Localizan en la Montaña de León un complejo religioso de la Edad del Hierro único en el norte de la Península
Dos edificios de función religiosa, uno enfrente de otro, dentro de un castro prerromano ha sido el hallazgo estrella de la excavación en la temporada pasada (2025) de un equipo de arqueología de la Universidad de León en La Peña del Castro en la localidad de La Ercina, en la Montaña Oriental Leonesa. Un descubrimiento que se considera un unicum en el noroeste prerromano de la península ibérica.
“Las excavaciones realizadas este verano pasado en el yacimiento de La Peña del Castro sacaron a la luz un gran edificio de piedra junto a la puerta suroeste del poblado”, según informa de su descubrimiento la Universidad de León. “En su interior se documentó un altar con restos de ofrendas, tanto de animales como de vegetales. Un espacio de culto donde los habitantes del poblado realizarían diferentes rituales. Este no es el único edificio del asentamiento con estas características, estando vinculado a otro templo que se sitúa enfrente de él, al otro lado de la calle principal. El complejo religioso habría estado en uso en los siglos II y I antes de Cristo (a.C.) , completando una gran escenografía arquitectónica junto a una de las entradas al asentamiento”, apunta la nota de prensa.
Un hallazgo de “espectacular importancia” según el coordinador de la campaña, el arqueólogo y profesor de la Universidad de león Eduardo González Gómez de Agüero: “En el caso de la Peña del Castro, hemos conseguido identificar dos edificios en los que se realizarían diferentes rituales relacionados con sus creencias religiosas. Además, gracias a la destrucción violenta y rápida del poblado, estos espacios se han conservado de una manera excepcional. En otras palabras, como a los habitantes del poblado no les dio tiempo a huir del ataque de las tropas romanas, tenemos los edificios tal cual estaban ese fatídico día, convirtiendo los interiores en auténticas capsulas del tiempo”, explica.
El descubrimiento se realizó en la octava campaña de excavación en el yacimiento situado en el municipio de La Ercina, en la Montaña Oriental Leonesa. Los trabajos se centraron en la intervención de una estructura realizada en piedra que ya se había localizado en campañas anteriores, y que se situaba junto al acceso suroeste del poblado, en la calle principal. Este edificio presentaba una entrada sobreelevada por medio de varios escalones. La estructura destacaba del resto de edificios por el color amarillo de la arenisca utilizada para su construcción.
Planta singular en forma de 'D'
El edificio tenía una planta singular, con forma de 'D', y un diámetro de seis metros. Además, contaba con un interior diáfano que estaba ocupado en su mitad este por una plataforma con un gran altar en su parte central. Este presentaba una morfología cuadrangular y contaba con la superficie quemada debido a la realización de fuego. En él se arrojarían las ofrendas, ya que se recuperaron restos carbonizados de huesos de animales domésticos, así como de cereales.
Esta construcción estaba conectada por medio de un paso elevado, realizado con bloques de piedra, con otra de características similares que había sido excavada en 2014. Esta segunda estructura estaba también realizada en piedra, roja en esta ocasión, además de contar con un acceso elevado con varios escalones y también planta en 'D'.
“Sin embargo, sus dimensiones eran mayores que las del otro edificio, alcanzando un diámetro de ocho metros y contaba con un interior dividido en tres estancias. En una de ellas se identificó un altar realizado por varias lajas de piedra situadas en el extremo oeste de la sala. Por otro lado, en una sala contigua se recuperó todo un ajuar ritual, destacando un gran cuchillo sacrificial, recipientes para realizar purificaciones. En la entrada del edificio, y situado en la calle de acceso al poblado, se encontraba un pozo excavado en el terreno que serviría para realizar ofrendas”, apunta el comunicado de la Universidad.
Un importante complejo religioso de dos siglos antes de Cristo
Estos dos edificios configurarían un importante complejo religioso en uso desde mediados del siglo II antes de Cristo hasta el final del I a.C, cuando se produce la invasión romana y el castro queda despoblado, posiblemente tras un asedio en las Guerras Astur-Cántabras del 29 al 16 antes de nuestra era.
Este estaría destinado tanto al culto de los dioses telúricos o del cielo, como de los ctónicos (o de la tierra), creencias relacionadas con los ciclos agrícolas. Por otro lado, estas construcciones juegan un papel importante en la monumentalización del poblado vinculado a los procesos de complejización social que se van a producir en el asentamiento en estos momentos. Este proceso implica la paulatina diferenciación social entre los habitantes del poblado, además de la privatización de espacios públicos o la intensificación de las relaciones con las comunidades de la meseta.
Uno de los aspectos más complicados de identificar en arqueología, sobre todo en momentos prehistóricos, es el mundo simbólico, en qué creían las gentes del pasado, apunta el arqueólogo: “Esto se debe en gran medida a la falta de textos escritos que nos expliquen esas creencias, pero también a la realización de toda una serie de ritos que muchas veces se confunden con la vida cotidiana. Cosa que, de hecho, son dos aspectos muy unidos en las sociedades preindustriales”.
Aunque la existencia de espacios rituales de la Edad del Hierro en el norte peninsular es algo recurrente, el complejo documentado en La Peña del Castro supone un hallazgo de gran importancia por su excepcionalidad, al encontrarse en un ambiente urbano y configurado por varios edificios, así como por su excelente estado de conservación. El análisis de los materiales recuperados abre nuevas vías de estudio para conocer mejor las creencias y modos de vida de los habitantes del norte peninsular antes de la llegada de Roma.
“En el caso de estos dos templos, hemos podido recuperar todo un ajuar ritual, todos aquellos elementos que serían utilizados en esos rituales religiosos. Entre estos elementos tenemos tanto recipientes para purificar, un cuchillo para hacer sacrificios, cerámicas para ofrendas o para el consumo de bebidas. También sabemos algunos de los actos rituales que realizaban, como podían ser inutilización de armas, aspecto muy vinculado con el mundo funerario, sacrificios de animales y plantas, que eran arrojados al fuego o vertido de líquidos a la tierra”, relata el arqueólogo de la Universidad de León.
“Actualmente estamos en el inicio de los estudios específicos de ellos restos recuperados, y según tengamos los datos de los análisis vamos a poder conocer mucho mejor como eran las creencias de estos habitantes de la montaña durante la Edad del Hierro”, termina Gómez de Agüero.
Las excavaciones de 2025 se enmarcan en el proyecto 'Territorio y Patrimonio. Los pilares de un turismo cultural sostenible en el medio rural' (0227_TERPAT_PLUS_2_E), englobado dentro del Programa INTERREG VI-A de Cooperación Transfronteriza España-Portugal, POCTEP 2021-2027 que cofinancia junto a la Junta de Castilla y León. Además, se contó con el apoyo económico y material del Ayuntamiento de La Ercina. Por otro lado, los trabajos de laboratorio y análisis se están llevando a cabo en la Universidad de León por parte del Grupo de Investigación Historia y Arqueología HIST-ARQ de la ULE, responsable también del trabajo de campo.