¿Qué necesita UPL para conseguir diputado nacional? La regla de “la mitad más uno”

Recuento en una mesa electoral.

Una de las incógnitas de estas elecciones generales del 23J, quizás la más grande, es si el leonesismo conseguirá su ansiado diputado nacional en el Congreso de los Diputados.

Los últimos resultados de las autonómicas y las municipales, en las que la UPL ha conseguido resultados espectaculares dan la esperanza de que esta vez sí habrá un representante leonesista en Madrid. La última vez que hubo esa sensación fue en las Elecciones Generales del año 2000, en la que José María de Francisco superó los 40.000 votos (concretamente 41.690), pero se quedó a nueve mil de conseguir un escaño en el Congreso de los Diputados.

En las últimas autonómicas de 2022, la UPL obtuvo 47.952 votos, con los cuales tampoco hubiera conseguido diputado en aquellas elecciones al la Cámara Baja del último año del siglo XX, ya que hubiera necesitado 50.000 para conseguirlo. Y eso repartiendo cinco escaños.

Resultados históricos

Desde las segundas elecciones de 2019 León perdió un escaño, con lo que ahora reparte cuatro, lo cual aparentemente hace más complicado conseguir con cuarenta y cinco mil votos el objetivo de quitarle uno a los partidos preponderantes, PP y PSOE. De hecho, las únicas veces que ha habido otros diputados de partidos distintos a los del turnismo desde la desaparición de la UCD –que ya no se presentó en 1986–, fueron casi treinta años después: en 2015.

Ese año 2015, con cinco diputados a repartir, Podemos y Ciudadanos consiguieron los primeros escaños que no fueran un reparto 3-2 entre PP y PSOE en la provincia de León con 50.968 votos el primero y 37.671 el segundo. Las elecciones de 2016, seis meses después también repartieron cinco, pero ya Ciudadanos no lo consiguió con dos mil votos menos (35.581) y Podemos lo conservó con 48.826.

En los últimos comicios con cinco escaños, los primeros de 2019 el 28 de abril, Podemos lo perdió con 34.794 (y Vox casi le alcanza con 33.449) y esta vez fue Ciudadanos quien lo recuperó con 50.612.

Pero ya el 10 de noviembre de 2019 la pérdida poblacional de León hizo que bajara a cuatro puestos a repartir. Y Ciudadanos lo perdió, porque se desplomó 34.000 votos (sacó 16.631) y Vox lo consiguió con 40.884. Podemos-IU se quedó en 27.478. La UPL se volvió a presentar a unas Generales –tras su crisis con la marcha de De Francisco en 2004 y escisión con el PAL su presencia en las Generales fue nula– y aunque había obtenido 26.705 votos en las autonómicas de meses antes, sólo consiguió 9.588 papeletas de apoyo a su candidatura en 2019.

El resultado del ganador importa

Es importante recordar que cada elección es distinta. La gente no vota lo mismo en las generales que en las autonómicas. Y los resultados de las municipales también son distintos, sobre todo porque los partidos no suelen presentarse en todos los municipios. En las últimas del 28M sólo lo consiguieron en los 211 de la provincia de León PP y PSOE, mientras que UPL lo hizo en 103 y Vox en 57. Por ello hay gente que no podía votarles (al no tener papeleta en su mesa electoral por estar en uno de esos municipios en los que no se presentan) y siempre sacarán menos. Es decir, que si bien para PP y PSOE sí se puede utilizar ese dato para ver cómo ha sido su evolución.

En el caso del PP, en 2015 sacó 103.458 votos (2 diputados); en 2016 fueron 111.864 (dos diputados); en las primeras de 2019 se desplomó cincuenta mil votos (quedando en 68.138 y un diputado); y en las últimas de aquel año subió a 74.672 para conservar un sólo escaño.

En el del PSOE, en 2015 obtuvo 73.685 papeletas (y un escaño); en las siguientes 73.107 (un diputado); en las del 28A de 2019 subió veinte mil (94.834 y dos diputados); y en las del 10N de ese mismo año 87.896 (conservando los dos escaños).

Es importante conocer que antes de la crisis del bipartidismo (mal llamada porque en España hay en realidad turnismo) que se presentaran otros partidos como Podemos, Ciudadanos o Vox, tanto PP como PSOE superaban los cien mil votos. Llegando casi siempre a 150.000 (o más) el primero. En las elecciones de 2004 empataron (PSOE 156.786 y PP 150.688 votos con un reparto de 3 a 2); en las de 2008 obtuvieron 166.350 (PP con tres escaños) y 143.897 el PSOE (con dos). En las de 2012, el resultado fue victoria del PP con 151.773 votos y el PSOE se quedó con 99.093 (no cambió el reparto).

El sistema de reparto D'Hondt

¿Entonces eso quiere decir que la UPL con los 47.952 votos de las elecciones autonómicas tiene la oportunidad de sacar escaño? Pues depende. Y depende del resultado de los dos primeros partidos. El reparto de puestos según el sistema D'Hondt (que no Ley, definirla así es un error que identifica a quien no entiende cómo funciona) se basa siempre en dividir los votos de cada partido dependiendo de los escaños a repartir.

En el caso de las autonómicas se reparten 13 procuradores, en las elecciones municipales en la provincia de León en Ponferrada se eligen 25 y en León 27 sillones de concejal. En ese tipo de repartos con muchos puestos el método D'Hondt representa bastante bien lo votado. En esencia funciona así: si tenemos cuatro escaños, se divide el resultado de cada partido por cuatro. Y las cuatro cifras mayores de esa tabla obtienen representación. Así, si uno tiene 100.000, otro 80.000 y otro 40.001, el primer escaño se lo lleva el de 100.000, el segundo el de 80.000, el tercero el de 50.000 (que es el cociente de dividir los 100.000 del primero entre dos) y el cuarto... el de 40.001 ya que la división por dos del segundo partido es de 40.000 (y es menor).

Pero cuando la circunscripción es pequeña, el partido que consigue un 15% de votos, que sí lo estará incluso repartiendo 10 escaños, no consigue escaño. Y como hay al menos 20 circunscripciones en España (son por provincia y por población la mayoría tiene entre 5 y 2 como Soria), si un partido, como le venía pasando a IU, conseguía un millón (o dos) de votos, resultaba infravalorado llegando a quedarse con tan sólo 1 o 2 diputados teniendo el diez por ciento de los votos.

El problema, como se ve, no es el sistema de reparto (hay otros distintos como el proporcional o el Cociente Hare), sino que al haber circunscripciones más pequeñas, en las que como mínimo se necesite un 16%-20% para conseguir un escaño (y dependiendo de los votos que saquen el ganador y el segundo), los partidos pequeños no consiguen entrar en el reparto. Si alguien dice que “el problema es la Ley D'Hondt” para protestar, estén seguros de que están frente a una cuñadez, porque no sabe de lo que habla. Un ejemplo: en las Elecciones Europeas, con una circunscripción única estatal y el reparto de 54 escaños... la coalición Ceus (PNV-Coalición Canaria y galleguistas entre otros nacionalistas) sacó un diputado con un 2,83% de los votos y Junts dos con el 4,82%. Vox, tres con el 6,2%; Podemos-IU, seis con el 10,82%; y Ciudadanos, siete con el 12,17%.

La regla de la mitad mas uno

Así que una vez visto que la cuestión es que en León se eligen cuatro diputados nacionales, hay que ver cómo definir una fórmula que ofrezca el número de votos necesarios para conseguir representación. En porcentaje es fácil. Si un partido consigue el 25% de los votos tiene uno seguro. Pero también lo puede conseguir con algo menos, dependiendo del resultado de los otros con los que compita. De hecho, Vox en las últimas elecciones generales consiguió el diputado con un 15,73% de los votos en León con 40.884 votos.

Ahí hay que tener en cuenta que para conseguir con un 16% de votos un escaño, cuando PP y PSOE obtuvieron un 62,5% de los cotos, es crucial saber cuántos votos han obtenido el primer y el segundo partido. Y aquí es donde se aplica, en una circunscripción de cuatro diputados la regla de 'la mitad más uno'.

Es decir, si uno de los partidos que se presenta saca la mitad mas uno de los votos del ganador, siempre obtendrá un diputado. Porque a la hora de repartir, conseguirá el tercero de los cuatro que se reparten. Pongamos que el partido PA consigue 100.000 votos. El Partido PS 80.000 y el partido PU 50.001. En el reparto de escaños el tercero siempre sería para el partido PU. Así, quedaría 2 PA (consigue el primero y el cuarto), 1 PS (consigue el segundo) y uno PU (consigue el tercero).

Pero eso también puede ocurrir con la mitad del segundo partido en liza. Siguiendo el ejemplo que marcamos en párrafos anteriores, con 40.001 votos arrebataría el cuarto diputado al segundo. Pero con 39.999 se quedaría sin él.

Así, la clave para saber por qué con cuarenta mil votos pudo conseguir Vox el cuarto diputado fue precisamente que en 2019 el resultado del PSOE fue de 87.896 votos y el del PP 74.672. Dividiendo entre dos el PSOE obtiene un cociente divisor de 43.948 y el PP de 37.336. Es decir, Vox obtuvo su escaño en León al no llegar el PP a sus 40.884 votos. Podría haberlo logrado con 37.337 (regla de la mitad mas uno del segundo) y haberlo asegurado fijo (con la regla de la mitad mas uno sobre el primero) con 43.949. Ojo, que sacar la mitad que el segundo no siempre garantiza escaño en una circunscripción de cuatro puestos. Si el primero te multiplica por tres, no te vale de nada y el reparto es 3 a 1. Es decir, si PU tiene 50.001, PS tiene 100.000, pero y PA 153.004, te quedas fuera porque el cociente entre tres del primero te gana (50.0001,33).

¿Entonces cuántos votos son necesarios para sacar diputado el 23J?

Pues depende de lo que saquen tanto PP como PSOE, que en las encuestas parece que vayan a empatar a dos escaños cada uno. Y hay que tener en cuenta que Ciudadanos no se presenta (aunque en los comicios de noviembre de 2019 ya fue irrelevante con 16.631 votos) y Sumar no parece tener más fuerza de lo que consiguió la coalición Podemos-IU en esas últimas generales (27.478).

En las autonómicas del 2019 el PSOE sacó 92.283 votos y el PP 71.514. Y el resto unos 89.000 votos repartidos entre los 28.750 de Ciudadanos, 26.705 de la UPL, 14.387 de Podemos-Equo y 11.034 Vox, más 4.315 IU y 3.732 Coalición por el Bierzo. Votaron 226.851 personas, el 60,16% del censo.

Los siguientes comicios en los que se ha votado en la provincia de León, las autonómicas de febrero de 2022, el resultado una especie de triple empate en un espacio muy corto entre PSOE (64.019), PP (56.255) y la UPL (47.952), seguidos muy de cerca por Vox (34.612). Los restos, que suman 18.659 se repartieron entre los 11.216 de Podemos-IU, el desplome de Ciudadanos con 4.935 y el de Coalición por el Bierzo con 2.508 papeletas.

¿Y en las municipales? Aquí los votos de UPL y Vox –el otro partido con el que se jugaría la posibilidad de conseguir un diputado nacional– cuentan poco porque no se presentaron en todos los municipios (pero sacaron 34.643 y 14.299, mientras que Podemos- IU sólo 3.858, casi los mismos que Ciudadanos con 3.214). Pero es importante saber cuál fue el último resultado hace menos de dos meses en los partidos grandes. El PSOE ganó por poquísimo, con 82.123 votos frente a los 81.657 (tan sólo 466 papeletas de diferencia).

Este rango de 82.000 votos es importante, porque en las últimas municipales estuvieron prácticamente desaparecidos Ciudadanos, que al no presentarse el 23J deja huérfanos a sus votantes que pueden elegir seguir quedándose en casa o votar a opciones de la derecha en su mayoría. Unos cinco mil votos en cuestión de este análisis son importantes.

Es decir, dependiendo del efecto Feijóo o el de Pedro Sánchez, el resultado de los dos primeros será lo que decida. En este caso parece indicar que el rango de votos pueda ser entre los 85.000 y los 105.000. Si se mantiene el empate podría indicarse que sería de unos 90.000 votos para PP y PSOE. Eso apunta a un rango, siguiendo la regla de la mitad mas uno, de que para garantizarse un diputado, la UPL lo tendría más fácil superando los 50.000 votos. Pero eso es más de lo que consiguió en las últimas autonómicas (aunque con Joaquín Otero consiguió en las autonómicas de 2003 el mejor resultado en votos de la UPL con 60.331), y no es un resultado fácil.

Además, tendría que contener los votos de Vox, que con los mismos de 2019 y comparando con los 82.000 de las últimas autonómicas de PSOE y PP no hubiera conseguido escaño. Al desaparecer de la ecuación Ciudadanos, y la debilidad obvia de la izquierda Podemos-IU representada en Sumar –más en una provincia en la que emitir ese voto perjudica en el resultado electoral al PSOE frente a la derecha– con sus votantes dudando por el llamado voto útil, es de suponer que mejorarán los resultados de las autonómicas de 2022.

Extrapolando votos

¿Podrá esta campaña electoral marcar mucha diferencia entre PP y PSOE? Esta es la pregunta. Con unos 85.000 votos del primero un tercer partido necesitaría 42.501 para asegurar escaño, con unos 95.000 unos 47.501. Con unos cien mil del primero, 50.001 y con 80.000 del segundo, 40.001.

Es decir, con los 47.952 de las autonómicas de hace año y medio, la UPL estaría dentro del Congreso de los Diputados. Pero el histórico indica que sus resultados en las generales son menores. Y con 40.001 (si el segundo saca 80.000) también lo conseguiría, salvo que si Vox repite su resultado de 2019, con 40.884, se lo llevaría este partido.

Con los dos partidos preponderantes empatados por encima de 105.000 votos la cosa ya se complicaría. Tendría que sacar más de 53.000 votos para poderlo conseguir.

Es decir, el rango de votos que necesita la UPL está entre 40.000 y 55.000 votos en este 23J. Algo que no es nada fácil de conseguir, más con la desaparición de Ciudadanos que podría beneficiar al PP y el problema también de voto útil de muchos de los cuarenta mil que apoyaron a Vox (que puede salir perjudicado y bajar de los cuarenta mil votos); y con la debilidad de Sumar tras el descalabro de Podemos e IU en la provincia en los dos últimos comicios, que beneficiará al PSOE. De las encuestas, que apuntan a un empate PP y PSOE 2 a 2, tampoco hay que fiarse mucho porque tienden a no preguntar por la Unión del Pueblo Leonés como contendiente. Así que todo está bastante a ciegas.

Lo que sí es cierto es que la UPL está en ascenso, ganando en todo el Alfoz de León en las autonómicas de febrero de 2022 y consiguiendo un gran resultado en Alcaldías y concejales en las municipales del 28 de mayo pasado. Que va viento en popa.

¿Es ahora el momento? Ya se verá el domingo que viene. Pero que quede claro que tendrá que multiplicar, como mínimo, por cinco el resultado de 2019 para conseguir el número mágico (50.000). Y eso no es nada, nada fácil; porque en lo del apoyo popular la magia blanca no existe. La mitad mas uno necesita siempre de la magia negra del azar de la política.

Si quieres realizar una simulación del método D'Hondt, puedes hacerlo pinchando aquí

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