El triunfo del 'nopasanadismo'

Imagen de la frontera de Ceuta.

Nunca pasa nada, hasta que pasa. Pero los que estamos acostumbrados a estudiar la economía clásica, la política clásica y la geoestrategia clásica nos hemos ido teniendo que acostumbrar también a equivocarnos una vez tras otra.

Ahora da igual que los gobiernos se endeuden hasta cifras que siempre se consideraron alarmantes. Da igual gastar reiteradamente y de manera estructural más de lo que se ingresa, porque los mercados compran gustosamente esa deuda, y manteniendo controlados los tipos de interés. No pasa nada.

Da igual que la valoración bursátil de las empresas sea veinte, treinta o cuarenta veces sus beneficios, porque sus cotizaciones no bajan y los índices siguen batiendo plusmarcas año tras año, acumulando beneficios de espaldas a la economía real.

Da igual que el tráfico de petróleo en el Golfo Pérsico siga estrangulado desde febrero, porque de alguna parte sigue fluyendo el combustible, aunque slaga un poco más caro, y nadie habla de ahorro, restricciones o futuras tensiones de suministro, a pesar de que las reservas siguen reduciéndose semana a semana. No pasa nada.

Da igual que varias potencias nucleares estén envueltas en guerras existenciales que podrían llevar a la desesperación a algún demente con demasiado poder. No pasa nada.

Es indiferente que nuestras fronteras sean una broma y que las personas sean utilizadas como proyectiles de guerra híbrida para socavar el Estado de Derecho, basándose precisamente en ese mismo Estado de Derecho, para colmo de burla y amenaza. No pasa nada.

No importa que haya más perros que niños, ni que para mantener en marcha el chiringuito haya que importar millones de personas de otras latitudes, aunque luego aquí no tengan donde vivir y tampoco haya sitio para los jóvenes, a no ser en lugares donde nadie quiere vivir y que se siguen vaciando sin remedio. No pasa nada.

Tanto se ha jugado la carta del alarmismo por parte de medios de comunicación y redes sociales, que a la gente se la sopla todo. Estamos ante la más formidable representación del cuento de Pedro y el lobo que hayan visto los siglos, y mira, de momento tienen razón los que piensan que no pasa nada.

Hasta que pase.

Y entonces, esta ideología será la responsable de que no estemos preparados.

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