La Fundación Oso Pardo exige a la Junta que actúe ya ante ejemplares como los grabados en calles de Villablino

Captura de una de las grabaciones en Villablino de un joven oso pardo por sus calles.

Luis Álvarez

Un nuevo vídeo captado ayer en pleno casco urbano de Villablino demuestra una vez más la presencia de al menos un ejemplar de oso joven merodeando por las calles, un hecho que preocupa a la Fundación Oso Pardo (FOP), que exige la urgente adopción de medidas para frenar el problema que pueden generar los plantígrados habituados, más ahora que hay restricciones horarias por la pandemia.

El ejemplar de joven oso pardo se movió por el barrio de Las Malvinas de la capital lacianiega y se cree que fue el mismo que fue grabado también en la calle Doctor Fleming, así como pasando junto a la cafetería 'El Pirámide' en ese mismo emplazamiento.

También la FOP mantiene que “con toda probabilidad es el mismo ejemplar que se vio hace unos días cerca de las basuras de un supermercado de la periferia de esta misma localidad”.

Un equipo de la Fundación mantuvo vigilancia durante la semana posterior sin que el oso apareciera, pero “su regreso confirma la urgencia de intervenir para que sea disuadido definitivamente”, aseguran en un comunicado, preocupados por estos hechos.

La FOP insiste en que la competencia para hacerlo es de la Junta de Castilla y León. “Sabemos que no hay mala voluntad por su parte, sino obstáculos administrativos para poder materializar esa disuasión con contundencia; pero se debe encontrar la forma de solucionarlos porque están impidiendo la resolución de conflictos y, con la información que se tiene de otras poblaciones de osos del mundo, esto es clave para evitar que vayan a más”, recuerdan.

Las medidas que hay que tomar, insisten, están detalladas en el Protocolo de Intervención con Osos aprobado en 2019 por las comunidades autónomas cantábricas, el Ministerio y el aval de los expertos, entre ellos alguno de la propia Fundación. En él se especifica que “si los ejemplares reinciden en su comportamiento, deben ser capturados para colocarles un collar con dispositivo GPS que posibilite su seguimiento y la aplicación más contundente y continuada de las medidas de disuasión (disparos con balas de caucho....)”. Ello “debe ser llevado a cabo por equipos bien formados y disponibles las 24 horas del día”.

Es cierto que de momento nos encontramos ante casos aislados, pero la FOP sabe que “generan una justificada alarma social”.

También subrayan que es importante no confundirlos con los “osos que bajan de noche a robar cerezas y otras frutas en entornos más o menos alejados de los pueblos, o que asaltan un colmenar no protegido o mal protegido”. En estos casos, son comportamientos normales en la especie, y se salva con la indemnización de los daños, exigiendo que se pague con diligencia e incluyendo el lucro cesante.

Sin embargo, “el comportamiento de este oso joven de Villablino y el de los otros ejemplares que están frecuentando las localidades de Villarino y Tejedo del Sil, buscando comida fácil de forma reiterada dentro de los pueblos, sí deben corregirse inmediatamente”.

También censuran “determinadas prácticas humanas” que pueden favorecer la habituación de los osos, como es la de actuar sobre las fuentes de alimentación para atraerles, o permitir que se alimenten de ellas durante días a sabiendas de las consecuencias, “con tal de conseguir un vídeo a mayor gloria del autor”, lamentan. Igualmente se debe prestar atención a los contenedores para que no permanezcan llenos de basura.

La Fundación considera un “objetivo fundamental y prioritario que no haya ni un solo oso cantábrico habituado” porque “Nos jugamos en ello la aceptación social de los osos y eso, en la Cordillera Cantábrica, puede poner en riesgo la conservación de la especie”, concluyen.

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