Crecen los casos de varicela en el primer año sin vacuna para bebés

varicela

S. Calleja / ICAL

Los pronósticos se han cumplido, y poco a poco van llegando casos de varicela a las consultas de los pediatras. Lo que era un temor, es ya una realidad: tras un año del bloqueo de la vacuna para bebés, los casos de varicela han aumentado un 20 por ciento en Castilla y León a un ritmo algo superior a la media de España, del 15 por ciento. En concreto, según los primeros datos provisionales consultados por Ical, la tasa de incidencia ha pasado en un año de 148,62 a 175,31 afectados por cada 100.000 habitantes, que en cifras absolutas supone 751 casos más, al evolucionar de 3.743 a 4.494 afectados.

Detrás de este repunte se encuentra la decisión, en agosto de 2013, del Ministerio de Sanidad de retirar la vacuna de las farmacias y clasificar el medicamento como de uso hospitalario, una medida que no responde “ni a cuestiones de seguridad, ni de eficacia”, según sentencia a Ical el coordinador del Comité Asesor de Vacunas de la Asociación Española de Pediatría, David Moreno, quien constata aumentos de “casos totales, hospitalizaciones, asistencias en urgencias y en Atención Primaria”. “Teniendo una medida preventiva, eficaz y segura es incomprensible que no se pueda recurrir a ella”, algo que comparten muchos padres llegaron a viajar a Portugal, Francia o Andorra para comprar la vacuna, algo que la AEP no recomienda por cuestiones como la ruptura de la cadena de frío.

Desde la AEP se sigue defendiendo la administración del suero, ya que España es la excepción de Europa, se vacuna, pero a los 12 años, cuando la mayoría de los niños ya ha pasado la enfermedad. De hecho, si se analizan los últimos datos de incidencia, se observa que de los 4.494 casos registrados en Castilla y León en el último año, la mayoría se concentró en las horquillas de cero a cuatro años y de cinco a nueve, con sendas incidencias de 2.119,68 y de 1.638,61 casos por cada 100.000 niños. El primer grupo acumuló 2.137 casos y el segundo, 1.634, lo que supone el 84 por ciento del total. Es más, en la horquilla de 10 a 14 años, la incidencia fue de 228,35, con 230 niños afectados, es decir, un 5,1 por ciento.

Reducción de casos a la mitad

La Agencia Española del Medicamento autorizó en el año 2003 la comercialización de la vacuna y dos años después el CISNS amplió la recomendación de vacunar a los niños de entre 10 y 14 años, medida que se implantó de forma heterogénea. Desde entonces, la incidencia se ha ido reduciendo, todo a pesar de que era un medicamento caro (unos 140 euros las dos dosis) y muy pocas autonomías llegaron a financiarla en bebés, tan sólo Madrid y Navarra y las ciudades autónomas de Ceuta y Meilla.

Tal ha sido la eficacia que en el caso de Castilla y León las tasas se redujeron en diez años a la mitad, de 360,8 a 148,6 casos, dentro de la tónica general del país. Por estos motivos, los pediatras piden la inclusión de la vacuna en el calendario único de vacunación infantil, teniendo en cuenta que es la única medida para erradicar una enfermedad que ya es anecdótica en países como Estados Unidos y Alemania. “Si no se puede, porque económicamente es inviable, pedimos que al menos esté disponible para quienes decidan administrarla a sus hijos”.

Precisamente, éste ha sido el argumento que ha llevado al consejero de Sanidad, Antonio María Sáez Aguado, a plantear en más de una ocasión que se reconsidere la vacunación, sobre todo por la preocupación de los padres que ven cómo los pediatras están planteando cosas distintas de las que plantean las autoridades sanitarias. Si bien, estos argumentos no han servido para que el Ministerio, con el apoyo de varias comunidades, rectifique y vuelva a permitir su comercialización en España.

Sin vacuna, no hay debate

Existe la impresión entre el colectivo de pediatras de que “sin vacuna se acaba el debate”. Es decir, que si ninguna autonomía la administra y en las farmacias no se puede comprar, tampoco puede pedirse su inclusión en el calendario de vacunación único, pese a que sus “beneficios están más que probados”.

Lo cierto es que los argumentos del Ministerio se van desmoronando. Si entre las decisiones pesaba que el hecho de no pasar la enfermedad en la infancia puede provocar un aumento del herpes zóster en adultos, el Centro Europeo para la Prevención y Control de Enfermedades (ECDC) acaba de indicar que no hay evidencia de que esto sea así, y sí la hay sobre el hecho de que la vacuna reduzca contagios, hospitalizaciones y muertes. En su guía de recomendaciones a los estados miembros sobre vacunación, publicada este mes de febrero, propone su inclusión universal. “Frente a las hipótesis, nosotros ofrecemos datos: hay menos casos, menos complicaciones y se reducen los fallecimientos. Lo demuestran los datos de países que llevan vacunando 15 años”.

Es más, la Organización Mundial de la Salud (OMS), en un documento de posición, manifiesta que la vacuna es la mejor medida para evitar que la enfermedad se desplace, e insta a su administración en niños y adolescentes.

Vacuna frente al herpes

En todo caso, contra el “temor” del aumento de la incidencia del zóster en adultos existe una vacuna que comenzó a comercializarse a finales de año en España. De hecho, Castilla y León ha iniciado ya un programa piloto con pacientes de entre 60 y 64 años afectados por enfermedad pulmonar obstructiva crónica (Epoc) y en tratamiento con corticoides inhalados. El objetivo es disminuir las secuelas y prevenir la enfermedad. El programa, que cuenta con un presupuesto inicial de 299.000 euros, continuará en función de los resultados.

Etiquetas
stats