Así se debe de hacer para cumplir legalmente con las participaciones en un sorteo de Lotería Nacional
La Lotería de Navidad tiende a ser el momento en que miles de asociaciones en España venden participaciones para intentar financiar su actividad anual. Es el sorteo estrella para conseguir recaudar fondos mediante participaciones (al que se añade un pequeño donativo), aunque también se hace en El Niño (que se juega hoy) y algunas en los semanales. La mayoría de las veces no toca, y en el caso de que el número elegido lleve un reintegro o caiga una pedrea, la cantidad a llevarse es tan pequeña que mucha gente no las cobra. Esto es precisamente una habitual forma de conseguir fondos para las agrupaciones asociacionistas, cofradías, clubes deportivos o... las comisiones de fiestas.
Es tradición en España aprovechar estos sorteos para colocar este tipo de boletos entre amigos, familiares, conocidos, desconocidos, gente de la calle, personas que usan los servicios de este tipo de agrupaciones sin ánimo de lucro... con lo que en el caso de estos pequeños premios muchos pueden renunciar a ir a cobrar 4 o 20 euros, quedándose en las cuentas de las asociaciones. Es una práctica muy habitual, porque por no trasladarse al quinto pino para cobrar tan pequeña cantidad muchos renuncian a ella.
Pero la cosa cambia, claro, cuando la participación ya lleva un premio que supone mucho más dinero. Y para evitar problemas lo que hay que tener meridianamente claro es que para poder vender participaciones hay que cumplir la normativa de Loterías y Apuestas del Estado. Unas estrictas normas –de las que ya se refirió ILEÓN en un reportaje antes del Sorteo de Navidad–, para garantizar que, en el caso de tocar un premio grande que suponga una notoria cantidad de dinero, todos los que lleven participaciones puedan cobrar lo que les corresponde sin problemas y que se pueda demostrar la validez de las papeletas que hayan comprado.
Los pasos a seguir para vender participaciones legalmente
¿Y cómo se hace bien eso? Pues para que no haya dudas, ILEÓN ha hablado con un lotero, José Manuel Sánchez García –de la Administración Santa Rita número 20, situada en el barrio de La Palomera en la capital leonesa–, que se ha prestado a contar el proceso legal y controlado para que una asociación haga las cosas de forma correcta y completamente legal.
Algo que es muy necesario en los tiempos que corren para que los miembros de este tipo de agrupaciones sociales lo tengan claro y fácil. Sobre todo con la última polémica que se ha dado en la provincia leonesa.
1.- Solicitar autorización
La normativa de Loterías y Apuestas del Estado /aquí se puede descargar un documento con un resumen de la aplicada) permite que entidades ajenas a las administraciones oficiales pueden vender participaciones que conlleven un recargo económico, “siempre que se trate de entidades de carácter benéfico o que sean de utilidad pública”. Es decir asociaciones, centros educativos, peñas o incluso comercios y otros negocios. Pero esta opción solo será legal si se cumple el requisito obligatorio de haber solicitado autorización para cobrar ese recargo ante la Sociedad Estatal Loterías y Apuestas del Estado (Selae) para el fraccionamiento de billetes de Lotería Nacional y haber recibido expresamente esa autorización.
Incluso en ese caso de cumplir con el visto bueno oficial, hay una limitación de cobro del recargo máximo que se puede aplicar sobre el valor de cada participación, y ese tope establecido es del 20%. O lo que es lo mismo: de cada décimo de 20 euros, precio oficial, como mucho se pueden recaudar de manera autorizada 4 euros de más por décimo, algo que debe estar perfectamente indicado en las participaciones.
Esto es muy importante, según José Manuel Sánchez: “La normativa dice que para hacer participaciones hay que pedir autorización. Es decir, la asociación o quien lo haga debe solicitar una solicitud de fraccionamiento a Loterías y Apuestas del Estado, la LAE. Una vez concedida hay que indicar la fecha de autorización impresa en la participación, con el lema 'fraccionamiento autorizado por Loterías de Apuestas del Estado con fecha tal', la que previamente te han concedido”.
2.- Reservar los décimos
Una vez conseguida la autorización, “lo siguiente es hablar con el lotero para reservar los décimos correspondientes al número de participaciones que quiere imprimir la asociación. Esto dependerá de lo que sean las participaciones, porque tienen que cuadrar con los décimos”, explica.
Es decir, que hay que indicar lo que se juega por participación. El talonario, el taco, puede corresponder, por ejemplo, a una serie, que son diez décimos: 200 euros. “Esto es lo primero que hay que hacer, cuadrar la reserva con las participaciones que se puedan vender. Y cuadrarlo bien para que no haya de más... ni de menos”, explica.
“Hay que tener en cuenta que una cosa es la Administración de Lotería y otra es la asociación. Nosotros simplemente tenemos una transacción con el cliente, que es la agrupación, de tal manera que lo que hacemos es reservar el número de décimos que correspondan al número de participaciones que realmente vayan a vender o hayan puesto en circulación”, señala.
3.- Imprimir las participaciones con numeración doble: matrices y papeletas
Obviamente, no se pueden imprimir más participaciones que décimos están reservados. Cada taco de participaciones está compuesto por los boletos de cada participación y la matriz. Cuando se habla de matrices, éstas son la parte correspondiente que queda tras cortar la papeleta, que viene numerada con las mismas cifras. Es decir, al imprimir van repetidas dos cifras iguales: una en la papeleta que se lleva el comprador y en el resto, lo que se llama la matriz, que se queda el vendedor. “Si yo te vendo la participación 12, en la matriz queda la parte con el mismo número: el 12. Se queda en el taquito que va quedando cuando vas quitando lo largo de la parte derecha que lleva otro numerito que es el correspondiente. Siempre tiene que casar una cosa con la otra. Y entonces en caso de cobro siempre se puede comprobar que casan los números, porque puede haber falsificaciones. Hay que asegurarse porque puede haber muchísimas cosas. Entonces automáticamente siempre tiene que casar una con otra para garantizar que cuadran y son válidas”, especifica.
Sánchez indica además que hay muchas medidas de seguridad: “Hoy en día participaciones se venden ya incluso con códigos de barra, con QR, con números aleatorios, marcas de agua para que no se puedan fotocopiar... o sea, hay muchas mejoras ahora mismo en el tema de las participaciones”.
4.- Regularizar las participaciones
Cuando se acerca la fecha del sorteo es el momento de llamar a los vendedores y reunirlos para hacer una contabilidad de lo recaudado y las participaciones vendidas para ir al lotero y recoger los décimos que las avalen. “Esto es lo que los loteros llamamos el final del ejercicio. Es decir, tres o cuatro días antes del sorteo se regulariza la venta. La asociación, claro, no tiene por qué haber vendido todas las participaciones”, señala el vendedor oficial de lotería. “Entonces, lo que sí tienen que hacer es que tienen que cuadrar las participaciones a décimos, que son los que se pagan, consignan y se llevan”.
José Manuel Sánchez detalla cómo funciona esta regularización: “Imaginemos que venden 101 participaciones por el importe que sea: si es 4 euros en este caso, y han recaudado 404 euros. Pero euros sueltos en Lotería no existe, tienen que ser múltiplos de 20. Con lo cual tiene que ser 420 euros. Entonces, normalmente nosotros lo que aconsejamos es que esa diferencia que tienen de la venta desde los 404 hasta los 420, esos 16 euros que se los juegue la asociación emisora de las participaciones. Porque nosotros no podemos vender medios décimos ni tres cuartos de décimos ni nada. Tenemos que vender décimos completos, la única opción es venta de décimos completos”.
Eso sí, advierte: “Nosotros los loteros lo dejamos muy claro siempre: tienen que saber perfectamente el número de participaciones que han vendido. Llevarlo a rajatabla para evitar problemas a posteriori”.
Finalmente, José Manuel Sánchez tiene una operativa para entregar los décimos: “Nosotros hacemos firmar al club o asociación la reserva del importe correspondiente y cuando traen el dinero y se marchan llevándose los décimos, dejando apuntada la cantidad que se han pagado para demostrar que cuentan con ellos. Tiene que quedar todo bien especificado para evitar problemas”.
5.- Consignación de las participaciones
El siguiente paso es el de consignar lo vendido por parte de la asociación. Es decir, que en el caso de tener 15 series, que son 150 décimos y venderse 10 (cien décimos), la agrupación lleva los 2.000 euros recaudados al lotero y éste les entrega los cien décimos. “Hay que recordar que si fueran 2.004 euros los recaudados, tendrían que llevarse 101 décimos pagando 2.020 euros, ya que nosotros no vendemos fracciones”, reitera Sánchez.
“Todo esto siempre teniendo en cuenta que ya han firmado previamente que lo que se han llevado corresponde a las cuentas que ellos han echado. Las cuentas no las puede echar el lotero, las tienen que hacer religiosamente quienes venden las participaciones”, especifica.
Los que venden las participaciones son los responsables de guardar los décimos. “Ellos son los depositarios. Los loteros por Ley no podemos ser depositarios ni de décimos ni de participaciones”, aclara el lotero leonés.
6.- Venta en ventanilla o devolución
A partir de ahí, la administración de lotería tiene que decidir qué hace con las cinco series restantes siguiendo el ejemplo anterior, que son 50 décimos (a diez por serie). Puede elegir venderlos en ventanilla. O devolverlos teniendo en cuenta que con la devolución éstos ya no salen de nuevo a la venta. Esto es la consignación, que es doble: por una parte consigna lo vendido por la asociación, y por otra indica a Loterías y Apuestas del Estado cuántos décimos se han vendido y cuántos devuelve.
Hay que tener en cuenta que esto ocurre unos pocos días antes del sorteo. Con lo cual la avalancha de clubes llevando su recaudación y recogiendo los décimos es importante: “Nosotros después de cobrar y vender los décimos a las asociaciones, automáticamente tenemos dos opciones en el resto”, continúa José Manuel Sánchez: “Una, los ponemos a la venta. Porque lógicamente ya en la ficha de reserva que tengo, yo al cliente, a la asociación, al club, la comisión o lo que sea, le pongo una fecha límite para su venta. Por ejemplo, que a partir del día 20 quedan libres y a disposición de la Administración de Lotería para poder sacarlos por ventanilla. Yo llamo a todo el mundo para que cumplan con esos plazos, con lo cual se puede imaginar uno el montón de trabajo que tenemos los loteros esos días y el cuidado que hay que tener”.
¿La otra opción?: “No ponerlas a la venta en ventanilla y devolver todos los décimos reservados que no se han vendido en participaciones”. Eso dependerá del trabajo que se tenga y cómo estén yendo las ventas y los números que queden en la Administración de Lotería de cara al público. Es puramente a elección del lotero, que tendrá que jugar con los tiempos adecuadamente porque todo aquel décimo que no devuelva lo tendrá que pagar él.
En el momento en que se devuelven los décimos, cosa que se notifica a Loterías del Estado con un programa informático especificando su numeración, quedan fuera de circulación. Es decir, ni siquiera por terminal pueden venderse a otras personas una vez devueltos. Es como si se cerrara un expediente y se anularan los décimos no consignados.
El proceso parece sencillo, pero cumpliendo la ley es algo trabajoso, por eso los loteros ayudan a las asociaciones llegando a poder encargar la impresión de las papeletas y actuando como supervisores, ya que puede haber complicaciones muy serias si se hace mal.
Finalmente, José Manuel Sánchez comenta que“ todas las asociaciones sin ánimo de lucro realizan un esfuerzo enorme para poder realizar la venta y finalmente conseguir un beneficio precario. Nosotros les asesoramos en todo lo posible con las participaciones, por eso estamos luchando para que LAE admita poder incrementar el porcentaje de fraccionamiento al 25%”.
Con la suerte en estos casos no se juega; pero si se hace todo bien con las participaciones, y por el libro, fraccionar la Lotería puede dar grandes alegrías.