Los autonomistas que se aferran a Villalar
Desde mi indignación leonesista, lo que apunte a continuación no va a ir en plan improperios, aunque hondamente haya un volcán para lo autonómico, pues no sería mi estilo de decir, denunciante, dolorido… De modo que, sin pretender innovar estilo, lo que sigue será algo así como la constatación de dichos y hechos, de una realidad comunitaria impuesta en la que, de mal a peor, caminamos los leoneses arrastrando desdichas.
Durante la llamada Transición a la democracia, con “gentes de la hierba mala” nos dejamos llevar por un camino indeseado, a bordo de un carro político/insolidario al que pretendían llamar Castillaleón. Eran políticos resabiados, ab initio procedentes de la dictadura, y no todos de poca monta, que se erigirían en cabecillas demasiado interesados de seguir en el poder.
A ellos se fueron uniendo, modus vivendi, otros muchos que aceptarán caminos ideologizados de obediencia partidista; empezando a urdirse así una trama preautonómica que acabará desembocando en la composición de un ente autonómico, al que, a fortiori, tratan de imprimir el grado de unitarista, con un pueblo único: 'castellanoleoné's. ¡Primera malsana intención!
Y siguen con ella, toda vez que, tan solo parcialmente y en apariencia, han transigido en modificar a ‘castellano y leonés’, pero sin respeto alguno a la dualidad. Es evidente, ante lo visto, escuchado y padecido: nos querían despersonalizados a los leoneses, íbamos añadidos como coletilla, y.. ¡Ahí nos tienen!
Y, al parecer, hay muchos entre nosotros que no se paran ni a pensarlo. ¡Absurda y grave postura que conviene destacar por insana!
Los que pudiéramos llamar, bien entrecomillados, 'los nuestros', los leoneses ejercientes en política, jugaban a un ir, no ir, a lo preautonómico, que sonaba bien como posible no aceptación de acuerdos allí tomados, pero como resultaba un dejar hacer a otros, ladinos, ventajistas y nunca hermanados ni bien dispuestos, acabaría en grave perjuicio, máxime cuando, socialistas y conservadores, cogidos de la mano, izquierda con derecha, iban a terminar aceptando, “para siempre”, el estatus creado. ¡Qué extraño comportamiento! No estaríamos desencaminados si habláramos de contubernio.
La facción castellana, con interesados dirigentes, o más aviesos personajes preautonómicos, y de retorcidas intenciones, siempre fue aludida como dominante, e iba cómoda con el beneficioso estatus: predominio nominal y captación de beneficios. Que se haya 'cuadriplicado' en la provincia de Valladolid, nos lleva a pensar que allí estaban los instigadores principales. Luego, que los socialistas presidieran el primer ejecutivo autonómico, y no solo por su cortedad en el tiempo, se comparecería con lo de la mosca de la fábula, “enterrando en el pastel su golosina”. Que era un León a esquilmar.
Y aquí surge la madre de todas las dudas: el porqué del abusador juego “al alimón” emprendido.
Han buscado mantener de por vida sojuzgados a los leoneses, ignorados como pueblo, considerados como un añadido pobre a la familia castellana. Sin olvidar el consiguiente colonialismo socioeconómico.
Los 'alimoneros' fueron y son: PP y PSOE.
Discrepan en todo, menos en dolosamente mantenernos amarrados a los leoneses, sin dejarnos ejercer nuestro derecho democrático y constitucional a la propia autonomía.
Las “”azones de estado“ de Martín Villa, para la consecución final del ente autonómico, siempre sonaron a falsedad interesada. Algo que se ha ido comprobando como tal. Pero nunca tal personaje, se ha inclinado a un mea culpa, pensando en elevarla al tribunal popular como fallo, y empezar a corregir daños y perjuicios. ¡No, no, lo mejor es seguir en el personalismo de origen dictatorial, en este caso, ayudando al... ¡Cerrojazo autonómico!
Se continúa con el plan 'alimonero'
Un sostenella y no enmendalla, que evoca intereses muy ocultos, por cuanto se ha demostrado con cifras que una autonomía diferenciada leonesa no era gravosa para el Estado. Y que ambos partidos no perderían, ni “puestos de trabajo” ni representación en lo nacional.
Ante ello, lo más lógico resulta preguntarnos: ¿A quién se sigue beneficiando? Y la concatenada: ¿Por qué?. Y ello tanto si fue maldad simple en origen, o malsano aprovechamiento después para la parte castellana, centrando los beneficios en Valladolid.
Era evidente, y lo más grave, lo sigue siendo, que había personajes y adláteres, en los dos partidos, dispuestos a vivir del 'arte de la política' y de paso a intentar ideologizar, según maña en uso de cada cual, a los dos pueblos: ¡A fundirlos! Dato éste que no han conseguido, pero sí que vayan deviniendo en un dócil e inconsecuente electorado. Lo están logrando, y los leoneses aparecemos... ¡Como los gran damnificados!
Atención ante el grave peligro de sumisión, tanto sea por vacua decisión como por abúlico pasar, cada día es más difícil de revertir.