Deseos y devoción: Los ‘exvotos’ del santuario de Castrotierra, documentados en un libro editado por la Universidad

El santuario de Nuestra Señora de Castrotierra y detalle de varios exvotos allí depositados por fieles durante décadas.

Redacción ILEÓN

El Servicio de Publicaciones de la Universidad de León (ULE) ha editado un libro titulado ‘Exvotos leoneses. La colección del santuario de Nuestra Señora de Castrotierra’, número 6 de la colección Xeira/Yera de la Cátedra de Estudios Leoneses (CELe), que recoge el trabajo realizado por el historiador del arte José Luis de las Heras Alija para dar a conocer el fascinante mundo de las ofrendas realizadas a lo largo del tiempo y con profunda devoción a la adorada virgen en este templo leonés.

Los diccionarios definen a los ‘exvotos’ como una ofrenda religiosa, objeto o pintura pequeña que los fieles depositan en santuarios, iglesias o lugares sagrados en agradecimiento por un favor, milagro o curación recibida. Proveniente del latín, ‘exvoto’ (cumplimiento de una promesa), materializa la fe y la gratitud por una ayuda divina. Es, en definitiva, una ofrenda (cuadro, figura, objeto) que los fieles dedican a Dios, la Virgen (en este caso Nuestra Señora de Castrotierra) o los santos en señal de agradecimiento por un beneficio recibido.

El diseño y la maquetación digital ha sido realizada por Juan Luis Hernánsanz Rubio. El libro se puede adquirir por 18 euros en librerías especializadas o en la propia página web de la ULE, pinchando aquí.

En las primeras páginas del libro, en la presentación escrita por Javier García de Cabo, procurador de la Tierra por Castrillo de los Polvazares, se explica que se trata de una obra que busca “no solo documentar una tradición, sino también acercarnos a la riqueza humana del documento, recordando que en cada agradecimiento hay una historia”.

José Luis de las Heras Alija, historiador y autor del libro.

Arte popular e historia que muestra cómo fuimos

García de Cabo anima a los lectores a sumergirse en un estudio en el que “la devoción se convierte en arte popular e historia, mostrándonos cómo fuimos en un pasado cada vez más lejano”.

Por su parte, Miguel Ángel García González, director del Archivo Diocesano de Astorga, expresa su agradecimiento al autor del estudio, “una persona joven y cercana, con una excelente formación y una viva preocupación por conocer y preservar ese capítulo tan amenazado de evaporarse, por las razones de la despoblación del mundo rural y también de la descristianización de nuestra sociedad”.

En la introducción José Luis de las Heras Alija apunta que no solamente se encuentran exvotos en el santuario del Castro, y dice que los mismos “están extendidos por todo el orbe católico”. “Alrededor de los santuarios y ermitas donde se veneraban importantes imágenes de devoción se agolpaban regiones enteras y eran considerados verdaderos centros de sanación. A ellos acudía el gentío en las festividades y romerías más señaladas, muchas veces cumpliendo la promesa de depositar lo que habían ofrecido: cera, flores, mortajas, prendas de ropa, cuadros, retratos, estampas, mantos, joyas, ofrendas en especie, aceite para las lámparas, grano, y un largo etcétera de exvotos materiales, que acompañaban comúnmente a aquello que podríamos llamar inmateriales, como misas, novenas, rosarios, visitas, ofrecimientos de caminar descalzo durante la procesión o peregrinación, dar vueltas de rodillas al templo, etc”.

Montajas de quienes sanaron cuando iban a morir

Antiguas mortajas en la Ermita de la villa del Pandillo de Cete.

Realmente curioso es el caso de las ‘mortajas’, vestidura o sábana que se iba a emplear para vestir al cadáver antes de ser sepultado, que quienes habían sanado por lo que ellos entendían como un milagro o favor concedido, llevaban puesta durante la procesión, y luego dejaban como exvoto en los templos.

Hay también muchas fotos depositadas por quienes han sobrevivido a una guerra e hicieron promesa de llevar su foto en agradecimiento, en caso de salir vivos de la contienda. En algunos casos se remontan a las guerras de África, las carlistas del siglo XIX y, con mucha más frecuencia, a la guerra civil española.

El libro muestra numerosas fotografías que documentan también historias relacionadas con la emigración a Hispanoamérica, que fue importante a México, Cuba y Argentina, “países que, -como comenta el autor del libro-, más leoneses acogieron en aquellos tiempos en que embarcar era la única salida frente a la pobreza”.

Hay que destacar que además de una visión global sobre los exvotos de la provincia de León, también hay interesantes capítulos dedicados específicamente a los de tierras bañezanas, y a leyendas y romerías del propio santuario de Castrotierra.

Exvoto de 1877 de dos niñas de la localidad de Redelga de la Valduerna, vestidas con el traje típico del país.
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