Los incendios en León han quemado en un mes siete veces más que en el mismo periodo de los últimos seis veranos

Imagen de archivo.

Sara Lombas

El primer mes y medio de la temporada de peligro alto de incendios ya se ha cobrado casi 3.000 hectáreas de naturaleza en la provincia de León. La cifra es llamativa y preocupante, teniendo en cuenta que, a estas alturas, el año pasado (el peor desde que hay registros en cuanto a hectáreas calcinadas en la provincia leonesa) se quemaron poco más de 160 hectáreas. Esta cifra es 18 veces mayor que la del año pasado y, sumando el primer mes de cada temporada de incendios desde el año 2020, este año se han quemado ya 7 veces más que en el mismo periodo de los últimos 6 años.

La temporada de peligro alto de incendios en Castilla y León comenzó el 12 de junio y se extenderá hasta el 12 de octubre, según el periodo establecido por la Junta de Castilla y León que lleva siguiendo este plazo de cuatro meses desde 2022. Sin embargo, en 2020 y 2021, el periodo de peligro alto era más corto: desde el 1 de julio y hasta el 30 de septiembre; un mes menos.

Los dos primeros grandes incendios

Así, desde el 12 de junio y hasta ahora, en León han ardido 2.939 hectáreas, principalmente a causa de los dos grandes incendios forestales (mayores a 500 hectáreas) que ya se registraron durante el primer mes en el terreno leonés. El primero de ellos fue el de Congosto, en El Bierzo, que comenzó el pasado 24 de junio tras la caída de unos rayos y se dio por extinguido el 4 de julio, después de arrasar con 517 hectáreas de pasto y arbolado.

El segundo de ellos, se desató en pleno Parque Nacional de Picos de Europa, en la localidad leonesa de Ribota de Sajambre. Aunque las llamas comenzaron el 26 de junio también por una tormenta eléctrica seca (a pesar de que en los partes de incendios de la Junta, figura como intencionado durante unos días), el fuego empeoró desde la madrugada entre el 4 y 5 de julio y el día 7 del mismo mes, cuando se quemó la mayor parte de masa forestal. La Junta lo dio por extinguido el 19 de julio y lo perimetró en 551 hectáreas.

Desde el año 2020 no se registraba ningún gran incendio tan temprano y este año ya son dos los que han ocurrido durante el primero de los cuatro meses de peligro alto. Eso teniendo en cuenta que la peor parte de los fuegos que asolaron la provincia el pasado verano se concentraron en el mes de agosto.

De esta forma, en el mismo periodo de 2025 en León se quemaron 162 hectáreas: 18 veces menos que en este primer mes de 2026. Y, si tenemos en cuenta el total de hectáreas quemadas en el primer mes de la temporada de cada año desde 2020 hasta 2025, la cifra total es aún siete veces más pequeña que la de este 2026. Si en este primer mes y medio se han quemado casi 3.000 hectáreas, en el total de ese mismo periodo desde 2020 ardieron 472,4 hectáreas (teniendo en cuenta que la temporada de riesgo alto en 2020 y 2021 comenzó un mes más tarde).

Además de los dos grandes incendios forestales, el de Porqueros (iniciado también por una tormenta de rayos) se quedó muy cerca de las 500 hectáreas, con 489 calcinadas. Le sigue el incendio de Pradela (Trabadelo) con 336 hectáreas y el de Vega de Valcarce con 223 hectáreas. Todo ello, según los cálculos de la Junta de Castilla y León.

Casi 3.000 hectáreas en el primer mes y medio después de haberse desatado unos 75 focos únicos entre el 12 de junio y 22 de julio. Una quincena menos que en el mismo periodo de 2025 (cuando fueron 94) y, sin embargo, mucho más letales.

El año pasado, en el total de la provincia de León se quemaron más de 130.000 hectáreas, la mayor cifra de la historia y, la mayor parte de ellas, a lo largo del mes de agosto, después de una sucesión de grandes incendios (varios de ellos simultáneos y que tardaron semanas en controlarse) y una gestión autonómica muy criticada. A pesar de las numerosas protestas y manifestaciones que protagonizó el operativo de extinción y la población, especialmente en memoria de los cuatro fallecidos en incendios, no hubo dimisiones en la Consejería de Medio Ambiente, liderada el pasado gobierno por el leonés Juan Carlos Suárez-Quiñones, que esta nueva legislatura se ha trasladado a la Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio. Así, la nueva consejera de Medio Ambiente de Castilla y León es María González Corral.

Una de las decisiones que tomó la nueva consejera para esta campaña de incendios fue la creación de una nueva Dirección General de Prevención y Extinción de Incendios Forestales, a cargo de Ángel Manuel Sánchez Martín, quien fuera en el anterior verano el jefe del Servicio de Defensa/Incendios Forestales. Así, con este nuevo ascenso, Sánchez Martín, se ha convertido en el cargo técnico más alto en la gestión de incendios forestales, descargando la responsabilidad del que sigue siendo a día de hoy director general de Patrimonio Natural, el polémico José Ángel Arranz.

Este año ya ha comenzado con dos grandes incendios forestales en la provincia de León, en los que las llamas han consumido principalmente matorral y arbolado. En lo que va de año, en España ya han ardido al menos 100.000 hectáreas por los incendios forestales, según las estimaciones provisionales del Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (EFFIS). Actualmente, el incendio que más preocupa se encuentra en el norte de Guadalajara y ya ha calcinado 32.000 hectáreas y obligado a desalojar a 40 localidades. No es la primera vez que se ven incendios de este cariz, de hecho, el año pasado, el incendio que llegó al sur de la provincia de León procedente de la comarca de La Carballeda de Zamora arrasó más de 40.000 hectáreas.

Un verano más, la provincia ha vivido durante este último mes una simultaneidad de incendios que, aunque por suerte han sido menos catastróficos en lo ambiental y en lo humano, ya ha dejado a relucir la escasez de medios de la Junta de Castilla y León en la provincia, a los que han tenido que socorrer medios de otras provincias y otros muchos enviados por el Gobierno de España.

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