León, la Palestina castellana
La Biblia de estos tiempos, o si se quiere la enciclopedia actual –léase internet– indica que la extensión de Israel es de unos 22.000 kilómetros cuadrados, equivalente a la superficie de León, con casi 16.000 kilómetros cuadrados y la de la provincia de Orense con unos 7.000 kilómetros cuadrados. En León vive menos de medio millón de personas, en Orense algo más de trescientas mil. Israel cuenta con aproximadamente diez millones de habitantes.
Israel tutela Cisjordania y la franja de Gaza, territorios palestinos, la primera con casi 6.000 kilómetros cuadrados y aproximadamente tres millones de habitantes. La segunda son 365 kilómetros cuadrados para una población de dos millones de personas. ¿Sorprendente verdad? Cisjordania y la franja de Gaza conforman Palestina, la patria bíblica de los filisteos. Palestina, por la gracia de Israel carece de reconocimiento como país, se podría decir de ella que está sumida en un limbo legal, como lo está León.
Apoyada hasta la náusea por la comunidad internacional, Israel ha tenido la habilidad de dividir Palestina en dos partes. Una, la menos castigada, la más dócil y sumisa que es Cisjordania, la otra, la más rebelde, la que ha intentado plantar cara al todopoderoso estado judío es la franja de Gaza. El partido gobernante en la olla a presión que es Gaza se llama Hamás, y es considerado como un grupo terrorista por esa misma comunidad internacional, que no vacila en hacer un seguidismo bochornoso del país judío, quizá por tener mala conciencia heredada de cuando no se movilizó para impedir el holocausto nazi. Bien es cierto que si Hamás dispusiera de un poderoso ejército no sería tachado de grupo terrorista.
Cisjordania es menospreciada por prácticamente todo el mundo, incluido el país vecino, Jordania, que, tras la guerra de los Seis Días y un rey felizmente casado con una ciudadana americana, se ha ido occidentalizando y plegándose ignominiosamente a los designios del Pueblo de Dios. Contaba con el apoyo de países limítrofes como Siria y parte del Líbano, pero también estos países se han ido arrodillando ante el poder sionista y su valedor, el socio norteamericano, y el Tío Sam (ejército gringo) que no repara en hacerle los trabajos más sucios. Cisjordania aunque más acomodaticia que Gaza, se ve igualmente zarandeada.
Europa concede el beneplácito a Israel para contentar al amigo americano, y así participa en competiciones deportivas con el resto de equipos europeos o hace el ridículo en Eurovisión como si fuera un país europeo más. Cierto es que la población israelí es en buena medida de origen europeo, aunque también tiene un buen componente sudamericano, principalmente argentino. Lo cierto es que pese a ser un país metido con calzador entre países árabes, Israel recibe el aplauso de Occidente y por la gracia de considerarse una democracia, tiene patente de corso para hacer las mismas atrocidades que padeció por los jerarcas de la Alemania nazi.
Cotejando Palestina con León
Pero si cotejamos Palestina con León veremos que mantienen similitudes notables, y todo ello merced a la asfixiante presión que Israel ejerce sobre ella. Podríamos afirmar sin faltar mucho a la verdad que Palestina es asimilable a León en la misma medida que Israel lo es a Castilla, aunque para ser más precisos deberíamos decir a Valladolid con la Junta de Castilla y León como persona jurídica interpuesta. Veamos si no. Para empezar, y como ya mencionamos unas líneas más arriba Palestina y León carecen de capacidad decisoria sobre su territorio y sobre su futuro. A Palestina le arrebataron ese derecho, León se lo dejó arrebatar.
La Cisjordania palestina cuenta con uno de los lugares sagrados para el Islam, Jerusalén, que también lo es para los judíos. León por su parte cuenta con la Cuna del Parlamentarismo, pero disponer de dos lugares emblemáticos ni a León ni a Palestina les sirve para nada. A ambos se les va paulatinamente borrando su pasado por el uso de la fuerza, en un caso con muertes y bombardeos, en nuestro caso de forma sibilina dejando que el tiempo transcurra y la política de hechos consumados se imponga. Los foros internacionales ya no reconocen a ninguna de ambas entidades territoriales.
Gaza, la parte más díscola, sería equiparable al leonesismo más combativo con el que se ensaña la potencia hegemónica. De no ser porque estaría mal visto en la Gaza Leonesa se procedería a laminar sistemáticamente toda insurgencia, de cualquier modo, una callada labor de zapa arroja resultados parecidos. Cisjordania sería equiparable al leonesismo más domesticado y a los leoneses que con más facilidad se dejan colonizar por sus agresivos colonizadores. La Cisjordania leonesa, mal que le pese, pasará por la misma trituradora.
Gaza está destrozada directamente, Cisjordania se va destrozando de forma más larvada. León se cuartea y se destroza de forma larvada pero al final, sus pueblos, que se van abandonando acaban por dar una imagen muy similar a la castigada franja de Gaza. Israel ha destruido hasta los recursos hídricos de los palestinos. En León se ‘roba’ el agua legalmente, bien sea a través de los Payuelos (Junta en Valladolid) bien sea a través de túneles o imposiciones de Confederación Hidrográfica del Duero (Gobierno de Madrid).
Israel comprime a Palestina –sobre todo a Gaza– impidiéndole la llegada de recursos básicos. En León se hace de forma más sofisticada cerrándole el grifo de ayudas y desviando inversiones, incluso fondos europeos específicos (Fondos Miner, o Transfronterizos). Palestina ha sido ilegalmente fagocitada por Israel, León fue fagocitado ilegalmente por Castilla y León porque no se consultaron a su ciudadanía y su voz silenciada. Israel comete genocidio y provoca el éxodo palestino. Castilla y León hace lo propio reduciendo la atención sanitaria y dejando perder servicios necesarios. El éxodo que esto provoca es parangonable al palestino.
Pero hay una diferencia notable entre Palestina y la Región Leonesa, los palestinos luchan, se enfrentan a sus agresores y cuando no pueden más, emigran. En León no hay lucha, directamente se busca el camino de la emigración. Su gente prefiere retraerse a plantar cara. Los palestinos han demostrado agallas e insumisión, los leoneses encogimiento y vasallaje.
Posdata: cualquiera puede ampliar los epígrafes de este artículo. Ejemplos no le han de faltar.
Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata