Apartar al consejero, liberar ayudas y la “memoria de pez” del votante: claves del éxito del PP en zonas de incendios

El 15 de agosto de 2025, con España de fiesta nacional, León cerró el día con siete incendios forestales de nivel 2 de peligrosidad, más de 3.000 personas desalojadas de sus domicilios y cuatro miembros de la UME (Unidad Militar de Emergencias) heridos en Odollo. La provincia estaba en medio de funerales: un par de días antes habían muerto dos voluntarios en el sur y tres días después falleció un operario al volcar una autobomba en Espinoso de Compludo. El 15 de marzo de 2026, con el país en un carrusel electoral que no da tregua, Castilla y León acudió a las urnas siete meses después de aquel drama. Y el Partido Popular, responsable de la gestión de los fuegos en el Gobierno autonómico, sumó más votos que en 2022 en 14 de los 19 municipios leoneses más afectados (logró la victoria en 10 de ellos). ¿Hasta cuándo retrocede la memoria del votante? “Tiene memoria de pez”, contesta la socióloga Adelina Rodríguez. “A muy corto plazo”, responde el sociólogo y politólogo Alberto Zamorano, que aporta otra clave: no sólo ha pasado algo más de medio año, sino dos estaciones. “Los incendios son un tema de conversación en verano, pero no en invierno”, expone.

Las consecuencias de los incendios forestales, que en la provincia de León se cobraron el pasado verano en torno a 100.000 hectáreas, no sólo parecen haberse evaporado a la hora de votar, incluso pese a hacerlo con arboledas ennegrecidas a las puertas del colegio electoral como este domingo en Carucedo, en el corazón de Las Médulas. La cuestión fue desapareciendo de las portadas informativas a partir del otoño. “Y los medios de comunicación deberían estar más al pie del cañón”, dice Adelina Rodríguez, profesora de Sociología en la Universidad de León, para hacer un paralelismo con la atención a las carencias sanitarias. “La gente se cansa de las movilizaciones y se resigna a hacerse un seguro privado. Y los medios tendrían que estar más encima de cuestiones que afectan al estado de bienestar”, sostiene para hacer, por el contrario, una diferenciación con los casos de corrupción, sí omnipresentes en las parrillas informativas. “Y seguramente penalizan más porque son muy mediáticos”, concluye.

Sin ocultar su sorpresa por los resultados en las zonas más afectadas por los incendios, Rodríguez cita medidas adoptadas por el PP que, a su entender, pudieron jugar a su favor en las urnas. “Lo primero fue amortizar al consejero”, dice en alusión al titular de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez-Quiñones, que pasó de encabezar la lista por León en 2022 a quedar fuera de la candidatura. “Y la ira se había focalizado en verano fundamentalmente el consejero”, añade. El segundo factor responde a la activación de las ayudas a los municipios y personas afectadas: “Más o menos han ido llegando; y seguramente más rápido que en otros casos sin elecciones a la vista”. Y sugiere un tercer argumento: el “discurso confuso en torno a quién tiene la competencias para echar culpas al Estado y quitarse de encima el problema”, algo que también se ha producido en otras catástrofes como la de la DANA de Valencia.

"Seguramente los casos de corrupción penalizan más porque son más mediáticos", expone la socióloga Adelina Rodríguez, mientras el sociólogo y politólogo Alberto Zamorano cree que "se ha valorado lo que pasa en España que lo que pasa en León y en Castilla"

La gestión de esta circunstancia también puede condicionar la campaña de los partidos de la oposición, en ocasiones tendentes a modular los discursos para no generar efectos secundarios contrarios. “Y a veces se te acaba volviendo en contra porque la gente está deseando pasar página”, señala Adelina Rodríguez, profesora de Sociología de la Universidad de León que fue en 2011 candidata por Izquierda Unida a la Alcaldía de Ponferrada. “El PSOE ha enfocado la campaña más en la situación internacional y la guerra en Irán. Y ha tratado el tema de los incendios de manera muy superficial”, sostiene Alberto Zamorano, que matiza a quienes, como el presidente en funciones de la Junta, el popular Alfonso Fernández Mañueco, han desacreditado las críticas por la gestión forestal acusando de aprovechar una “tragedia” para hacer política “a corto plazo”. “La tragedia es natural, pero la responsabilidad es política. Y por eso es legítimo pedir responsabilidades políticas”, sentencia.

La situación no es nueva ni particular. En Muxía (A Coruña), zona cero del desastre ecológico motivado por la suelta de chapapote del petrolero Prestige en las costas gallegas en noviembre de 2022, el PP, que gobernaba la Xunta con Manuel Fraga al frente, revalidó su victoria en las elecciones municipales de mayo de 2003. Allí, eso sí, se daba una diferencia: la gestión era autonómica y la contienda, municipal. La cita sí coincidía en Castilla y León: las urnas suponían un examen directo a la gestión de la Junta. Y la victoria popular en municipios afectados por incendios trascendió a la provincia de León: también se dio una situación similar en Zamora, según refleja el portal digital Enfoque. Diario de Zamora.

Alrededor de la mitad del electorado tiene “más en cuenta cuestiones nacionales que regionales” a la hora de votar en unos comicios autonómicos, sostiene Zamorano, a la sazón presidente del Colectivo de Ciudadanos de la Región Leonesa. “Lo que más influye es el voto en clave nacional. Y se ha valorado más lo que pasa en España que lo que pasa en León y en Castilla. En la campaña de Vox ha tenido más protagonismo (su líder Santiago) Abascal que el candidato (el leonés Carlos Pollán)”, agrega este sociólogo y politólogo, que vincula las políticas de ayudas con el calendario electoral. “Las ayudas (de la Junta) al transporte público se activaron el año pasado”, dice sin obviar anuncios “en plena campaña” del PSOE, que se volcó apenas unos días antes de la cita con las urnas en vender el crédito liberado por el Gobierno de la nación para sufragar la adquisición de un nuevo horno de vidrio por la empresa Tvitec en Cubillos del Sil. “Las promesas que se han hecho responden a prácticas muy populistas”, abunda Adelina Rodríguez con el ejemplo de los anuncios del PP en cuanto a fondos para cambiar bañeras por platos de ducha y deducciones fiscales para usuarios de gimnasios, máxime cuando esta formación lleva ya casi 40 gobernando la comunidad.

Castilla y León ya es la autonomía española que acumula más tiempo gobernada por un mismo partido político. Y ese voto responde también a cuestiones estructurales de una comunidad que acusa un marcado envejecimiento demográfico. “El voto es más fijo a partir de los 65 años de edad. A más edad, menos probabilidades hay de cambio de voto”, señala Alberto Zamorano, tras recalcar que en el caso de varios municipios afectados por los fuegos “tienen un voto muy de derechas, que se ha mantenido”. “La comunidad es conservadora y bipartidista, fundamentalmente. El PP y el PSOE han salvado la situación”, afirma Adelina Rodríguez, que también detecta entre la población “un cierto hastío” con el bucle electoral encadenado en apenas unos meses con los comicios autonómicos en Extremadura, Aragón y Castilla y León, a la espera de los de Andalucía y con el posible adelanto de los legislativos como recurrente telón de fondo. “Los partidos parece que están en permanente campaña electoral”, añade para concluir que, en esa atmósfera de continua tensión política nacional, “se diluyen los temas locales” como esa gestión de los incendios forestales que lo mismo movilizó en las calles a la población en agosto en contra de la Junta que no penalizó en las urnas al PP en marzo.