Gloria a Dios en las alturas

Columna de humo del incendio forestal de la Autopista León-Asturias en el pantano de Luna.

Hasta las personas menos avisadas saben por experiencia que tras un año de copiosas lluvias en invierno, suele venir una primavera lujuriosa en lo que al desarrollo de la masa vegetal se refiere. Podemos afirmar que aguas abundantes hacen proliferar una vegetación anual, sobre todo de gramíneas y otras plantas herbáceas, sin que falten a esta convocatoria el desarrollo arbustivo y también arbóreo, aunque éste sea más modesto en su manifestación. Por lo tanto, el presente año nuestros montes y montañas van a tener excedente de materia orgánica.

El incuestionable cambio climático que muestra sus credenciales con unas temperaturas desacostumbradas para las latitudes más septentrionales de España, antes incluso de que llegue el estío, es un factor agravante de la posibilidad de que, como el pasado año, se produzcan pavorosos incendios que pueden devastar bosques de vegetación relicta donde a duras penas sobreviven joyas faunísticas como el oso, el urogallo o el rebeco. Incendios acaecidos recientemente en diversos puntos de la geografía hispana no invitan al optimismo.

Si la prensa no miente, y nada parece indicar que así sea, las tareas de prevención de incendios son inferiores a los del verano pasado, lo que suena a sarcasmo dados los miles de hectáreas calcinadas principalmente en las provincias de Zamora y León. En el caso de Zamora el ‘recochineo’ adquiere tintes dramáticos. Sólo en 2022, en el incendio de la Sierra de la Culebra y alrededores, se abrasaron 66.000 hectáreas de bosques y cultivos. Pero en Castilla y León estamos para batir récords y en 2025 se achicharraron 150.000 hectáreas. ¡Ahí queda eso!

Siempre según la prensa, y sin que ninguno de los responsables lo haya cuestionado, los dispositivos que la Junta de Castilla y León, no sólo no han corregido errores pasados, sino que al parecer es contumaz en su ineptitud y no tiene intención de rectificar la calamitosa política de inversiones para este peligro que se antoja inminente. Me insinuaba una persona bastante conocida en la capital leonesa, hace cosa de un mes en un acto informativo sobre la situación de los ferrocarriles leoneses celebrado en Astorga, que el que las zonas más perjudicadas por el fuego no hubieran hecho pagar un duro peaje al gobierno de la Junta en las pasadas elecciones autonómicas, sólo podía responder a la compra de voluntades con dinero.

Creo haber escuchado a un consejero de apellido Carriedo minimizar la importancia de que, en provincias como en León, hubiera penuria de medios aéreos para el combate contra el fuego, en este caso eran helicópteros, alegando que somos una comunidad tan bien organizada que se pueden desplazar dichos medios desde otras provincias en las que se dispone de los mismos. Y ahora una pregunta sin malicia alguna. ¿Por ventura esas o solamente esa provincia, con teórico excedente de helicópteros no será Valladolid? De ser así tal medida ha de estar motivada por los extensos bosques que cubren la geografía pucelana.

Las posibilidades de que el desastre se repita

Ahora cojamos todos los ingredientes mencionados y los metemos en una coctelera, agitamos y… ¡Ale hop! Las posibilidades de que el desastre del año pasado se repita, es el mismo si acaso no es superior. En nuestro favor obran dos detalles importantes. Uno, es que en grandes extensiones de Zamora y de León, difícilmente puede arder por aquello de que lo que ya está quemado malamente puede volver a quemarse. El segundo es que Suarez-Quiñones ha sido discretamente apartado del cometido de luchar contra el fuego y su loable entrega ha sido recompensada con la Consejería de Industria, Universidades, Empleo y Comercio. ¡Sea para él la tierra leve!

El concepto carpetovetónico de la Junta de Castilla y León del medio ambiente es un concepto pedestre, de boina, alpargata y secarral que preside la inmensa estepa castellana. La prueba palpable es que el inefable presidente Mañueco, en su abnegada tarea de convertir a esta autonomía en la tercera comunidad más prospera de España durante la presente legislatura –así, sin ruborizarse, lo verbalizó en el Palacio de Botines– ha creado la consejería de Medio Ambiente y Energía. ¡Ríanse, ríanse de la cuadratura del círculo! Mañueco puede cuadrarlo.

El despropósito de la flamante Junta adquiere tintes cómicos o macabros, según se mire. Baste como ejemplo la denominación de la consejería que regentara otro esforzado leonés, Carlos Pollán, como oneroso tributo que se ha de pagar a Vox por los resultados electorales conseguidos, y que tiene el pomposo nombre de… (¡Repique de tambores!) consejería de Desregulación, Familia y Ayudas Sociales. ¡No me negarán que lo de ‘Desregulación’ no tiene su aquella! ¿Pero de verdad alguna vez se ha regulado bien algo en esta autonomía para tener que desregularlo?

En fin, esperemos que el cielo se apiade de nosotros y el fuego también, pero mucho me temo que este año en nada envidie al pasado en lo que a incendios se refiere. La Junta es insensible a los problemas medioambientales de la Región leonesa, o sería mejor decir del occidente de la comunidad, o tal vez el Far West de Castilla y León. Cuando se incluye en el mismo paquete medio ambiente y energía es ya toda una declaración de principios, un oxímoron en sí mismo. Bueno, siempre quedarán fondos para tapar la boca a los perjudicados. ¡Se silencian con tan poco!

Y, para terminar, una pregunta retórica. El próximo año hay al menos elecciones municipales. ¿Podrían nuestros ínclitos alcaldes ilustrarnos acerca de las bondades de continuar con dogal y lastrados en esta ‘autonomía de éxito’? Lo digo porque en mi manifiesta ignorancia no acabo de ver algo en lo que nos beneficie continuar como parias en un ente catatónico que avanza con paso decidido hacia la implosión.

Perdón, quizá si haya un beneficio, el de alcaldes y concejales que sacan, o esperan sacar, partido de su fidelidad canina a las imposiciones castellanas.

Política incendiaria incluida.

Tomás Juan Mata pertenece a Urbicum Flumen, la Asociación Iniciativa Vía de la Plata

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