El Parador de San Marcos, antiguo campo de concentración, acogerá la entrega de restos a familiares de 'paseados' en Mansilla

Uno de los cuerpos de la fosa de ARMH en Mansilla aún con el calzado puesto, como la noche en la que le dispararon.

Carlos J. Domínguez

Una noche del 18 de diciembre de 1936 varios presos del campo de concentración franquista de San Marcos, en la capital leonesa, fueron extraídos sin mediar un solo documento, montados en un camión, llevados a la localidad leonesa de Mansilla de las Mulas y ejecutados a manos de pistoleros de la organización política de Falange. Su delito: no ser afectos al golpe de Estado militar contra la República democrática que encabezaba Francisco Franco, el cual gobernó después 40 años bajo una dictadura.

Ni cuando terminó esta ni tampoco en 50 años de recuperada democracia la sociedad hizo mucho por recordar, ni mucho menos recuperar, los restos ni la memoria de aquellos ejecutados a punta de pistola en la cabeza. Hasta que la excavación de una fosa hace un año, en junio de 2025, por parte de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica (ARMH), consiguió encontrar al menos la 'punta del iceberg': los cadáveres de cuatro de los fusilados extrajudicialmente.

Los análisis comparativos de ADN con sus descendientes no dejaban lugar a dudas: 90 años después habían vuelto a la luz Miguel Carro Llamazares, entonces concejal del PSOE en el Ayuntamiento de León y miembro del sindicato UGR; José Fuertes Martínez, joven abogado de 24 años de Trobajo del Camino que militaba en Izquierda Republicana; Fernando Blanco Sandoval, tipógrafo de 25 años que editaba el semanario socialista Iskra y estaba en la dirección de Juventudes Socialistas Unificadas (JSU) en León; y Mariano López López, vallisoletano de Matapozuelos que trabajaba en León como mozo ferroviario.

La nieta de uno de los asesinados en Mansilla los homenajea en el lugar de la fosa común que los acogió.

Esa vuelta a la luz tendrá un emotivo y muy simbólico capítulo final. Será por fin este viernes, 5 de junio de 2026, en un acto en el que ARMH hará entrega a sus familias de los restos de los cuatro asesinados que representan a todos los demás, un número indeterminado de personas. El simbolismo, además, vendrá marcado por el escenario que finalmente acogerá el acto: el Parador Nacional de San Marcos, en León más conocido como el Hostal de San Marcos.

Se trata del lugar, monumento renacentista protegido y hoy alojamiento de gran lujo, que desde 1936 fue uno de los peores campos de concentración del régimen fascista en España, en el que sufrieron las peores condiciones o murieron hasta 12.000 personas al mismo tiempo, sumando casi 40.000 en toda su existencia, según cifra José Cabañas con datos oficiales de la época.

Portada del libro de adoctrinamiento para los presos del campo de concentración de San Marcos.

Vuelta a San Marcos, donde todo empezó

Tras años de reclamar desde muchos colectivos que San Marcos se convirtiera en un lugar de memoria oficial del terror vivido, y apenas algunos pocos gestos en este sentido, ahora Paradores, dependiente del Ministerio de Industria y Turismo, abrirá el Salón Quevedo -en honor a otro ilustre preso en el siglo XVII-. Será allí donde los restos encontrados en la fosa de Mansilla retornarán a los brazos de sus descendientes, que llegarán desde varios puntos de España. Representantes de la asociación explicarán los arduos trabajos de búsqueda.

Los cuatro 'paseados' localizados en Mansilla: Mariano López, Fernando Blanco, Miguel Carro y José Fuertes.

Será un final feliz en un camino plagado de obstáculos. El último, el bloqueo en última instancia por parte del Ayuntamiento de León de acoger en el Salón de Plenos este mismo evento de resarcimiento con los cuatro 'paseados', siendo además uno de ellos, Miguel Carro, un histórico concejal socialista del equipo de Gobierno del entonces alcalde del PSOE Miguel Castaño, quien también fuera fusilado en noviembre de 1936 junto a las principales autoridades políticas de la provincia, como el gobernador civil, Emilio Francés, o el presidente de la Diputación, Ramiro Armesto, entre otros muchos.

La polémica negativa del Ayuntamiento de León

ARMH criticó con dureza que el equipo de Gobierno actual, también socialista, encabezado por José Antonio Diez, acabara poniendo todo tipo de dificultades a la celebración, ofreciendo primero y retirando después un espacio, aduciendo por un lado la celebración de bodas o después la falta de consenso político en la Corporación. A raíz de eso, el Grupo Popular en el Ayuntamiento justificó que o veía oportuna la cesión de espacio municipal para albergar el reencuentro de familiares y represaliados por transmitir una sensación de “culpabilidad”.

Del nombre de todos los ejecutados por pistoleros falangistas en Mansilla de las Mulas, de los que hay quien recuerda que “los mataron como a conejos”, cuatro volverán por fin a un lugar central en su mortal pesadilla, San Marcos, para que aunque sea con 90 años de retraso la sociedad les recuerde a ellos y sobre todo no se entierre más la dura huella de violencia, muerte y represión que dejó la dictadura de Francisco Franco, en León como en toda España.

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