El espejo veneciano del Camarín de la Virgen de la Encina de Ponferrada recibe la “primera restauración científica”

César Sánchez / ICAL El director general de Patrimonio Cultural de la Junta, Enrique Saiz (I), junto al rector de la basílica de Nuestra Señora de la Encina de Ponferrada, Antolín de Cela (D), durante la presentación del espejo restaurado del camarín de la basílica.

D. Álvarez / Ical

El director general de Patrimonio Cultural, Enrique Saiz, presentó hoy la “primera restauración científica” de la colección de espejos venecianos que visten el Camarín de la Virgen de la Encina, en Ponferrada. Se trata de unas piezas de finales del siglo XVIII, cedidas por el rey Felipe V a la Basílica de la capital berciana. La restauración del primero de los seis espejos de la colección, que Saiz definió como “magnífica”, se llevó a cabo durante el último año en las instalaciones del Centro de Conservación y Restauración de Bienes Culturales de Castilla y León, en Simancas (Valladolid).

Sáiz destacó que la colección de espejos venecianos supone una “singularidad” del patrimonio de la Comunidad. “Es un bien que no es característico en Castilla y León, no hay muchos espejos de este tipo”, apuntó. En esa línea, el director general de Patrimonio Cultural de la Junta destacó que el proceso de restauración sirvió como “una oportunidad para aprender” desde el punto de vista de los expertos que trabajaron en el proceso.

En este sentido, Saiz destacó que la restauración, “que podemos poner al máximo nivel en Europa”, contó con un equipo multidisciplinar formado por especialistas de los campos de la química y la física, así como expertos ebanistas, carpinteros y vidrieros. “Es la primera restauración científica de las piezas, que sólo habían contado con pequeñas reparaciones desde su llegada a Ponferrada”, explicó el director de Patrimonio Cultural.

Saiz anunció también que la Junta y los responsables de la Basílica han alcanzado un acuerdo para seguir trabajando en estos espejos. “Una vez investigado el modelo, los otros cinco espejos se irán restaurando poco a poco bajo la dirección técnica de la Junta pero con fondos aportados por la propia Basílica”, adelantó el director de Patrimonio Cultural.

Por su parte, José Luis Alonso, principal restaurador de los espejos destacó que el proceso requirió de “un proceso de estudio previo para conocer los soportes” de las piezas, compuestas por una superposición de diferentes elementos, entre los que se cuentan vidrio, tejidos y elementos metálicos sobre un alma interna de madera. “Estos espejos formaron parte de los palacios reales de Felipe V y suponen un conjunto excepcional a nivel nacional”, subrayó Alonso.

Un año de trabajo efectivo

Las piezas fueron retiradas del Camarín de la Basílica cuando el espacio se sometió a restauración. A causa de su delicado estado de conservación, los espejos fueron trasladados a un almacén y, tras un año de trabajo efectivo en el que han colaborado expertos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y una inversión cercana a los 20.000 euros, vuelven a la Basílica de la capital berciana, donde se expondrá a lo largo del verano.

La Basílica de Nuestra Señora de la Encina acoge a la patrona del Bierzo y su imagen preside la hornacina central del retablo mayor del presbiterio. Su veneración hace necesario crear un espacio para atender a la imagen, el Camarín, lugar donde las camareras de la Virgen engalanan y cuidan a su patrona ante los seis espejos venecianos.

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