Visto bueno ambiental de la Junta a una macrogranja con 3.200 cerdas en El Burgo Ranero con abundante rechazo

La Junta de Castilla y León ha dado finalmente luz verde ambiental, tras varios años y varois intentos, a la macrogranja porcina proyectada en El Burgo Ranero y a pesar de la fuerte contestación social en la zona contra una instalación que prevé la presencia de casi 3.200 cerdas entre las localidades de Villamuñío y Villamarco.

La Consejería de Medio Ambiente ha emitido y publicado hoy oficialmente la Declaración de Impacto Ambiental (DIA) favorable para la explotación promovida por la mercantil Danakil Studios y Proyectos SL, con sede en Madrid y vinculada a la provincia de Palencia.

La resolución considera el proyecto “ambientalmente viable” siempre que cumpla un amplio listado de condiciones técnicas. Supone un paso clave para una iniciativa que no es nueva en el municipio: la promotora ya intentó años atrás implantar una explotación incluso de mayores dimensiones, entonces con más de 6.000 hembras reproductoras, que no prosperó ante la oposición institucional y el nacimiento en 2022 de la plataforma vecinal Payuelo Libre, que sigue en la lucha contra la instalación. Ahora, tras reformular el proyecto y reducir su tamaño, la empresa logra la autorización ambiental que acerca la macrogranja a su construcción.

La explotación se ubicará en una parcela de 148.141 metros cuadrados y el complejo ocupará 18.310 metros cuadrados construidos con naves de gestación, partos y destete, oficinas, almacenes, muelles de carga y dos grandes balsas de purines cubiertas con capacidad de 7.041 metros cúbicos cada una.

En concreto, el proyecto contempla 2.640 cerdas con lechones de hasta 20 kilos, 500 cerdas de reposición y seis verracos, lo que sitúa la instalación entre las mayores previstas en la provincia de León en los últimos años. Según la documentación ambiental, la granja generará 17.443 metros cúbicos de purines al año. La empresa asegura disponer de 584,98 hectáreas agrícolas -en secano y regadío- para esparcirlos como fertilizante en un radio inferior a 15 kilómetros.

Llama la atención, por ejemplo, detalles como a sólo 200 metros se sitúa el arroyo Valdesandín, a 700 la Laguna del Espino y a un kilómetro Bien de interés Cultural y Patrimonio de la Humanidad del Camino de Santiago. Respecto a las distancias de los principales pueblos, según la documentación, Villamuñío estaría a menos de cuatro kilómetros y tanto El Burgo como Villamarco a casi cinco.

El sistema de almacenamiento permitirá conservar las deyecciones durante 8,8 meses, por encima del mínimo legal.

Emisiones, agua y vigilancia

El estudio de impacto ambiental calcula emisiones anuales de 44 toneladas de gas metano, cerca de 16 toneladas de amoniaco y más de 100 kilos de óxidos nitrosos, además de olores y partículas asociados al manejo del ganado. El consumo de agua se estima en 24.793 metros cúbicos anuales, estando aún pendiente de autorización por la Confederación Hidrográfica del Duero (CHD), y el suministro energético combinará red eléctrica, una planta fotovoltaica de 550 kW, baterías de 980 kW y dos generadores de emergencia.

La Junta impone la aplicación de las llamadas “mejores técnicas disponibles”: reducción de proteína en la dieta para disminuir emisiones, cubrición de balsas, ventilación controlada y aplicación de purines mediante mangueras de arrastre, con prohibición de esparcirlos en fines de semana y festivos y obligación de enterrado inmediato.

También obliga a instalar tres piezómetros para controlar la calidad de las aguas subterráneas, a ejecutar un programa anual de vigilancia ambiental y a realizar control arqueológico en los movimientos de tierra, dada la sensibilidad patrimonial del entorno. Informes sectoriales reconocen la presencia de especies protegidas como avutarda, sisón, aguilucho cenizo y ganga ortega, aunque concluyen que no habrá afección a la Red Natura 2000 si se cumplen las condiciones. Finalmente, la autorización ambiental tendrá una vigencia de cuatro años: si no se inicia la obra en ese plazo, quedará sin efecto.

Un rechazo que no se ha diluido

La DIA favorable llega tras alegaciones formales del Ayuntamiento de El Burgo Ranero, asociaciones locales y particulares, que alertaron del incremento de tráfico pesado, los olores, el impacto sobre el turismo rural y cultural, incluido el Camino de Santiago, o el riesgo de contaminación por nitratos en acuíferos.

La oposición social se visualizó en movilizaciones como la concentración celebrada a finales de 2024 en la plaza del Ayuntamiento, donde cerca de 300 personas, convocadas por Payuelo Libre con el apoyo de colectivos como Ecologistas en Acción y Stop Ganadería Industrial, rechazaron el modelo de ganadería intensiva y cuestionaron su aportación real al empleo y al desarrollo rural.

“Nos preocupa no poder beber agua con tranquilidad porque esté contaminada por nitratos”, denunciaron entonces los vecinos, que vinculan este tipo de explotaciones con el deterioro de acuíferos, la mala calidad del aire y la pérdida de atractivo para vivir en los pueblos.

Pese a esa oposición sostenida en el tiempo, la Junta ha considerado que el proyecto cumple los requisitos ambientales con condiciones. La macrogranja de El Burgo Ranero, tras varios intentos y años de polémica, da así un paso decisivo hacia su materialización. Payuelo Libre sigue animando a luchar contra la instalación y reclama que también lo haga el Consistorio de El Burgo, publica Sahagún Digital.