La historia oculta de las hijas naturales de los reyes de León: un estudio revela su verdadero poder

Miniatura que representa al rey Alfonso VI de León (1047-1109).

Agencia EFE

Las hijas nacidas fuera del matrimonio de los reyes de León y Castilla no fueron figuras secundarias ni quedaron excluidas del poder dinástico como se había asumido en parte de la historiografía, sino que participaron activamente en una de las principales estructuras de autoridad femenina de la Edad Media peninsular: el infantazgo. Así lo concluye una investigación de la historiadora Luísa Tollendal Prudente, que acaba de ser publicada en la revista científica 'Journal of Medieval Iberian Studies'.

El estudio consultado por EFE, se centra en la infanta Elvira Alfonso (1079-c.1158), hija del rey Alfonso VI y de la noble leonesa Jimena Muñoz, revisa la posición de las descendientes extramatrimoniales de la monarquía leonesa y castellana entre los siglos XI y XII, y plantea una reinterpretación del papel político desempeñado por estas mujeres.

Hijas naturales

La investigación sostiene que las hijas naturales de los monarcas no eran consideradas ajenas a la familia real ni privadas de influencia, sino que podían integrarse plenamente en el infantazgo, una institución o forma de poder reservada a las infantas, es decir, hijas, hermanas y tías de los reyes.

Lejos de ser un simple patrimonio monástico, el infantazgo constituía una parcela de autoridad vinculada al gobierno del reino. Incluía monasterios, iglesias, rentas y territorios bajo control de las infantas, que participaban así en el ejercicio de la monarquía junto a los reyes.

Según la autora, la documentación medieval demuestra que Elvira Alfonso mantuvo una posición destacada durante los reinados de su hermana Urraca I y de su sobrino Alfonso VII. De hecho, aparece en diplomas regios con el título de reina e identificada como 'infanta', pese a haber nacido de una relación no matrimonial.

La figura de Elvira resulta especialmente relevante para León. Su madre, Jimena Muñoz, pertenecía a una familia aristocrática vinculada a El Bierzo y, tras separarse de Alfonso VI, continuó ejerciendo influencia en territorios como Astorga y la comarca berciana.

El trabajo también analiza el caso de Teresa de Portugal, hermana de Elvira y madre de Alfonso Henriques, considerado el primer rey de Portugal. Prudente plantea que el protagonismo político de Teresa no derivó únicamente de la construcción del reino portugués, sino también de los derechos que ostentaba como infanta leonesa integrada en el infantazgo.

Entre las conclusiones más novedosas destaca la idea de que la legitimidad de nacimiento no era el principal criterio para acceder a este espacio de poder. Más importante era la pertenencia por sangre a la dinastía y la presencia efectiva en el territorio del reino. Así, tanto Elvira Alfonso como Urraca la Asturiana, hija natural de Alfonso VII, recuperaron posiciones de relevancia tras regresar a León y Castilla después de periodos fuera de sus fronteras.

Urraca 'la Asturiana'

La autora defiende incluso que Urraca 'la Asturiana' pudo convertirse en heredera política de Sancha Raimúndez, una de las mujeres más influyentes de la monarquía leonesa del siglo XII y principal dirigente del infantazgo.

Otro de los aspectos que aborda la investigación es la relación entre Elvira Alfonso y la reina Urraca I. Frente a interpretaciones anteriores que apuntaban a una marginación de las hermanas nacidas fuera del matrimonio, el análisis de cartas de donación y documentos regios muestra una realidad más compleja, con episodios de colaboración política y apoyo mutuo.

La investigación matiza además la idea de que determinados territorios controlados por Elvira Alfonso formaban parte del infantazgo. En varios casos, la autora considera que se trataba en realidad de tenencias, es decir, demarcaciones administradas temporalmente en nombre de la Corona, lo que amplía la imagen de estas mujeres como agentes con capacidad para ejercer distintas formas de autoridad.

La excepción de Elvira Pérez de Lara

El estudio también explora un posible tratamiento desigual según el sexo del progenitor real. Mientras las hijas naturales de los reyes parecen haber sido aceptadas dentro de las estructuras de poder de la dinastía, la situación de Elvira Pérez de Lara, hija de la reina Urraca I y del conde Pedro González de Lara, fue diferente. Aunque conservó patrimonio e influencia, la documentación no la identifica como infanta y su integración en el infantazgo resulta mucho más difusa.

Para Prudente, esta diferencia apunta a un posible sesgo de género dentro de la propia construcción del poder medieval: las descendientes extramatrimoniales de los monarcas varones encontraban un encaje más claro en la dinastía que las nacidas de una reina gobernante.

La investigación, basada en el análisis de decenas de diplomas, cartularios y documentos regios de los siglos XI y XII, contribuye a revisar la historia política del Reino de León desde una perspectiva de género y refuerza la idea de que las mujeres de la familia real desempeñaron un papel esencial en el gobierno medieval.

El trabajo concluye que las infantas, fueran legítimas o naturales, formaban parte de una monarquía compartida en la que el poder no residía únicamente en el rey, sino en una red dinástica donde las mujeres ejercían funciones políticas, patrimoniales y simbólicas de primer orden.

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