Eduardo Arroyo encabeza la candidatura 'Salvemos ACOR' contra Justino Medrano

Eduardo Arroyo, candidato a la presidencia de ACOR. // Miriam Chacón / ICAL

Agencia ICAL

El agricultor Eduardo Arroyo advirtió hoy de que la candidatura 'Salvemos Acor', la cual preside, es la única que puede luchar por el “porvenir de la cooperativa, por el cultivo de la remolacha, de las familias y los más de 400 empleos directos actuales”.

“Todo ello corre peligro si la candidatura no gana”, expuso durante la presentación de la misma en Valladolid, donde estuvo rodeado por todos sus miembros y en la que sentenció que se presenta “por responsabilidad” y porque confía en que la cooperativa tiene “aún músculo financiero suficiente” para creer en su viabilidad futura, aunque entendió que “hay que poner muchas vendas al sistema para tirar adelante”. “Los socios nos jugamos el todo por el nada en las elecciones del 10 de septiembre”, espetó.

Arroyo, que se batirá con el actual presidente en funciones, Justino Medrano, que solo estuvo dos años en el cargo, y con Jesús Posadas, quien fuera vicepresidente durante varios años con Carlos Rico, señaló que en su lista hay miembros que estuvieron con ambos, entre ellos él mismo, quien acompañó una década al propio Rico y otro más a Medrano. Pero también hay caras nuevas que nunca han estado en el Consejo Rector. “Tenemos que reagrupar a los que han estado, otros en funciones y los que tienen que estar mañana”, sostuvo. Acor, prosiguió, no es una cooperativa de productos, “sino transformadora, con 4.400 socios de la Comunidad”.

Igualmente, señaló que en caso de no ser elegido, no tiene preferencia por ninguno de los otros dos oponentes. A ambos les achacó la situación actual de la cooperativa. En el caso de Posadas, por el agujero económico creado, y de Medrano, “por los dos últimos años convulsos y la falta de liderazgo”. “En dos años ha tenido que convocar elecciones y con siete dimisiones por el camino, casi el 50 por ciento”, opinó.

La candidatura contra Medrano

Arroyo desgranó algunos aspectos de su candidatura, la cual presenta “por responsabilidad” y “después de haber visto las otras dos”. “Nos han comentado algunos socios que querían cubrir un hueco que ha quedado libre, que no encajaban en una ni en la otra”, sentenció. Recordó que hace más de dos años se sumó al equipo de Medrano, como varios de los miembros de su candidatura, porque entendían que era “ilusionante y riguroso”, pero “desafortunadamente” descubrieron “meses después que el camino no era el más acertado”. “Quien estaba al frente había engañado a aquellos que le habían votado y a quienes se habían sumado a él”, acusó Arroyo.

A su juicio, la “incertidumbre se ha apoderado de la marca Acor”, razón, justificó, por la que su candidatura está configurada por un equipo “solvente e integrador para afrontar una situación extraordinaria y de emergencia”. “Mientras escuchamos a otras candidaturas que la situación es optimista y esperanzadora, nosotros tenemos que contar la verdad”, aseveró. En este sentido, la “realidad” es que la cooperativa ha perdido su músculo financiero de 119 millones de euros que tenía el Fondo de Reserva Obligatorio, creado hace 60 años, y que heredó Carlos Rico con esa cantidad, a quien culpó de “mala gestión” junto a su vicepresidente, Jesús Posadas. Entre ambos han llevado a la “pérdida de solvencia y la garantía que aportaba a la cooperativa esta importante cantidad de dinero”.

Resumió que en esta etapa se “descapitalizó” Acor con proyectos que “no han servido para afianzarse, sino todo lo contrario”. Entre los ejemplos citó la planta de biodiésel, la participación en el Banco Popular, las aportaciones en el BCC, asociarse a Arento, las inversiones en Rumanía y, algo más reciente, los 15 millones de euros destinados al silo número 3, que “hoy está prácticamente vacío porque no hay mercancía para llenarlo”. “El sistema financiero se vio resentido y se bloqueó, lo que obligó a vender la planta fotovoltaica al año siguiente porque hubo un pico de tesorería; y en una campaña de sobredimensión de 14.000 hectáreas de remolacha hubo que vender la planta porque estos señores nos habían descapitalizado”, criticó.

Además, informó de que en la actualidad existen pólizas de crédito a medio y largo plazo por más de 50 millones de euros con varios bancos “que hay que pagar”. “Solo desde la pericia y eficacia como gestores seremos capaces de reflotar Acor. Nuestro modelo y programa electoral es un cinturón de seguridad ante un impacto y la velocidad del desastre al que nos han dirigido Carlos Rico y Justino Medrano”, prosiguió. Por ello, el objetivo de Arroyo es “sentar las bases de un proyecto que garantizará la total transparencia ante los socios y los trabajadores de la cooperativa”. Con algunos de ellos ya ha mantenido una reunión hoy mismo para escuchar, sus necesidades. La semana que viene lo hará con miembros del Comité de Empresa.

A corto plazo

A corto plazo confió en que “lo primero será estabilizar los cimientos de Acor, que están débiles”, con 14 millones de euros en negativo y el fondo de reserva prácticamente inexistente. A día de hoy apeló a la necesidad de afianzar el músculo de la cooperativa en las siembras de los agricultores. “Dado que el socio está disgustado con los movimientos convulsos”, confió en “recuperar el sentimiento del socio y el trabajador”, poder reducir los costes de fabricación y remunerar de alguna manera un poco más la remolacha, porque los márgenes de rentabilidad son muy estrechos“. También reducir el coste de producción de la parte fabril que afecta al azúcar. ”Sobre esta base empezaríamos a trabajar en una cooperativa que en los últimos años ha invertido en sitios en los que no debería haber invertido. Y sin embargo, el azúcar, que es la “perla negra de Acor, se ha dejado un poco a un lado y ha tapado y tapa las malas praxis y nichos negativos de otras empresas paralelas”.

No recibiría sueldo

Arroyo destalló algunos de los puntos de su programa. El primero, que no percibirá sueldo alguno en caso de ser elegido presidente. Además, anunció la creación de la figura del defensor del socio, un “profesional de reconocido prestigio y conocedor del ámbito cooperativo”, que responderá en el plazo de diez días a las cuestiones que planteen los socios sobre todo tipo de “irregularidades”, tanto sobre el Consejo Rector, como los propios socios o trabajadores. Se intentará dar solución “en todo momento para acabar con la falta de transparencia de la que fueron protagonistas en su día Carlos Rico, Jesús Posadas y Justino Medrano”.

Mensaje de esperanza

Por su parte, Mónica Martín, que ocupa el cargo de vicepresidenta en la candidatura, transmitió un “mensaje de esperanza”. “Si salvemos Acor pierde las elecciones representará la caída al vacío de la cooperativa. Un posible concurso de acreedores y en definitiva un frenazo en seco del proyecto de miles de remolacheros. Esta candidatura es necesaria para reflotar este proyecto y en definitiva seguir avanzando, poniendo la vista en 2022 cuando Acor cumpla 60 años desde su puesta en marcha”, vaticinó.

Igualmente, Martín expuso que la candidatura “lleva meses trabajamos en la sombra”, trasladando “crítica constructiva y reclamando más transparencia en el Consejo Rector, documentación sobre la gestión y convocatoria de la Asamblea General, entre otras cuestiones”. Por ello, consideró que con el paso dado hoy “se construye el futuro y presente de Acor, solvente y con la mejor candidatura de Eduardo Arroyo al frente, gran conocedor de la cooperativa y sus puntos débiles”. Se trata de una candidatura compuesta por “profesionales del campo, dispuestos a dejarse la piel para poder levantar de nuevo la cooperativa a través de una escucha permanente de los socios, la sociedad, los trabajadores y las instituciones”. “Gente honrada y sobre todo leal a Acor. Las claves de la candidatura recogen el sentir, la opinión y las necesidades de miles de socios”.

Martín comentó que los los socios les han pedido “rigor, eficacia, esfuerzo y transparencia, nada de verdades a medias”. “Salvemos Acor llevamos denunciando desde hace meses las numerosos anomalías que hemos detectado. Ahora, cuando el socio empieza a comprobar que todo lo que hemos dicho era verdad, las críticas se convierten en alabanzas, porque todo lo denunciado es cierto”, espetó.

Por último, tomó la palabra José Narciso, miembro de la Junta Rectora en funciones de Justino Medrano y que acudió hoy para apoyar a Arroyo, porque es “el único hombre que puede sacar de esta situación a Acor”. “Todavía soy miembro dimitido y lo que he sentido es una vergüenza de lo que he vivido en esta cooperativa. Siento mucho lo que está viviendo”, finalizó.

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