¿Mejorarían los servicios si subieran los impuestos?

Un servicio público con la denostada cita previa obligatoria.

Supongamos que se produce una subida de impuestos y que, de pronto, el Estado recauda treinta mil millones más. ¿Cómo pensáis que afectaría eso a la calidad de los servicios públicos? ¿Dónde pensáis que se emplearía ese dinero?

La cuestión es que es algo perfectamente estudiado y también muy debatido, y la respuesta depende de la fortaleza de la sociedad civil y los hábitos políticos del país. En España, por ejemplo, cuando se ha recaudado más en el impuesto de hidrocarburos, que supuestamente iba a mejorar las carreteras, no se han mejorado las carreteras, porque los impuestos no son finalistas y prácticamente todos los gobiernos prefieren dedicar ese dinero a otra cosa.

Ante un aumento de ingresos, pueden hacerse, por ejemplo, dos cosas: contratar más médicos o subir el sueldo a los que ya hay. Podéis estar seguros de que los que tienen el poder, que son los que ya están dentro, preferirán siempre la segunda opción. Lo mismo pasará con casi todos los sectores, y la presión sindical se dirigiría a mejorar los salarios públicos antes que a mejorar los servicios. No se trata de dar mejor servicio, sino de cobrar más por lo que ya se da. Yo ni lo critico ni lo dejo de criticar, pero es lo que sucede en la mayor parte del mundo, porque los que ya están trabajando son los que pueden hacer huelga y tienen capacidad de presión, mientras que los que están fuera y podrían trabajar carecen de capacidad de presión alguna. El eterno problema de los insiders contra los outsiders, y de que los sindicatos tienen pocos incentivos para defender los intereses de los que no están trabajando aún.

El problema se reproduce a nivel político con otros muchos temas. ¿A dónde iría a parar esa nueva fuente de ingresos? ¿A crear más juzgados o a subir las pensiones? ¿Cuál es el incentivo del político, que lo que quiere es ser reelegido? ¿Mejorar el servicio o comprar votos? En cuanto hay más dinero, se trata siempre de desviarlo a donde produce un mayor rendimiento político, a corto plazo. Por eso nadie construye vivienda pública, por ejemplo.

Y sí, por supuesto que una parte se destinaría a mejorar algunos servicios, pero la cuestión es qué parte y a qué servicios podría ir, porque cuanto más dispersa y compleja es la gestión de un servicio, más reacias son las autoridades a invertir en él. En algunos países la mejora se llevaría el treinta por ciento, en otros el veinte y en otros el cinco. En nuestro caso, como las competencias de sanidad y educación están transferidas a las comunidades autónomas y el sistema de financiación autonómica es un circo de tres pistas, cabría esperar alguna mejora en otros temas, pero no precisamente en esos.

Podría mejorarse, tal vez, la justicia, y podría construirse algún AVE más, que es lo que les encanta a los políticos, pero con una estructura como la nuestra, lo más posible sería que el aumento de impuestos redundase en una subida salarial al sector público, subida de las pensiones y una pequeña constelación de obras faraónicas, o no tanto, como aquel plan E de Zapatero que llenó los pueblos de máquinas de hacer gimnasia.

Poco más.

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