Los alumnos del colegio de Cembranos terminan su quinto curso dando clase en una caseta de obra

La caseta en la que dan clase los alumnos de un curso del colegio de Cembranos.

Sara Lombas

19 de junio de 2026 08:31 h

El miércoles 24 de junio finaliza el curso 2025-2026 en Primaria y en el caso de los alumnos y sus padres del colegio de Cembranos ,integrado en el Centro Rural Agrupado de Villacedré. Esto significa que en unos días se cumple un año más, y ya van cinco, en el que la obra de ampliación y mejora del centro se ve paralizada, obligando incluso a que los pequeños tengan que dar clase en una caseta de obra. 

Ni las protestas, las reuniones o las promesas por parte de la Junta de Castilla y León han dado una solución a los niños y sus familias, que prevén que también durante el próximo curso (que sería el sexto) las pésimas condiciones educativas se repitan. 

La más grave de ellas es la caseta de obra convertida en aula en la que dan clase sobre todo los alumnos de tercero de primaria. Como es lógico, esta estructura no está preparada para acoger a niños y niñas: “Pasan frío en invierno y calor en verano”, critican los padres. Además, el patio sigue rodeado de materiales de obra, junto a los que tienen que jugar los niños, aunque algunos se retiraron a lo largo del año 2024. 

Estado de las obras del colegio de Cembranos.

Además, el aula destinada a los alumnos del primer ciclo de Educación Infantil (0-3 años) está en un edificio distinto, a 300 metros del colegio, en la Casa del Pueblo, que carece de patio exterior y hace que los pequeños tengan recorrer 300 metros y cruzar una carretera nacional (N-630) para participar en actividades comunes del colegio, lo que “representa un riesgo adicional”.

La situación se remonta al año 2021, cuando se realizó la contratación de esta obra de ampliación que dotaría al colegio de dos nuevas aulas, aseos y un porche cubierto. La empresa, Diversa Desarrollo e Innovación S.L, contaba con un presupuesto de 329.921,75 euros (con IVA) y un plazo de ejecución de cinco meses. Sin embargo, la adjudicataria abandonó la obra y cinco años después la Junta no ha licitado un nuevo contrato porque no se ha rescindido el anterior. 

Una de las excusas tras las que se ha justificado la administración autonómica por este retraso ha sido la falta de trámites como el informe favorable del Consejo Consultivo, dependiente de la propia administración autonómica, por lo que, en realidad, la responsabilidad de este retraso a la hora de licitar una nueva obra, siempre ha sido de la Junta. 

De todos modos, recientemente el Consejo Consultivo ha emitido el informe favorable que se suponía que bloqueaba el avance de los trámites y, sin embargo, las obras no se han licitado. El portavoz de la Junta, preguntado al respecto por este periódico, no ha querido facilitar ni aproximar una fecha para esta nueva licitación, por lo que se prevé que las obras no finalizarán este verano y el curso que viene será ya el sexto en el que los niños tengan que acudir a clase en estas dramáticas condiciones.

Las obras no solo no han progresado, sino que ahora el colegio cuenta con otras deficiencias de espacio con las que el proyecto original tampoco contaba, como es una ampliación para el comedor del colegio, que se les ha quedado pequeño al centenar de niños que tienen que hacer uso de este servicio. Esto les obliga a llevar a cabo numerosos turnos de comidas para que todos los niños puedan comer cada día en el centro. 

Además, claro está, de reclamar el desbloqueo definitivo los padres y madres de la Ampa del centro piden una vez más que la Junta les escuche de nuevo para que, antes de esa nueva y eternamente postergada licitación, se incluya también la ampliación del colegio.

Aunque el delegado territorial de la Junta en León se reunió con ellos el curso pasado, las madres y padres critican que este encuentro no ha servido de nada y piden más reuniones directas con miembros de la Junta, sin descartar retomar las protestas de nuevo durante el próximo curso.

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