Un suplemento en la alimentación reduce más de un 30% las emisiones de metano de las vacas lecheras
Un equipo internacional con participación leonesa ha demostrado que la suplementación con el compuesto 3-nitrooxypropanol (3-NOP) reduce de forma significativa las emisiones de metano en vacas lecheras en lactación temprana, sin afectar a la producción de leche ni a su composición.
El hallazgo, publicado en la revista 'Journal of Dairy Science', abre además una vía innovadora para estimar las emisiones mediante la firma isotópica del carbono en la leche.
El estudio al que ha tenido acceso EFE, liderado por investigadores del INRAE francés y con la colaboración del Departamento de Producción Animal de la Universidad de León (ULE) y el Instituto de Ganadería de Montaña (IGM) con sede en Grulleros, se desarrolló durante 105 días en vacas Holstein alimentadas con una dieta rica en forraje, similar a la que se utiliza en sistemas de producción de montaña en Europa.
Los resultados muestran que las vacas que recibieron el aditivo 3-NOP emitieron un 31 % menos de metano al día, con reducciones del 24 % por kilo de materia seca ingerida y del 30 % por kilo de leche corregida por energía.
“El efecto fue constante durante todo el ensayo y especialmente marcado tras la alimentación, evitando el pico posprandial típico”, explican los autores.
Este gas, producido en el rumen por microorganismos durante la digestión, representa casi la mitad de las emisiones de gases de efecto invernadero del sector ganadero, y reducirlo es clave para cumplir los objetivos climáticos internacionales.
A pesar de la disminución en la ingesta de alimento (un 7 % menos), la producción de leche se mantuvo estable, en torno a 34,7 kilos diarios, y la composición (grasa, proteína, lactosa) no mostró diferencias entre grupos. De hecho, la eficiencia alimentaria tendió a mejorar en las vacas tratadas.
Una herramienta para medir emisiones desde la leche
Además de confirmar la eficacia del aditivo en dietas con alto contenido en fibra -poco estudiadas hasta ahora-, el trabajo exploró un indicador prometedor: la abundancia natural del isótopo carbono-13 (δ13C) en la leche. Las vacas tratadas presentaron valores más bajos que las de control, lo que sugiere que esta firma isotópica podría servir como proxy cualitativo del nivel de emisiones.
“Si se valida en futuros estudios, este método permitiría estimar las emisiones de forma sencilla y económica, aprovechando la recogida rutinaria de muestras de leche”, apuntan desde el equipo investigador.
Esto facilitaría su uso en programas de mejora genética y en sistemas de monitorización y verificación para la sostenibilidad.
El hallazgo tiene especial relevancia para zonas como León, donde predominan explotaciones con dietas basadas en forrajes y sistemas menos intensivos.
“Demuestra que la tecnología no solo es aplicable en granjas altamente productivas, sino también en entornos de montaña, contribuyendo a reducir la huella de carbono sin comprometer la rentabilidad”, subrayan.
El aditivo ya cuenta con autorización en la Unión Europea y otros países, y su uso generalizado, según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación(FAO), podría recortar las emisiones del sector ganadero en torno a un 35%, acercando los compromisos climáticos a 2030.
Los investigadores advierten que será necesario evaluar el impacto a largo plazo sobre la reproducción y el balance energético, así como confirmar la utilidad de este biomarcador. “Estamos ante una herramienta que puede transformar la forma en que medimos y gestionamos las emisiones en la ganadería”, concluyen.