Abandono en las cuencas, transición justa en Villadangos

Las cuencas mineras son el territorio más abandonado del desamparado noroeste interior ibérico,. Pasado el monocultivo del carbón, la fórmula de subvencionar a empresas privadas para que se asienten en el territorio no ha funcionado y la única solución a la desertización que se avista para estos valles es que el Gobierno de España apueste por estos territorios con sus propias palancas de inversión.

Territorios que casualmente son los más fértiles electoralmente para los partidos que componen el Gobierno de Pedro Sánchez... pero este mes la buena noticia que ese mismo Gobierno tenía para la provincia de León obviaba, otra vez, el compromiso que proclaman incansablemente de transición justa para los territorios del carbón y de estrategia contra la despoblación.

El acuerdo entre Indra y Edge Group, avalado por el Ministerio de Defensa, para el establecimiento de una fábrica de drones de uso militar en el Polígono Industrial de Villadangos es una bofetada más del Gobierno a las cuencas mineras, demostrando que a la hora de la verdad y cuando se acuerdan de territorios periféricos como León sólo se apuesta por las áreas urbanas.

Este anuncio deja en evidencia la nula capacidad de los representantes de la ciudadanía del territorio minero, de los diputados y senadores por la provincia que sostienen al Gobierno, además de la nula sensibilidad para con su tierra de la Secretaria de Estado de Defensa, Amparo Valcarce, oriunda y ex concejala de Fabero.

Tras decisiones como esta, que demuestran la nula estrategia territorial de los partidos del Gobierno –sí, también de Izquierda Unida–, es difícil imaginar cómo pretenden las administraciones hacer atractivos los territorios mineros a empresas privadas si los proyectos patrocinados por la propia Administración nunca llegan siquiera a plantearse su establecimiento en cualquiera de las cuencas de la provincia.

Dentro de unos meses volveremos a ver algún desfile de cargos públicos venidos desde Madrid por unas horas a vendernos la justicia de la transición del carbón hacia la nada, diciendo que próximamente se materializarán proyectos de inversión, al tiempo que se levantará una nueva factoría en Villadangos avalada por el Gobierno de España.

Y cuando hayan pasado unas décadas, y ya sea demasiado tarde, algún informe oficial reconocerá el error estructural de no haber diversificado la actividad industrial por el territorio y al mismo tiempo se lamentará de las estampas postsoviéticas que transmitirá el paisaje de Fabero a Valderrueda.