El incendio de Murias de Ponjos obliga a evacuar a 37 vecinos de tres pueblos de Omaña

Bomberos forestales de Brif Tineo en el incendio de Murias de Ponjos este pasado miércoles.

Elisabet Alba / Sara Lombas

24 de julio de 2026 09:00 h

El incendio forestal declarado el pasado miércoles en Murias de Ponjos, en el municipio leonés de Valdesamario, ha empeorado de forma notable durante la madrugada de este viernes. La Junta de Castilla y León ha elevado su Índice de Gravedad Potencial (IGR) al nivel 2, al considerar que las llamas representan ya una amenaza seria para la población, una decisión que ha venido acompañada del desalojo preventivo de 37 vecinos de las localidades de Andarraso, Rosales y Folloso. El humo de este incendio, cuya área afectada supera ya las 1.000 hectáreas según Copernicus, es visible incluso desde la capital leonesa.

La evacuación fue ejecutada por la Guardia Civil durante la madrugada, después de que el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) acordara la medida tras la declaración del nivel 2. Los vecinos desalojados han pasado la noche en las escuelas de Riello, habilitadas como punto de acogida, y continúan este viernes fuera de sus viviendas mientras el operativo mantiene la vigilancia sobre la evolución del incendio.

La declaración del IGR 2 implica que el incendio puede poner en riesgo a personas y bienes y obliga a adoptar medidas extraordinarias de protección civil. La Junta justifica la decisión por la amenaza seria a poblaciones, una de las circunstancias previstas para activar este nivel de gravedad.

Hasta última hora de este jueves, el incendio permanecía en nivel 1 y la evolución era considerada “no desfavorable”. Durante la jornada trabajaron en su extinción alrededor de 40 medios, entre ellos 10 aéreos, mientras que durante la noche permanecieron desplegados los equipos terrestres, aprovechando el descenso de las temperaturas y el aumento de la humedad para intentar contener el avance de las llamas. Los trabajos nocturnos permitieron mejorar la situación y defender mediante fuegos técnicos y maquinaria la localidad de Andarraso, además de frenar el avance del incendio hacia Rosales y Folloso, donde los equipos tratan de contener el frente en un arroyo próximo a ambos núcleos de población.

A primera hora de este viernes el CECOPI volvió a reunirse en la Delegación Territorial de la Junta en León para coordinar el operativo. Según explicó el delegado territorial, Eduardo Diego, la evolución del incendio es favorable gracias al trabajo desarrollado durante la noche y a la bajada de las temperaturas. En estos momentos más de 80 efectivos trabajan para cerrar el perímetro del fuego y evitar que rebase el arroyo que protege a Rosales y Folloso, además de asegurar el perímetro en Andarraso y los flancos del incendio. En el operativo participan un técnico, cuatro agentes medioambientales, cinco cuadrillas terrestres, tres autobombas, cuatro bulldóceres, brigadas helitransportadas y medios aéreos de la Junta y del Gobierno central.

La tarde del viernes, cerca de una treintena de medios trabajan en la extinción de este fuego. Los efectivos trabajan desde la carretera que conecta Camposagrado con Torre del Bierzo (LE-460), usándola de línea de control, con el objetivo de cerrar el perímetro y defender la localidad de Ponjos.

El fuego se originó el miércoles y la Junta mantiene como causa más probable un origen accidental, aunque la investigación continúa abierta para determinar las circunstancias exactas del inicio.

Un nivel 3 que marca un precedente

La evolución de los incendios forestales en Castilla y León ha dado además un paso inédito en las últimas horas. Mientras el fuego de Murias de Ponjos escala al nivel 2, el incendio de Burgohondo (Ávila) ha sido declarado este viernes de nivel 3 o emergencia de interés nacional, después de que el Ministerio del Interior asumiera directamente la dirección de las labores de extinción junto a los grandes incendios que afectan también a la Comunidad de Madrid.

La activación del máximo nivel de emergencia supone que la gestión operativa deja de depender de la comunidad autónoma y pasa a estar coordinada por el Estado, al existir una amenaza de extraordinaria gravedad para la población y los bienes. La decisión llega tras la evacuación de unas 11.500 personas en los incendios de Burgohondo, Villa del Prado y San Martín de Valdeiglesias, y convierte a este episodio en uno de los más graves registrados en los últimos años.

La declaración del nivel 3 resulta especialmente significativa en Castilla y León porque ni siquiera durante el verano de 2025, cuando la provincia de León sufrió la peor campaña de incendios de su historia reciente, la Junta llegó a solicitar al Gobierno central la declaración del máximo nivel de emergencia ni la asunción de la dirección de la extinción por parte del Estado.

Aquel verano, León registró más de 130.000 hectáreas calcinadas, cuatro personas fallecidas —entre ellas un bombero forestal que perdió la vida durante las labores de extinción del incendio de Yeres—, la destrucción de viviendas, explotaciones y otros bienes, la amenaza sobre numerosas poblaciones, graves daños en ecosistemas de alto valor ecológico y hábitats de especies protegidas y la afección al entorno del Paisaje Cultural de Las Médulas, Patrimonio Mundial de la Unesco.

Además, la provincia llegó a encadenar varios incendios simultáneos con índices de gravedad potencial 2 y 1, cuyas consecuencias ambientales y económicas todavía siguen requiriendo trabajos de restauración. La decisión adoptada este viernes en Ávila marca así un precedente en la gestión de los grandes incendios forestales de la Comunidad.

Castropodame mejora, pero continúa bajo vigilancia

La evolución es distinta en el incendio declarado el miércoles en Castropodame, que durante la tarde de este jueves rebajó su Índice de Gravedad Potencial de nivel 2 a nivel 1 tras una mejora significativa de la situación. Las llamas obligaron a evacuar de forma preventiva a un centenar de vecinos de Turienzo Castañero y San Pedro Castañero, que fueron trasladados a Matachana, mientras un helicóptero vigilaba la localidad de Matavenero por si llegaba el incendio y unas 125 personas y otros 35 medios aéreos, además de numerosos medios terrestres trabajaban para contener el fuego.

Según explicó el director técnico de extinción, el incendio quedó prácticamente perimetrado en un 90% tras una jornada de intenso trabajo, lo que permitió plantear el regreso de los vecinos evacuados. Finalmente, el Centro de Coordinación Operativa Integrada (CECOPI) acordó durante la tarde del jueves el realojo de los habitantes de San Pedro Castañero y Turienzo Castañero al constatar la evolución favorable del incendio.

La mejora de la situación permitió además rebajar oficialmente el incendio a nivel 1 y desmovilizar a la Unidad Militar de Emergencias (UME). La Junta mantiene como causa más probable un origen accidental, en una zona donde se desarrollan trabajos relacionados con una nueva línea de alta tensión.

El viento complica la extinción de los otros incendios activos

Otro de los incendios que también preocupan, aunque sigue en el nivel más bajo de riesgo, es otro foco desatado en el municipio de Balboa, en la localidad de Quintela. El incendio, comenzó sobre las 7 horas de la mañana del viernes por unas causas que siguen en investigación.

El viento, con una velocidad de más de 40 kilómetros por hora, está complicando las labores de extinción de este foco en la comarca de El Bierzo, en el que trabajan una veintena de medios, tres de ellos aéreos, entre los que forman parte efectivos del Gobierno.

Por otro lado, a los incendios controlados de la provincia de León se suma el de La Baña, que se inició el pasado 22 de julio tras ser intencionado. Ya no cuenta con medios destinados. Además, se mantiene como controlado el incendio de Caboalles de Arriba, que sigue en perimetración, y ha pasado a estar controlado también el de Requejo y Corus que se declaró el jueves a última hora de la tarde. La Junta considera que el origen de este último ha sido intencionado y evalúa la superficie dañada por el mismo.

Esta noticia puede sufrir cambios porque está en continua actualización, según la evolución de los incendios.

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