20.000 prestaciones en los Centros de Acción Social de la Diputación de León en lo que va de año

Imagen del Centro de Acción Social de la Diputación en La Magdalena.

Los 25 Centros de Acción Social (Ceas) de la Diputación repartidos por toda la provincia de León han atendido en lo que va de año a cerca de 16.000 usuarios, a los que han facilitado más de 20.000 prestaciones, lo que permite hacerse una idea de la intensa labor que desarrollan en el medio rural, según destacan desde la institución.

Estos centros, muchas veces ubicados en dependencias municipales, pero sufragados y atendidos por personal de la Diputación, atienden a una población media de cerca de 270.000 habitantes que vive en ayuntamientos de menos de 20.000 habitantes. Constituyen la unidad básica de referencia para detectar necesidades sociales, asignar recursos y planificar los servicios. Es decir, son la puerta de acceso del mundo rural a los servicios sociales.

Su labor llega a los rincones más recónditos de la provincia y sus trabajadores atienden las necesidades de los vecinos de los pueblos ejerciendo como elemento vertebrador entre el sistema burocrático institucional y la problemática del usuario.

La provincia se reparte en dos grandes zonas, con un coordinador para cada una de ellas: la este, con 13 centros, 148 municipios y una población de unos 168.000 habitantes, y la oeste, con 12 equipos, 59 municipios y alrededor de 100.000 vecinos.

Los equipos

Su historia se remonta al año 1988, y en estas más de tres décadas de trabajo han atendido a decenas de miles de personas dándose a conocer en todos los rincones de la provincia de León. En muchos pueblos son el único servicio público de gestión indirecta, es decir, no municipal, presente en el territorio.

Los equipos, integrados por trabajadores sociales, animadores comunitarios, educadores, psicólogos, orientadores laborales, auxiliares administrativos… reciben y detectan las necesidades de quienes residen en su ámbito de actuación. Una vez identificadas, estas se abordan de forma directa, recurriendo a la atención especializada, o bien se tramitan y derivan al servicio correspondiente, todo ello dentro de una red de trabajo coordinado entre las distintas administraciones.

Estos centros son ejemplo de la colaboración entre instituciones. Los propios ayuntamientos son los que, en la mayoría de las ocasiones, ceden los locales en los que se ubican los Ceas y costean los gastos corrientes; la Diputación, por su parte, los dota de personal especializado y gestiona las competencias tanto propias como delegadas por la administración competente.

La relación entre el personal de los Ceas y el territorio es continua y fluida. Muchas veces son los propios vecinos quienes llaman a su puerta en busca de información y orientación para sí mismos o para alguien de su entorno, pero la necesidad también puede seguir el camino inverso. Esto es, los trabajadores de los Ceas se mueven continuamente por los pueblos, hablan con la gente y organizan actividades colectivas que sacan a flote determinadas situaciones, lo que les permite tender la mano a quienes conviven con una situación problemática.

Entre las finalidades de este servicio está conseguir que las personas permanezcan en su entorno habitual en condiciones de bienestar y esto lo hacen a través de prestaciones como la ayuda a domicilio, la teleasistencia, los programas de intervención familiar y comunitario, la inclusión social, el alojamiento alternativo o las prestaciones y ayudas económicas, entre otras.

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