Gaudí: Legio, Botines, Fundos, Astorga y su palacio... y el remate de la Sagrada Familia
Con enorme candidez, como leonés de a pie, pero muy celoso de todo lo nuestro, de modo especial desde que políticamente nos obligaron a estar en un ente autonómico que rechazábamos, hoy siento cierta inquietud, temor mejor, al comprobar el rumbo que 'Nuestra Casa Botines' ha ido tomando.
Una salvedad pronta: rumbo no maligno, faltaría más. Culturalmente interesante por lo de museo, pero en cuanto al condominio, ahí empezamos unas curvas con peralte para mí dudoso, en lo ciudadano, en lo político y en lo sentimental.
Tiempos que han ido pasando, y el edificio estable y bien ubicado, nos ha estado diciendo con su presencia a los convecinos, a los legionenses: ¡Aquí estoy! Como lo están, salvando las distancias constructivas, la Casa Roldán, la de Goyo, Ciriaco, Luben, Alfageme… bien nombradas por sus promotores, desde que empezó a tener empaque de ciudad Legio, dentro de su necesaria expansión.
Puede hoy Fundos, me pregunto, manejar la Casa Botines, leonesa y patrimonio heredado de Caja España, dando al conjunto, continente y contenido, el rumbo que considere oportuno, esto es, una formulación museística en loor gaudiniano. Y respecto a León, y lo que significó en origen para los legionenses el edificio de viviendas, espacio comercial, luego bancario (con esencias leonesas y para los leoneses), más tarde Caja España que acabó con una extraña fusión (luego absorción) con Unicaja… ¿De todo ello, qué?
Van de retóricas las preguntas, toda vez que a la vista tenemos que Fundos, está en el empeño de dar al conjunto una globalidad museística que Gaudí, tirando de raciocinio, entiendo que no pretendió imprimir. A su vez, me fundamento parcialmente en lo escrito por el profesor César García Álvarez que ha estudiado con afán el edificio y los espacios interiores hasta encontrar otras simbólicas sorpresas, que hoy no toca enumerar.
Estamos pues ante un plan pleno patrimonial, dentro de un contesto gaudiniano, según he leído, tratando de dar una mayor condición de museo, dixit: 'Plan Especial de Renovación del Museo Casa Botines Gaudí' (obsérvese la denominación)... con sede en León, que fueron a presentar a Valladolid.
Han dicho que “no es un proyecto local, sino de vocación universal, que hunde claramente sus raíces en Castilla y León”. Si esto es así, y al menos fuerza dialéctica no les falta para decirlo, con no menor candidez formulo otra pregunta: ¿Dónde encontramos lo apical, la piloriza de las raíces, en León capital y provincia originarias donde afloró todo, o allende los límites oficiales regionales establecidos en 1833 (y nunca abolidos) por el político Javier de Burgos?
Presentando el proyectso Gaudí... en Valladolid
Para tal presentación estuvieron en el centro del poder autonómico. Mas, el edificio es inamovible, pero el concepto representativo, sí se puede sutilmente variar con la ubicación nominal deseada en el momento autonómico que vivimos. Unos alimentan el manzano, de buena reineta leonesa, y en otros lares, otros participan de la cosecha como propia. En un supuesto... “¡Todos cosechamos!”.
Hay otro trasfondo, de no menor calado. Estamos dedicando a Gaudí, al arquitecto catalán que accedió a venir a León, en distintos momentos, pero en su juventud creativa –¡Y que fue de agradecer!–, para dejar dos obras bien distintas. La social, de viviendas y bajos comerciales, un edificio en Legio, conocido como Casa Botines (en el mismo contexto ciudadano de las otras casas que ya anuncié), realizada para dos legionenses, gracias a la mediación de Eusebi Güell, por muchos asimilado a la condición de mecenas de Gaudí, para que el arquitecto dejara su impronta en Legio, con vitola catalana, no lo olvidemos. Y a fe que lo consiguió.
Es el otro momento, anterior, el connotado con el ampuloso, casi de cuento, Palacio Episcopal de Astorga. Por lo tanto ya conocía Gaudí nuestra provincia cuando vino a Legio. Le había pedido el diseño y ejecución para sede episcopal en Astorga, el obispo catalán ejerciente en la diócesis asturicense, Joan Bautista Grau, año 1889. Y al fallecimiento de éste, 1893, Gaudí interrumpe las obras, que años más tarde otros, vicisitudes aparte, rematarán.
Bien sea por esto último, o por distinta interpretación del momento y los hechos, en Astorga, que también se mueven en torno a lo gaudiniano, y su centenario, pues vende, como no podía ser de otra manera, también tienen, pero a su manera, musealizado el interior palaciego. Y acaban de adquirir un compromiso como colaborador estratégico, con la Fundación Caja Rural, lo que agradecen con el nombramiento de embajadora del edificio episcopal.
Cristal berciano para el remate de la Sagrada Familia
El grandioso templo de la Sagrada Familia, en Barcelona, su más alta y genial obra, 'hoy' ha sido rematada en altura, esto es colocada la barra vertical (hueca para observatorio) de una inmensa cruz cuya transparencia, pues va generosa en de vidrio curvo dispuesto en figuras geométricas, será también fuente de luz; todo un símbolo: 'La luz del mundo'. No ha sido gracioso el encargo catalán, la fina aportación de la empresa Tvitec radicada en el Bierzo, León, fue decisoria.
En el culmen de la torre de Jesucristo del gran templo de la Sagrada Familia en barcelona ha quedado el sello de León, con las reminiscencia del que fue el mayor reino de la cristiandad en su momento histórico. En Roma lo saben y en la historia está escrito.
¿Se sabe esto y se reconoce? Es la pregunta que queda ahora a gran altura…
Llegados hasta aquí, cada cual es libre de conjeturar lo que estime oportuno sobre el tema y sus vertientes, dando a las connotaciones, de un caso y otro, la interpretación que merecen.