Legalidad y justicia
No será este articulista quien entre a juzgar la actuación de los jueces, ya saben, ese Tercer Poder cuyos miembros, incluso cuando aciertan ‘fallan’, por más que algunas de sus acciones, autos y sentencias chirríen. Más como en altas instancias es una pugna descarnada entre magistrados conservadores y progresistas, confiemos que el criterio de justicia prevalezca y la razón y la verdad resplandezca sin tintes políticos.
Este artículo quisiera comentar un detalle que al parecer ha pasado bastante desapercibido y en el que los jueces sólo han sido una derivada del asunto principal. Una jueza de la capital pucelana ha sentenciado a la revista satírica El Jueves a resarcir a la Fundación Abogados Cristianos, que tiene su sede en Valladolid –siempre Valladolid en todas las salsas–, con la cantidad de seis mil (6.000) euros que se desglosan en dos epígrafes. Dos mil (2.000) euros para la entidad y cuatro mil (4.000) euros para la presidenta de la misma, Polonia Castellanos, que, cosa curiosa, también es de Valladolid.
Polonia Castellanos, al parecer, es hija de zamoranos y es fundadora de esta formación ultracatólica que hace declaraciones de este jaez según la prensa nacional: “El mal no descansa ni los fines de semana ni en verano. Nunca”. Esta señora, al frente de su fundación, interpone querellas a todo aquello que pueda ser tenido por injurioso, difamatorio o atentatorio contra la religión católica y así, en los dieciocho años de andadura de los Abogados Cristianos ha hecho pasar por el juzgado a personajes públicos e instituciones con tan poco éxito como abundante repercusión mediática. Por no ser tildado de anticlerical, ni siquiera traeré a colación lo de la aconfesionalidad del Estado Español.
La parte demandada, la revista el Jueves, ha sido demandada por calificar a la señora Polonia de ‘gilipollas del año’ motivo por el que ha sido condenada –la señora no, la revista – por un delito contra el derecho al honor. Tras abonar los seis mil euros mencionados, a la editorial se le ha ocurrido hacer eso que ahora se llama un crowdfunding, palabreja que podría ser sustituida con ventaja por términos como ‘colecta’ o ‘micro mecenazgo’. Sea como fuere, un responsable del sector demandado ha declarado con desahogo, que han recaudado una cantidad suficiente para pagar la deuda y poder volver a utilizar calificaciones similares, así como a publicar otras sátiras religiosas, amén de haber visto incrementada su tirada mensual.
Publicaciones satíricas españolas
Sucede que, a mediados del siglo XIX y principios del XX, proliferaron en España publicaciones cáusticas contra todos los estamentos del país que muy probablemente hoy serían reprimidas con inusitado rigor por la judicatura nacional a juzgar por los resultados de la controversia surgida entre el Jueves y Abogados Cristianos. Si revistas como La Flaca o Gedeón, por poner sólo un par de publicaciones críticas con el poder imperante, o algunas otras como la decimonónica ‘Los Borbones en pelota’, colección de láminas descarnadas sobre la ‘licenciosa’ vida sexual de Isabel II, se publicaran hoy, no quiero pensar las penas que podrían imponerles.
Isabel II estuvo casada con Francisco Asís de Borbón, hombre tenido por afeminado e impotente, y de quien se dice que llegó a decir que en la noche de bodas llevaba más bordados en su camisón que ella misma. La pareja tuvo doce hijos además de numerosos abortos y según diversos cronistas, varios de ellos eran de distinto padre. Se comentó que había tenido relaciones con diversos generales, como O'Donell o Serrano, el general bonito, y otros miembros del escalafón militar, así como ministros y otras personalidades de la vida pública del momento. Incluso se dijo que Alfonso XII era hijo del noble valenciano Enrique Puigmoltó y Mayans. La reina fue nombrada como la Reina Ninfómana.
El comportamiento de esta reina motivó duras críticas hasta el extremo que vio la luz la publicación de las ilustraciones citadas, cuya autoría se le atribuye –quien sabe si acertadamente– a un hermano de Gustavo Adolfo Becker y a el mismo. En las ilustraciones no se deja nada a la imaginación, se caricaturiza a su regia persona y a un extenso elenco de ‘presumibles’ amantes, siempre con desnudos y en obscenas posturas. Reproduce escenas subidas de tono y a veces con un trasfondo de grotesca pornografía.
¿Más libertad de expresión en el siglo XIX que en el XXI?
Si ahora rebobinamos todo lo expuesto –ruego a todo lector que compruebe la veracidad de cuanto aquí se ha vertido– se imponen, así, a bote pronto, una conclusión y una pregunta. La conclusión es que en España, la libertad de expresión era muy superior en el siglo XIX que en pleno siglo XXI. Las publicaciones críticas del momento no fueron censuradas ni perseguidas. La pregunta se hace inevitable: ¿Si una sentencia judicial condena a pagar seis mil euros por llamarle ‘gilipollas del año’ a una señora, cuál sería la pena por sacar a la reina de España desnuda y realizando el acto sexual con diversas personalidades de la vida pública española? ¿Alcanzaría con una pena pecuniaria?
Cabe pedirles a los jueces coherencia y ecuanimidad al juzgar a ‘diestros’ y ‘siniestros’ cuando aplican la legalidad vigente, que eso y no otra cosa es la ley. Lo de la Justicia es cualidad innata en las personas, aunque a veces se omita o se haga por ignorarla. Y como corolario, tiéntense la ropa los que suspiran por escindir el territorio de León del territorio castellano, porque me temo que podrían querellarse los Abogados Cristianos vallisoletanos alegando que nuestras aspiraciones contravinieran los mandatos bíblicos y los principios religiosos.
Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata