Redescubrir la Atlántida para renacer en WhatsApp: el heavy en León reivindica su pasado con un orgullo de futuro
Todo empezó un 9 de diciembre del año 1990. Fue cuando, en uno de tantos inviernos duros de León, un temporal depositó una capa gruesa de nieve congelada sobre la mítica discoteca Atlántida, en el barrio de El Ejido. El garito frecuentado en la capital leonesa por todo aficionado al heavy metal, y que se había convertido en el reducto de los primeros metaleros del siglo XX, no soportó el peso y su techumbre se derrumbó. Y aquel desastre, por fortuna sin víctimas, no sólo fue el fin del refugio de una tribu urbana efervescente sino también el punto final para una joven familia unida por el rock más potente hasta entonces jamás escuchado.
Sin embargo, todo volvió a empezar también “hace cuatro años”. La nostalgia, un poco la casualidad y un mucho las nuevas tecnologías del siglo XXI sirvieron de motor para redescubrir lo vivo que seguía el viejo 'espíritu Atlántida'. Fue así que aquellos melenudos, cuatro décadas menos jóvenes, volvieran a encontrarse. Primero en las redes sociales, después en un grupo de WhatsApp y ahora en una recién estrenada asociación que quiere demostrar no sólo que los viejos rockeros nunca mueren sino que los veteranos heavies de León tienen todavía mucha caña que dar.
Su reciente historia de nostalgia, éxito y mucho futuro la explican Bachy, presidente, y Chema, vicepresidente -respetamos que quieran aparecer con sus motes-. Ellos demuestran con su empuje que es posible mirar hacia atrás sin quedarse atrapados en el pasado y señalar hacia adelante sólo con los dedos índice y meñique estirados y sacando mucho la lengua.
Explican que tras el hundimiento literal de la Atlántida, a los heavies, como a todos, les llegaron los matrimonios, hijos, trabajos, responsabilidades y, en algunos casos, incluso los años fuera de León: “Ya no era lo mismo”. Pero Silvia, Cristina y Chopper decidieron preguntarse “oye, ¿sabes algo de este? Añade a aquel...”. Así nació en el año 2022 un grupo de WhatsApp llamado la 'Atlántida' en honor a su territorio perdido.
Como una mecha, de un nombre a un contacto, de un amiguete a un conocido, de mensaje en mensaje de Facebook, comenzaron a emerger quienes llevaban décadas sin verse, supervivientes de la Atlántida y otros muchos aficionados. “Logramos juntarnos en un bar de Villaquilambre unos ciento y pico” por Navidad, recuerda Bachy. Y afloró una comunidad era bastante mayor de lo que parecía, y a la que pronto vieron que había que dar contenido formal si algunos sueños de futuro que les rondaba la cabeza se querían convertir en realidad.
Así nació la asociación. Ocho personas asumieron el reto de ponerlo en marcha formando una Junta Directiva que se constituyó finalmente el pasado mes de mayo. Y con ella, una nueva mentalidad: abrirse desde la nostalgia hacia un futuro más amplio bajo el espíritu heavy. Bachy lo explica así: “La idea es unificar todo ese sentimiento de la cultura del heavy metal en León, volverlo a recuperar y, ya que no hay discotecas ni lugares donde reunirnos, tener una asociación donde quepamos todos y nos pongamos cara”.
Chema rememora todavía un poco sorprendido cómo han ido apareciendo jóvenes, personas de distintas edades y vecinos de pueblos de la provincia que han encontrado en su proyecto una puerta de entrada a una comunidad que “existía, pero permanecía dispersa”. La asociación ronda ya el centenar de personas y continúa creciendo: “La cosa a veces da vértigo”. La mejor forma de dar con ellos es un mensaje a través de sus electrizantes redes sociales, tanto aquí en Facebook, como en Instagram.
Un festival con esencia leonesa: nace Kazurrock
La primera gran prueba de esa intención de fuerza renovadora tiene fecha y hasta nombre. Desvelan que el escenario de Espacio Vías en León ya está reservado para el 9 de enero de 2027. Allí nacerá Kazurrock, el festival con el que Heavy Metal León quiere presentarse en sociedad, con fuerza atronadora.
Entre decenas de proyectos, “el festival es el epicentro” ahora mismo. No quieren que sea simplemente una sucesión de conciertos: la intención es construir una propuesta cultural estable, que se acompañe de talleres de guitarra y batería, tatuaje, artesanía, dibujo, diseño y otras actividades afines. La filosofía es ayudar a convertir la asociación en un escaparate de esa cultura que durante décadas ha crecido alrededor del rock y el metal.
Ya hay nombres de bandas y prioritariamente serán grupos de la provincia leonesa. La filosofía es aprender de experiencias como las de Soria, donde una asociación vinculada al heavy ha alcanzado varios cientos de socios, o Burgos y su Zurbarán Rock, lugares que han abierto caminos y se han asentado en éxito que “aquí no tienen por qué ser menor” a la hora de movilizar a miles de personas y generar actividad en bares, restaurantes y alojamientos.
Las bases organizativas también son duras, como suena su rock. En lo económico, la Asociación ya dispone de una cuota de socio colaborador, apenas 10 euros, pero tienen claro que las cuotas no deben convertirse en la financiación del festival. De ahí que ya estén en un periplo de búsqueda de empresas, fundaciones y otras entidades, primero de León pero no sólo. La idea es que el festival sirva como primera gran carta de presentación y que, a partir de ahí, la asociación pueda generar recursos para continuar haciendo cosas durante todo el año. Quién sabe si pronto un local propio, quizá un programa de radio o un podcast, recuperar aquella vieja iniciativa del Territorio Bosco que hizo emerger varias bandas... Todo es posible.
Esa visión más amplia lo cambia todo. Incluso el aspecto. A los heavies pioneros, “de los años 70 u 80”, les identificaba una estética de pelo largo, vaqueros, cuero, cadenas, pendientes... Pero hoy tienen claro que “una cosa es la estética y otra lo que el heavy nos hizo a todos en la cabeza: esa pasión que nos une. Y eso sí que es igual”, defiende Chema. De ahí que su proyecto no sea reconstruir el heavy de los años 80 sino tirar de la esencia de aquella cultura y dejar que siga evolucionando.
Porque el metal no necesita más que un gusto común: “Tú estás por ahí y te cruzas con otro heavy, y ya eres hermano”, remarca Bachy. Y también forja amistades... y mucho más que amistades. Bien sabe él que la 'movida' de Atlántida unió cosas todavía inamovibles: “Yo hoy en día sigo casado con mi mujer y la conocí allí”.
No importa casi nada que el heavy haya cambiado. Hoy se abre a power metal, metal industrial, rock sinfónico... incontables variantes. “Te pueden gustar o no, pero están englobados dentro del mismo estilo, que es el heavy. Y eso demuestra una cosa: que está vivo, sabemos que no ha muerto precisamente porque ha evolucionado”, defienden. Ahora la Asociación quiere ser motor de esa mezcla energética que componen la nostalgia, el orgullo y la evolución. Y hacer suyo desde León el mítico estribillo de la banda Barón Rojo: “¡Larga vida al Rock al Roll!”. 🤘🏼