madrid (7,04).

La tasa de mortalidad de las mujeres creció más en esos nueve años (0,76 muertes por cada 1.000 habitantes) que en los hombres (0,68), lo que hace que se haya estrechado en ese tiempo.

En cuanto a la tasa de mortalidad infantil, ha descendido de 3,16 fallecimientos de menores de un año por cada 1.000 nacidos vivos en 2010 a 2,59 en 2018.

Por otra parte, la tasa de mortalidad ajustada por edad bajó por cáncer (de 151,01 a 138,89 por cada 100.000 habitantes), diabetes (de 11,08 a 8,99), enfermedad cerebrovascular (33,42 a 25,06) y enfermedad pulmonar obstructiva crónica (17,66 a 14,85) y subió por alzheimer (de 11,25 a 12,00 por cada 100.000 habitantes) y neumonía e influenza (8,21 a 9,84).

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