El segundo debate electoral de Castilla y León: más de lo mismo y sin menciones expresas a León

Debate electoral RTVCyL: Los candidatos de VOX, PP y PSOE a la presidencia de la Junta de Castilla y León, Carlos Pollán (i), Alfonso Fernández Mañueco (c) y Carlos Martínez.

Antonio Vega / César Fernández / Elisabet Alba

10 de marzo de 2026 22:51 h

A las nueve en punto de la noche comenzaba en La 7 de Televisión Castilla y León el segundo y último debate entre los candidatos a la Presidencia de la Junta antes de las elecciones autonómicas del 15 de marzo. Frente a frente, el presidente y candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco; el aspirante socialista, Carlos Martínez; y el leonés del partido de extrema derecha Vox, Carlos Pollán. Todo ello compitiendo además en la misma franja horaria con los partidos de Champions de octavos de final Newcastle-Barça y Atlético de Madrid-Tottenham.

Los 85 minutos de debate sonaron, en buena medida, a más de lo mismo. El discurso xenófobo y repetitivo de Vox contra las personas migrantes volvió a marcar gran parte de las intervenciones de Pollán; el PSOE centró su estrategia en atacar la gestión del ‘popular’ Alfonso Fernández Mañueco tras siete años al frente de la Junta; y el candidato del PP optó por una defensa más bien tibia de su balance de gobierno y de sus propuestas de partido. El ‘No a la guerra’ fue prácticamente la única novedad de un cara a cara que, de no ser por ese elemento, habría resultado casi idéntico al celebrado la semana pasada en La 1 de RTVE.

El debate se estructuró en cuatro grandes bloques temáticos, muy similares también a los del primer encuentro: medio ambiente, medio rural y despoblación; servicios públicos, infraestructuras y vivienda; economía y financiación autonómica; y pactos y regeneración democrática. Sobre el papel, un esquema pensado para confrontar propuestas, aunque en la práctica el intercambio de argumentos fue escaso, abundaron más los reproches que el debate real y una nula intervención de los moderadores para preguntar, añadir o rebatir ningún argumento, real o falso.

Pollán, más nervioso

El candidato de Vox, Carlos Pollán, se mostró más nervioso que en el primer debate televisado. Buena parte de sus intervenciones giraron en torno al discurso habitual de su formación contra la inmigración y a ataques al bipartidismo, al que acusó de haber abandonado la industria, el campo y las infraestructuras de la comunidad.

Uno de los momentos más tensos llegó precisamente a cuenta de ese tema. Pollán reprochó a Mañueco las palabras que el presidente autonómico había pronunciado en el debate de la semana pasada, cuando afirmó que a Vox le gustaría “tirar al mar” a los migrantes que llegan a España. El candidato de Vox exigió una rectificación por unas acusaciones que calificó de “infames y miserables” y le lanzó una pregunta directa: “¿Va a pactar algo con un partido del que ha dicho lo que ha dicho?”.

La respuesta del presidente autonómico fue breve y cortante: “Aquí se viene llorado, señor Pollán”. Mañueco añadió además que esas palabras estaban respaldadas por declaraciones públicas del líder de Vox, Santiago Abascal, quien llegó a referirse al barco de la ONG Open Arms como “un barco negrero” y a pedir que se “confiscara y se hundiera”.

Sanidad y corrupción, los principales frentes

El candidato socialista centró gran parte de sus ataques en la gestión de la sanidad pública, que calificó como el “talón de Aquiles” del Gobierno autonómico. En ese bloque también aparecieron referencias a la situación sanitaria en el medio rural y a infraestructuras pendientes, como la unidad de radioterapia del Hospital El Bierzo en Ponferrada.

Las alusiones directas a esta infraestructura o a la situación del propio hospital berciano quedaron sin respuesta clara por parte del presidente de la Junta, uno de los varios momentos del debate en los que el silencio sustituyó al intercambio de argumentos.

Martínez también recuperó los casos de corrupción vinculados al PP en Castilla y León, mencionando la trama eólica, el caso Perla Negra o Gürtel. “En todas esas tramas estaba usted detrás”, llegó a decir dirigiéndose directamente a Mañueco, que negó inicialmente pero se quedó sin palabras ante la insistencia del candidato socialista.

Promesas y “chequera” electoral

En el bloque económico, el presidente autonómico desplegó una batería de promesas centradas en bajadas de impuestos y ayudas a distintos colectivos. Jóvenes, familias, mayores, ganaderos, empresarios y autónomos fueron algunos de los destinatarios de esas medidas, en lo que el candidato socialista interpretó como una “barra libre” de promesas en plena campaña electoral.

Mañueco defendió que solo el PP tiene un proyecto de futuro para la comunidad y que “las condiciones de un gobierno las tiene que poner quien tenga el mayor respaldo”. También insistió en que cada voto que no vaya al Partido Popular supone “un éxito de la izquierda”.

Tres mensajes finales

En el turno de cierre, cada candidato trató de fijar su mensaje para la última semana de campaña. Mañueco apeló al voto para el PP asegurando que el próximo domingo se decide “el modelo y el futuro de Castilla y León y de España” y defendió su ambición de situar a la comunidad entre las tres mejores de España.

Pollán insistió en su discurso contra el bipartidismo y volvió a reivindicar a Vox como defensor del campo, la industria y las infraestructuras que, a su juicio, PP y PSOE han abandonado.

Carlos Martínez optó por un tono más movilizador y pidió a los ciudadanos “cambiar el sofá y la mantita” para apostar por un nuevo proyecto político. “Yo nunca salgo a por el bronce”, afirmó, presentando el voto socialista como la opción para “cambiar y modernizar Castilla y León”.

Más silencios que debate

El balance final dejó la sensación de que hubo más silencios que debate real. Martínez se mostró ligeramente más incisivo que en el primer cara a cara, Mañueco mantuvo un perfil muy similar al de la semana pasada y Pollán apareció más incómodo y errático que en su anterior intervención televisada.

A una semana de las elecciones, el segundo debate volvió a ofrecer pocas novedades y escasa confrontación de propuestas. Mucho reproche, poco intercambio real de ideas y, además, muy pocas referencias concretas a la provincia de León y ninguna a la Región Leonesa, una ausencia llamativa en un debate que aspiraba a abordar los problemas territoriales de toda Castilla y León.

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