Cobrar el Gordo de Villamanín tres meses después y pasar página: “Felices, pero hemos estado sin ganas de hacer nada”
“Felices”. Así se muestra una familia agraciada con el polémico Gordo de Navidad de Villamanín tras salir de la entidad bancaria en la que han sido citados para cobrar sus premios, con quita, más de tres meses después de haber saltado de alegría al ver que el 79432 se llevaba el premio principal de la lotería navideña. Pero aquella alegría duró poco tiempo ya que de inmediato se conoció que se habían vendido más papeletas de las consignadas con décimos, lo que provocó una gran controversia al plantear una quita común del premio para que todo el mundo pudiera cobrar. Este hecho llevó a una reunión de un 26 de diciembre que acabó con el pueblo dividido y estos días por fin se ha llegado al cobro: 59.396 euros por papeleta.
Aquella reunión fue la única en la que confluyeron la comisión de fiestas de Villamanín y los ganadores de las papeletas. Desde entonces las relaciones solo han sido a través de las redes sociales mediante comunicados, y la celebración de una única rueda de prensa en la que contestaron a los medios en medio del proceso de inscripción. Esa falta de transparencia y formato son, a juicio de esta familia, una de las críticas a la comisión de fiestas, “una de las cosas que no me han gustado desde el principio es que solo hayan usado las redes sociales para comunicar todo”, reprochan.
El sol acompaña este día en León aunque el frío no termina de irse. La oficina principal de Abanca en la ciudad es el escenario por el que van pasando todos los agraciados, más de 300 personas, citados en horas y días distintos para realizar el breve procedimiento de cobro, que hace exclusivamente el personal del banco. El abogado de la comisión de fiestas, Antonio Gómez Gallardo, está presente en una sala anexa pero no interviene en el trámite bancario. La entidad ofrece sus servicios para captar nuevos clientes, como es normal, y los agraciados eligen si un cheque para llevar a su banco o una transferencia a una cuenta de la entidad. Un proceso rápido y amable, detallan. Es dejar las papeletas, volver a firmar el acuerdo y liberarse después de tres meses de mucha tensión. Demasiada.
“Lo he pasado muy mal, me ha aplanado muchísimo, ha sido horrible estos meses”, resume la cabeza de familia de la situación vivida por la tensión generada por la polémica del premio. “Después de todas las cosas que se han oído, de lo que se comenta en Facebook, lo que se dice, lo que se oye me ha dejado desencantada, desilusionada, decepcionada. Prefiero pensar que fue un error, porque si no me dan ganas de no sé en qué”, resume. El alivio se nota en sus caras, y también cierta resignación ya que creen que la comisión no ha sido todo lo transparente que debería y que el proceso seguido podía haber sido más sencillo y con menos gastos. “Estamos felices, pero lo hemos notado en casa estos meses de estar sin ganas de hacer nada”, resumen.
Pero el cobro del premio tiene detalles que contar, explican, como que el hecho de que 6 papeletas de las 447 que participaron en el proceso hayan dicho que no al acuerdo de reparto provoque que las nueve participaciones y los dos décimos que los miembros de la comisión no se sumen al reparto final. Así los miembros de la comisión no pondrán los casi 1,2 millones que ofrecieron para el reparto total y cobrarán normalmente lo que les corresponda, ya que no se han cumplido los requisitos del acuerdo, básicamente que todo el mundo aceptara la quita. De los 65.600 euros que corresponderían al final son 59.396, con una quita de algo menos del 10%. Sí se han sumado los premios correspondientes a tres papeletas que no han reclamado el cobro. La comisión señala que habrá un segundo pago con el reparto final que quede tras restar los gastos del proceso y teniendo en cuenta los intereses generados desde que se cobraron los 26,5 millones de euros a repartir.
El proceso seguido por la comisión de fiestas fue constituir una asociación, con el llamativo nombre de 'Asociación para la mejora de la convivencia vecinal y la gestión del premio de la lotería de Navidad de la Comisión de Fiestas de Villamanín'. Para que a todo el mundo le quede claro, aunque algunos ganadores critican este hecho precisamente.
“Lo que no me entra en la cabeza es que nadie, ni grandes, ni pequeños, ni listos, ni tontos, haya sabido tener una gestión de las participaciones. Una gestión de a quién das el talonario, una gestión de cuánto talonarios repartes y cuántos recoges... Eso es lo que me hace pensar. Quiero creer que sí que se vendieron las 50 papeletas de ese talonario”, resume otro agraciado.
Una cámara de televisión entrevista a un agraciado, al parecer para un documental sobre el caso según les han contado. Lo sucedido en Villamanín desde luego lo merece, ocupando miles de noticias en internet e inmurables horas televisivas, polarizando sobre quién tiene razón y qué haría cada uno si le pasase algo así.
La estrategia de la comisión ha tenido un éxito casi total, solo seis papeletas han participado del proceso y han dicho que no, surgiendo la duda de qué pasará ahora. Si habrá un conflicto judicial o qué. De momento no hay conocimiento de que sea así. Según el abogado de la asociación en una entrevista a esas personas se les pondrá a disposición la parte correspondiente con la quita y ya quedará en sus manos tomar medidas de reclamación del total.
La mejora de la convivencia vecinal en Villamanín sigue en proceso de curación, “cuando cobremos todos igual mejora”. Reconocen que ha habido rupturas de amistades y de relaciones familiares por discrepar sobre lo que ha pasado o la postura a adoptar ante la quita y la gestión de la comisión. “En el ámbito general bien, pero por ejemplo hay una señora que yo me he dado cuenta que antes siempre que nos cruzábamos se paraba a hablar conmigo y ahora solo me saluda con la cabeza”, explica un agraciado.
Ahora habrá que ver qué pasa con ese posible segundo cobro, una vez que todo el mundo cobre y se realicen las cuentas del proceso, que la comisión de fiestas ha prometido transmitir a todos los ganadores.
Pagar la hipoteca, vivir más tranquilos y viajar juntos. Son los planes de esta familia con lo recibido por el premio, “Que nos podíamos haber pegado un viaje más grande con el dinero que no nos han pagado, pues sí, pero bueno”, resumen. De momento un buen homenaje en forma de comida servirá para celebrar que tres meses después se ha cobrado y se ha solucionado, aunque sea de cierta manera, un disgusto. Toca disfrutar, por fin, del Gordo de Navidad para disfrutar de una primavera y Semana Santa como ninguna otra.