Localizan en la Montaña de León un complejo religioso de la Edad del Hierro único en el norte de la Península

Excavaciones en el yacimiento de la Edad de Hierro en La Peña del Castro, en La Ercina, León.

Redacción ILEÓN

25 de enero de 2026 13:14 h

Las últimas excavaciones arqueológicas realizadas por el grupo de Investigación Historia y Arqueología de la Universidad de León en el yacimiento de La Peña del Castro, en el municipio de La Ercina, en la Montaña Central de León, han permitido documentar un complejo religioso de la Edad del Hierro de carácter excepcional en el norte de la Península Ibérica.

Se trata de un conjunto formado por dos edificios de culto que presentan un notable estado de conservación y que están situados junto a una de las principales entradas del poblado. Según apunta el director de las intervenciones arqueológicas y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León, Eduardo González Gómez de Agüero, el uso de estas instalaciones se fija entre los siglos II y I a.C..

Concretamente, el hallazgo tuvo lugar el pasado mes de agosto durante la octava campaña de intervención que se lleva a cabo en el yacimiento leonés y que se centró en una estructura realizada en piedra que había sido localizada en campañas anteriores. “En esta intervención se documentó un edificio en cuyo interior aparecieron restos de combustión relacionados con un altar, así como diferentes ofrendas depositadas en este espacio”, explica González Gómez de Agüero.

Construido en piedra y situado junto al acceso suroeste del poblado, el edificio se emplaza en plena calle principal del asentamiento y presenta una planta singular en forma de “D”, con un diámetro aproximado de seis metros, destacando el uso de arenisca de tonalidad amarilla en su construcción.

Un gran altar

El acceso se realizaba mediante una entrada sobreelevada con varios escalones y su interior era diáfano, ocupado parcialmente por una plataforma que albergaba un gran altar de morfología cuadrangular, cuya superficie aparece intensamente alterada por el uso reiterado del fuego. En el interior del altar se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos y de cereales, lo que confirma, según detalla el profesor de la ULE, la realización de rituales con ofrendas tanto animales como vegetales.

Este edificio se encontraba directamente relacionado con otro templo situado frente a él, al otro lado de la calle principal, conectado por medio de un paso elevado realizado con bloques de piedras y con el que formaba un conjunto unitario de carácter religioso. Esta segunda estructura, excavada en 2014, comparte una concepción arquitectónica similar, con planta en “D” y acceso elevado, aunque presenta mayores dimensiones, alcanzando los 8 metros de diámetro.

Un gran cuchillo sacrificial y recipientes de purificación

Construida en esta ocasión con piedra de tonalidad rojiza, su interior se divide en tres estancias, una de las cuales albergaba un altar realizado con lajas de piedra situado en el extremo oeste. En una de las salas contiguas los investigadores de la ULE recuperaron un destacado ajuar ritual, entre el que sobresalen un gran cuchillo sacrificial y diversos recipientes vinculados a prácticas de purificación. Además, en la entrada del edificio, ya en la calle de acceso al poblado, se documentó un pozo excavado en el terreno que habría sido utilizado para la realización de ofrendas.

Eduardo González Gómez de Agüero, director de las excavaciones y profesor del Departamento de Historia de la Universidad de León.

Ambos edificios configurarían un complejo religioso de gran entidad que, según señala el director de la excavación, estaría destinado tanto al culto de divinidades relacionadas tanto con los ciclos agrícolas como con fuerzas tectónicas o de la tierra. “Este conjunto de espacios religiosos es algo excepcional en el norte de la Península Ibérica y constituye una fuente de información de gran valor para conocer unas creencias especialmente difíciles de documentar en las comunidades de la Edad del Hierro”, subraya González.

Por otro lado, continúa, estas construcciones juegan un papel importante en la monumentalización del poblado vinculado a los procesos de complejización social que se van a producir en el asentamiento en estos momentos. Este proceso implica la paulatina diferenciación social entre los habitantes del poblado, además de la privatización de espacios públicos o la intensificación de las relaciones con las comunidades de la meseta.

Excelente estado de conservación

“Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación”, destaca el director de la investigación, que apunta a que el análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.

Las excavaciones de 2025 se enmarcan en el proyecto “Territorio y Patrimonio. Los pilares un turismo cultural sostenible en el medio rural” englobado en el programa INTERREG VI-A de Cooperación Transfronteriza España-Portugal que cofinancia junto a la Junta de Castilla y León.

Además, se contó con el apoyo económico y material del Ayuntamiento de La Ercina. Por otro lado, los trabajos de laboratorio y análisis se están llevando a cabo en la Universidad de León por parte del grupo de Investigación Historia y Arqueología, responsable también del trabajo de campo.

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