Más cerca el pionero desmontaje de aerogeneradores por motivos ambientales en el nudo de Villameca

Parques eólicos en el nudo de Villameca.

El primer desmantelamiento de aerogeneradores por motivos ambientales ya ha comenzado su tramitación para ser próximamente una realidad en el nudo eólico de Villameca, envuelto desde hace más de dos décadas en un litigio judicial que deja esta resolución pionera fruto del compromiso arrancado por la ONG SEO/BirdLife. La organización ya había evitado en primera instancia la construcción de hasta 16 de los 22 parques proyectados para una zona relevante para el urogallo. Y ahora se congratula de haber alcanzado “una solución que garantiza el interés general al permitir un desarrollo eólico mucho más moderado, compatible con la especie y beneficioso para la población local”.

El desmontaje será efectivo para los aerogeneradores considerados como más problemáticos de los parques finalmente construidos en la zona. Y llega, según remarca SEO/BirdLife, “en un momento clave para el despliegue de las energías renovables” en España hasta catalogarlo como “un ejemplo claro de lo que no y de lo que sí hay que hacer para asegurar unas renovables responsables”.

El colectivo ambiental hace memoria para situar hace 23 años el proyecto que contemplaba la instalación de un total de 437 aerogeneradores distribuidos en 22 parques eólicos conectados a su vez por cinco tramos de líneas de alta tensión; todo ello en una “zona sensible” para el urogallo cantábrico, especie ya entonces catalogada como en peligro de extinción, hasta el punto de que algunas de las infraestructuras se ubicaban dentro de la ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves).

A pesar de que ya entonces no se concedió la preceptiva autorización para la construcción de ocho parques eólicos, SEO/BirdLife y otras organizaciones mantuvieron su oposición al complejo hasta lograr frenar la instalación de otros tantos. Tras lograr vía sentencia judicial la anulación del bautizado como Murias II, “los retrasos en la publicación de las autorizaciones de algunos parques y su tramitación por separado impidieron la obtención de medidas cautelares en todos los procedimientos y llegaron a construirse varios de esos parques”; concretamente seis, que sumaban 64 aerogeneradores.

Así las cosas, el colectivo recurrió sus autorizaciones al considerar “inadecuado” el estudio del impacto individual y acumulado de estas infraestructuras sobre la especie y su hábitat. El proceso derivó en sucesivas sentencias que daban la razón a SEO/BirdLife y anulaban las autorizaciones. No obstante, las resoluciones dejaban abierto el resquicio de poder reiniciar la tramitación hasta llegar a “una situación que impedía el funcionamiento de los parques pero que no zanjaba del todo el conflicto”.

A continuación, SEO/BirdLife dice haber tratado de conjugar la conservación de la especie y su hábitat con la generación de energía renovable en parques que ya estaban construidos. Y logró en 2020, tras “largas negociaciones”, un acuerdo con las empresas promotoras para retirar los aerogeneradores considerados como más conflictivos, así como fondos adicionales para las medidas de conservación de la especie y un incremento en los beneficios para la población local.

Como corolario de este largo proceso, la ONG ambiental llama a evitar nuevos ‘casos Villameca’ instando a los promotores a presentar “proyectos sólidos que se sometan a procesos de evaluación de impacto ambiental rigurosos hasta alcanzar su objetivo de asegurar ”renovables responsables“ con el territorio. ”Una de las enseñanzas del nudo Villameca es la necesidad de que todas las partes implicadas aborden de forma leal una evaluación sinérgica e integrada de los impactos de todos los proyectos e infraestructuras de evacuación para hacerlos compatibles con la conservación de los recursos y valores naturales de los territorios garantizando su desarrollo“, señala la coordinadora de Programas de Conservación de SEO/BirdLife, Ana Carricondo, tras citar la elaboración de mapas de exclusión por parte del Gobierno y la Junta con la esperanza de que los futuros proyectos vayan dirigidos a ”zonas que muestren los menores valores ambientales“. 

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