La afrenta memorística y el arte genérico de titular

Pablo Fernández Santos, portavoz nacional de Podemos se postula a candidato a la Alcaldía de Madrid.

Creo cumplir con León expresando mi parecer, me quema nuestro autonomismo obligado y el descuido cultural de lo leonés que conlleva y, de paso, lo socioeconómico que es un triste estatus que sufre la región de León. Son pues mis razones para escribir con afán crítico, pero, como se dice, constructivo…

Ojo a Pablo… Podemos. Hay días, por no decir todos, que uno abre el periódico y se le inflama la yugular, ante las noticias a veces políticas, casi siempre en torno a uno o más personajes que van de sobrados, y no pasan del extrarradio de ésta cuando es disciplina y ciencia.

En realidad entiendo que el político con mejor o peor calidad de advenedizo, se mueve en la esfera del partidismo generador de su modus vivendi, no importa el cinismo, le sale gratis, pues la nebulosa flotante de la ideología les opaca, a la par que parece nutrir a quienes manejan el voto comicial, en un insulso seguidismo que abona la continuidad del ejerciente, con ladinas artes.

No digo que no tengan que currárselo, primero para salir en la foto. Halagar al jefe, seguir consignas, aunque suponga poco más que dar noticias de trazo grueso; cada día se semejan más a estrategas de pacotilla en campaña permanente. Dentro del afán tan manido de echar las culpas de los problemas que afectan al ciudadano, al adversario político, el que hizo porque hizo... ¡Y mal! O dejo de hacer, –¡Dejación!–, cuando generalmente es insolvencia mutua.

Volver al significado original de la política

Recuperar el sentido original de la política –aquel que buscaba la justicia y el orden social– requiere apagar el ruido de disputas estériles y empezar a exigir responsabilidades reales a quienes confunden el servicio público con beneficiarse de la situación, eso los de mediano pelo, los de más cuidado cabello, creen estar en su propio cortijo.

Con la mirada permanente en los políticos de León, me he despachado últimamente a gusto, mas, no por agrado, es por necesidad defensiva de lo leonés, fijándome por ejemplo en Cendón, por la izquierda, y en Suarez-Quiñones por la derecha, sin olvidar a sus jefes respectivos, pero sobre todo poniendo la mirada en su papel de colaboracionistas en lo autonómico, acá y acullá…

Ayer me vino a la memoria el Viejo Profesor. Sí, don Enrique Tierno Galván, al que 'perdoné', pues luego, corrigiendo, hizo méritos para ello, cuando en los primeros compases autonómicos aquí en León, en un mitin, con voz calmosa de profesor que sabía transmitir, en un Palacio de los Deportes a rebosar, intentando agradar nos situó como castellanos. Ahí es nada. Si bien a este respeto las urnas le pusieron en su lugar.

Poco más adelante, cuando todo lo político con su partido le iba mal, y chocaba con la dureza de Alfonso Guerra controlando el partido PSOE, hubo de integrar su fuerza, no fundirse, en él. Para entonces ya había conseguido ser alcalde de Madrid, con el apoyo del PCE. Así, según su decir, “como era menester” empezó a dar lustre al cargo. Brilló ante las personalidades que hubo de recibir, y a otro nivel, “estando al loro” con lo festivo de la “movida madrileña”; de suyo serio, siempre de expresión aguda y profesoral.

La 'escapada' de Pablo Fernández (Podemos) a Madrid

El detonante hoy en la página periodística era la presencia de Pablo Fernández, el hombre de Podemos de León, que escalando por abandonos, ha llegado a la cúpula de lo que queda del partido. Pero no es tal consecución la noticia, pues nada podemos esperar de él, sino que, en las próximas elecciones, en Madrid, va a pelear por la Alcaldía, dice.

Allí donde dejó un listón muy alto el Viejo Profesor, y hoy otro político corrige a los madrileños sin fulgor personal, se muestra como prematuro candidato, un foráneo, un paracaidista, un advenedizo que más allá de la licenciatura, que marca formación, sin esforzamos mucho sabemos de su escasa personalidad política, sin compromiso con lo leonés, a bandazos autonómicos, donde resultaba muy fácil seguir a los más, conchabados para nuestra anulación. Un matador rol de subsistencia.

Hoy en Madrid dentro de su papel de fidelidad y de escalada, dice Pablo, como eslogan altisonante: “Hablar para una izquierda valiente” y “llevar la voz de quienes viven y trabajan en esta gran ciudad”, izquierdosos de quienes espera, al mejor estilo Podemos de la Puerta del Sol en el movimiento 15-M en 2011, que eleven las manos oscilantes, en insonoro aplauso. Gesto icónico para un hombre Podemos, que encontró filón en política, se muestra con autoridad arrogada, cuando ejerce de secretario de Organización, portavoz de la formación y ahora se postula para las primarias, todo de cara a la alcaldía madrileña en las elecciones de 2027.

En el más amplio de los sentidos, en el Foro está el dominio. En la provincia leonesa, el dolor de un pueblo al que ayudó a seguir escamoteándole toda suerte de libertad… autonómica.

¡Que no busque nuestro aliento!

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