Entre Joe Rígoli, Sandrini y el estilo Mazón

El presidente Mañueco y el consejero de Medio Ambiente, Suárez-Quiñones, en un Pleno de las Cortes.
5 de octubre de 2025 19:00 h

El encaje de Suárez-Quiñones, por sus actuaciones y desajustes pasados , diré que le veo connotado, y no en lo personal, con los epigrafiados cómicos, y por lo que he leído, y coincidente con otros opinantes, también, en singular faceta, con el impertérrito Mazón, inabordable y ahíto de cinismo, que en Suárez-Quiñones es inexpresión y un tirar p'alante, en lo que le apoya Mañueco.

Sabido es que Rigoli y Sandrini fueron dos actores y cómicos bonaerenses. Y que, curiosamente, trabajaron en origen en un circo. Bien es verdad que los comienzos de ambos fueron de forma notable bien distinta. Rigoli colocaba sillas, un peldaño por debajo de acomodador. Y Sandrini, al lado de sus padres, se empezaría a entrenar como payaso en la pista.

Vale como entradilla, pero aquí veo preciso dejar un apunte: en el ejercicio de la política bajo la hipotética carpa del mundo, o más bien, los participantes en ella, cada vez montan más sus circos.

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Como no puede ser de otra manera, ante la coyuntura autonómica y el 'hacer', que más bien fue un 'no hacer' de Suárez Quiñones, necesito volver a hablar de este personaje, de León, incardinado por obediente partidista PP en el ente autonómico, y con cargo. Añadiré para completar el arranque, que también, y parece que “a mucha honra”, sabe hacer las cosas mal, dentro del ejercicio competencial de su cargo, y —¡Ahora!–, tras lo del fuego pavoroso, agrandado como han dicho los técnico, por la imprevisión o falta de prevención, ha quedado como inoperante.

Ha estado en primer plano... ¡No presencial! Sí en el recuerdo nada feliz entre el paisanaje provincial leonés, en los momentos en los que se quemaba el patrimonio boscoso leonés, en primer estadio, y dentro del imprevisible camino ignífugo, el que suponían los núcleos poblacionales, a tenor del avance de la llamas favorecidas por el escaso, cuando no nulo cuidado de limpieza, en especial del sotobosque.

Qué colofón le podemos colocar al comportamiento del consejero.

Según la mayoría: ¡Desastroso! En tales momentos, el de las llamaradas intratables, estuvo desaparecido en los medios y en el 'Medio Ambiente', ése que le tocaba proteger.

¿Qué hacía y dónde estaba el consejero cuando el fuego nos devoraba?, me pregunto, y lo lanzo en plan de averiguación. Consciente de que a poco, o mejor a nada, nos puede llevar conocerlo, mas, sí nos serviría para fijar su posición, e incluso su incompetencia directora como consejero.

Ante esa incógnita, aquí y ahora le sitúo en aparente tangencialidad con el asunto Mazón, el del Ventorro, que, mientras la DANA hacía de las suyas, el comía, bebía… según los medios. Y del resto del asueto: ¡Nunca más se supo!

Está última expresión la he tomado de otro cómico bonaerense, Pepe Iglesias el zorro, que, tras contar una peripecia de un supuesto personaje apellidado Fernández la empleaba como remate final abierto…

Tal cosa nos viene pintada para la ocasión, al igual que la de los otros dos citados cómicos, en su quehacer profesional. Rigoli, encarnando el papel de Felipito Tacatún, perseverante y temerario, lo suyo era no cesar: “Yo sigo”, aun equivocándose y haciéndolo mal. Por su parte Sandrini, lo suyo era seguir “mientras el cuerpo aguante”. Y en tal coyuntura de respuestas está Quiñones, amarrado a la cartera cual tabla salvadora.

Mañueco y Quiñones

A Mañueco debe Quiñones el puesto, y del presidente del ente bebe en política. Es quien le sostiene y defiende. Cuando estaba como pasmado por el ingente fuego, Mañueco debió salir a los medios para aclarar situaciones insostenibles, ésas que la política sabe enmascarar con frases cuidadas, o al menos lo intentan sus participantes con rara habilidad. Y lejos de despedirle, deposita en él una supuesta confianza, para presidir una gestora provincial PP sine die, en la provincia leonesa.

Otro salvavidas, otro cable al que agarrarse: la provisional presidencia del PP provincial de León. Ya ha posado, a su manera, para los fotógrafos. Y se ha reunido con algunos alcaldes. O un equipo se lo prepara bien, tal vez el que dejó Ester Muñoz, la impetuosa voz, ahora en el parlamento de la nación, siempre como negativo designio para lo leonés. Y no entiendo cómo algunos regidores PP, y portavoces que acudieron, prestaban la debida atención a quien se escondió de fuegos y humos, mediante el despiste e ineficacia en raro amasijo.

¿Qué lección de política es ésa? Pero con su 'yo sigo', y lo que es peor… “estaré al frente de un nuevo operativo antiincendios”. Alguien se lo ha escrito, y lo recita, pues a toro pasado lo sabe todo. ¡Miedo nos da! Pero Eduardo Diego, cual su sombra, no sé si alargada, está ahí…

¿Tranquiliza? Puede que a las huestes del PP sí, a la ciudadanía, la del voto fácil e inconsecuente, no sé, pues son asequibles a las dulces milongas, a veces cantinfleando. León seguirá como colonia... la Región Leonesa a la que Quiñones entre sí y no, empieza a citar como el oeste de la Comunidad. ¡Dañino y contumaz personaje político!

Está por ver si Mañueco, candidato a la presidencia del ente nuevamente, si continúa, esto es, si le da la cosecha de votos para ello, va a contar con él, otorgarle más confianza. De momento les va bien el estilo Mazón. Una pasmosa huida hacia delante, silenciando la ejecutoria política del consejero medioambiental… en tanto ardíamos.

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