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    <title><![CDATA[iLeón - Pedro Víctor Fernández]]></title>
    <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/autores/pedro-victor-fernandez/]]></link>
    <description><![CDATA[iLeón - Pedro Víctor Fernández]]></description>
    <language><![CDATA[es]]></language>
    <copyright><![CDATA[Copyright El Diario]]></copyright>
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    <item>
      <title><![CDATA[La saga de Sierra Pambley en el siglo XIX]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-saga-de-los-sierra-pambley-siglo-en-el-xix-leon-antiguo-reportaje-por-pedro-victor-fernandez_1_13128511.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/c95eb7a2-f12c-4c33-ac31-c37e8c52aea2_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La saga de Sierra Pambley en el siglo XIX"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El apellido Sierra Pambley está ligado a una tradición secular de hidalgos terratenientes, aunque en el siglo XIX, a través de sus tres principales figuras (Felipe, Segundo y Francisco), quedó ligado a la Ilustración, a la política, al liberalismo y a la filantropía. Estos son sus bosquejos biográficos</p><p class="subtitle">OTROS PERSONAJES ILUSTRES - Gumersindo de Azcárate, el leonés que impulsó la Ley de Usura que el Gobierno actualiza tras casi 120 años de vigencia</p><p class="subtitle">ANTERIOR ENTREGA - La Sociedad de Amigos del País en León: ilustrados y poco constantes</p></div><p class="article-text">
        Los historiadores leoneses han dado a conocer en diferentes congresos y publicaciones, la labor de los Sierra Pambley, apellido de raigambre que se une al destino de la provincia de Le&oacute;n a lo largo del siglo XIX, principalmente. Autores conocidos como Francisco Caranto&ntilde;a, Elena Aguado, Pablo Celada, Carmelo de Lucas, entre otros, han buceado en las vidas y obras de estos hombres. 
    </p><p class="article-text">
        Esta saga tiene sus ra&iacute;ces en la tradici&oacute;n de hidalgos con extensa propiedad de terreno, una familia con posibles que bebi&oacute; de la Ilustraci&oacute;n del siglo XVIII y del liberalismo del XIX. 
    </p><p class="article-text">
        Los Sierra Pambley proced&iacute;an de Asturias y se asentaron en el valle leon&eacute;s de Laciana, para acabar convirti&eacute;ndose en un clan muy influyente en esta provincia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Tres generaciones de pol&iacute;ticos y hacendados</strong>
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de tres generaciones seguidas se puede indagar en el peso patrimonial, pol&iacute;tico e intelectual de esta dinast&iacute;a, cuyos representantes suponen el culmen del &eacute;xito econ&oacute;mico y social, sin renunciar a sus ideas. Felipe Sierra Pambley (1774-1823) fue un hidalgo hacendado, nacido en Villablino, que hundi&oacute; su pensamiento en la Ilustraci&oacute;n y acab&oacute; ocupando diferentes puestos en la Administraci&oacute;n, incluso lleg&oacute; a ser ministro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Segundo Sierra Pambley (1808-1873), hijo de Felipe, naci&oacute; en Le&oacute;n y encarn&oacute; la generaci&oacute;n de liberales moderados de su familia, prolongando su vida parlamentaria durante dieciocho a&ntilde;os. Cubri&oacute; la segunda mitad del siglo XIX Francisco Fern&aacute;ndez Blanco Sierra Pambley&nbsp;(1827-1915). Nieto de Felipe y sobrino de Segundo, fue un alto exponente del fil&aacute;ntropo liberal que evolucion&oacute; desde la Uni&oacute;n Liberal de O`Donnell hasta los postulados republicanos.
    </p><p class="article-text">
        Felipe, Segundo y Francisco acabar&aacute;n traspasando en su dedicaci&oacute;n el marco provincial leon&eacute;s, hasta proyectar un talante de hombres de Estado, parlamentarios que se aplicaron en su labor mientras el constitucionalismo avanzaba en Espa&ntilde;a. No obstante, en su doble vertiente, sus pensamientos, mensajes y obras encierran las claves del liberalismo leon&eacute;s; burgueses de provincias con hacienda holgada, negocios privados y tareas p&uacute;blicas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se involucraron en las tareas hacend&iacute;sticas, en los c&iacute;rculos econ&oacute;micos de la &eacute;poca isabelina, en la acci&oacute;n pol&iacute;tica de cada etapa, en puestos de representaci&oacute;n y gobierno de la provincia de Le&oacute;n, hasta acabar creando una fundaci&oacute;n y varias escuelas, exponentes de la acci&oacute;n altruista y generosa de esta familia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Felipe Sierra Pambley, jurista y ministro</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de la Guerra de la Independencia, el protagonismo de los Sierra Pambley result&oacute; indudable, siendo Felipe el primero que ocupa la escena p&uacute;blica. Sufri&oacute; represi&oacute;n con el regreso de Fernando VII (1814), pero tambi&eacute;n se benefici&oacute; de la desamortizaci&oacute;n del Trienio Liberal (1820-1823), aumentando considerablemente su patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        Su protagonismo comenz&oacute; en el reinado de Carlos IV. Despu&eacute;s de su paso por la universidad de Oviedo, se emplea en la Administraci&oacute;n como hombre de leyes. La guerra contra los franceses trastocar&iacute;a su vida y lo revierte a la actividad pol&iacute;tica, pues hab&iacute;a entrado en la carrera imbuido del esp&iacute;ritu ilustrado y m&aacute;s tarde del liberal. Comprendi&oacute; pronto que los estamentos, el absolutismo y el r&eacute;gimen se&ntilde;orial eran obst&aacute;culos para el avance del pa&iacute;s. Debi&oacute; de ser fundamental en la construcci&oacute;n de su ideario el contacto con la familia Canga Arg&uuml;elles, de hecho, se casar&iacute;a con una sobrina de Jos&eacute;, Joaquina &Aacute;lvarez Blas&oacute;n, v&iacute;nculo que le reportar&iacute;a ping&uuml;es beneficios.
    </p><p class="article-text">
        Involucrado con esta familia asturiana, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/42305-felipe-sierra-pambley" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Felipe Sierra Pambley</a> obtiene en 1802 su primer nombramiento en Hacienda: comisario regio de arbitrios de aguardientes y licores de la provincia de Le&oacute;n y de la subdelegaci&oacute;n de Asturias. De recaudador saltar&aacute; al despacho encargado de agilizar los tr&aacute;mites y ventas de bienes desamortizados en la provincia, durante el Gobierno de Godoy, oficina que le familiariz&oacute; con un proceso clave para incrementar el patrimonio familiar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por encargo de la Academia de la Historia, elabor&oacute; tambi&eacute;n el listado de los monumentos de la provincia leonesa. Todos sus cometidos van formando una predisposici&oacute;n personal para crear una administraci&oacute;n &aacute;gil y eficiente, especialmente en la aplicaci&oacute;n de subastas de tierras desamortizadas. En 1807 se convert&iacute;a en contador principal de la provincia de Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Se implic&oacute; en la <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/leon-contra-la-invasion-tropas-napoleonicas-guerra-independencia-1808-1814-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12868461.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Guerra de Independencia</a> (1808-1814), a la vez que se alejaba de Godoy, de quien conservaba un retrato que arroj&oacute; por el balc&oacute;n de su casa en se&ntilde;al de repulsa y que los leoneses quemaron tras rodear su domicilio, despu&eacute;s de haber protagonizado una algarada callejera. La lucha contra los invasores le llev&oacute; a formar parte de la Junta Suprema de Le&oacute;n para organizar la resistencia en la provincia. Ante el avance franc&eacute;s, permanecer&aacute; en Villablino, zona libre de la ocupaci&oacute;n, asistiendo a las reuniones de la Junta en Villafranca del Bierzo. Fue nombrado intendente de Palencia y luego de Le&oacute;n, y m&aacute;s tarde fiscal del Tribunal de Vigilancia y Seguridad P&uacute;blica, adem&aacute;s de contador interino de rentas de Le&oacute;n, hasta casi acabar la guerra.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La vuelta al absolutismo al regresar Fernando VII le mantendr&aacute; tres a&ntilde;os en el ostracismo pol&iacute;tico, hasta que en 1817 es nombrado intendente de Canarias, territorio donde, con eficacia, duplic&oacute; la recaudaci&oacute;n de ejercicios anteriores. Pero la etapa de su mejor labor pol&iacute;tica estaba por llegar: ser&aacute; el Trienio Liberal, cuando los liberales toman el poder, desempe&ntilde;ando en ese corto per&iacute;odo de tiempo varios cargos, todos en l&iacute;nea ascendente. Miembro de diversas comisiones, destac&oacute; en las Cortes por su labor hacend&iacute;stica, figurando sus intervenciones en un centenar de p&aacute;ginas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Felipe Sierra Pambley.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Urg&iacute;a solucionar el grave problema de las finanzas estatales para dinamizar la Administraci&oacute;n y evitar el colapso del sector p&uacute;blico. Urg&iacute;a, en resumen, incrementar ingresos y reducir gastos, ante una situaci&oacute;n nacional que &eacute;l analiz&oacute; de forma puntillosa tras la p&eacute;rdida de las rentas que llegaban de la Am&eacute;rica colonial. Espa&ntilde;a atravesaba una nefasta gesti&oacute;n en su fiscalidad, un d&eacute;bil sistema de recaudaci&oacute;n y un enorme montante de la deuda, adem&aacute;s de cargas tributarias al l&iacute;mite en el campesinado y deterioro del cr&eacute;dito p&uacute;blico.
    </p><p class="article-text">
        Felipe Sierra Pambley fue intendente de Segovia, director de Contribuciones Directas, director general de Hacienda P&uacute;blica, diputado a Cortes por Le&oacute;n, secretario del Despacho de Hacienda (con Mart&iacute;nez de la Rosa de titular) y ministro de Hacienda del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Trienio_Liberal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Trienio Liberal</a>, aunque la cartera, con la inestabilidad pol&iacute;tica de la &eacute;poca, le dur&oacute; poco tiempo, del 28 de febrero al 6 de agosto de 1822.
    </p><p class="article-text">
        En su credo defendi&oacute; medidas para limitar el poder de la Iglesia, apoy&oacute; la expulsi&oacute;n de los jesuitas, impuls&oacute; la abolici&oacute;n del diezmo y la desamortizaci&oacute;n eclesi&aacute;stica. &laquo;Los cuerpos inmortales no deben de poseer bienes ra&iacute;ces&raquo; -dec&iacute;a. Tambi&eacute;n se mostr&oacute; sensible al estado financiero de los pueblos y ciudades, para los que defendi&oacute; un plan de contribuciones nuevo. No descuid&oacute; los intereses personales ni los vinculados a Le&oacute;n, de hecho, vel&oacute; por los derechos tradicionales de la caba&ntilde;a lanar trashumante, en la que se asentaba parte de su patrimonio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Fue mas&oacute;n Felipe Sierra Pambley? Las logias estuvieron muy activas en el Trienio Liberal, pero desorganizadas. Los informes policiales &ndash;de dudosa veracidad&ndash; se&ntilde;alaban a 1.753 masones de esa &eacute;poca con cargo p&uacute;blico. En alg&uacute;n documento, Felipe figuraba bajo el seud&oacute;nimo de <em>N&eacute;kar</em>, nombre de extra&ntilde;o significado. En la tradici&oacute;n &aacute;rabe, se refiere al hombre que conduce los bueyes, aunque tambi&eacute;n pudiera tratarse del nombre de una estrella de una constelaci&oacute;n cercana.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Falleci&oacute; en Madrid en 1823. Fue un hombre de Estado, pragm&aacute;tico en el ensayo del liberalismo econ&oacute;mico, un exponente de la liberalizaci&oacute;n econ&oacute;mica del Trienio Liberal. La suya fue una muerte prematura tras una enfermedad que le librar&iacute;a de la represi&oacute;n que sufrieron los liberales tras la vuelta al absolutismo. No vivi&oacute; para ver la confiscaci&oacute;n de los bienes que hab&iacute;a adquirido en las subastas de la desamortizaci&oacute;n, siendo obligada su familia a vender otras propiedades para sobrevivir. Su hijo Segundo contaba 16 a&ntilde;os cuando &eacute;l muri&oacute;. Habr&iacute;a que esperar mejores tiempos para recuperar poder e influencia.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Segundo Sierra Pambley</strong>
    </p><p class="article-text">
        Naci&oacute; en Le&oacute;n (1807), estudi&oacute; leyes como su padre Felipe y fue admitido como abogado de los Reales Consejos;&nbsp;aquel era un puesto deseado por cualquier hombre de Derecho.
    </p><p class="article-text">
        Junto a Fernando de Castro, vertebra el mundillo provincial de mediados de siglo; un ambiente singular que integraban las &eacute;lites pol&iacute;ticas e intelectuales de Le&oacute;n. <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/42306-segundo-sierra-pambley" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Segundo Sierra Pambley</a> fue diputado de larga presencia en las Cortes, intercal&aacute;ndolo con per&iacute;odos de pol&iacute;tica provincial, a la que nunca olvid&oacute; mientras viv&iacute;a en Madrid. Su carrera corri&oacute; pareja a la creaci&oacute;n del Estado Liberal, integr&aacute;ndose no s&oacute;lo en la pol&iacute;tica, sino tambi&eacute;n en los c&iacute;rculos econ&oacute;micos y los negocios de la etapa isabelina.
    </p><p class="article-text">
        Se afili&oacute; al moderantismo, al Partido Moderado y -al igual que su padre- no fue proclive al favor de la Iglesia, de hecho era &ndash;si se puede decir as&iacute;&ndash; poco creyente. Fue plenamente consciente de la saga a la que pertenec&iacute;a e hizo honor a esa condici&oacute;n, convirti&eacute;ndose en un burgu&eacute;s de provincias con &eacute;xito en los negocios. Lleg&oacute; a formar parte del c&iacute;rculo de amistades del marqu&eacute;s de Salamanca.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hizo negocios e inversiones en Le&oacute;n y Zamora, practic&oacute; la trashumancia y el comercio lanar, estableci&oacute; comercio con los pa&ntilde;eros de B&eacute;jar, a quien vend&iacute;a la lana de sus ovejas, fue accionista del ferrocarril minero de Langreo, donde confluir&aacute;n intereses privados de la exregente Mar&iacute;a Cristina y del marqu&eacute;s de Salamanca. La revuelta de 1854 en Madrid, que acab&oacute; haciendo arder las mansiones de la reina y del afamado marqu&eacute;s, estuvo muy relacionada con los lucrativos negocios de ambos.
    </p><p class="article-text">
        Administr&oacute; desde los 24 a&ntilde;os el patrimonio familiar, parte de &eacute;l obtenido en las subastas de tierras del clero en el Trienio Liberal. En 1835 fue elegido diputado por la circunscripci&oacute;n de Murias de Paredes, repitiendo varias veces en el esca&ntilde;o. Ejerci&oacute; trece a&ntilde;os como diputado y cinco como senador, altern&aacute;ndolos con cargos en provincias: gobernador civil de Palencia y Zamora, alcalde de Le&oacute;n, representante en la Diputaci&oacute;n Provincial.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pose&iacute;a un car&aacute;cter tranquilo y un talante moderado, aceptando la normas del juego pol&iacute;tico sin aspavientos. Hasta lleg&oacute; a calificar los comicios que convoc&oacute; Bravo Murillo en 1851 de &ldquo;libres y limpios&rdquo; cuando todos sab&iacute;an que estaban manipulados. La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_de_1868" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revoluci&oacute;n de 1868</a> pondr&iacute;a fin a la monarqu&iacute;a de Isabel II y a la carrera pol&iacute;tica de este leon&eacute;s.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Segundo Sierra Pambley.                            </span>
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        &iquest;Qu&eacute; fue de su vida privada? Se conocen poco sus costumbres &iacute;ntimas. Proyect&oacute; casarse con su sobrina, Victoria Fern&aacute;ndez Blanco, dieciocho a&ntilde;os m&aacute;s joven que &eacute;l, adem&aacute;s de ejercer de tutor de ella y de sus hermanos. &iquest;Trataba de esa manera de proteger el patrimonio familiar? &iquest;Estaba enamorado o le mov&iacute;an otras intenciones m&aacute;s oscuras?&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Confiando en convertir a la joven Victoria en el centro de su nuevo hogar, adquiri&oacute; en 1843 el edificio que hab&iacute;a pertenecido al Cabildo de la Catedral de Le&oacute;n, pujando en una subasta de bienes desamortizados. El solar hac&iacute;a esquina a la plaza, frente a la Seo leonesa. Don Segundo levant&oacute; una casa que hoy luce como exponente de un tiempo de esplendor, de fachada lisa, provista de balcones y miradores al gusto burgu&eacute;s, con un interior que respond&iacute;a a criterios de racionalizaci&oacute;n, utilidad y aprovechamiento de los espacios, propio de un patricio de raigambre con solera. La casa contaba con salas de m&uacute;sica y juegos, gabinetes, despachos, varios comedores, tocador, retrete... Lo &uacute;ltimo en aquellos tiempos. Una casa con braseros, estufas, ba&ntilde;era m&oacute;vil y bid&eacute;. El mobiliario y decoraci&oacute;n respond&iacute;an al estilo franc&eacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El interior del Museo Sierra-Pambley, que muestra la casa que Segundo construyó, fútilmente, para su sobrina Victoria y está tal y como era en el siglo XIX."
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            <span class="title">
                El interior del Museo Sierra-Pambley, que muestra la casa que Segundo construyó, fútilmente, para su sobrina Victoria y está tal y como era en el siglo XIX.                            </span>
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        El conjunto respond&iacute;a a una escenificaci&oacute;n de felicidad dom&eacute;stica, de hogar con estilo, propio de la burgues&iacute;a liberal. Pero faltaba lo principal. Victoria dijo no al matrimonio con su t&iacute;o y el sue&ntilde;o se rompi&oacute;, de hecho, Segundo Sierra Pambley nunca llegar&iacute;a a habitar la casa, hoy emblema de la saga, con casa-museo, biblioteca, archivo de la Fundaci&oacute;n y dem&aacute;s dependencias. Tras el rechazo por parte de su sobrina, permanecer&iacute;a soltero el resto de su vida.
    </p><p class="article-text">
        Segundo se volc&oacute; entonces en la pol&iacute;tica y los negocios. Goz&oacute; de una gran influencia en Le&oacute;n, que vio aumentada por la acci&oacute;n de su cu&ntilde;ado y tambi&eacute;n parlamentario, Marcos Fern&aacute;ndez Baeza. En las tareas de las instituciones leonesas atendi&oacute; muchos asuntos, como un informe sobre la independencia de las colonias americanas o la viabilidad de crear una escuela Normal de maestros en Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Paco Sierra</strong>
    </p><p class="article-text">
        Su nombre completo, menos conocido, era <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/15728-francisco-fernandez-blanco-y-de-sierra-pambley" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Francisco Fern&aacute;ndez Blanco y Sierra Pambley</a>. Hombre p&uacute;blico, continuador de la saga, monta&ntilde;&eacute;s recio, rico hacendado, fundador de escuelas, fil&aacute;ntropo. Nieto de Felipe, sobrino de Segundo e hijo de Marcos, noble hacendado de la ribera del &Oacute;rbigo. Su madre, Mar&iacute;a, era hija de Felipe Sierra Pambley. Paco Sierra &ndash;as&iacute; se le conoc&iacute;a&ndash; naci&oacute; en Villablino (1827) y muri&oacute; en Madrid (1915), ocupando su obra el &uacute;ltimo tercio del siglo XIX.
    </p><p class="article-text">
        Con un terreno ya abonado por sus antecedentes familiares, a la muerte de su t&iacute;o Segundo ocupar&aacute; la vacante en la Junta Provincial de Agricultura, Industria y Comercio de Le&oacute;n. Tambi&eacute;n entr&oacute; en la Junta de Ganader&iacute;a. Hab&iacute;a estudiado leyes y se sent&iacute;a atra&iacute;do por la pol&iacute;tica, campo en el que experimentar&aacute; un acomodo cambiante: del moderantismo liberal, a la Uni&oacute;n Liberal de O'Donnell y luego al radicalismo mon&aacute;rquico de Ruiz Zorrilla, para acabar abrazando el credo republicano, acaso sostenido por un desencanto personal progresivo en el campo de la pol&iacute;tica.
    </p><p class="article-text">
        En 1856 entr&oacute; en la mesa de la Diputaci&oacute;n Provincial de Le&oacute;n por el partido judicial de Murias de Paredes. Dos a&ntilde;os despu&eacute;s llegar&iacute;a al Parlamento, por el distrito de Murias, de la mano de su t&iacute;o Segundo. En 1860 firmar&aacute; como diputado la proclama contra la Guerra en &Aacute;frica, dejando de apoyar a O'Donnell y su esp&iacute;ritu expansionista. No fue un parlamentario de oratoria, limit&aacute;ndose a escuchar en la mayor&iacute;a de los debates del Congreso.
    </p><p class="article-text">
        De credo democr&aacute;tico, don Paco apoyar&aacute; en septiembre de 1868 a la Junta Revolucionaria de Le&oacute;n, en la que figuraban hombres progresistas como Mariano &Aacute;lvarez Acevedo, Felipe Fern&aacute;ndez Llamazares, Pablo Fl&oacute;rez y Miguel Mor&aacute;n. En 1871 se encontraba en el cenit de su participaci&oacute;n en la vida parlamentaria, saliendo elegido en la Cortes de Amadeo I diputado progresista por el distrito de la capital. Mostr&oacute; talante progresista con algunas excepciones, de hecho vot&oacute; en contra de la legalizaci&oacute;n de la Internacional obrera en Espa&ntilde;a (la AIT), apoyando con su voto a mon&aacute;rquicos conservadores y carlistas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No termina ah&iacute; su viaje pol&iacute;tico, pues en la pugna entre los radicales de Ruiz Zorrilla y los constitucionales de Sagasta, apoyar&aacute; a &eacute;ste &uacute;ltimo, ahondando as&iacute; en la ruptura entre ambas fracciones. Sigui&oacute; al lado de Sagasta con la Primera Rep&uacute;blica y, tras el golpe militar de Pav&iacute;a (1874), formar&aacute; parte de la gestora que gobernar&iacute;a la disuelta Diputaci&oacute;n Provincial. Sigui&oacute; como diputado en la Restauraci&oacute;n, aunque con desencanto pol&iacute;tico, pues su perfil de librepensador le acercaba a la figura en el exilio de Ruiz Zorrilla y m&aacute;s a&uacute;n al republicanismo de su amigo <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/gumersindo-azcarate-leones-impulso-ley-usura-gobierno-actualiza-120-anos-vigencia_1_12933571.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gumersindo de Azc&aacute;rate</a>.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La tercera generación de los Sierra Pambley fue Paco Sierra, el fundador de escuelas.                            </span>
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        En 1886 se dedicar&aacute; por completo a la fundaci&oacute;n de escuelas y a la administraci&oacute;n de su patrimonio. Ya de retirada de la vida p&uacute;blica, rechaz&oacute; el puesto de senador. Coss&iacute;o dijo de &eacute;l que era una armoniosa conjunci&oacute;n entre liberalismo y aristocracia, defendiendo la libertad y practicando la filantrop&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Don Paco Sierra hered&oacute; y reuni&oacute; el patrimonio familiar de su t&iacute;o, que abarcaba cuatro casas (en Madrid, Le&oacute;n, Villablino y Hospital de &Oacute;rbigo), terrenos en las comarcas de Laciana, Babia y &Oacute;rbigo, dos dehesas en Zamora, la cr&iacute;a de dos mil cabezas de ganado lanar y una yeguada que pastaba en las laderas de Pe&ntilde;a Ubi&ntilde;a, con sus puertos y sus cotos de pastos de verano.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &Eacute;l mismo supervisaba muchas tareas, como el esquileo de sus ovejas, los apriscos de invierno y los traslados de trashumancia. Excepto los viajes largos, realizaba los desplazamientos en coche de caballos o en mulo, nunca en autom&oacute;vil, aunque en los &uacute;ltimos a&ntilde;os de su vida &eacute;ste era un medio muy utilizado.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La casa Sierra Pambley de Villablino.                            </span>
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        Su atracci&oacute;n por el krausismo y su esp&iacute;ritu altruista le impulsan a fundar cuatro escuelas en la provincia de Le&oacute;n y una en la de Zamora, consultando los pormenores con Gumersindo de Azc&aacute;rate, Francisco Giner de los R&iacute;os y Manuel Bartolom&eacute; Coss&iacute;o. Se rode&oacute; de la punta de lanza pedag&oacute;gica para poner en marcha sus proyectos educativos.
    </p><p class="article-text">
        La primera de las escuelas la cre&oacute; en Villablino en 1886, dedic&aacute;ndola a la ense&ntilde;anza primaria y la adquisici&oacute;n de conocimientos mercantiles y agr&iacute;colas, siendo base de la ben&eacute;fica <a href="https://www.sierrapambley.org/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fundaci&oacute;n Sierra Pambley</a>. En 1907 fund&oacute; otras cuatro escuelas m&aacute;s, tambi&eacute;n de instrucci&oacute;n primaria y conocimientos de agricultura o industria: dos en Le&oacute;n, una en Villameca y otra en la zamorana poblaci&oacute;n de Moreruela de T&aacute;bara.
    </p><p class="article-text">
        Soltero, desencantado de la pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, protector de alumnos necesitados, hacendado rico, amigo de los mejores puntales de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, apasionado de la cr&iacute;a de ganado y de las temporadas de &oacute;pera en Madrid, Francisco Fern&aacute;ndez Blanco Sierra Pambley, don Paco, cierra un ciclo singular de una familia no menos se&ntilde;era. Al morir, dejar&aacute; la casi totalidad de su fortuna a la Fundaci&oacute;n que llevaba su nombre.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El resto es historia de esta tierra, tan necesitada de gestos como el suyo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-saga-de-los-sierra-pambley-siglo-en-el-xix-leon-antiguo-reportaje-por-pedro-victor-fernandez_1_13128511.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 11 Apr 2026 07:57:02 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La saga de Sierra Pambley en el siglo XIX]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Fundación Sierra Pambley,Historia de León,Educación,Vecinos,León ciudad,Sociología]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Sociedad de Amigos del País en León: ilustrados y poco constantes]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/sociedad-amigos-del-pais-leon-ilustrados-y-poco-constantes-leon-antiguo-pedro-victor-fernandez_1_13100055.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/0e1651da-050a-44a9-8a5f-142ffd23e19f_16-9-discover-aspect-ratio_default_1139731.jpg" width="946" height="532" alt="La Sociedad de Amigos del País en León: ilustrados y poco constantes"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Las organizaciones económicas del siglo XVIII y XIX en Astorga, León, La Bañeza y Ponferrada supusieron un intento de impulsar la provincia en agricultura, educación, progreso industrial y comercio; pero sufrieron un problema de la financiación que desdibujó sus logros</p></div><p class="article-text">
        La instituci&oacute;n que mejor represent&oacute; el esp&iacute;ritu de la Ilustraci&oacute;n fue la Sociedad Econ&oacute;mica de Amigos del Pa&iacute;s, principalmente por su expansi&oacute;n geogr&aacute;fica y sus objetivos sociales. Los estatutos fueron aprobados por Carlos III en 1783, un rey absoluto, s&iacute;, pero con conciencia reformista y servicio al pueblo. Basta observar el emblema de la Econ&oacute;mica de Le&oacute;n para adivinar que hizo un gui&ntilde;o al futuro: una mujer sentada hilando al torno, siempre hacendosa, con una leyenda en lat&iacute;n que dec&iacute;a 'Busca lana y lino y no come pan ocioso'. La Econ&oacute;mica foment&oacute; la educaci&oacute;n &ndash;especialmente la femenina&ndash;, la cultura, las ciencias aplicadas y las artes.
    </p><p class="article-text">
        Los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedades_econ%C3%B3micas_de_amigos_del_pa%C3%ADs" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Amigos del Pa&iacute;s</a> pretend&iacute;an conseguir mejoras reales donde hab&iacute;a atraso y pobreza. Su finalidad resulta hoy un olvido imperdonable de la clase dirigente, que a menudo ha ignorado el objetivo primordial de mejorar la vida de los ciudadanos. Aquellas instituciones del siglo XVIII pusieron especial atenci&oacute;n en las mujeres, para involucrarlas en la vida laboral; un precedente digno de menci&oacute;n. De eso hace m&aacute;s de dos siglos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El plan estuvo representado por los estratos sociales m&aacute;s altos, aunque su puesta en funcionamiento pas&oacute; por etapas de bonanza y tambi&eacute;n por crisis financieras. Las tareas emprendedoras adolecieron de falta de capital, pues s&oacute;lo un pu&ntilde;ado de mecenas, parec&iacute;an dispuestos a arriesgar aquel presente para asentar el progreso futuro.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Cuatro sedes de Amigos del Pa&iacute;s en la provincia</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se asent&oacute; la Econ&oacute;mica a lo largo de toda la geograf&iacute;a nacional, concretamente en la provincia de Le&oacute;n en cuatro n&uacute;cleos: Astorga, Le&oacute;n, La Ba&ntilde;eza y Ponferrada. Naci&oacute; vinculada a miembros del clero y de la administraci&oacute;n del Estado, bajo el esp&iacute;ritu reformista de finales de siglo. M&aacute;s que en la econom&iacute;a, incidi&oacute; en la actividad docente, con la creaci&oacute;n de escuelas femeninas, en un ambiente copado por la preeminencia social y laboral masculina, bajo el auspicio de una corona que so&ntilde;&oacute; con lavar la cara de los espa&ntilde;oles y despertarlos de siglos de atrofia.
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                    alt="El icono de Amigos del País: una mujer hilando, como ejemplo de mujer hacendosa"
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            <span class="title">
                El icono de Amigos del País: una mujer hilando, como ejemplo de mujer hacendosa                            </span>
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        La Real Sociedad de Amigos del Pa&iacute;s de Astorga &ndash;la primera&ndash; se puso en marcha en 1781; la de Le&oacute;n un a&ntilde;o despu&eacute;s, en un acto presidido nada menos que por el mism&iacute;simo Jovellanos. All&iacute; figuraban cl&eacute;rigos notables, alg&uacute;n noble ilustrado y cargos de la administraci&oacute;n local; todos dispuestos a potenciar la agricultura provincial, la industria atrasada, el comercio, la cultura, incluso la educaci&oacute;n femenina. En el ambiente social imperante, las ni&ntilde;as no estudiaban y quedaban reducidas al &aacute;mbito del hogar.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Llama la atenci&oacute;n el trato de esta instituci&oacute;n a las j&oacute;venes leonesas, dispuesta a fomentar nuevos h&aacute;bitos sociales a trav&eacute;s de la formaci&oacute;n cultural y laboral de las hijas de la clase trabajadora y de los estratos m&aacute;s pobres: una ense&ntilde;anza de primeras letras y saberes artesanales para superar el analfabetismo y procurar puestos laborales. Era, sin duda, un objetivo de progreso, incluso vanguardista.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Se necesita invertir para reformar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Sin embargo, el tal&oacute;n de Aquiles de estos trampolines sociales fueron los problemas econ&oacute;micos para financiarse, marchitando muchos proyectos a finales del siglo XVIII, especialmente en el bache de los a&ntilde;os ochenta: el rey mor&iacute;a en 1788 y la gran obra reformista entraba en v&iacute;a muerta. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La deseada mecanización agrícola con adelantos como la segadora y gavilladora de cereales en el siglo XIX.                            </span>
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        Las Econ&oacute;micas de Amigos del Pa&iacute;s sobrevivieron no sin problemas hasta el siglo XX, de hecho, a lo largo del XIX funcionaron en cortos par&eacute;ntesis de tiempo.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Dirigir desde arriba para reformar hacia abajo</strong>
    </p><p class="article-text">
        No se desvi&oacute; la Econ&oacute;mica del plan general del Despotismo Ilustrado impulsado por Carlos III. Jovellanos organizar&iacute;a una red de sucursales por todo el pa&iacute;s sobre la base de la Real Sociedad Vascongada y la Real Sociedad Econ&oacute;mica Matritense, de quienes hab&iacute;a copiado estatutos y funcionamiento. Fue una implantaci&oacute;n costosa, pues salir del bad&eacute;n econ&oacute;mico de aquellas d&eacute;cadas supuso en ocasiones el abandono de sus objetivos reformadores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sucedi&oacute; en Le&oacute;n, donde el ministro Jovellanos casi se queda en la estacada ante el tibio apoyo econ&oacute;mico de las &eacute;lites locales y provinciales que se hab&iacute;an comprometido a impulsar el proyecto. &iquest;Hasta d&oacute;nde apoyaron? Hasta las costuras del bolsillo propio, pues poner en marcha sus proyectos exig&iacute;a cuantiosas sumas de dinero y el Estado no pod&iacute;a con todo, dejando en evidencia que los grupos rentistas del Antiguo R&eacute;gimen (nobleza y clero) no estaban por la labor de aportar m&aacute;s all&aacute; de una propina generosa.
    </p><p class="article-text">
        La Econ&oacute;mica de Astorga entr&oacute; pronto en decadencia, pese al apoyo de su obispo, Pedro Gonz&aacute;lez de Vega. Y la puntilla se la dio la Guerra de la Independencia, aunque consigui&oacute; restablecerse en 1815. Sus fundadores fueron un can&oacute;nigo arcediano (Juan Manuel Romero) y el regidor de la ciudad (Alonso de Torres Soto), contando con los cargos de&nbsp;secretario, tesorero, censor y contador, entre miembros de la &eacute;lite local. Entre sus objetivos estaba promover la agricultura de la comarca, perfeccionar instrumentos mec&aacute;nicos, aumentar el comercio y establecer f&aacute;bricas de&nbsp;manufacturas con las materias primas de la zona, especialmente lino y lana.
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                    alt="Portada interior de la Económica de La Bañeza, con el emblema de un niño frente a un telar"
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            <span class="title">
                Portada interior de la Económica de La Bañeza, con el emblema de un niño frente a un telar                            </span>
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        Los Amigos del Pa&iacute;s de La Ba&ntilde;eza adoptaron un escudo singular: un ni&ntilde;o en la urdimbre, bajo el lema 'Aprendo y soy socorrido'. El motivo estaba ligado a los tejidos de lienzos de la zona. Dirigi&oacute; la instituci&oacute;n local un teniente corregidor (Antonio de Ram&oacute;n Linacero) y cont&oacute; con la ayuda material del conde de Miranda, se&ntilde;or de la villa, al que se unieron cofrad&iacute;as y comerciantes locales. Aunque cargados de buenas intenciones, los ba&ntilde;ezanos sufrieron desde muy pronto la falta de fondos, as&iacute; que qued&oacute; aparcado el proyecto de fabricar tejidos de lana y lino y el de poner en funcionamiento una escuela mixta de ni&ntilde;os pobres que aprendieran a tejer, adem&aacute;s de formarse en la lectura y en resolver las cuatro reglas b&aacute;sicas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los Amigos del Pa&iacute;s de la capital</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Real Sociedad de Le&oacute;n, se fund&oacute; con el &aacute;nimo de encabezar el impulso hegem&oacute;nico provincial auspiciada por el propio Ayuntamiento. En la mesa oficial figuraban el marqu&eacute;s de San Isidro, Francisco Rivas, Jacinto Garc&iacute;a Herrera y otros can&oacute;nigos y civiles del funcionariado local. Sus estatutos contemplaban una Junta de Gobierno de dos cargos electos (director y vicedirector) y seis vitalicios, para organizar a un n&uacute;mero elevado de socios que figuraban divididos en varias categor&iacute;as:&nbsp;
    </p><div class="list">
                    <ul>
                                    <li><strong>Socios honorarios</strong> (no pagaban): constituyeron una larga lista, donde figuraban los cargos de censor, secretario, tesorero y contador. Socios de honor eran el conde de Altamira, el marqu&eacute;s de Astorga, el comisario general de Cruzada, el duque de Uceda y Fr&iacute;as, el marqu&eacute;s de Villena, Campomanes, el asesor del Tribunal de la Rota, el obispo de Astorga, el capit&aacute;n general de Castilla La Vieja, adem&aacute;s de otros prelados, priores, corregidores, provisores, intendentes, mariscales, coroneles, chantres...&nbsp;&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Socios numerarios</strong>: con una aportaci&oacute;n anual de 60 reales, constitu&iacute;an la base econ&oacute;mica de la instituci&oacute;n, aunque fue un colectivo lleno de desertores y desencantados. De haber estado m&aacute;s nutrido este grupo, las crisis c&iacute;clicas se hubieran superado, lo que dejaba en evidencia una falta de clase media y compromisos sociales en la capital.&nbsp;</li>
                                    <li><strong>Miembros del clero</strong>: curas y p&aacute;rrocos con buenas intenciones, pero sin ning&uacute;n aporte econ&oacute;mico. Alguno de ellos daba catequesis a los alumnos de la Econ&oacute;mica.</li>
                                    <li><strong>Profesores y maestros</strong> de las escuelas que fueron creadas por la entidad leonesa, en concreto cuatro aulas femeninas de primeras letras y una academia de Dibujo (a las que dedicaremos un breve estudio en otro momento).</li>
                                    <li><strong>Voluntarios</strong>: n&uacute;mero muy voluble de miembros para afrontar tareas de beneficencia y obras desinteresadas, adem&aacute;s de la preparaci&oacute;n de actos y la conservaci&oacute;n de las instalaciones.</li>
                            </ul>
            </div><p class="article-text">
        Sin duda fue la Econ&oacute;mica de la capital la que mejor funcion&oacute;, aunque tambi&eacute;n sufri&oacute; problemas de presupuesto desde 1786, con un fuerte abandono de socios y el posterior cierre de sus escuelas. Adem&aacute;s de la educaci&oacute;n y la beneficencia, trat&oacute; de impulsar la econom&iacute;a de la provincia, promoviendo cultivos de c&aacute;&ntilde;amo, lino y alfalfa, as&iacute; como la repoblaci&oacute;n de encina, roble, pino y casta&ntilde;o. 
    </p><p class="article-text">
        Hubo que esperar al siguiente siglo para recobrar algunos momentos de pujanza. Seguramente el altruismo destinado a los estratos m&aacute;s pobres de la ciudad arruin&oacute; a la instituci&oacute;n. Visto desde la lejan&iacute;a del tiempo, parece un m&eacute;rito altruista, pero le falt&oacute; continuidad. Despu&eacute;s de todo, las &eacute;lites leonesas no eran tan bondadosas; s&oacute;lo hab&iacute;an realizado una exhibici&oacute;n de su prestigio social.
    </p><p class="article-text">
        La Econ&oacute;mica de Ponferrada se fund&oacute; en 1786 y es la peor documentada. Le falt&oacute; financiaci&oacute;n y el proyecto naci&oacute; casi muerto, por lo que el objetivo de impulsar el sector vin&iacute;cola qued&oacute; muy diluido.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Buenas intenciones...</strong>
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el proyecto era bueno y los resultados escasos. Fue otra instituci&oacute;n m&aacute;s, fracasada en aquel Le&oacute;n atrasado, ahondando en la huella de la frustraci&oacute;n provincial. 
    </p><p class="article-text">
        Los grupos implicados en la fundaci&oacute;n de las Sociedades Econ&oacute;micas de Amigos del Pa&iacute;s de la provincia de Le&oacute;n formaban un retrato caracter&iacute;stico de aquella &eacute;poca; pertenecieron a los estamentos rentistas y a las oligarqu&iacute;as locales, en una coyuntura de ambiente ilustrado impulsado por la corona y sus ministros, pero fueron incapaces de mantener su continuidad. Impulso entusiasta en el primer momento y desencanto en el siguiente.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pobres, escuela y agricultura</strong>
    </p><p class="article-text">
        Atender a los pobres no buscaba simplemente erradicar las desigualdades inherentes al sistema, sino evitar convulsiones y problemas sociales, adem&aacute;s de aprovechar su fuerza de trabajo. De hecho, el sistema establecido no se toc&oacute; ni un pelo:<em> 'Todo para el pueblo pero sin el pueblo'</em>. El pueblo era un menor de edad al que hab&iacute;a que guiar. En la cima social de los estamentos segu&iacute;an los rentistas, los acaparadores de la propiedad de la tierra, los beneficiados de derechos se&ntilde;oriales, los que, en el fondo, despreciaban el trabajo manual; los que, en definitiva, viv&iacute;an de las rentas.
    </p><p class="article-text">
        Se produc&iacute;a lana y lino en el campo leon&eacute;s, pero relanzar un proceso industrial con esas materias primas exig&iacute;a m&aacute;s compromiso social y econ&oacute;mico que aunara esfuerzos y mantuviera continuidad. Falt&oacute; imbricaci&oacute;n y sobraron rentistas beneficiados por un modelo estamental intocable; hasta el propio rey orden&oacute; retroceder en reformas cuando las revueltas sociales amenazaron el modelo del Antiguo R&eacute;gimen (Mot&iacute;n de Esquilache).
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                Estatutos de la Sociedad Económica de Amigos del País de Astorga.                            </span>
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        Las Econ&oacute;micas fueron un lavado de cara intermitente, mezclado con d&eacute;cadas de decadencia, donde abundaron las etapas de impulso limitado en intensidad y en tiempo. La industria rural y urbana de Le&oacute;n, dispersa y d&eacute;bil, entr&oacute; en el siglo XIX con las mismas estructuras de la Edad Media, o sea, con una agricultura sin especializaci&oacute;n ni maquinaria adecuadas, con mercados cerrados y ausencia de capital. Por fallar, fall&oacute; hasta la Real F&aacute;brica de Le&oacute;n impulsada por la propia monarqu&iacute;a. Los t&iacute;midos logros se cuentan con los dedos de una mano: leves avances en la ense&ntilde;anza, pa&ntilde;os maragatos, conferencias sobre cultivos y maquinaria, llegada tard&iacute;a del ferrocarril y progresivo asiento de la miner&iacute;a. Mientras tanto, sigui&oacute; predominando el minifundio, el peso de las viejas estructuras agrarias, la mentalidad conservadora de las &eacute;lites -con excepciones-, los campesinos d&oacute;ciles y los pagadores de rentas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El atraso dej&oacute; huella</strong>
    </p><p class="article-text">
        El subdesarrollo provincial ahond&oacute; sus ra&iacute;ces a lo largo del siglo XIX y descolg&oacute; a Le&oacute;n de la media nacional de progreso para siempre. Esa fue la verdadera tragedia de esta provincia. De hecho, su mayor colectivo, el campesino, se empobreci&oacute;. All&aacute; donde analizamos nuestro pasado para explicar el presente, nos encaminamos a lo mismo: una provincia desvertebrada, con evidentes faltas de compromiso p&uacute;blico, con acopio de desidia y gesti&oacute;n ego&iacute;sta de los recursos y la riqueza, marcada por una orograf&iacute;a sin vasos comunicantes.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Máquina limpiadora de cereales y legumbres a finales del siglo XVIII.                            </span>
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        Las clases dirigentes no ten&iacute;an como objetivo prioritario el impulso social sino el enriquecimiento personal, por eso falt&oacute; esp&iacute;ritu de empresa, pese a que en las Econ&oacute;micas de Amigos del Pa&iacute;s se pusieron en marcha varios proyectos. El mismo Felipe Sierra Pambley propuso crear una c&aacute;tedra m&eacute;dico-quir&uacute;rgico-farmac&eacute;utica en Le&oacute;n, pero fue otro de los muchos proyectos que naufragaron.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La capital de la provincia era, en realidad, un puebl&oacute;n con corralas y casas de canto y cal, donde s&oacute;lo despuntaban las agujas de su catedral, mientras se expand&iacute;a el olor a incienso de sus iglesias, muy pocas labradas en piedra, como San Isidoro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>En busca de una sede</strong>
    </p><p class="article-text">
        La Econ&oacute;mica tuvo que asentarse durante muchos a&ntilde;os en las casas consistoriales del ayuntamiento, bajo un horario compatible con el gobierno de la ciudad, para que no se interrumpieran unos y otros. 
    </p><p class="article-text">
        Fue a partir de 1838 cuando el gobernador civil facilit&oacute; a la Econ&oacute;mica una sede propia, el Beaterio de Santa Catalina, un edificio desamortizado, sito en el n&uacute;mero siete de la calle Fernando Regueral, para instalar all&iacute; sus bienes dispersos: una biblioteca p&uacute;blica, un gabinete de historia natural, algunas salas de sesiones, secretar&iacute;a, archivo, academia de Dibujo, aulas de la escuela de ni&ntilde;as pobres y habitaciones para maestra y portero.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Actividad de la Sociedad Econ&oacute;mica de Le&oacute;n en el siglo XIX</strong></h2><p class="article-text">
        Los Amigos del Pa&iacute;s de Le&oacute;n remontaron el par&oacute;n institucional del cambio de siglo y la guerra contra los franceses. Cogieron impulso pol&iacute;tico en 1820, cuando varios de sus miembros &ldquo;tomaron un camino m&aacute;s revolucionario&rdquo; y formaron la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sociedad_patri%C3%B3tica" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sociedad Patri&oacute;tica Constitucional</a>; grupo que luch&oacute; por la obra legislativa de C&aacute;diz durante el Trienio Liberal (1820-1823). All&iacute; estaban con la antorcha liberal en la mano Manuel Casta&ntilde;&oacute;n Monroy (regidor de Le&oacute;n), el vizconde de Quintanilla (Joaqu&iacute;n Fl&oacute;rez Osorio, elegido representante de la Junta Central) y otros principales como Bernardo Escobar, Francisco Vallejo y Manuel Villapadierna. Pero el liberalismo leon&eacute;s qued&oacute; pronto ahogado por un carlismo furibundo, que pens&oacute; m&aacute;s en la religi&oacute;n y el trono, que en el progreso provincial.
    </p><p class="article-text">
        La vida de la Econ&oacute;mica leonesa se prolong&oacute; a lo largo del siglo XIX con per&iacute;odos de decadencia, aunque busc&oacute; la mejora y el esplendor moment&aacute;neo de ciertos actos. Instal&oacute; un campo de frutales en lo que hoy es el Jard&iacute;n de San Francisco, subarrend&oacute; el local de la sociedad l&iacute;rico-dram&aacute;tica para convertirse en empresa de teatro, ense&ntilde;&oacute; el oficio a torneros y forjadores, imparti&oacute; conferencias sobre el funcionamiento de la artesan&iacute;a y el comercio en otros lugares de Espa&ntilde;a; hizo acopio de libros hasta crear una biblioteca de uso p&uacute;blico, defendi&oacute; estudios t&eacute;cnicos sobre el trazado del ferrocarril en la provincia, edit&oacute; gu&iacute;as para viajeros como la de Policarpo Mingote Tarazona; abri&oacute; concursos de habilidades artesanales y reparti&oacute; premios de proyectos y memorias; llev&oacute; a cabo cert&aacute;menes po&eacute;ticos, celebr&oacute; el bicentenario de la muerte de Pedro Calder&oacute;n de la Barca; contribuy&oacute; a la publicaci&oacute;n de peri&oacute;dicos y revistas leoneses; trat&oacute; de mejorar las especies lanar y equina, hizo aportaciones al Hospicio de San Cayetano e impuls&oacute; la creaci&oacute;n de la Caja de Ahorros y Monte de Piedad de Le&oacute;n.	
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Portada del libro de la Historia de la Sociedad Económica de Amigos del País de León                            </span>
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        Todos esos peque&ntilde;os logros forman parte de una hilera de modernidad y progreso, aunque interrumpidos en su continuidad o v&iacute;ctimas de la ocasi&oacute;n. De hecho, la provincia sufri&oacute; un atraso general y apenas rebas&oacute; los moldes del Antiguo R&eacute;gimen. El siglo XIX cont&oacute; con un repunte demogr&aacute;fico y cierta actividad econ&oacute;mica, pero sus nobles tuvieron poco fuste empresarial y el clero, ya en retroceso, se enquist&oacute; en su integrismo, por lo que repuntaron las clases medias y las clases modestas, robusteci&eacute;ndose de forma moderada una burgues&iacute;a de servicios (sanidad, cultura, educaci&oacute;n), comerciantes, artesanos e industriales de la miner&iacute;a, harinas, curtidos, chocolates y productos qu&iacute;micos.
    </p><p class="article-text">
        El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Liberalismo_espa%C3%B1ol" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">liberalismo </a>en Le&oacute;n trajo la mesocracia de funcionarios, empleados de la Administraci&oacute;n, m&eacute;dicos, abogados, veterinarios, farmac&eacute;uticos y profesores; tambi&eacute;n asalariados del comercio, del ferrocarril y de la construcci&oacute;n. Pero todos ellos eran grup&uacute;sculos, colectivos poco numerosos. Falt&oacute; volumen en aquel ramillete. Porque era la agricultura la gran actividad de la provincia y por tanto, la asignatura pendiente. Agricultura y ganader&iacute;a, hombres del campo, peque&ntilde;os propietarios, arrendatarios y jornaleros, la mayor&iacute;a sin llegar a disfrutar, ni por asomo, de las mejoras del siglo, atrapados en trabajos de sol a sol y tareas de secano: cereales, vid, lino, madera&hellip; una meseta sedienta, salpicada de huertos y frutales.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/sociedad-amigos-del-pais-leon-ilustrados-y-poco-constantes-leon-antiguo-pedro-victor-fernandez_1_13100055.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Mar 2026 10:28:40 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Sociedad de Amigos del País en León: ilustrados y poco constantes]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reino de León,Exposiciones,Ayuntamiento de León,Historia de León,Museos,León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El día que detuvieron a José Antonio]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-dia-que-detuvieron-jose-a-antonio-primo-de-rivera-jefe-de-falange-en-1936-columna-pedro-victor-fernandez-memoria-democratica-guerra-civil-espanola_129_13058706.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/faabb791-10bd-474b-924e-bd51dc54ae94_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El día que detuvieron a José Antonio"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">León vivía una calma impaciente en marzo de 1936. Hasta aquí llegaban noticias de episodios violentos en la vida pública española. La detención de José Antonio Primo de Rivera como líder de una formación que empleaba la violencia, nos hace reflexionar sobre los ecos de aquella historia</p></div><p class="article-text">
        Se cumplen noventa a&ntilde;os del aquel 1936, calendario nefasto que comenz&oacute; con la precampa&ntilde;a de las elecciones generales de febrero, conocidas como las del Frente Popular, y acab&oacute; con una Guerra Civil repleta de ingredientes repulsivos: odio, venganzas, represi&oacute;n, movilizaci&oacute;n de tropas, revueltas y revoluciones, fijaci&oacute;n de frentes de guerra, una territorio dividido, paredones de fusilamiento, <em>paseos</em>&hellip;
    </p><p class="article-text">
        No por conocido deja de ser extraordinariamente cruel. Salvajismos propios de una Espa&ntilde;a rota en dos mitades. Esa misma ruptura ocurri&oacute; en Le&oacute;n: la franja norte, lim&iacute;trofe con Asturias, se qued&oacute; con la Rep&uacute;blica; el resto, m&aacute;s de tres cuartas partes, qued&oacute; del lado de los que llamaron a su alzamiento el Glorioso Movimiento Nacional.
    </p><p class="article-text">
        Fue un a&ntilde;o lleno de lamentables fracasos como sociedad y como pa&iacute;s. El catorce de marzo de aquel a&ntilde;o detuvieron a Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera. Se cumple ahora el noventa aniversario. El acontecimiento se extendi&oacute; por toda Espa&ntilde;a y, junto al asesinato de Jos&eacute; Calvo Sotelo, supuso un antecedente de lo que habr&iacute;a de llegar el 18 de julio. A ese hecho le dedicaremos algunas reflexiones.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Le&oacute;n en el inicio de la primavera de 1936</strong></h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n, el triunfo del Frente Popular fue acogido con alegr&iacute;a por la poblaci&oacute;n republicana de izquierdas. El 24 de febrero llegaron los presos encarcelados en Valladolid, que fueron recibidos entre manifestaciones de alegr&iacute;a. La comitiva lleg&oacute; hasta la c&aacute;rcel de Le&oacute;n, donde fueron liberados los presos del lugar. La manifestaci&oacute;n oficial para celebrar la victoria electoral tuvo lugar el uno de marzo y en ella intervinieron varios oradores, cerrando el acto el alcalde, Miguel Casta&ntilde;o. Los manifestantes entregaron al gobernador civil un listado de once peticiones donde se denunciaban coacciones en el voto y se solicitaba la amnist&iacute;a general, la revisi&oacute;n de procesos a obreros, el desarme y disoluci&oacute;n de organizaciones fascistas, la destituci&oacute;n de jefes de c&aacute;rceles por infligir malos tratos a presos, el cese de gestoras locales y provinciales, ampliaci&oacute;n de obras publicas en cuarteles, sanatorios y escuelas y la revisi&oacute;n de la actuaci&oacute;n de autoridades en Santa Luc&iacute;a y La Ercina.
    </p><p class="article-text">
        A mediados de marzo, Le&oacute;n se preparaba para las elecciones municipales que se habr&iacute;an de celebrar el doce de abril. Desde la p&aacute;ginas del <em>Diario de Le&oacute;n</em> se informaba de algunas deficiencias en el conocimiento del censo electoral y se ped&iacute;a a sus lectores que huyeran del <em>fulanismo</em> y de los resentimientos locales, tratando de no mezclar la pol&iacute;tica con los asuntos administrativos: &ldquo;El municipio que se entregue en manos rencorosas y vengativas sufrir&aacute; despu&eacute;s, con amarguras y sinsabores, el castigo de su ceguera&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Todos sab&iacute;an que el resultado de las elecciones municipales influir&iacute;a de modo decisivo en la pol&iacute;tica general, m&aacute;s que el tiempo de Cuaresma, per&iacute;odo religioso en el que se informaba de todos los oficios y liturgias que ten&iacute;an lugar en la ciudad. Acci&oacute;n Cat&oacute;lica de Le&oacute;n aprovechaba para llevar el ascua a su sardina, haciendo un llamamiento a las madres cristinas para que lucharan contra el ambiente de descristianizaci&oacute;n en el que se encontraban muchos de sus hijos. Se invitaba al colectivo materno a acudir a Acci&oacute;n Cat&oacute;lica para recibir consejos, solidaridad y uni&oacute;n: &ldquo;Velad y orad para que vuestra vela sea activa, arma al brazo, si es menester en el puesto de peligro, dispuestas a no dejaros arrebatar aquello que tiene m&aacute;s valor que vuestra propia vida&rdquo; &iquest;Qu&eacute; era aquello?&nbsp;La pureza e integridad de la fe de sus hijos. De esa guisa se aleccionaba en Le&oacute;n, dentro de un ambiente de relativa calma, con episodios espor&aacute;dicos de choques callejeros o peque&ntilde;os disturbios.
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            <span class="title">
                Convento de Santo Domingo en 1936.                            </span>
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        El once de marzo se produjo un enfrentamiento entre falangistas y varios izquierdistas, con resultado de heridas de bala y arma blanca. El 26 de ese mismo mes estallaba una bomba en la sede de la Juventud de Acci&oacute;n Cat&oacute;lica, sin v&iacute;ctimas. El resto eran altercados menores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Gobierno Civil ordenaba que los tenedores y propietarios de armas deb&iacute;an de depositarlas en los cuarteles de la Guardia Civil, con el fin de instaurar criterios uniformes sobre el uso de armas y sus licencias.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por lo dem&aacute;s, la vida continuaba. Aquella primavera ya estaba sembrado el cereal, el mercado del vino se hab&iacute;a paralizado y se trabajaban las vi&ntilde;as pese a la humedad del terreno. Los mercados y ferias segu&iacute;an celebr&aacute;ndose, y las amas de casa comprobaban cada d&iacute;a que los garbanzos y las alubias eran los productos m&aacute;s caros: a 160 y 110 reales (25 c&eacute;ntimos de peseta, lo que har&iacute;an 40 y 27,5 pesetas) la fanega (que ten&iacute;a 55,5 litros de capacidad) respectivamente en el mercado de Villama&ntilde;&aacute;n, por poner un ejemplo. El centeno costaba 54 reales la fanega (13,5 pesetas), los huevos ocho reales la docena (dos pesetas) y las patatas nueve reales la arroba. Todo estaba caro; como siempre.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La detenci&oacute;n de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera</strong>
    </p><p class="article-text">
        El mismo d&iacute;a que se comunicaba el fallecimiento del profesor de la Escuela de Comercio de Le&oacute;n, Fernando Taibo Portela, se anunciaba en la prensa provincial leonesa la detenci&oacute;n de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera y Julio Ruiz de Alda, entre otras numerosas personas pertenecientes a Falange Espa&ntilde;ola. Era el 14 de marzo. Tres d&iacute;as antes, se hab&iacute;a producido un acto violento contra el catedr&aacute;tico socialista Luis Jim&eacute;nez de As&uacute;a, en el que muri&oacute; un polic&iacute;a de su escolta. Ese mismo d&iacute;a catorce el general Mola era destinado al Gobierno Militar de Navarra, convirti&eacute;ndose en el cerebro de la sublevaci&oacute;n meses m&aacute;s tarde.
    </p><p class="article-text">
        Primo de Rivera era detenido en su domicilio de Madrid. Hab&iacute;a perdido la inmunidad parlamentaria al no haber salido elegido diputado en las &uacute;ltimas elecciones. Se le acusaba de incitar a la violencia, adem&aacute;s de tenencia il&iacute;cita de armas. Tambi&eacute;n fueron detenidos varios jefes de centurias falangistas y miembros de la Junta Pol&iacute;tica del partido. Se lleg&oacute; a hablar de hasta dos mil falangistas arrestados. Tres d&iacute;as m&aacute;s tarde, se declaraba a Falange organizaci&oacute;n ilegal por tenencias de armas y actividades violentas. El partido pasaba a la clandestinidad.
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                    alt="Noticia de la detención de José Antonio Primo de Rivera en el &#039;Diario de León&#039;."
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            <span class="title">
                Noticia de la detención de José Antonio Primo de Rivera en el &#039;Diario de León&#039;.                            </span>
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        Le&oacute;n vivi&oacute; aquellos hechos con relativa calma, pues apenas contaba con unas docenas de falangistas, en concreto no m&aacute;s de veinte afiliados en la capital, a cuya cabeza figuraba Pedro Garc&iacute;a de Hoyos. Todos los partidos de derechas ten&iacute;an en Le&oacute;n una escas&iacute;sima militancia. Pero el suceso supon&iacute;a un paso m&aacute;s hacia la confrontaci&oacute;n, ya muy elevada desde las elecciones de febrero. S&oacute;lo la semana posterior a los comicios que dio el triunfo al Frente Popular se contabilizaron 33 muertos de ese bloque pol&iacute;tico, adem&aacute;s de diez derechistas y cinco anarquistas. Los focos m&aacute;s conflictivos fueron Madrid, Barcelona, Valencia, Sevilla, Granada, C&oacute;rdoba y Asturias.
    </p><p class="article-text">
        Predominaban los enfrentamientos individuales o de peque&ntilde;os grupos, las picadillas con final violento, los ataques y choques callejeros, que se saldaban con heridos y, a veces, alg&uacute;n muerto. Los falangistas y las Juventudes de Acci&oacute;n Popular (JAPs) por un lado, y los sectores de UGT y CNT-FAI por otro, protagonizaron la mayor&iacute;a de los enfrentamientos violentos.
    </p><p class="article-text">
        Fue una primavera muy movida, con m&uacute;ltiples episodios de barbarie. Entre el 19 de febrero y el 18 de julio se produjo un torrente de disturbios. Y en medio de aquella espiral de violencia hubo falta de determinaci&oacute;n para atajar los choques callejeros. En Madrid, esos mismos d&iacute;as, se originaron varios intentos de incendiar iglesias, aunque la mayor&iacute;a fueron frustrados. Lleg&oacute; a arder durante varias horas, pasto de las llamas, la iglesia de San Luis, obligando a la Guardia de Asalto a montar una vigilancia especial para proteger conventos, asilos religiosos e iglesias.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las malas noticias llegan a Le&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        A trav&eacute;s de los noticiarios de prensa, llegaban a Le&oacute;n descripciones pormenorizadas de lo que estaba sucediendo en el pa&iacute;s, incluso en Europa. Los firmantes del <a href="https://humanidades.com/tratados-de-locarno-1925/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Acuerdo de Locarno</a>, principalmente Francia e Inglaterra, no alcanzaron un acuerdo sobre c&oacute;mo detener las aspiraciones de Hitler. Inglaterra rechazaba la propuesta francesa de sanciones econ&oacute;micas y financieras a Alemania. Mientras tanto, Londres aumentaba su contingente de soldados con un nuevo reclutamiento de voluntarios.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a las cosas estaban igual o peor. A mediados de marzo, Cabezas de San Juan retiraba el nombre de una calle a Lerroux, quedaban suspendidos diez concejales en Lorca, se hab&iacute;a producido un muerto en una reyerta en Luarca y en Ferrol su ayuntamiento quer&iacute;a incautarse de edificios religiosos para destinarlos a escuelas. Hab&iacute;a huelga de estibadores en Gij&oacute;n, en Santander eran detenidos seis falangistas mientras com&iacute;an y se produjeron diversas reyertas obreras entre diferentes sindicatos.
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            <span class="title">
                Publicidad comercial en el periódico Diario de León en 1936.                            </span>
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        Le&oacute;n estaba en una calma contenida, aunque rebosaba de noticias furibundas. Acaso esa informaci&oacute;n explicar&iacute;a la explosi&oacute;n violenta y represiva que se vivi&oacute; aqu&iacute; a partir de julio. Le&oacute;n empezaba a comprender que la pol&iacute;tica no resolv&iacute;a los problemas, ni era capaz de generar objetivos e ideales, col&aacute;ndose por sus grietas el revanchismo y las ganas de acabar con el contrario. En el mes de mayo se dieron huelgas mineras en Laciana y Bierzo; luego en Sabero y Santa Luc&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los consejos de ministros duraban siete horas, el Gobierno se quejaba de la poca solvencia de los gobernadores civiles, no disminu&iacute;an los excesos entre sectores del Frente Popular y grupos contrarios, el orden p&uacute;blico estaba en permanente tela de juicio, la mayor&iacute;a de ayuntamientos hab&iacute;an sido gobernados por gestoras y se anunciaba una ley de amnist&iacute;a que dividir&iacute;a los &aacute;nimos a&uacute;n m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Mientras Jos&eacute; Antonio pasaba las primeras horas entre rejas, Alemania declaraba que no retirar&iacute;a sus tropas de Renania. La democracia en Europa se estaba convirtiendo en un ritual vac&iacute;o de contenido. La convivencia parec&iacute;a irse por el sumidero y el respeto, &uacute;nico pegamento para mantener la sociedad unida, produc&iacute;a grumos de resentimiento y odio.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Qu&eacute; significaba Falange en marzo de 1936?</strong></h2><p class="article-text">
        Falange Espa&ntilde;ola naci&oacute; como formaci&oacute;n pol&iacute;tica en Madrid, el 29 de octubre de 1933, en el Teatro de la Comedia. All&iacute; anunci&oacute; su fundador que Espa&ntilde;a deb&iacute;a de superar el Estado liberal y levantar una patria de s&iacute;ntesis indivisible, un modelo que fuera eficaz y autoritario.
    </p><p class="article-text">
        La Falange que fund&oacute; Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera adquiri&oacute; pronto un progresivo fascismo, adoptando un lenguaje paramilitar y m&iacute;stico, un ideario dispuesto a poner en pr&aacute;ctica la dial&eacute;ctica de los pu&ntilde;os y las pistolas. Su l&iacute;der, el tercer marqu&eacute;s de Estella, con grandeza de Espa&ntilde;a, era un chico de clase alta, de aspecto atl&eacute;tico, bien parecido, cat&oacute;lico hasta la m&eacute;dula, hijo de pap&aacute; dictador, gentilhombre, de nutrida formaci&oacute;n. Nadie en el panorama pol&iacute;tico dominaba tantos idiomas como &eacute;l.
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                    alt="Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera en la fundación de Falange."
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            <span class="title">
                Alfonso García Valdecasas, Julio Ruiz de Alda y José Antonio Primo de Rivera en la fundación de Falange.                            </span>
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        Jos&eacute; Antonio desconfiaba de la democracia e intent&oacute; imponer un Estado Nuevo, totalitario y corporativo, que supusiera el final de la lucha de clases y la lucha pol&iacute;tica, dos lacras &ndash;dec&iacute;a&ndash; de aquella Rep&uacute;blica. &Eacute;l quer&iacute;a una Espa&ntilde;a &ldquo;con destino en lo universal&rdquo;, por encima de nacionalismos y partidos, una Espa&ntilde;a de valores eternos y exponente de justicia social.
    </p><p class="article-text">
        Con aquellos mimbres, Jos&eacute; Antonio obtuvo un esca&ntilde;o por C&aacute;diz en noviembre de 1933, donde su familia ten&iacute;a influencia y clientelismo. Luego busc&oacute; financiaci&oacute;n para crecer, llamando a la puerta de grupos mon&aacute;rquicos y de la Italia fascista.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Y el uso de la violencia? Como pr&aacute;ctica pegada al catolicismo, la aborrec&iacute;a; s&oacute;lo la consideraba leg&iacute;tima en un clima de autodefensa. Pero en la pr&aacute;ctica, sus falangistas pasaron pronto a la acci&oacute;n callejera. El lenguaje iracundo se tradujo en actos violentos en el Segundo Bienio de la Rep&uacute;blica (1934-1936), especialmente despu&eacute;s de que cayera Mat&iacute;as Montero, la primera v&iacute;ctima del partido. Como respuesta, Falange seg&oacute; la vida de un cargo de Seguridad y del periodista Luciano Malumbres.
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones generales de febrero de 1936, FE-JONS acudi&oacute; en solitario a las urnas, adoptando a partir de ese momento la estrategia de subir la tensi&oacute;n para justificar un golpe de fuerza. Los escenarios violentos protagonizados por falangistas se suceder&iacute;an de forma ininterrumpida hasta el estallido de la Guerra Civil.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Luchar en la clandestinidad</strong>
    </p><p class="article-text">
        Tras la detenci&oacute;n de Primo de Rivera, el partido fue declarado ilegal y pas&oacute; a actuar en la clandestinidad. El l&iacute;der daba &oacute;rdenes desde la c&aacute;rcel, incluso intent&oacute; convencer a Mussolini del &eacute;xito que tendr&iacute;a un golpe de Estado en Espa&ntilde;a. Jos&eacute; Antonio sufri&oacute; cinco procesos judiciales, por violencia, tenencia de armas, insultos a la autoridad, desacato y otros cargos, siendo condenado a cinco a&ntilde;os de c&aacute;rcel. Ante el temor de su fuga de la c&aacute;rcel Modelo de Madrid, el seis de junio fue trasladado a Alicante, donde le coger&iacute;a el levantamiento militar. No le sorprendi&oacute; el golpe, pues conoc&iacute;a la fecha, de hecho, el d&iacute;a anterior estuvo recogiendo sus enseres al dar por descontado que saldr&iacute;a de la c&aacute;rcel.
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                    alt="En marzo de 1936 se emitía en León &#039;La Hija del Penal&#039;"
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            <span class="title">
                En marzo de 1936 se emitía en León &#039;La Hija del Penal&#039;                            </span>
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        Desde julio hasta su fusilamiento, en noviembre, su lenguaje se moder&oacute;, incluso llegar&iacute;a a proponer un gobierno de reconciliaci&oacute;n nacional, adem&aacute;s de un acatamiento a la Rep&uacute;blica y una amnist&iacute;a para los sublevados. Pero ya nadie escuch&oacute; su plan. El sumario contra &eacute;l lo juzg&oacute; un tribunal de catorce miembros, encontr&aacute;ndole culpable de los cargos, por lo que fue condenado a la pena de muerte. Nac&iacute;a as&iacute; el mito de <em>El Ausente</em>.
    </p><p class="article-text">
        El 20 de noviembre de 1939 sus restos fueron trasladados en andas desde Alicante hasta El Escorial, a lo largo de diez d&iacute;as sin parar, acompa&ntilde;ado de repiques de campanas, comitivas nocturnas con antorchas y c&aacute;nticos de alabanza al muerto.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sacar conclusiones y aprender: ese es el camino</strong>
    </p><p class="article-text">
        Gil Robles anunci&oacute; indignado en las Cortes el 16 de junio que en cuatro meses en Espa&ntilde;a se hab&iacute;an quemado 170 iglesias, cometido 269 homicidios, declarado 133 huelgas generales y 216 parciales. &iquest;Aunque las cifras eran un poco abultadas... constitu&iacute;an un motivo suficientemente justificado para provocar un golpe militar? Muchos historiadores dicen que no, que exist&iacute;an causas m&aacute;s profundas, como la amenaza que supon&iacute;a el r&eacute;gimen republicano para las oligarqu&iacute;as econ&oacute;micas, las tremendas desigualdades sociales y de riqueza, y una solapada violencia estructural que explosion&oacute; el 18 de julio.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Nos sirve para algo rememorar aquellos hechos? Ignorar qu&eacute; implicaciones tiene el pasado en el presente no nos cura; al contrario, nos amodorra. La primavera de 1936 acab&oacute; en el verano de una guerra civil. Hoy no hay muertos en las calles, pero s&iacute; crispaci&oacute;n, desafecci&oacute;n y una clamorosa falta de respeto. Hoy, frente a una ofensiva de algunos extremismos, las fuerzas democr&aacute;ticas del tablero reaccionan a la defensiva, entrando as&iacute; en una envolvente que nos aleja de la convivencia. Faltan &ndash;como en 1936&ndash; valores c&iacute;vicos y &eacute;ticos.&nbsp;
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                    alt="Cuadro de José Antonio Primo de Rivera de Adrián Aldecoa de Arbulu explorando el &#039;Mito del Ausente&#039;."
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            <span class="title">
                Cuadro de José Antonio Primo de Rivera de Adrián Aldecoa de Arbulu explorando el &#039;Mito del Ausente&#039;.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La debilidad ideol&oacute;gica y social hace m&aacute;s fuertes las trincheras de la intolerancia, antesala de escenarios similares al d&iacute;a en que detuvieron a Jos&eacute; Antonio.
    </p><p class="article-text">
        En Espa&ntilde;a, la decadencia generalizada se combate, no imitando los modelos de 1898, 1923 o 1936, sino los de 1914 -regeneracionismo-, 1977 &ndash;consenso&ndash; y 1986 &ndash;integraci&oacute;n europea&ndash;. Sin caer en la nostalgia, recurrir a la Historia es una necesidad, seguramente porque el presente ofrece menos futuro que el pasado; pero, si el pasado no nos orienta, acabaremos cometiendo errores muy graves. Un pa&iacute;s tan dividido hist&oacute;ricamente como Espa&ntilde;a, necesita una representaci&oacute;n aut&eacute;ntica de la uni&oacute;n en la diversidad. Sin violencia ni crispaci&oacute;n. La Transici&oacute;n fue un &eacute;xito porque parti&oacute; de la renuncia &ndash;sustantivo fundamental&ndash; a abrir viejas trincheras y la voluntad de construir &ndash;verbo indispensable&ndash; un proyecto compartido.&nbsp;Alguien lo dijo ya: &ldquo;Cuanto m&aacute;s digno es un pa&iacute;s, menos falta le hacen polic&iacute;a y patriotismo&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text"><strong>&iquest;Y Le&oacute;n? &iquest;Qu&eacute; le espera a Le&oacute;n?</strong></h2><p class="article-text">
        El individualismo ha sido la constante hist&oacute;rica de esta tierra, donde no han cuajado los esfuerzos colectivos. Y ello pese a haber sido vanguardia por un d&iacute;a en varias ocasiones. Aqu&iacute;, se rompi&oacute; el republicanismo leon&eacute;s representado por Gumersindo de Azc&aacute;rate. Aqu&iacute;, F&eacute;lix Gord&oacute;n Ord&aacute;s se escor&oacute; hacia el <em>lerrouxismo</em> por no encontrar acomodo en &ldquo;la rep&uacute;blica reformista y burguesa&rdquo;. Aqu&iacute;, el intento de industrializaci&oacute;n de Fernando Merino, con f&aacute;bricas de productos qu&iacute;micos y pasta de papel, se deshizo como la nieve en primavera. Aqu&iacute;, pese a ser la tercera ciudad espa&ntilde;ola con luz el&eacute;ctrica y haberse creado pronto la C&aacute;mara de Comercio y la Caja de Ahorros, se lleg&oacute; al estancamiento estructural. Aqu&iacute; llegaron los planes de concentraci&oacute;n parcelaria y de regad&iacute;os muy tarde, cuando la emigraci&oacute;n rural era un hecho irreversible. Aqu&iacute;, las quejas oficiales de estar siendo una tierra discriminada por la modernidad no molestaron en los despachos ministeriales. Aqu&iacute; no llegaron los Planes de Desarrollo ni los polos de industrializaci&oacute;n. Aqu&iacute; se diluy&oacute; la eficacia de la minor&iacute;a dirigente.&nbsp;
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            <span class="title">
                El Alzamiento Nacional visto como la salvación de la Patria el 27 de julio de 1936 en &#039;El Diario de León&#039;.                            </span>
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        El Frente Popular acab&oacute; en la Guerra Civil, cultivada desde meses &ndash;a&ntilde;os&ndash; antes, a base de violencia, muertos, choques, falta de uni&oacute;n&hellip; El presente no es tampoco amable. En realidad, arrastramos una paradoja: corremos hacia el futuro para pagar las deudas del pasado. Es muy probable que el secreto est&eacute; en seguir practicando un ejercicio de funambulismo en la delgada cuerda del presente, porque en sus extremos viven el pasado y el futuro, es decir, la culpa colectiva y la ansiedad ante lo venidero.
    </p><p class="article-text">
        Recordar que hace noventa a&ntilde;os detuvieron a Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera significa dar espacio a la reflexi&oacute;n como un pueblo vivo.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/opinion/el-dia-que-detuvieron-jose-a-antonio-primo-de-rivera-jefe-de-falange-en-1936-columna-pedro-victor-fernandez-memoria-democratica-guerra-civil-espanola_129_13058706.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Mar 2026 15:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El día que detuvieron a José Antonio]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Memoria Democrática,León Antiguo,Historia de León,Madrid,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Isabel de Portugal, la reina que no tiene un medallón en San Marcos de León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/isabel-de-portugal-la-reina-de-espana-esposa-carlos-v-que-no-tiene-medallon-en-san-marcos-de-leon-reportaje-mujeres-sobresalientes-por-pedro-victor-fernandez_1_13014708.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/3e21efe0-f14c-496b-8f6a-20dd70c70674_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x579y399.jpg" width="1200" height="675" alt="Isabel de Portugal, la reina que no tiene un medallón en San Marcos de León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen quinientos años de la llegada de la princesa lusa a España para casarse con el emperador Carlos V. Asumió la regencia con eficacia y buen juicio. Arrinconada en la Historia, este aniversario bien puede ser el momento apropiado para valorar la labor de esta mujer empoderada</p></div><p class="article-text">
        En la fachada renacentista de San Marcos lucen soberbios medallones de personajes del pasado, todos con gesto grave y trazas cl&aacute;sicas, bustos que parecen querer salir del c&iacute;rculo en el que est&aacute;n inscritos. Son personajes de la mitolog&iacute;a, de la biblia y de la historia de occidente. En la banda m&aacute;s baja de la fachada, posan desde hace siglos los m&aacute;s destacados de esta civilizaci&oacute;n, a la altura de los ojos de los transe&uacute;ntes que nunca los miran al pasar. Junto a Pr&iacute;amo, Par&iacute;s, H&eacute;rcules y H&eacute;ctor, figuran Alejandro Magno, Julio C&eacute;sar, An&iacute;bal, Carlomagno, El Cid, Trajano, incluso el conde castellano Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Como contempor&aacute;neos del edificio est&aacute;n inmortalizados en piedra Isabel La Cat&oacute;lica, su esposo, Fernando, y el nieto de ambos, el emperador Carlos I, o si se prefiere Carlos V. Con este &uacute;ltimo queda plasmada la universalidad de su imperio, en cuyo reinado se levant&oacute; la monumental fachada leonesa. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Los medallones en San Marcos de Isabel La Católica (la única reina que aparece en los medallones de la fachada renacentista, además de la tercera mujer junto a Judith y Lucrecia) y de Fernando el Católico, cuya faz se ha perdido.                            </span>
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        Pero no figura la esposa del emperador, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/24120-isabel-de-portugal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel de Portugal</a>. Las mujeres ten&iacute;an un estrecho margen para pasar a la historia, pese haber mostrado eficiencia y eficacia, virtudes que siempre se atribuyeron a los varones de renombre, incluso aunque no las merecieran.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Cinco siglos de historia</strong></h2><p class="article-text">
        Ahora, en febrero de 2026, se cumplen quinientos a&ntilde;os de la llegada de Isabel de Portugal a los reinos espa&ntilde;oles. Procedente del pa&iacute;s vecino, lleg&oacute; a estas tierras la infanta en 1526, sin meter ruido, discreta, un rasgo propio de su car&aacute;cter. Entr&oacute; con su s&eacute;quito por Extremadura, rumbo a Sevilla, donde estaban concertados los desposorios con <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/9664-carlos-i-en-los-reinos-de-espana-y-v-emperador-del-sacro-imperio-romano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos V</a>, el nieto y heredero de los Reyes Cat&oacute;licos. Dicen las cr&oacute;nicas que la entrada en Sevilla de la princesa portuguesa se produjo sin fastos ni alharacas. Cinco siglos parecen una cifra redonda y rotunda para poner en valor esta figura femenina, casi secuestrada por la historia oficial.
    </p><p class="article-text">
        Su imagen m&aacute;s conocida obedece a un cuadro donde Tiziano la inmortaliz&oacute; con sus pinceles, reflejando la belleza serena y la elegancia de esta dama, semblante que contrastaba con el prognatismo de los Austrias y cierta rudeza de los Trast&aacute;maras.&nbsp;
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            <span class="title">
                &#039;El emperador Carlos V y la emperatriz Isabel de Portugal&#039;.                            </span>
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        La historiograf&iacute;a, centrada en batallas, conquistas, tratados, rebeliones y pactos, olvid&oacute; a la esposa, a la madre, a la regente. No encajaba en los relatos heroicos de tradici&oacute;n masculina. El quinto centenario puede marcar un cambio de rumbo y devolverle el papel institucional en el engranaje de un imperio. Frente a un emperador a caballo movi&eacute;ndose por Europa, Isabel representa la permanencia, la gesti&oacute;n, la continuidad, incluso la humildad del gobernante.
    </p><p class="article-text">
        Dice Jos&eacute; Mar&iacute;a Izquierdo que el verdadero poder no se inaugura con ruido, sino con presencia. Isabel hizo su primera parada en Almendralejo. Pueblo que la recibi&oacute; con repique de campanas y donde hubo saludo a las autoridades municipales. No demostr&oacute; ser una novia nerviosa. Ten&iacute;a 23 a&ntilde;os y se interes&oacute; por el lugar, preguntando por los modos de vida, los caminos y los abastecimientos del pueblo extreme&ntilde;o. No se interesaba por sus habitantes una reina o una heredera, sino una consorte que ni siquiera conoc&iacute;a al que iba a ser su marido.
    </p><p class="article-text">
        Las Cortes castellanas y leonesas, que apostaban por el acercamiento con Portugal, consiguieron imponerse sobre el grupo de consejeros flamencos que ve&iacute;an con buenos ojos la uni&oacute;n de Carlos con una princesa inglesa, su prima Mar&iacute;a Tudor.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Reina, hija y nieta de reyes</strong></h2><p class="article-text">
        Isabel era hija del rey <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_I_de_Portugal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Manuel I de Portugal</a>, promotor de una corte sofisticada y prestigiosa, con presencia de marinos, diplom&aacute;ticos, ge&oacute;grafos, administradores, capitanes, cart&oacute;grafos y alg&uacute;n intelectual. La &eacute;poca manuelina marcaba estilo entre las cortes europeas; una corona en plena expansi&oacute;n atl&aacute;ntica, que ya hab&iacute;a llegado a Oriente doblando el cabo de Buena Esperanza. El gajo que siglos atr&aacute;s se desprendi&oacute; del Reino de Le&oacute;n, ahora gozaba del respeto y admiraci&oacute;n de otras cortes europeas.
    </p><p class="article-text">
        En aquel ambiente cortesano, Isabel hab&iacute;a recibido una educaci&oacute;n cat&oacute;lica y pol&iacute;glota, hab&iacute;a estudiado etiqueta, matem&aacute;ticas, textos latinos, conoc&iacute;a el arte de la diplomacia y se la hab&iacute;a preparado para asumir un papel trascendental, a&uacute;n por definir hasta su enlace con Carlos.
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            <span class="title">
                Carlos I de España y V de Alemania en San Marcos de León y su madre Juana I de Castilla, León y Aragón (en una representación clasicista en la Universidad de Salamanca).                            </span>
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        Nieta de otra mujer de prestigio, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/24039-isabel-i" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel la Cat&oacute;lica</a>, era prima hermana de su futuro esposo, que tuvo que pedir dispensa papal para el matrimonio. Con sangre azul por todas sus venas, fue nieta, hija, esposa y hermana de reyes.
    </p><p class="article-text">
        Para Carlos V, que ten&iacute;a 26 a&ntilde;os y hab&iacute;a recibido la herencia de sus cuatro abuelos reinantes, aquel era un matrimonio de conveniencia, un paso m&aacute;s en la anhelada unidad de los reinos peninsulares, adem&aacute;s de proporcionar estabilidad en la fachada occidental de Europa. La dote de Isabel, 900.000 cruzados portugueses, le solucionaba a Carlos los problemas financieros derivados de las guerras en Italia. Pero tambi&eacute;n necesitaba una mujer de Estado, pues el emperador era due&ntilde;o de medio continente y eso le tendr&iacute;a muy ocupado sofocando conflictos durante largas temporadas de ausencia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>La mujer necesaria en la vida del emperador</strong>
    </p><p class="article-text">
        En Sevilla surgi&oacute; el amor y en Granada, junto a La Alhambra, se consolid&oacute; en una prolongada luna de miel, en la que concibieron al futuro Felipe II. Fue una boda con campanas al vuelo, en los Reales Alc&aacute;zares. Despu&eacute;s de Granada, partieron para Valladolid. Carlos ten&iacute;a ya planes para partir hacia Alemania, Italia, Flandes, norte de &Aacute;frica&hellip; Isabel hab&iacute;a despertado el inter&eacute;s de su esposo y &eacute;ste ya nunca pudo prescindir de ella. Y no s&oacute;lo encant&oacute; al emperador: la nobleza castellana, arisca y levantisca por tradici&oacute;n y ambici&oacute;n, vio en ella dominio, contenci&oacute;n, respeto y compostura.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Fachada de San Marcos con los medallones de figuras importantes.                            </span>
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        Le&oacute;n, Castilla, Arag&oacute;n, Navarra, Catalu&ntilde;a, Valencia, Baleares y Canarias quedaban bajo el mandato de la emperatriz consorte, un mosaico de reinos mancomunados en la misma corona, cuyo portador delegaba en su esposa para seguir campando por sus otros dominios. Isabel encarn&oacute; la regencia desde 1529 hasta su muerte, una autoridad que ejercer&iacute;a con tino, sin disputar su poder con nadie, ni con los poderosos consejos territoriales, ni con los nobles.
    </p><p class="article-text">
        Su capacidad y serenidad hacieron que se volcara en el empleo del cargo. La regente se rode&oacute; de consejeros, escuch&oacute;, medit&oacute;, aprendi&oacute; r&aacute;pido, sopes&oacute; los equilibrios y tom&oacute; decisiones. Ten&iacute;a criterio propio. En aquel sistema de gobierno polisinodial, de multitud de consejos territoriales y ministeriales, era necesario conocer el juego de fuerza, no ignorar ninguna y no permitir que ninguna se impusiera sobre las dem&aacute;s.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Isabel de Portugal, por William Scrots.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Isabel preside reuniones, pide informaci&oacute;n, exige explicaciones, toma consejo y luego decide: hacienda, justicia, orden p&uacute;blico, sistemas de impuestos, asuntos de Indias. Adem&aacute;s, se hace cargo de los problemas sobrevenidos a los que hay que poner soluciones: revueltas sociales, epidemias, malas cosechas, entre otros males.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En la correspondencia con su esposo no s&oacute;lo informaba, sino que analizaba, aportaba soluciones y mostraba buen juicio. No se registraron conspiraciones ni golpes de mano en su contra en los a&ntilde;os de regencia.
    </p><p class="article-text">
        Isabel fue una mujer empoderada sin necesidad de mostrarlo.
    </p><p class="article-text">
        Ella sola se convirti&oacute; en garante de un engranaje pol&iacute;tico que no pod&iacute;a dejar de funcionar. Si regresaba Carlos V a la pen&iacute;nsula, Isabel ocupaba un discreto segundo plano, para dar luego un paso adelante ante una nueva ausencia del emperador. Fue, a tiempo parcial, una regencia armada en varios tramos, pero firme y capaz de resistir su propio peso.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muerte prematura</strong>
    </p><p class="article-text">
        Dio a luz siete hijos, de los cuales cuatro nacieron muertos o apenas sobrevivieron unos d&iacute;as. Su primog&eacute;nito, Felipe II, ser&iacute;a tambi&eacute;n rey de Portugal; su hija Mar&iacute;a lleg&oacute; a emperatriz consorte del Sacro Imperio Romano Germ&aacute;nico y Juana, infanta de Portugal. Sus embarazos constatan el calendario de los regresos de Carlos V, alternando siempre con largos per&iacute;odos de ausencia.
    </p><p class="article-text">
        La muerte de la regente fue tan silenciosa como su vida. Se produjo d&iacute;as despu&eacute;s de dar a luz a un ni&ntilde;o que naci&oacute; muerto. Sucedi&oacute; en Toledo, el uno de mayo de 1539 y ten&iacute;a 35 a&ntilde;os. El emperador qued&oacute; conmocionado por la p&eacute;rdida. Se retir&oacute; durante una temporada y se vestir&iacute;a de luto las m&aacute;s de las veces. Ya nunca m&aacute;s volvi&oacute; a casarse.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La conversión de Francisco de Borja, duque de Gandía, ante el ataúd de Isabel de Portugal.                            </span>
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        El funeral consisti&oacute; en una larga comitiva que parti&oacute; de Toledo y lleg&oacute; a Granada, para ser enterrada en la Capilla Real. Fue un itinerario de varios d&iacute;as, dirigido por Francisco Borja, caballerizo de la emperatriz. Al abrir el f&eacute;retro para reconocer oficialmente el cad&aacute;ver, se pudo observar un cuerpo en descomposici&oacute;n, proceso acentuado por el calor primaveral de aquellos d&iacute;as. El conde de Gand&iacute;a sinti&oacute; un horror espantoso al contemplar a su emperatriz putrefacta y desprendiendo un hedor insoportable, jurando que jam&aacute;s volver&iacute;a &ldquo;a servir a se&ntilde;or que se pudiera morir&rdquo;. Tom&oacute; los h&aacute;bitos y hoy est&aacute; en los altares, convertido en <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/17394-san-francisco-de-borja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">san Francisco de Borja</a>, eminente jesuita.
    </p><p class="article-text">
        En 1574, Felipe II mand&oacute; trasladar los restos de su madre al Pante&oacute;n de los Reyes de El Escorial, junto a los de Carlos V, donde reposan en la actualidad.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un oleo de estilo veneciano	</strong></h2><p class="article-text">
        Su prematura muerte hizo que su viudo no tuviera una efigie suya, por lo que solicit&oacute; a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tiziano" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Tiziano </a>que pintara una. Para ello hizo llegar al pintor un retrato que le sirviera de modelo por su parecido con la difunta.&nbsp;El artista italiano hizo un primer retrato de Isabel vestida de negro y copiado de un modelo de <a href="https://www.revistaesfinge.com/wp-content/uploads/2021/03/Scrots-William-Isabel-de-Portugal-Museo-Nacional-de-Poznan.jpeg" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">William Scrots</a>. Carlos no qued&oacute; muy satisfecho y llev&oacute; el retrato en 1547 para que Tiziano lo retocara, solicitando para la retratada una nariz recta y no aguile&ntilde;a. De ese modelo el genial pintor sacar&iacute;a dos retratos m&aacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Todos conocen la obra de este pintor de c&aacute;mara que se conserva en el Museo del Prado; una obra p&oacute;stuma que idealizaba a la emperatriz sin dejar de mantener un cierto parecido con ella, en una pose de serena majestuosidad, de ojos grises y cabellos rubios, sentada junto a un ventanal que produce un efecto de profundidad, luciendo un vestido rojo y joyas con un rosario de perlas, provista de un libro de oraciones y una expresi&oacute;n ensimismada.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Tiziano realizó este retrato de Isabel de Portugal después de muerta aprovechando otro de un pintor inglés."
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            <span class="title">
                Tiziano realizó este retrato de Isabel de Portugal después de muerta aprovechando otro de un pintor inglés.                            </span>
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        Hasta hace poco se hab&iacute;a cre&iacute;do que Juan de Talavera hab&iacute;a inmortalizado en piedra a la emperatriz al esculpir la fachada de la Universidad de Salamanca, en el segundo cuerpo, afrontada al busto de Carlos V, pero estudios reciente se&ntilde;alan que se trata de la madre del emperador, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/10555-juana-de-castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juana</a>, la mal llamada <em>loca</em>. Si el viudo no se hubiera preocupado de mantener un efigie de la emperatriz, hoy no tendr&iacute;amos constancia alguna de su aspecto, ahondando a&uacute;n m&aacute;s en su anonimato.
    </p><p class="article-text">
        Cinco siglos de ausencia para una mujer de Estado, madre y esposa fiel y firme. La historia tiene una deuda con la labor callada de esta mujer singular.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/isabel-de-portugal-la-reina-de-espana-esposa-carlos-v-que-no-tiene-medallon-en-san-marcos-de-leon-reportaje-mujeres-sobresalientes-por-pedro-victor-fernandez_1_13014708.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Feb 2026 09:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Isabel de Portugal, la reina que no tiene un medallón en San Marcos de León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Mujeres Sobresalientes,España,Historia de León,Parador de San Marcos,León,Reportajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Cuando León enseñó su garra leonesista]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/cuando-leon-enseno-su-garra-leonesista-historia-del-leonesismo-pedro-victor-fernandez_1_12987578.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/5d7f3233-4b7d-48ee-93cf-b7a1e9f22c87_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Cuando León enseñó su garra leonesista"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La provincia de León perdió la batalla por su autonomía. Llegó a barajar opciones como ir con Asturias, pero los partidos nacionales, especialmente la UCD de Rodolfo Martín Villa, decidieron por sus habitantes. A partir de ahí, el naciente leonesismo ha ido dando bandazos, sin llegar a conformar una salida
</p><p class="subtitle">ANTERIOR ENTREGA - Gumersindo de Azcárate, el leonés que impulsó la Ley de Usura que el Gobierno actualiza tras casi 120 años de vigencia</p></div><p class="article-text">
        En su dilatada historia, Le&oacute;n ha formado parte de la Espa&ntilde;a sin regionalismos. En 1520, en los comienzos del reinado de Carlos V, se uni&oacute; a las ciudades leonesas y castellanas que se rebelaron contra su rey (<a href="https://ileon.eldiario.es/region-leonesa/proces-comunero-castilla-destruyo-sistema-legal-fueros-leoneses-leon-mentiras-historia-mitos-leyenda-errores-manipulacion_1_9488581.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">con gran divisi&oacute;n social entre bandos</a>), hasta ser derrotadas un a&ntilde;o despu&eacute;s en <a href="https://ileon.eldiario.es/castilla-y-leon/villalar-explicacion-infima-batalla-mitificada-en-el-siglo-xix-que-la-izquierda-de-valladolid-comenzo-a-celebrar-tras-morir-franco_1_11304457.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Villalar</a>. Luego pasaron cuatro siglos de aislamiento y subsistencia, sin un sentimiento leon&eacute;s propio, pues la mentalidad de sus habitantes hab&iacute;a sido centralista y uniformadora. <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/gumersindo-azcarate-leones-impulso-ley-usura-gobierno-actualiza-120-anos-vigencia_1_12933571.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gumersindo de Azc&aacute;rate</a>, referente intelectual de su tiempo, manifestaba en 1907 una simpat&iacute;a contenida por el regionalismo, aunque tambi&eacute;n se complac&iacute;a de ver a Le&oacute;n como una tierra hermana de la de Castilla.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1932, al calor de una cierta descentralizaci&oacute;n con la Segunda Rep&uacute;blica, comenz&oacute; a surgir una postura aperturista, aprovechando la ocasi&oacute;n para reclamar aqu&iacute; &ldquo;una autonom&iacute;a prudente&rdquo;, tras reconocer que la personalidad regional de Le&oacute;n no era la del Pa&iacute;s Vasco o Catalu&ntilde;a. Hace casi un siglo, los leoneses no sab&iacute;an qu&eacute; hacer con un Estatuto propio, decidiendo que lo mejor era esperar, a ver d&oacute;nde llegaba Catalu&ntilde;a. Y, claro, Catalu&ntilde;a consigui&oacute; su autonom&iacute;a, mientras aqu&iacute; los pol&iacute;ticos trataban de &ldquo;vigorizar la personalidad leonesa con estudios profundos de sus problemas&rdquo;.&nbsp;&nbsp;
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            <span class="title">
                Plaza de Santo Domingo en León capital a finales de los sesenta o principios de los 70.                            </span>
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        Medio siglo despu&eacute;s de que lo hubiera conseguido Catalu&ntilde;a y, tras atisbar el final de la larga dictadura franquista, se reunieron once diputaciones provinciales de la Meseta Norte para crear una mancomunidad de bienes y servicios, adem&aacute;s de afrontar problemas comunes. Se sentaron en una mesa com&uacute;n representantes de Le&oacute;n, Zamora, Salamanca, Valladolid, Palencia, Santander, Burgos, Logro&ntilde;o, Soria, Segovia y &Aacute;vila. Era 1971 y todas ellas, seg&uacute;n el viejo mapa regional, conformaban los reinos de Le&oacute;n y Castilla La Vieja. Se unieron para solucionar necesidades comunes como era el abandono y el subdesarrollo regional, en un contexto donde la periferia industrial de Espa&ntilde;a se distanciaba en progreso y avances sociales, en detrimento del interior agr&iacute;cola y ganadero. El centralismo pol&iacute;tico que apuntal&oacute; la unidad inquebrantable propugnada por Franco parec&iacute;a tocar arrebato.
    </p><h2 class="article-text">Primeros a&ntilde;os de la Transici&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Muerto el dictador, nada menos que 31 procuradores de esas once provincias se reunieron en Tordesillas en febrero de 1976 y crearon la 'Alianza Regional de Castilla-Le&oacute;n' (sic), dispuestos a buscar &ldquo;una conciencia regional&rdquo; adecuada a sus objetivos. Su cabeza visible fue Dionisio Llamazares, pol&iacute;tico socialdem&oacute;crata que se apresur&oacute; en defender su car&aacute;cter apol&iacute;tico, aunque apost&oacute; por &ldquo;una lucha de peculiaridades comunes&rdquo;. Era una declaraci&oacute;n ambigua, propia de&nbsp;quien no quer&iacute;a significarse en la vida p&uacute;blica.
    </p><p class="article-text">
        Las autoridades leonesas no se dejaron deslumbrar por aquella cumbre y establecieron contactos institucionales con Asturias. Se realizaron entonces estudios comunes como parte de un proyecto de divisi&oacute;n territorial impulsado desde el vetusto Ministerio de Planificaci&oacute;n y Desarrollo, organismo que consideraba con identidad suficiente a la regi&oacute;n <em>astur-leonesa</em>. O sea, esta opci&oacute;n ten&iacute;a un respaldo oficial. Le&oacute;n, m&aacute;s despoblada y desindustrializada que Asturias, manejaba la idea de complementariedad. Lo que una no ten&iacute;a, la otra no carec&iacute;a: clima, orograf&iacute;a, comercio, agricultura, pesca, industria, costa, meseta&hellip; Se podr&iacute;a afirmar que, por aquellas fechas, Le&oacute;n manten&iacute;a un idilio con dos novias. Incluso puso la alcoba (el Hostal de San Marcos) para encuentros que buscaban una mancomunidad fuerte, con conciertos econ&oacute;micos y descentralizada, &ldquo;al estilo de Catalu&ntilde;a&rdquo;. La carrera por la identidad leonesa hab&iacute;a comenzado.
    </p><p class="article-text">
        Cuando Arias Navarro abandon&oacute; el barco del Gobierno, Le&oacute;n barajaba tres opciones regionales: la <em>castellano-leonesa</em>, la del Reino de Le&oacute;n y la astur-leonesa. Los criterios esgrimidos eran variopintos, aunque esencialmente econ&oacute;micos: miner&iacute;a del carb&oacute;n, ganader&iacute;a vacuna y lanar, agricultura cerealista, superavit de electricidad, mano de obra abundante, intercambios&hellip; 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Histórica foto de Juan Morano cuando recuperó la Alcaldía de León.                            </span>
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        As&iacute; se lleg&oacute; a 1977, con una poblaci&oacute;n leonesa desinformada de las alternativas barajadas por sus pol&iacute;ticos, que tampoco lo ten&iacute;an demasiado claro. &iquest;Qu&eacute; l&iacute;neas rojas estaba dispuesto a pintar el Reino de Le&oacute;n? No hubo un acuerdo esencial, pues, con el abanico de partidos pol&iacute;ticos en marcha, sobrevino una idea abstracta del impulso regionalista. Una cosa piensa la mula y otra muy distinta quien la cabalga.
    </p><p class="article-text">
        UCD, formaci&oacute;n reci&eacute;n creada y con sobrado esp&iacute;ritu de mando, aclar&oacute; que Le&oacute;n no deb&iacute;a de ir con Castilla ni ser una autonom&iacute;a propia. Era una afirmaci&oacute;n hecha con dos negaciones. Sin embargo, una encuesta realizada a 422 leoneses m&aacute;s o menos representativos y publicada en mayo de 1977 se inclinaban por Le&oacute;n Solo, seguido de la opci&oacute;n de Le&oacute;n con Zamora y Salamanca, aunque lo que consideraban m&aacute;s probable era una autonom&iacute;a de Castilla y Le&oacute;n, uni&oacute;n que consideraban &ldquo;algo artificial&rdquo;. No les falt&oacute; instinto a estos encuestados.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Los partidos pol&iacute;ticos toman posici&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        La confusi&oacute;n sobre el tema sufri&oacute; complicaciones cuando los partidos empezaron a poner m&aacute;s concreci&oacute;n en sus criterios, llegando a ocho opciones distintas, ocho, f&aacute;ciles de imaginar y demasiado extensas para incluir aqu&iacute;, aunque bien diferenciadas: AP quer&iacute;a la uniprovincial; PSOE apostaba por Castilla y Le&oacute;n; UCD barajaba Le&oacute;n con Asturias o Le&oacute;n con Castilla; PCE prefer&iacute;a la autonom&iacute;a <em>castellano-leonesa</em>; hab&iacute;a otros partidos y otras opciones m&aacute;s d&eacute;biles por razones de representatividad. En una reuni&oacute;n interprovincial de 25 de febrero de 1978, zamoranos y salmantinos rechazaron abiertamente un mini-reino leon&eacute;s. Estaban incluidos en el asunto Manuel N&uacute;&ntilde;ez (UCD), J.J. Laborda y Demetrio Madrid (ambos del PSOE) y Antonio del Valle (AP). La confusi&oacute;n y las opciones se multiplicaban como las setas. PSP, Partido Carlista, Izquierda Republicana y otros grupos promovieron en marzo de ese a&ntilde;o la <em>Semana Proautonom&iacute;a Leonesa</em>, apoyando la opci&oacute;n de las tres provincias del oeste, o sea, Le&oacute;n sin Castilla.
    </p><p class="article-text">
        Madrid no hizo mucho caso a las aclamaciones y tendencias de esta tierra y en junio de 1978 concedi&oacute; la preautonom&iacute;a a Castilla y Le&oacute;n, con once provincias, incluidas Logro&ntilde;o y Santander, que junto a Le&oacute;n, resultaban las perdedoras del proceso, al no prosperar sus opciones uniprovinciales. Reuniones, ruido, mesas redondas, declaraciones y m&aacute;s ruido. UCD &ndash;el partido en el poder&ndash; no hab&iacute;a tomada una decisi&oacute;n firme y nada era definitivo. Los dem&aacute;s se manten&iacute;an en una indefinici&oacute;n calculada, en una ambig&uuml;edad que dibujaba inc&oacute;gnitas en el horizonte. Los rumores y las especulaciones aumentaron de intensidad. Los castellanos se sent&iacute;an castellanos, pero los leoneses trataban de buscar su identidad y acomodo, cuesti&oacute;n que no parec&iacute;a tan sencilla. Una cosa era clara: de Benavente para abajo se consideraban castellanos, no leoneses.
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                Manifestación 4 mayo 1984 a favor de la autonomía leonesa.                            </span>
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        Hubo encuestas a municipios, c&aacute;maras econ&oacute;micas y entidades oficiales, pero la confusi&oacute;n persisti&oacute;. La Diputaci&oacute;n Provincial recogi&oacute; el resultado de la consulta: el 50,7 % de ayuntamientos leoneses (representaban al 64,1 % de la poblaci&oacute;n) se inclinaba por la opci&oacute;n de Le&oacute;n Solo, por tanto ninguna opci&oacute;n llegaba a los dos tercios que exig&iacute;a el art&iacute;culo 143 de la Constituci&oacute;n para llevar la iniciativa del proceso auton&oacute;mico. De hecho, el 70,4% de los ayuntamientos aceptaba una nueva ambig&uuml;edad: cualquier otra elecci&oacute;n aparte de la elegida pod&iacute;a valer &ldquo;si quedaban a salvo los intereses leoneses&rdquo;. &iquest;Exist&iacute;a, entonces, un sentimiento leonesista o era simplemente una defensa de intereses econ&oacute;micos propios? De hecho, la mayor&iacute;a de los leoneses no sab&iacute;an qu&eacute; opci&oacute;n era la que mejor defend&iacute;a a esta tierra.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La gran decisi&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El revoltijo de opciones pasaba a la altura de 1980 por un consenso entre UCD y PSOE, fuerzas pol&iacute;ticas mayoritarias. Y se produjo en marzo, tras una reuni&oacute;n de la ejecutiva de UCD celebrada en Astorga y presidida por Rodolfo Mart&iacute;n Villa, verdadero impulsor de todo el proceso de la Transici&oacute;n en Le&oacute;n. Resultado: 56 votos para Le&oacute;n con Castilla, 6 en contra, 7 abstenciones, 18 ausencias. &ldquo;Con el coraz&oacute;n en la mano &ndash;declar&oacute; el dirigente param&eacute;s&ndash; hubi&eacute;ramos preferido votar por Le&oacute;n Solo, pero han primado las razones de Estado&rdquo;. Ah&iacute; queda eso. &iquest;Qu&eacute; hab&iacute;a ocurrido? UCD cambi&oacute; de opci&oacute;n para encajar el <em>puzzle </em>territorial y Le&oacute;n era la sacrificada en el altar de las causas perdidas. Otro tren que se perd&iacute;a; otro m&aacute;s.
    </p><p class="article-text">
        La red hidrogr&aacute;fica del Duero vertebrar&iacute;a la nueva <em>regi&oacute;n </em>auton&oacute;mica de nueve provincias. Nunca &ndash;ni en &eacute;poca de la Reconquista&ndash; el Duero tuvo tanto valor pol&iacute;tico y estrat&eacute;gico. El PSOE, para bajar el enfado, pidi&oacute; la capitalidad auton&oacute;mica para Le&oacute;n, pero aquello fue un sue&ntilde;o de verano. UCD puso la maquinaria a rodar y puls&oacute; los botones municipales, mayoritariamente en sus manos, de tal forma que de los 214 ayuntamientos de la provincia, 158 dijeron s&iacute; a favor de Castilla y Le&oacute;n; s&oacute;lo 40 pidieron Le&oacute;n Solo. En la confirmaci&oacute;n municipal del acuerdo hubo de todo: presiones, irregularidades, resabios del pasado caciquil, componendas, falsas promesas... 
    </p><p class="article-text">
        La Diputaci&oacute;n Provincial ratific&oacute; la <em>uni&oacute;n </em>con Castilla en un claro ejemplo de c&oacute;mo la clase pol&iacute;tica decid&iacute;a por sus ciudadanos, no con ellos. UCD, PSOE y PCE eran mayor&iacute;a aplastante.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Borrador del Estatuto de Castilla y León                            </span>
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        La <em>uni&oacute;n </em>con Castilla supon&iacute;a que la regi&oacute;n perd&iacute;a casi dos puntos porcentuales de su PIB con respecto al per&iacute;odo 1964-1975. Pero todo qued&oacute; atado y bien atado. De los 2.047 ayuntamientos <em>castellano-leoneses</em> se pronunciaron a favor de la autonom&iacute;a 1.316 (64,2%) que representaban al 94% de la poblaci&oacute;n, al incluirse en la opci&oacute;n ganadora a sus capitales de provincia y n&uacute;cleos m&aacute;s poblados. Pronto lleg&oacute; el primer paquete de transferencias: aguas, sanidad, urbanismo, viticultura, denominaciones de origen, capacitaci&oacute;n agraria, bibliotecas, oferta tur&iacute;stica, ferrocarriles, etc&eacute;tera. Aquel convoy ya nadie podr&iacute;a detenerlo, como la experiencia posterior ha demostrado.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La complejidad geogr&aacute;fica e hist&oacute;rica hab&iacute;a buscado soluciones uniprovinciales &ndash;las ganadoras&ndash; en Madrid, Logro&ntilde;o, Asturias, Cantabria, Murcia. Otras &ndash;las perdedoras&ndash; quedaron engullidas en una entidad equidistante entre lo artificial, lo conveniente y lo hist&oacute;rico. Le&oacute;n, provincia de frontera con Galicia y Asturias, quedaba atrapada en una opci&oacute;n dirigida por sus pol&iacute;ticos. La historia posterior parece haber ratificado que no fue la mejor salida. Pero en algo sigue habiendo unanimidad en esta tierra: el centralismo impuesto por Valladolid, n&uacute;cleo de poder de nuevo cu&ntilde;o, ha sabido sustituir al viejo centralismo de la villa y corte madrile&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Las siglas del descontento</strong>
    </p><p class="article-text">
        A partir de la misma constituci&oacute;n de la autonom&iacute;a de Castilla y Le&oacute;n, florecieron agrupaciones de poco calado y escasa anchura que, ni juntas ni separadas, han conseguido otra cosa m&aacute;s que no sea llorar, protestar, hacer cu&ntilde;a, pero nada m&aacute;s. Tambi&eacute;n hubo sopa de letras en este asunto: GAL (Grupo Auton&oacute;mico Leon&eacute;s), CAL (Concejo Abierto Leon&eacute;s), AIL (Asamblea Independiente Leonesa), PREPAL (Partido Regionalista del Pa&iacute;s Leon&eacute;s).
    </p><p class="article-text">
        Hoy la demograf&iacute;a de Castilla y Le&oacute;n es parecida a la del siglo XVI y las tensiones no se han rebajado, al contrario, van en aumento. S&oacute;lo un amplio grado de autogesti&oacute;n provincial podr&iacute;a romper una tendencia auton&oacute;mica de microestado centralista de nueve provincias, la de mayor extensi&oacute;n de toda Europa, m&aacute;s grande que el Estado de Portugal. UCD y PSOE siguieron defendiendo en 1982 sus mismos postulados para Castilla y Le&oacute;n. Luego vendr&iacute;an las piruetas <em>independientes</em> del ingenioso <a href="https://ileon.eldiario.es/politica/fallece-exalcalde-leon-juan-morano_1_9437063.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan Morano</a>, alcalde de Le&oacute;n, para encabezar un movimiento de Le&oacute;n Solo (&ldquo;Solos Podemos&rdquo;), pese a que Morano no defend&iacute;a los regionalismos. La moribunda UCD sufri&oacute; aqu&iacute; un buen puyazo y muchos de sus militantes apoyaron a Morano. Resultaba otra paradoja m&aacute;s, como la de que la misma Diputaci&oacute;n Provincial que hab&iacute;a incorporado Le&oacute;n a Castilla votara todo lo contrario el 13 de enero de 1983, cuando ya carec&iacute;a de relevancia oficial su postura corporativa.
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                José María Rodríguez de Francisco fue el primer líder de la UPL.                            </span>
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        El Prepal prepar&oacute; una manifestaci&oacute;n leonesista para el 29 de enero de 1983, con 20.000 asistentes, encabezada por pol&iacute;ticos como Rodrigo de Santiago, Juan Morano y Jos&eacute; Mar&iacute;a Su&aacute;rez, que sujetaban la pancarta. Morano revalid&oacute; su mandato con ayuda de AP y convirti&oacute; la alcald&iacute;a de Le&oacute;n en el principal impulsor del leonesismo. La historia parece repetirse hoy, aunque con otras siglas. Un a&ntilde;o despu&eacute;s, en 1984, la manifestaci&oacute;n para salir de la comunidad <em>castellano-leonesa</em> moviliz&oacute; a 90.000 ciudadanos.
    </p><p class="article-text">
        Pero Morano, siempre h&aacute;bil en la captaci&oacute;n de votos, enfri&oacute; el sentimiento cuando entr&oacute; en el PP de Fraga, partido que gobernaba la comunidad aut&oacute;noma y que hizo que bajaran los ardores leonesistas para su mayor tranquilidad pol&iacute;tica.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Del pasado al presente</strong></h2><p class="article-text">
        En 1996 comenzaba su andadura la Uni&oacute;n Leonesista (UNLE), formaci&oacute;n que acabar&iacute;a convirti&eacute;ndose, junto a otra media docena de asociaciones leonesistas, en la Uni&oacute;n del Pueblo Leon&eacute;s (UPL). Los primeros componentes ven&iacute;an de movimientos leonesistas de los principales partidos, de AP, UCD, PSOE, PSP y dem&aacute;s. Todos ten&iacute;an en com&uacute;n la falta de respaldo a la reci&eacute;n creada Comunidad de Castilla y Le&oacute;n, donde el Reino de Le&oacute;n quedaba absorbido y bien diluido. Aquellos grup&uacute;sculos acabaron creando en 1991 la UPL, bajo el liderazgo de Jos&eacute; Mar&iacute;a Rodr&iacute;guez de Francisco, concejal del Ayuntamiento de Le&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La nueva formaci&oacute;n cobr&oacute; fuerza y arraigo en Le&oacute;n, pero se mostr&oacute; muy d&eacute;bil en Zamora y Salamanca. Por contra, en la provincia leonesa consigui&oacute; varias alcald&iacute;as y escal&oacute; a las Cortes auton&oacute;micas, con dos procuradores en 1995 y tres en 1999. Fueron sus mejores &eacute;xitos, aunque sufri&oacute; momentos de alza y momentos de merma en votos, pues no faltaron protagonismos personalistas que trataban de llevar esta fuerza al terreno de ambiciones propias o a determinados &aacute;mbitos de influencia.
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                    alt="El antiguo y el nuevo logo de la UPL."
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            <span class="title">
                El antiguo y el nuevo logo de la UPL.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Desde 2016 UPL mantiene cierta unidad de acci&oacute;n, llegando a las elecciones municipales de 2023 a alcanzar 36.886 votos, que se traduc&iacute;an en 235 concejales: 208 en Le&oacute;n, 11 en Zamora y 16 en Salamanca. El total s&oacute;lo representaba el 4,6% de los concejales de estas tres provincias. Por otra parte, la gran asignatura pendiente de esta formaci&oacute;n era conseguir un esca&ntilde;o en el Congreso de los Diputados, incluso un senador para ense&ntilde;orear el leonesismo por los salones de la c&aacute;mara territorial de Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Queda un interrogante en el aire: &iquest;Hay realmente un sentimiento leonesista en esta provincia cuando en las elecciones generales no se consigue, al menos, un diputado de los cuatro que tiene esta provincia? Provincias m&aacute;s humildes demogr&aacute;ficamente como Soria lo han conseguido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;M&aacute;s bien parece que existiera un aroma de caciquismo que impregna las urnas provinciales, para otorgar los votos a los partidos de Madrid, acaso porque se considera que son los verdaderos amos de esta tierra. 
    </p><p class="article-text">
        El ovillo sigue soltando lana. Le&oacute;n ense&ntilde;&oacute; la garra hace muchos a&ntilde;os, pero la garra ara&ntilde;a poco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/cuando-leon-enseno-su-garra-leonesista-historia-del-leonesismo-pedro-victor-fernandez_1_12987578.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Fri, 13 Feb 2026 10:05:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Cuando León enseñó su garra leonesista]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Leonesismo,Historia de León,UPL – Unión del Pueblo Leonés,Autonomía de León,León,Valladolid,Junta de Castilla y León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Gumersindo de Azcárate, el leonés que impulsó la Ley de Usura que el Gobierno actualiza tras casi 120 años de vigencia]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/gumersindo-azcarate-leones-impulso-ley-usura-gobierno-actualiza-120-anos-vigencia_1_12933571.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8cd02fba-54ba-482d-a8a0-026b117cf6c3_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Gumersindo de Azcárate, el leonés que impulsó la Ley de Usura que el Gobierno actualiza tras casi 120 años de vigencia"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Filósofo profundo, legislador de base ética, erudito de vasta cultura, orador brillante, político republicano. Azcárate representa como nadie al intelectual leonés de amplio espectro social, moral y político, dejando un rastro de conciencia en instituciones educativas y culturales como la Institución Libre de Enseñanza</p><p class="subtitle">ENTREVISTA - Paco Balado, historiador: “Gumersindo de Azcárate es el intelectual de más nivel de León en la época contemporánea”</p><p class="subtitle">ANÁLISIS HISTÓRICO / Por Diego García Paz - La represión de la usura: don Gumersindo de Azcárate, León y el Derecho</p></div><p class="article-text">
        <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/5050-gumersindo-jose-de-azcarate-menendez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gumersindo Azc&aacute;rate y Men&eacute;ndez</a> naci&oacute; en Le&oacute;n en 1840, donde pas&oacute; su infancia y comenz&oacute; su singular andadura intelectual. Con nueve a&ntilde;os dio el salto de la escuela a los estudios secundarios en el reci&eacute;n estrenado Instituto Provincial de Segunda Ense&ntilde;anza de Le&oacute;n. Dan fe de ello unos cuadernillos cosidos a mano, donde figuran sus notas y las comunicaciones dirigidas por el secretario del centro al padre del alumno, Patricio de Azc&aacute;rate Corral. 
    </p><p class="article-text">
        Curs&oacute; seis a&ntilde;os en el <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/enseno-agricultura-siglo-xix-instituto-provincial-leon_1_11783433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto Provincial de Le&oacute;n</a> (de 1849 a 1855) obteniendo &ndash;con la excepci&oacute;n del primer curso&ndash; muy buenas notas. Por aquellos a&ntilde;os, Patricio escrib&iacute;a ensayos sobre filosof&iacute;a moderna, dedicados a la juventud que estudiaba, a fin de ofrecerles un modelo patri&oacute;tico plagado de ejemplares personajes. En 1854 cambi&oacute; el ensayo por la pol&iacute;tica, siendo nombrado gobernador civil de Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        A este erudito padre, los planes educativos oficiales, en general, y los del centro leon&eacute;s, en particular, &ldquo;no le parec&iacute;an suficientes para una correcta formaci&oacute;n de los j&oacute;venes&rdquo;. Patricio consideraba muy deficientes los estudios sobre filosof&iacute;a, &ldquo;sin elevaci&oacute;n y sin dignidad&rdquo;, motivo por el que escribi&oacute; un op&uacute;sculo titulado <em>Veladas sobre filosof&iacute;a moderna</em>. En esas p&aacute;ginas criticaba los libros de texto, convertidos &ndash;dec&iacute;a&ndash; en objeto de especulaci&oacute;n mercantil, mientras apostaba por la libertad de conciencia en la educaci&oacute;n (libertad religiosa y de c&aacute;tedra, se entiende). Tambi&eacute;n expresaba el deseo de que su hijo Gumersindo fuera fil&oacute;sofo, formaci&oacute;n acad&eacute;mica y personal que consideraba la base fundamental del saber. Patricio ejerc&iacute;a por aquellos a&ntilde;os de socio correspondiente de la Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas, y de la Academia de la Historia.&nbsp;	
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Matrícula de Gumersindo de Azcárate en el Instituto Provincial de León en 1843.                            </span>
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        Con estos precedentes familiares, no resulta dif&iacute;cil entender a un joven Gumersindo Azc&aacute;rate atra&iacute;do por el saber y la cultura, encontrando acomodo intelectual en los planes de estudio de la Universidad de Madrid. Atr&aacute;s quedaba la formaci&oacute;n inicial en Le&oacute;n y tres a&ntilde;os universitarios en Oviedo. Con su graduaci&oacute;n en Filosof&iacute;a y Letras y su carrera de Derecho, fue nombrado profesor auxiliar de la Universidad Central, entidad en la que obtuvo una c&aacute;tedra cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s, y a la que siempre estar&iacute;a vinculado.	
    </p><p class="article-text">
        <strong>El intelectual y el pol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Perteneciente a una larga saga enraizada en Navarra, Santander, Huelva y Le&oacute;n &ndash;adem&aacute;s de en Gij&oacute;n por parte materna&ndash;, alcanzar&aacute; pronto relevancia intelectual en el panorama pol&iacute;tico, jur&iacute;dico y educativo de finales del siglo XIX. Fue la suya una saga unida a la <a href="#" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link" target="_blank">Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza</a>, representaci&oacute;n directa del impulso renovador y cr&iacute;tico que el krausismo hab&iacute;a tra&iacute;do a Espa&ntilde;a, convirti&eacute;ndose en el movimiento educativo no oficial m&aacute;s importante de aquellas d&eacute;cadas. Pronto despunt&oacute; en el ideario de Gumersindo un pensamiento internacionalista y una faceta de articulista en revista de calado cr&iacute;tico e intelectual: <em>La Voz del Siglo, Revista Europea, La Lectura, Revista General de Jurisprudencia, Revista de la Universidad de Madrid</em>. A medida que crec&iacute;a su prestigio y fama, fue acogido por otros organismos culturales: la Academia de la Historia, el Ateneo Cient&iacute;fico y Literario de Madrid y la Academia de Ciencia Morales y Pol&iacute;tica. Tambi&eacute;n fue miembro de la leonesa Fundaci&oacute;n Sierra-Pambley y presidente del Instituto de Reformas Sociales desde 1904.&nbsp;
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                Una caricatura de los tiempos de la Restauración con Gumersindo de Azcárate.                            </span>
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        En calidad de diputado, Gumersindo de Azc&aacute;rate legisl&oacute; una curiosa ley sobre la usura. <a href="https://www.boe.es/buscar/act.php?id=BOE-A-1908-5579" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La Ley de Represi&oacute;n de la Usura</a>, que data de 1908, constituye un hito singular como norma vigente por su duraci&oacute;n &ndash;hasta nuestros d&iacute;as&ndash;, convirti&eacute;ndose en <a href="https://www.abogacia.es/actualidad/opinion-y-analisis/la-ley-de-usura-de-1908-y-su-correcta-aplicacion-en-el-tema-de-las-tarjetas-revolving/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">una de las m&aacute;s longevas del Derecho espa&ntilde;ol</a>. Su objetivo era humanista, adem&aacute;s de solidario con las clases m&aacute;s desfavorecidas, al tratar de evitar situaciones de precariedad econ&oacute;mica en las capas m&aacute;s pobres. El texto legal se debe en exclusiva al leon&eacute;s, a la saz&oacute;n letrado, diputado, catedr&aacute;tico y acad&eacute;mico. La ley supon&iacute;a un expresi&oacute;n de su pensamiento &eacute;tico, de matiz altruista y compromiso social: poner coto a pr&aacute;cticas abusivas de la banca y de otras entidades de pr&eacute;stamo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Restauraci%C3%B3n_borb%C3%B3nica_en_Espa%C3%B1a" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Restauraci&oacute;n</a> fue el marco pol&iacute;tico en el que se desarroll&oacute; su pensamiento y obra, etapa hist&oacute;rica cuyo fundamento era contrario a las ideas de este leon&eacute;s, que n<a href="https://ileon.eldiario.es/historia/la-restauracion-en-leon-tierra-dominada-por-caciques-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12901042.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">o dud&oacute; en criticar abiertamente la compra de votos, la pr&aacute;ctica del caciquismo</a>, el fraude electoral, los pucherazos y la escasa representaci&oacute;n que ten&iacute;an en la sociedad los partidos din&aacute;sticos de C&aacute;novas y Sagasta. As&iacute; se lo expresaba a un amigo: <em>&ldquo;</em>Entre la monarqu&iacute;a de don Alfonso o de don Carlos y la Rep&uacute;blica, no es dudosa la elecci&oacute;n para un liberal radical, y yo opto por la &uacute;ltima, a la que creo indisolublemente unida la causa de la libertad&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Fil&oacute;sofo krausista y pol&iacute;tico</strong>
    </p><p class="article-text">
        Fue expulsado de la Universidad por desobedecer preceptos oficiales, junto a intelectuales como Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n y Francisco Giner de los R&iacute;os. Todos ellos chocaron contra los postulados de una pol&iacute;tica conservadora, especialmente la que llev&oacute; a cabo el ministro de Fomento &ndash;en el que estaba incluido la educaci&oacute;n&ndash; Manuel Orovio. El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Decreto_Orovio" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Plan Orovio</a> impuso la confesionalidad del Estado y suprimi&oacute; la libertad de c&aacute;tedra, expulsando a los profesores que se negaron a acatarlo. El mismo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Emilio_Castelar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Emilio Castelar</a> se solidariz&oacute; con los afectados y dimiti&oacute; de su cargo universitario. Con esos antecedentes, resulta comprensible que los represaliados crearan la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza, instituci&oacute;n educativa progresista, laica y mixta, una ventana abierta al aire fresco, con vistas al <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Krausismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">krausismo</a>, corriente pedag&oacute;gica puntera que se estaba extendiendo por Europa. Finalmente, Orovio fue destituido por <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Pr%C3%A1xedes_Mateo-Sagasta" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sagasta </a>en 1881 y Azc&aacute;rate se reincorpor&oacute; a su c&aacute;tedra. 	
    </p><p class="article-text">
        Su carrera pol&iacute;tica hab&iacute;a comenzado pronto, en 1869, en pleno <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sexenio_Democr%C3%A1tico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sexenio Democr&aacute;tico</a>, present&aacute;ndose a las elecciones por el Comit&eacute; Democr&aacute;tico-Mon&aacute;rquico de Le&oacute;n, la corriente m&aacute;s disidente de todas, pero tuvo poco &eacute;xito y renunci&oacute; a su candidatura al a&ntilde;o siguiente. Retomar&aacute; esta faceta p&uacute;blica en 1886, continu&aacute;ndola de forma casi ininterrumpida hasta 1916. Tanto es as&iacute; que, a partir de 1886, el suyo fue un ejemplo de distrito en propiedad, o sea, &uacute;nico diputado durante varias legislaturas, pues se impuso su prestigiosa figura en la circunscripci&oacute;n de Le&oacute;n, obligando a pol&iacute;ticos como Fernando Merino y Antonio Molleda a buscarse espacio electoral en demarcaciones rurales de la provincia.&nbsp;
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                Gumersindo Azcárate, humanista, filósofo, académico, catedrático, político y ensayista.                            </span>
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        Gumersindo de Azc&aacute;rate hizo pol&iacute;tica para priorizar la opini&oacute;n libre sobre la influencia del caciquismo, hasta desembocar en la creaci&oacute;n de c&iacute;rculos republicanos y el mantenimiento de un debate sano en ateneos, prensa y tertulias. <em>La Rep&uacute;blica</em>, &oacute;rgano republicano en le&oacute;n impulsado por &eacute;l, combati&oacute; en Le&oacute;n a <em>La Regi&oacute;n</em> (peri&oacute;dico conservador) y <em>El Heraldo de Le&oacute;n</em> (&oacute;rgano liberal), arrinconando tambi&eacute;n a <em>El Porvenir de Le&oacute;n</em>, de ideales dem&oacute;crata-progresistas. Eran varios de los <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/inicios-periodismo-leon-prensa-papel-siglos-xix-xx_1_12894782.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">much&iacute;simos peri&oacute;dicos que se publicaron en Le&oacute;n en el siglo XIX</a>.
    </p><p class="article-text">
        Pero los republicanos estaban divididos y s&oacute;lo se un&iacute;an ante las urnas. En Le&oacute;n conviv&iacute;an la fracci&oacute;n posibilista de Castelar, presente en Ayuntamiento y Diputaci&oacute;n y sostenida por industriales, abogados y periodistas leoneses (Miguel Mor&aacute;n, Wenceslao Garc&iacute;a, Pedro Hidalgo, los Pallar&eacute;s) y la fracci&oacute;n de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Manuel_Ruiz_Zorrilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ruiz Zorrilla</a>, tambi&eacute;n nutrida por profesionales de la capital principalmente (Eleuterio Gonz&aacute;lez, Antonio Arriola, Eduardo Su&aacute;rez, Diego L. Fierro). Azc&aacute;rate lideraba la secci&oacute;n de los republicanos de tendencia centralista, que contaba con antiguos progresistas como Nicasio Villapadierna y Juli&aacute;n Llamas, e integr&oacute; en este grupo a su amigo Francisco Fern&aacute;ndez Blanco y <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fundaci%C3%B3n_Sierra_Pambley" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sierra-Pambley</a>, creador de la instituci&oacute;n que lleva su apellido, destinada a la educaci&oacute;n de j&oacute;venes obreros e hijos de clases pobres, bajo los criterios pedag&oacute;gicos de la Instituci&oacute;n Libre de Ense&ntilde;anza. La base social del republicanismo leon&eacute;s se localizaba en la burgues&iacute;a urbana m&aacute;s culta y din&aacute;mica, heredera de la tradici&oacute;n liberal progresista.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Muy unido a Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        El esca&ntilde;o de Gumersindo fue m&aacute;s que un pu&ntilde;ado testimonial de votos, pues desarroll&oacute; en las Cortes una labor encomiable, con intervenciones brillantes y un intenso trabajo en comisiones. Se ganaba su sueldo. En 1908 su partido sufri&oacute; una escisi&oacute;n y comenz&oacute; una etapa aciaga para el republicanismo. Gumersindo siempre estuvo muy unido a <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Nicol%C3%A1s_Salmer%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Nicol&aacute;s Salmer&oacute;n</a>, compartiendo con aquel la autoridad moral sobre el partido republicano. No hay una biograf&iacute;a pol&iacute;tica completa de este republicano un tanto heterodoxo, portador de ideas propias m&aacute;s que de partido, defensor del antimonarquismo, la &eacute;tica p&uacute;blica y la libertad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su tierra natal premi&oacute; su coherencia interna, de hecho, fue elegido diputado por Le&oacute;n durante casi treinta a&ntilde;os, frente de lucha que mantuvo hasta 1916, un a&ntilde;o antes de su fallecimiento. En 1916 le hab&iacute;a arrebatado el esca&ntilde;o &ndash;con malas artes&ndash; Fernando Merino, en una maniobra conocida como &ldquo;el esc&aacute;ndalo del bacalao&rdquo;, porque fue con tarteras de este producto como Merino soborn&oacute; y compr&oacute; votos de la circunscripci&oacute;n, ademas de repartir vino en abundancia y billetes de transporte para que &ldquo;todos los trashumantes leoneses&rdquo; pudieran regresar a su lugar de origen y votar. 
    </p><h2 class="article-text"><strong>La ra&iacute;z profunda de su pensamiento cr&iacute;tico</strong></h2><p class="article-text">
        Seg&uacute;n sus estudiosos, el pensamiento de Gumersindo de Azc&aacute;rate es de marcado car&aacute;cter eticista, adem&aacute;s de estar contagiado por un robusto sentimiento religioso, al menos en su primera etapa, que dur&oacute; hasta la muerte de su primera mujer. Como es sabido, el eticismo fue denominador com&uacute;n de los pensadores krausistas, corriente a la que perteneci&oacute;. En cuanto a la tradici&oacute;n cat&oacute;lica, hab&iacute;a sido educado en ella a conciencia desde su ni&ntilde;ez. Sin duda, su caso fue uno de esos que intent&oacute; armonizar la metaf&iacute;sica con la religi&oacute;n, llegando a lo que podr&iacute;amos denominar un <em>cristianismo liberal</em>. Azc&aacute;rate cre&iacute;a en un Dios personal y providente y llev&oacute; a su religi&oacute;n la misma nota de equilibrio, &eacute;tica y raz&oacute;n que impregnaba su car&aacute;cter.
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;La pol&iacute;tica ten&iacute;a para &eacute;l un punto de encuentro entre la historia y la filosof&iacute;a, no en la realidad de su tiempo, sino en la conciencia del 'deber ser', pudiendo as&iacute; tratar los principios generales antes que los particulares. Nunca merm&oacute; su capacidad cr&iacute;tica; sabemos que analiz&oacute; los problemas de su momento y trat&oacute; de encontrar soluciones pr&aacute;cticas. Critic&oacute; especialmente lo que &eacute;l denominaba 'monarqu&iacute;a doctrinaria', la de los Borbones de la Restauraci&oacute;n, ataque com&uacute;n del pensamiento libre y de tendencia dem&oacute;crata y republicana. Por eso no crey&oacute; en el modelo canovista de 1875 del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Turnismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Turnismo</a>, ya que lo consideraba un r&eacute;gimen incapaz de resolver los problemas sociales y pol&iacute;ticos de aquellos a&ntilde;os, mientras declaraba que s&oacute;lo la Rep&uacute;blica estaba llamada a dar esas soluciones globales.&nbsp;
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                    alt="Práxedes Mateo Sagasta con su familia: de pie tras su hijo y su mujer, Fernando Merino Villarino."
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                Práxedes Mateo Sagasta con su familia: de pie tras su hijo y su mujer, Fernando Merino Villarino.                            </span>
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        &iquest;En qu&eacute; rep&uacute;blica cre&iacute;a? No en una rep&uacute;blica estrecha de miras, ni revolucionaria, ni desorganizada, sino en una rep&uacute;blica reformista y conservadora, descentralizada y a la vez unida, o sea, un verdadero r&eacute;gimen representativo, democr&aacute;tico, sin obst&aacute;culos ni r&eacute;moras del pasado, dando por amortizada la dinast&iacute;a de los Borbones en Espa&ntilde;a. Propon&iacute;a un r&eacute;gimen parlamentario m&aacute;s representativo, siguiendo el modelo ingl&eacute;s, dispuesto a respetar siempre el principio de soberan&iacute;a nacional. Para Azc&aacute;rate, la Revoluci&oacute;n Francesa hab&iacute;a tra&iacute;do el individualismo exclusivo, la libertad abstracta y el atomismo inorg&aacute;nico, por eso propon&iacute;a asociaciones naturales como municipios, provincias, parroquias, iglesias y universidades, para resolver problemas comunes y superar de una vez por todas la separaci&oacute;n real del Estado con sus ciudadanos.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Presidente del Instituto de Reformas Sociales</h2><p class="article-text">
        Fue hombre de acci&oacute;n y de reflexi&oacute;n, maestro en plena formaci&oacute;n y sujeto moral. Adem&aacute;s de diputado al Congreso por Le&oacute;n, presidi&oacute; durante catorce a&ntilde;os el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Instituto_de_Reformas_Sociales" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Instituto de Reformas Sociales</a>, organismo oficial que estudiaba y propon&iacute;a leyes para mejorar la vida y condiciones laborales de las clases obreras espa&ntilde;olas, asumiendo las funciones que en otros pa&iacute;ses europeos correspond&iacute;an al Ministerio de Trabajo. M&aacute;s que un pensador creador fue un hombre comprensivo y emp&aacute;tico, con respuestas para las cuestiones y problemas de su &eacute;poca. En el Instituto de Reformas Sociales fue inspirador y motor de la llamada 'cuesti&oacute;n social' y su personalidad reformadora facilit&oacute; una ordenaci&oacute;n de las relaciones obrero-patr&oacute;n en Espa&ntilde;a, en &aacute;mbitos como vivienda, educaci&oacute;n y salud.&nbsp;
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                Plaza del Espolón de León, paraje llamado en el siglo XIX &#039;Presa del Castillo&#039;.                            </span>
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        Redact&oacute; cuestionarios de necesidades de las clases obreras, propuso leyes laborales m&aacute;s justas, cre&oacute; asociaciones de ahorro y previsi&oacute;n, trat&oacute; de limitar las horas de trabajo en empresa y en funcionarios p&uacute;blicos, implant&oacute; instituciones de previsi&oacute;n, cr&eacute;dito, seguro y beneficencia. Gumersindo apostaba por un intervencionismo m&aacute;s social que estatal, por eso abord&oacute; en la Comisi&oacute;n todas las cuestiones relacionadas con la clase obrera: aparcer&iacute;as, uso comunal de montes y bienes, emigraci&oacute;n, jurados mixtos, invalidez laboral, salarios&hellip; Bajo su direcci&oacute;n, la Comisi&oacute;n de Reformas Sociales segu&iacute;a cuatro pasos para aumentar la efectividad, primero estudio del problema, luego propuestas laborales, m&aacute;s tarde velar por el cumplimiento de las normas y finalmente proponer mejoras. Se consigui&oacute; as&iacute; el descanso dominical (1904), los tribunales industriales (1908), la conciliaci&oacute;n laboral y el arbitraje (1908), el Instituto Nacional de Previsi&oacute;n (1908), el derecho de huelga (1909), contratos de aprendizaje (1911) y una larga lista m&aacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Historicismo mejor que materialismo hist&oacute;rico</strong></h2><p class="article-text">
        Pudiera pensarse que a principios del siglo XX, el pensamiento que mejor defend&iacute;a la causa obrera era el marxismo, pero Azc&aacute;rate rebati&oacute; esa argumentaci&oacute;n. Fueron varias las intervenciones del ilustre jurista para abordar el tema de la metodolog&iacute;a marxista. Sabemos de una en la Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas, en 1905, contestando al discurso de Felipe S&aacute;nchez Rom&aacute;n en relaci&oacute;n con el materialismo hist&oacute;rico y las principales instituciones civiles del derecho privado.
    </p><p class="article-text">
        En sesi&oacute;n de la <a href="https://racmyp.es/academicos/gumersindo-de-azcarate-y-menendez/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Academia de Ciencias Morales y Pol&iacute;ticas</a> de 25 de febrero de 1904, el presidente de la instituci&oacute;n record&oacute; en voz alta una magistral intervenci&oacute;n de Azc&aacute;rate para examinar la influencia del materialismo hist&oacute;rico de Karl Marx en la Historia, rogando al jurista leon&eacute;s que expusiera su opini&oacute;n al respecto. &iquest;Fue un acto espont&aacute;neo o se hab&iacute;a sugerido previamente? No lo sabemos. Solo podemos imaginar al ilustre leon&eacute;s poni&eacute;ndose de pie frente a aquella notable asamblea y ensayando su discurso. Gumersindo rechaz&oacute; de plano los postulados metodol&oacute;gicos del marxismo a la hora de analizar la sociedad y su evoluci&oacute;n, inclin&aacute;ndose por la corriente del historicismo. <a href="https://racmyp.es/wp-content/uploads/2023/06/1151945782077.pdf" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">La intervenci&oacute;n oral constituye una pieza indiscutible de su erudici&oacute;n</a>.
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                Entrada a la Biblioteca Azcárate en la Fundación Sierra Pambley en León.                            </span>
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        Los hechos hist&oacute;ricos resultan &uacute;nicos e irrepetibles y la Historia los estudia como una forma de evoluci&oacute;n del mundo. Eso pensaba Azc&aacute;rate, pues entend&iacute;a que el hombre era capaz de analizar y comprender la Historia como proceso, por tanto, todo afectaba al an&aacute;lisis de la sociedad: la religi&oacute;n, la pol&iacute;tica, la ciencia, el pensamiento, y dem&aacute;s disciplinas relacionadas. La econom&iacute;a, variable que explica la lucha de clases seg&uacute;n el marxismo, s&oacute;lo era para Azc&aacute;rate una forma m&aacute;s de analizar la sociedad, no la prioritaria. Ese era el principal error marxista a juicio de Gumersindo.
    </p><p class="article-text">
        El texto, recogido en una publicaci&oacute;n de dicha academia fechada en 1917, incluye en sus p&aacute;ginas extractos de discusiones que tuvieron lugar en su seno. Para este pensador la Iglesia y el Estado formaban las columnas de la sociedad occidental desde la &eacute;poca romana. En el Renacimiento predomin&oacute; la ciencia y en el siglo XIX el impulso econ&oacute;mico, por eso se equivoca el marxismo &ndash;sostiene&ndash;cuando analiza la historia de la humanidad bajo premisas de materialismo hist&oacute;rico, pues esas ideas son aplicables a ciertos momentos y ciertos pueblos, no exclusivas ni prioritarias. Importa m&aacute;s para Azc&aacute;rate que las naciones influyeran unas en las otras al extraer su impronta particular, enriqueciendo con esa transmisi&oacute;n a la humanidad entera. Hoy lo llamar&iacute;amos multilateralismo. Mediante el ejercicio de oratoria, Azc&aacute;rate rebati&oacute; a Marx con solidez, pero tambi&eacute;n con la honestidad intelectual del hombre que nunca ces&oacute; de reflexionar acerca de la realidad y la historia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Gumersindo de Azcárate sacaba sobresalientes en Filosofía en sus estudios juveniles.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Historicismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">historicismo </a>era la corriente adecuada para analizar la Historia, seg&uacute;n este leon&eacute;s. La realidad humana y social s&oacute;lo se explica a trav&eacute;s del desarrollo hist&oacute;rico y no a trav&eacute;s de la exclusiva lucha de clases. Para Gumersindo, la religi&oacute;n y el derecho han dado base al Estado desde el mundo romano, junto al cristianismo y su Iglesia. No es la econom&iacute;a del marxismo la que hace crecer el racionalismo de Descartes o la renovaci&oacute;n de la ciencia en el siglo XVIII. No es el materialismo hist&oacute;rico el que puso la religi&oacute;n como influjo predominante de Oriente, por eso Marx se equivoca al atribuir en exclusiva todas las civilizaciones a un fin particular como la econom&iacute;a. En Grecia predomin&oacute; la Filosof&iacute;a y el Arte, en Roma el Derecho. Y causas naturales como la bondad del r&iacute;o Nilo hizo pr&oacute;spera la civilizaci&oacute;n egipcia. Lo mismo ocurre con Fenicia, colonizadora y navegante por estar a orillas del Mediterr&aacute;neo, con montes para labrar la madera de su barcos. El determinismo geogr&aacute;fico hizo que prosperaran en Grecia las ciudades-estado, sin capacidad para construir un Estado &uacute;nico, hasta que lleg&oacute; la espada conquistadora de Alejandro Magno. Tampoco la Revoluci&oacute;n Francesa fue un fen&oacute;meno exclusivamente econ&oacute;mico, pues influyeron de forma decisiva las ideas de los ilustrados. Para este intelectual, el fin econ&oacute;mico puede ser predominante en ciertos momentos y pueblos, pero no la explicaci&oacute;n &uacute;nica. De hecho, el medio social manejaba leyes materiales, a veces para contrarrestar el efecto pernicioso de los vicios que se apoderan de un sistema pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de combatir el marxismo, Gumersindo se queda con la esencia de su mensaje: la clase obrera y trabajadora, a la que nunca abandon&oacute; en su pensamiento cr&iacute;tico:
    </p><p class="article-text">
        <em>&ldquo;&iquest;Pero en qu&eacute; consiste el problema social y, dentro de &eacute;l, el problema obrero?&nbsp;&Eacute;ste puede decirse que es lo que hay de jur&iacute;dico y econ&oacute;mico en aquel; de jur&iacute;dico&nbsp;porque &eacute;l es condici&oacute;n para todo lo dem&aacute;s, y de econ&oacute;mico porque el mal de que&nbsp;se quiere rescatar al proletariado es el hambre, la inanici&oacute;n y la muerte&rdquo;.</em>
    </p><p class="article-text">
        Su huella resulta profunda porque pens&oacute; y trabaj&oacute; por el bien com&uacute;n. <a href="https://www.sierrapambley.org/biblioteca-azcarate/" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Su nutrida biblioteca reposa hoy en la Fundaci&oacute;n Sierra-Pambley de Le&oacute;n</a>. Y existe un Premio Gumersindo Azc&aacute;rate creado por el Colegio de Registradores, concedido a hombres p&uacute;blicos como Enrique M&uacute;gica, Mario Vargas Llosa y Fernando Cardoso. La poli&eacute;drica obra de este singular leon&eacute;s exigir&iacute;a un estudio muy pormenorizado en una labor de d&eacute;cadas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/gumersindo-azcarate-leones-impulso-ley-usura-gobierno-actualiza-120-anos-vigencia_1_12933571.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 25 Jan 2026 09:23:54 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Gumersindo de Azcárate, el leonés que impulsó la Ley de Usura que el Gobierno actualiza tras casi 120 años de vigencia]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reportajes,Vecinos,León,Gobierno de España,León Antiguo,Empresas,Historia de León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La Restauración en León, una tierra dominada por sus caciques]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-restauracion-en-leon-tierra-dominada-por-caciques-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12901042.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/aff9507d-ab49-4903-b74d-f8af9d044ae3_16-9-discover-aspect-ratio_default_1134107.jpg" width="1499" height="843" alt="La Restauración en León, una tierra dominada por sus caciques"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El modelo político del sistema canovista de 1876 llegó a su máximo auge e influencia en los albores del siglo XX. Los líderes partidistas de la provincia perseguían con todo tipo de mañas el voto, la única forma de poder alimentar un modelo de corrupción electoral que aseguraba un turnismo pacífico</p><p class="subtitle">ESTAMPA DE LA ÉPOCA - Una provincia agrícola y analfabeta: así se enseñó Agricultura desde el siglo XIX en el Instituto Provincial leonés</p></div><p class="article-text">
        El modelo canovista constituye uno de los momentos m&aacute;s estables de nuestra reciente historia. Su Constituci&oacute;n tuvo una vigencia real de 47 a&ntilde;os (de 1876 a 1923), la misma longevidad que ahora tiene la actual, de 1978. Trat&oacute; de evitar males del pasado como el pronunciamiento y establecer un sistema pol&iacute;tico estable. Sin embargo, el entramado ideado por Antonio C&aacute;novas del Castillo impuso la consolidaci&oacute;n de pr&aacute;cticas pol&iacute;ticas que desbordaban el marco electoral establecido con anterioridad. Longevo, pero fraudulento. 
    </p><p class="article-text">
        El turno pac&iacute;fico del bipartidismo &ndash;conservadores y liberales&ndash; exig&iacute;a una corrupci&oacute;n electoral m&aacute;s profunda y sistem&aacute;tica que la practicada en el periodo isabelino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los nuevos protagonistas, los prohombres de las provincias y la naci&oacute;n, ensancharon esta pr&aacute;ctica il&iacute;cita, sin apenas recibir cr&iacute;ticas al principio, pero acabando por convertirse en inviable al final de sus d&iacute;as. Esos caciques eran en la provincia leonesa los Qui&ntilde;ones de Le&oacute;n, el marqu&eacute;s de Inicio, Laureano Casado Mata, Gabriel Fern&aacute;ndez Cad&oacute;rniga y Antonio Molleda, entre otros. 
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                Gumersindo de Azcárate fue un republicano muy crítico con el modelo canovista.                            </span>
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        De cualquiera de ellos el historiador leon&eacute;s Carmelo de Lucas podr&iacute;a construir una biograf&iacute;a repleta de datos que perpet&uacute;an el fraude oficial. Representando al disidente republicanismo, defend&iacute;a su candidatura <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/5050-gumersindo-jose-de-azcarate-menendez" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gumersindo de Azc&aacute;rate</a>, separado de su c&aacute;tedra en Madrid y cr&iacute;tico con el sistema implantado. Este leon&eacute;s republicano desmenuz&oacute; en las p&aacute;ginas de<em> </em><a href="https://ileon.eldiario.es/historia/inicios-periodismo-leon-prensa-papel-siglos-xix-xx_1_12894782.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>El Porvenir de Le&oacute;n</em></a> la floja moralidad de unas elecciones que ya estaban reservadas de antemano, pues se &laquo;cocinaban&raquo; las listas previamente y se asignaban resultados a conveniencia.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Irrumpen en escena liberales y republicanos</strong></h2><p class="article-text">
        Bajo la figura de <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/29053-praxedes-mateo-sagasta-escolar" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Pr&aacute;xedes Mateo Sagasta</a> se acogieron los leoneses del 'fusionismo' liberal, el otro partido que compet&iacute;a con el de C&aacute;novas. Entre ambos se apuntal&oacute; la monarqu&iacute;a de la Restauraci&oacute;n. Figuraban inscritos en aquel liberalismo provincial D&aacute;maso Merino, P&iacute;o Gull&oacute;n, Emilio P&eacute;rez Villanueva, Juan Pi&ntilde;&aacute;n y dem&aacute;s. El partido sagastino estaba divido en Le&oacute;n, por ambiciones personales m&aacute;s que ideol&oacute;gicas, igual que lo estaba el republicanismo que hab&iacute;a sobrevivido a la Primera Rep&uacute;blica, formando islotes de poder en un mar de caciques fieles al modelo turnista. Eran los caciques &ndash;locales y comarcales&ndash; los que engrasaban la maquinaria electoral, individuos que por su prestigio, fortuna o preponderancia en el grupo ejerc&iacute;an un poder que hoy calificar&iacute;amos de abusivo o explotador.
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            <span class="title">
                El astorgano Pío Gullón, jefe de la facción liberal de León, incluyó a varios miembros de su familia en el Parlamento y la Administración.                            </span>
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        Desde 1875 hasta final de siglo, hubo ocho convocatorias electorales, que en Le&oacute;n se resolvieron mayoritariamente a favor de los conservadores, tanto en el Parlamento como en la Diputaci&oacute;n Provincial. Tras la muerte de Alfonso XII en 1885, Sagasta volvi&oacute; al poder y las elecciones del a&ntilde;o siguiente resultaron muy re&ntilde;idas en Le&oacute;n, irrumpiendo en escena el republicanismo, lo que supon&iacute;a una grieta del modelo pol&iacute;tico en el distrito de la capital, mientras que los liberales llegaron a obtener seis esca&ntilde;os en la provincia. Comenzaba as&iacute; una fuerte implantaci&oacute;n de l&iacute;deres liberales y republicanos, equilibrando el juego de fuerzas que hab&iacute;a ca&iacute;do, hasta ahora, del lado de los conservadores de C&aacute;novas.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una pr&aacute;ctica endiablada, pero efectiva</strong>
    </p><p class="article-text">
        El partido gobernante siempre gan&oacute; las elecciones en la provincia de Le&oacute;n. Era una m&aacute;xima aceptada por casi todos. El n&uacute;mero de votos conseguidos por uno u otro partido hac&iacute;a despuntar la influencia personal de los candidatos y la red de clientelismo pol&iacute;tico en sus respectivos distritos. 
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n era una <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/enseno-agricultura-siglo-xix-instituto-provincial-leon_1_11783433.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">provincia de preeminencia rural y poblaci&oacute;n analfabeta</a>, una sociedad desvertebrada, con un fuerte retraso, bajo centros de decisi&oacute;n urbanos. Las redes clientelares se extend&iacute;an por su territorio y no se reparaba en los programas pol&iacute;ticos sino en los favores individualizados. Los pueblos leoneses votaban porque esperaban mejoras en sus montes y caminos, en sus ferias, en obras de infraestructura que los sacara de la miseria y el aislamiento. Llegaban estas redes hasta el &uacute;ltimo pueblo de la comarca, siguiendo una estructura piramidal, cuya base la formaban los votantes y en cuya c&uacute;spide se situaba el Gobierno y luego el rey.
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                En el ánimo del cacique siempre pervive un objetivo: el voto.                            </span>
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        La imagen de un cacique a caballo, con una urna y un pellejo de vino en sus alforjas, camino de un pueblo entre monta&ntilde;as, se acerca bastante a aquella realidad. Llegaba a la escuela del pueblo y solicitaba a su maestro/a el local para instalarse durante toda la ma&ntilde;ana. Hac&iacute;a que se tocaran las campanas y en poco minutos acud&iacute;an los hombres del pueblo. Se saludaban, hablaban de sus cuitas, de la cosecha, del precio del ganado, de las ferias, de las posibles obras de mejora&hellip; En medio de la improvisada reuni&oacute;n, el cacique abr&iacute;a el pellejo y les convidaba a unos vinos para suavizar asperezas. Luego, instalaba la urna, constitu&iacute;an la mesa y se&ntilde;alaba la conveniencia de votar a uno u otro candidato, seg&uacute;n conviniera. Los resultados sol&iacute;an coincidir taxativamente con la propuesta del cacique. S&oacute;lo faltaba firmar el acta y volver dentro de cuatro a&ntilde;os, para la siguiente elecci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una cadena de influencias</strong>
    </p><p class="article-text">
        Por las listas electorales de Le&oacute;n pasaron diputados de renombre, algunos durante un cuarto de siglo, como Eduardo Dato, el marqu&eacute;s de Cubas, Romero Robledo, el marqu&eacute;s de Retortillo, Ram&oacute;n de Campoamor&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Cog&iacute;an un distrito electoral y no lo soltaban, convirti&eacute;ndose en ilustres &laquo;cuneros&raquo; de la pol&iacute;tica leonesa, o sea, los que inclinaban la balanza oportunamente para que gobernara el partido que tocaba en el turno a seguir. El resto de la labor corr&iacute;a por cuenta de los caciques de cada distrito.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Antonio Molleda y Eduardo Dato, dos candidatos conservadores por León al Congreso de Diputados.                            </span>
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        Joaqu&iacute;n Costa lo llam&oacute; &ldquo;oligarqu&iacute;a y caciquismo&rdquo;. El sistema lleg&oacute; a activar todos los resortes a su alcance, false&oacute; la voluntad de los votantes y acab&oacute; facilitando unas c&oacute;modas mayor&iacute;as. En las zonas rurales funcionaba bien; en los ambientes urbanos costaba m&aacute;s. Previamente a unas elecciones, se elaboraban las listas y se <em>encasillaban</em> los distritos que resultaban m&aacute;s predecibles, pues siempre sal&iacute;a triunfante el partido convocante. La cadena de corrupci&oacute;n consist&iacute;a en atar bien sus eslabones y saber qui&eacute;n ten&iacute;a m&aacute;s apoyos e influencias para ser elegido seg&uacute;n las leyes del turno: ahora yo, luego t&uacute;.
    </p><p class="article-text">
        La serie de influencias comenzaba por la base, con los caciques locales, para asegurar el voto de un distrito y llevar al Parlamento a su candidato. La suma total era la que formaba los gobiernos del turnismo. Todos contribu&iacute;an al proceso: jueces municipales, capataces, prestamistas, rentistas, delegados gubernativos, empresarios con empleados en n&oacute;mina y lo que se necesitara.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                El comercio y hotel de Gordiano Gómez a finales del siglo XIX en Boñar.                            </span>
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        Cuando el ambiente resultaba m&aacute;s hostil, se llegaba a suspender el poder del ayuntamiento, se conced&iacute;an atribuciones especiales a alg&uacute;n alcalde o juez, se proced&iacute;a a la denuncia de alg&uacute;n vecino d&iacute;scolo, se consent&iacute;a la proliferaci&oacute;n de agentes gubernativos, se ofrec&iacute;an mejoras de carreteras y fondos para superar calamidades, plagas o cat&aacute;strofes: la mayor&iacute;a de las ofertas y promesas no se cumpl&iacute;an. 
    </p><p class="article-text">
        A estas pr&aacute;cticas hab&iacute;a que a&ntilde;adir otras m&aacute;s forzadas, como la intimidaci&oacute;n, el falseamiento de actas, la difamaci&oacute;n, la compra de votos, multas, actos violentos, votar por los muertos cuando el censo no estaba actualizado o dar un <em>pucherazo</em> a conveniencia.
    </p><p class="article-text">
        Muchos desconoc&iacute;an la perversi&oacute;n del sistema, otros lo sospechaban, los m&aacute;s callaban y los protagonistas actuaban. La farsa se completaba con el reparto del bot&iacute;n de los cargos p&uacute;blicos entre adictos, extendiendo la adjudicaci&oacute;n desde puestos oficiales hasta los empleados de estancos y peatones de carter&iacute;a. El rosario de favores pod&iacute;a resultar muy imaginativo, de hecho la literatura est&aacute; plagada de episodios con esta tem&aacute;tica. Clar&iacute;n en su <em>Regenta</em> explicaba c&oacute;mo funcionaba el sistema en Vetusta:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>El marqu&eacute;s de Vegallana era en Vetusta el jefe del partido m&aacute;s reaccionario; entre los din&aacute;sticos; pero no ten&iacute;a afici&oacute;n a la pol&iacute;tica y m&aacute;s serv&iacute;a de adorno que de&nbsp;otra cosa. Ten&iacute;a siempre un favorito que era el verdadero jefe. El favorito actual (&iexcl;Oh, esc&aacute;ndalo del juego natural de las instituciones y del juego pac&iacute;fico!), ni m&aacute;s ni menos&nbsp;que don &Aacute;lvaro Mes&iacute;a, el jefe del partido liberal din&aacute;stico. (&hellip;) Como un jugador de ajedrez que juega solo y lo mismo se interesa por los blancos que por los negros, don &Aacute;lvaro cuidaba de los negocios conservadores lo mismo que de los liberales. Eran panes prestados. Si mandaban los del marqu&eacute;s, don &Aacute;lvaro repart&iacute;a estanquillos,&nbsp;comisiones y licencias de caza (&hellip;); pero cuando ven&iacute;an los liberales, el marqu&eacute;s de Vegallana segu&iacute;a siendo &aacute;rbitro en las elecciones, gracias a Mes&iacute;a, y daba estanquillos, empleos y hasta prebendas. As&iacute; era el turno pac&iacute;fico en Vetusta...</em>&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En Le&oacute;n pasaron a la opini&oacute;n p&uacute;blica pugnas encarnizadas de candidatos, como la que mantuvieron Antonio Molleda y Fernando Merino, una gresca de gallos que dur&oacute; d&eacute;cadas. Eran disputas que pod&iacute;an acabar en duelos violentos. Al alcalde de &Eacute;scaro lo arrojaron al r&iacute;o Esla y en El Bierzo, como signo de escarnio, cortaban las orejas de las caballer&iacute;as de los votantes de oposici&oacute;n. Tambi&eacute;n hubo tiros, refriegas con armas blancas y peleas de baja estofa. Cuando hab&iacute;a armon&iacute;a, abundaban regalos de trigo, concesiones de estanquillos, rentas de tierra, permisos de recolecci&oacute;n, caza y pesca, concesiones de bosques y le&ntilde;a, etc&eacute;tera.
    </p><p class="article-text">
        A veces, un distrito quedaba bien copado por un candidato y el contrario se ten&iacute;a que buscar otro. Fue el caso de Molleda, que en su pugna con Merino perdi&oacute; el distrito de La Vecilla y se vio obligado a peregrinar al de Astorga, hasta que el Gobierno le habilit&oacute; el de Ria&ntilde;o. Tampoco faltaron nepotismos entre los Gull&oacute;n, los Qui&ntilde;ones de Le&oacute;n, Manuel Garc&iacute;a Prieto (yerno del influyente Eugenio Montero R&iacute;os), los Alonso Castrillo o los poderosos Merino.
    </p><p class="article-text">
        El sistema pol&iacute;tico que comenz&oacute; en 1875 se quebr&oacute; al llegar la dictadura de Primo de Rivera, en 1923, pero el caciquismo como elemento influyente en la sociedad rural sigui&oacute; perviviendo. Apenas sufri&oacute; cambios con la Rep&uacute;blica y continu&oacute; acaparando puestos intermedios con el franquismo. S&oacute;lo con la modernizaci&oacute;n, la transparencia electoral y el progreso social se ha ido disolviendo la casta de caciques, tan significativa de lo que ha sido un ambiente rural atrasado, inculto y sometido al capricho de sus cabecillas.&nbsp;		
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-restauracion-en-leon-tierra-dominada-por-caciques-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12901042.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 Jan 2026 08:56:07 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La Restauración en León, una tierra dominada por sus caciques]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Sociología,Elecciones,Historia de León,Reportajes,Vecinos,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[León contra las tropas napoleónicas]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/leon-contra-la-invasion-tropas-napoleonicas-guerra-independencia-1808-1814-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12868461.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d1351f2a-484d-4d05-bd14-5a6fbf9cdeae_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="León contra las tropas napoleónicas"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La invasión francesa trajo la guerra a tierras leonesas, dejando su economía y patrimonio esquilmados. En León se disputó el territorio a las tropas napoleónicas y se dieron pasos hacia el liberalismo, a menudo contrarrestados por un clero reaccionario y un pueblo atrasado que vio un futuro poco halagüeño</p><p class="subtitle">REPORTAJE - El singular vínculo entre Astorga y Moscú por causa de Napoleón Bonaparte</p><p class="subtitle">¿Dónde se ha metido todo el mundo? (Por Emilio Campomanes) -  Los seis años sin Semana Santa en León por culpa de la invasión de Napoleón</p></div><p class="article-text">
        El 14 de julio de 1789 fue el d&iacute;a elegido por los desarrapados de Par&iacute;s para asaltar La Bastilla. Lo hicieron movidos por la convicci&oacute;n visceral de que el sistema absolutista era injusto y hab&iacute;a llegado el momento de hacerlo saltar por los aires. 
    </p><p class="article-text">
        El <em>Terror</em> posterior supuso la culminaci&oacute;n del proceso revolucionario y la cabeza de Luis XVI en la guillotina su muestra m&aacute;s palpable. Aquella cuchilla de acero pendida en todo lo alto se convirti&oacute; en el ritual de la purificaci&oacute;n, del cambio irreversible.
    </p><p class="article-text">
        El heredero burgu&eacute;s de aquella revoluci&oacute;n que acab&oacute; deslumbrando al mundo occidental se acab&oacute; autocoronando emperador y su expansi&oacute;n lleg&oacute; a la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica, y por ende, a Le&oacute;n. Deslumbrados por el cetro imperial, los reyes de Espa&ntilde;a hicieron la reverencia a Napole&oacute;n Bonaparte porque cre&iacute;an que iba a salvar a Europa, pero lo que hizo fue conquistar su territorio y someter a sus habitantes.
    </p><p class="article-text">
        <strong>La herencia de la Revoluci&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Poco despu&eacute;s de producirse el Mot&iacute;n de Aranjuez (marzo de 1808), en Le&oacute;n tuvo lugar una protesta callejera frente a la casa de Felipe de Sierra y Pambley, por ser su due&ntilde;o un colaborador de Manuel Godoy, el pol&iacute;tico m&aacute;s odiado por el pueblo en aquel momento. Los leoneses consideraban al joven <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/16477-fernando-vii" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando VII</a> como un referente de la libertad contra el despotismo del valido Godoy y, por tanto, el remedio a todos los males de la naci&oacute;n. A la postre, aquel rey fel&oacute;n sali&oacute; rana y, en vez de ser <em>el Deseado</em>, se convirti&oacute; en uno de los monarcas m&aacute;s nefastos que ha tenido Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        Pero el mito bondadoso de Fernando VII permaneci&oacute; toda la Guerra de la Independencia, de 1808 a 1814, hasta que los hechos desmintieron los sue&ntilde;os de futuro. Los leoneses a&uacute;n no intu&iacute;an el peligro de la invasi&oacute;n de las tropas napole&oacute;nicas porque &ndash;pobres incautos&ndash; les hab&iacute;an dicho que Fernando sal&iacute;a voluntarioso al encuentro de Napole&oacute;n, del que se dec&iacute;a que pronto iba a venir a Espa&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        La conmoci&oacute;n lleg&oacute; tarde a Le&oacute;n, el 27 de mayo de 1808, al conocerse la renuncia de los reyes a la corona espa&ntilde;ola en favor del emperador de los franceses, quien pon&iacute;a al frente del ej&eacute;rcito galo en Espa&ntilde;a al combativo general Murat. Tres d&iacute;as despu&eacute;s se cre&oacute; la Junta Superior de Le&oacute;n, que reasum&iacute;a la soberan&iacute;a de la provincia en tanto se repusiera en el trono a Fernando. La Junta era la concreci&oacute;n y voluntad colectiva del pueblo leon&eacute;s, un &oacute;rgano formado con el asentimiento de la mayor&iacute;a.
    </p><p class="article-text">
        Un mes despu&eacute;s, el temor parec&iacute;a inminente: la tropas francesas se acercaban a Le&oacute;n y las rondas armadas, los alistamientos de voluntarios y la movilidad de tropas locales no pudieron frenar la inquietud. Los franceses hab&iacute;a vencido en la <a href="https://www.youtube.com/watch?v=3x8fdbH6fu0" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">batalla de Medina de Rioseco</a> y avanzaban implacables hacia tierras leonesas. Era pleno verano y muchos habitantes de estas zonas huyeron. Cuando el mariscal Bessi&egrave;res lleg&oacute; a Mansilla de las Mulas, exigi&oacute; a una delegaci&oacute;n de la capital quemar todas las armas que defend&iacute;an Le&oacute;n. El franc&eacute;s exig&iacute;a una nula hostilidad ante el avance enemigo. En una maniobra envolvente, los franceses dieron una vuelta por Astorga el 26 de julio y <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/historia-emilio-campomanes-donde-se-ha-metido-todo-el-mundo-semanas-santa-leon-guerra-de-la-independencia-napoleon-seis-anos-sin_1_9487270.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">entraron luego en Le&oacute;n</a>, nombrando corregidor e intendente nuevos, que juraron fidelidad a Jos&eacute; Bonaparte. El sue&ntilde;o de prosperidad saltaba por los aires.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Imagen antigua de la plaza de San Isidoro, que fue usado por los franceses como cuartel.                            </span>
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        Sin embargo, los ecos de la <a href="https://www.manu-militari.es/2011/10/la-batalla-de-bailen-en-video.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">derrota del general franc&eacute;s Dupont en Bail&eacute;n</a> llegaron a Le&oacute;n, lo que provoc&oacute; que los franceses se replegaran y abandonaran la capital leonesa el 1 de agosto, volviendo el gobierno local a autoridades que defend&iacute;an el territorio frente al invasor. La situaci&oacute;n dur&oacute; unos meses, pues un nuevo impulso franc&eacute;s supondr&iacute;a un avance de sus l&iacute;neas, prolong&aacute;ndose su control en un per&iacute;odo de tiempo que ir&iacute;a desde la llegada de Napole&oacute;n a Espa&ntilde;a (noviembre de 1808) hasta 1812. Le&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do por segunda vez en manos extranjeras. Sus veinte mil hombres sembraron la destrucci&oacute;n en la capital, mientras el general Soult los dejaba hacer. Quemaron el convento de Santo Domingo, saquearon San Marcos y San Isidoro, removieron los sepulcros de los viejos reyes de Le&oacute;n, usaron las l&aacute;pidas como ocasionales pesebreras, hicieron caballerizas en rincones con historia, ocuparon beaterios, monasterios y hospicios, requisaron alimentos, animales y muebles. Todo formaba parte del bot&iacute;n de guerra.
    </p><p class="article-text">
        La guerrilla patri&oacute;tica leonesa se encontraba a salvo en las monta&ntilde;as del norte y el general Luis de Sosa no entr&oacute; en la capital hasta el 29 de julio de 1809, liberando la ciudad. Juan D&iacute;az Porlier, convertido en jefe guerrillero de la Meseta, recibi&oacute; el refuerzo de Sosa, momento en que los franceses entraron &ndash;por tercera vez&ndash; en Le&oacute;n y se hicieron due&ntilde;os de la capital. La provincia leonesa era un enclave estrat&eacute;gico en el cuadrante Noroeste. Su guerrilla no pudo con el avance franc&eacute;s y se nombraron autoridades afrancesadas en la provincia, pasando el territorio a la obediencia directa de Napole&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El combate de junio de 1810 en Le&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        El ambiente del pa&iacute;s era de guerra global y Le&oacute;n fue obligada a contribuir en la estrategia general de la contienda. El 7 de junio de 1810 las fuerzas espa&ntilde;olas se introdujeron en la plaza de la capital y se disput&oacute; un duro combate. Pero los esfuerzos resultaron infructuosos: los franceses se envalentonaron y tomaron San Isidoro, con su iglesia y abad&iacute;a, como ciudadela defensiva. Su recinto religioso se convirti&oacute; en cuartel de la guarnici&oacute;n, se ocuparon las camas de los can&oacute;nigos y sus estancias se transformaron en habitaciones, almacenes de v&iacute;veres y cuadras.&nbsp;
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                    alt="Tropas disparando en la Guerra contra el Francés en España de 1808 a 1814."
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            <span class="title">
                Tropas disparando en la Guerra contra el Francés en España de 1808 a 1814.                            </span>
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        Tendr&iacute;a que llegar la batalla de Arapiles (verano de 1812) para que la cadena de derrotas francesas acabara por liberalizar el territorio del noroeste peninsular. No obstante, los franceses, en pleno repliegue, concentraron sus fuerzas sobre el norte de la Regi&oacute;n Leonesa y en Castilla La Vieja y volvieron a ocupar la ciudad de Le&oacute;n el 7 de diciembre de 1812, hasta marzo del a&ntilde;o siguiente; cuarto asentamiento franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Napole&oacute;n entra en la provincia de Le&oacute;n</strong>
    </p><p class="article-text">
        Napole&oacute;n pis&oacute; tierras leonesas. En su gira fij&oacute; su cuartel en Valderas durante dos d&iacute;as de diciembre de 1808, y en Astorga otros dos d&iacute;as posteriores, en 1809. Hab&iacute;a decidido venir personalmente a Espa&ntilde;a al frente de su <em>Grande Arm&eacute;e</em> para vencer la resistencia anglo-espa&ntilde;ola, aunque fall&oacute; en sus pretensiones. Espa&ntilde;a le result&oacute; m&aacute;s ind&oacute;mita de lo que ten&iacute;a pensado en sus fantas&iacute;as imperiales. Las comunicaciones en aquellas fechas presentaban serias dificultades y vencer la rebeld&iacute;a de los espa&ntilde;oles estaba resultando muy complicado. Las monta&ntilde;as leonesas ven&iacute;an sirviendo de refugio natural a una guerrilla que no cejaba en su empe&ntilde;o de reconquista.
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                    alt="Napoleón Bonaparte pasando revista a sus tropas."
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            <span class="title">
                Napoleón Bonaparte pasando revista a sus tropas.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Esper&oacute; primero el emperador a que se reparasen los puentes sobre el r&iacute;o &Oacute;rbigo y lleg&oacute; a Benavente, <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/singular-vinculo-astorga-moscu-presencia-napoleon-bonaparte_1_9458543.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dirigi&eacute;ndose luego a Astorga</a>, donde recibi&oacute; noticias desfavorables de Par&iacute;s que le hicieron regresar. Se estaba formando la Quinta Coalici&oacute;n de pa&iacute;ses europeos contra el poder&iacute;o franc&eacute;s.
    </p><p class="article-text">
        El general brit&aacute;nico John Moore hab&iacute;a decidido retirarse hacia La Coru&ntilde;a, tras haber sido informado del avance de un grueso de tropas francesas con la presencia del mismo Napole&oacute;n. <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/cacabelos-batalla-napoleon-gano-abandonar-astorga-camino-francia_1_9471302.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Moore se retirar&iacute;an a Astorga y luego, a trav&eacute;s del Manzanal, al Bierzo, a Cebreiro y a las costas gallegas</a>. Las escaramuzas que practicaron los ingleses antes de su retirada ten&iacute;an como objetivo dividir el ej&eacute;rcito franc&eacute;s en dos fracciones, uno en Valencia de Don Juan y otro en Benavente. Cuando cruzaron el r&iacute;o Esla, los ingleses se garantizaron las comunicaciones en su repliegue hacia Galicia. Eso s&iacute;, una vez conseguido su prop&oacute;sito, comenzaron una serie de actos de pillaje por parte de sus soldados, saqueando n&uacute;cleos antes de que llegara Napole&oacute;n.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Mark Schneider el más famoso recreador de Napoleón Bonaparte, en 2018 en Astorga."
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            <span class="title">
                Mark Schneider el más famoso recreador de Napoleón Bonaparte, en 2018 en Astorga.                            </span>
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        D&iacute;as antes de la partida del emperador, las tropas inglesas hab&iacute;an saqueado la villa de Valderas y sus zapadores hicieron saltar por los aires sus puentes, para evitar los movimientos del ej&eacute;rcito franc&eacute;s. Ingleses y franceses establecieron sendas estrategias en territorio espa&ntilde;ol, con nulo respeto por lo aut&oacute;ctono. En Benavente los ingleses asaltaron el palacio condal y luego se reunificaron en Astorga. Tanto unos como otros cobraron sus botines de guerra en estas tierras.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Junta de Le&oacute;n hab&iacute;a organizado en 1809 el Cuerpo de Voluntarios Leoneses, con centros de reclutamiento en lugares como Fornela y Valdepi&eacute;lago. Ante las avanzadillas enemigas, la Junta se refugi&oacute; en Lois y sufri&oacute; dispersi&oacute;n de sus fuerzas, vi&eacute;ndose obligadas a cruzar incluso las l&iacute;neas enemigas. Los Voluntarios ocuparon de nuevo Le&oacute;n durante 19 d&iacute;as, librando combates en la Candamia y el Portillo.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Recreacionistas históricos en una batalla contra las tropas napoleónicas.                            </span>
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        Fue la de Le&oacute;n una Junta itinerante, en funci&oacute;n de c&oacute;mo se mov&iacute;an las l&iacute;neas de guerra. El 1 de septiembre de 1809 abandon&oacute; Astorga, ciudad atacada por el enemigo y defendida por Iraola y luego por Santocildes. La Junta se instal&oacute; provisionalmente en Ponferrada. Desde all&iacute; parti&oacute; Luis de Sosa hacia Sevilla, para representar a Le&oacute;n en las nuevas Cortes. Renovada su composici&oacute;n, en 1810 la Junta incorpor&oacute; ocho nuevos vocales, elegidos por Ponferrada, Villafranca, las Babias y Valdebur&oacute;n. Se hab&iacute;an reunido en el monasterio de Carracedo, donde eligieron los diputados provinciales para viajar a C&aacute;diz.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los leoneses en las Cortes de C&aacute;diz</strong></h2><p class="article-text">
        La convocatoria a Cortes hab&iacute;a tenido como paso previo unas elecciones entre la poblaci&oacute;n masculina de m&aacute;s de 25 a&ntilde;os y casa abierta, eligiendo un diputado por cada 50.000 habitantes. A Le&oacute;n le correspondi&oacute; siete representantes: cinco por censo, uno por la Junta y otro por la capital. De aquel escrutinio salieron nombres como Antonio Valcarce Pe&ntilde;a, Luis Gonz&aacute;lez Colombres, Joaqu&iacute;n D&iacute;az-Caneja, Manuel Santalla Quind&oacute;s. La Junta, &uacute;nico poder soberano de los leoneses, cobrar&iacute;a rentas y tributos, adem&aacute;s de imponer contribuciones, montar hospitales, mantener al ej&eacute;rcito (con dificultad) y proveer uniformes, armas y avituallamiento.
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                Proclamación de las Cortes de Cádiz en 1812.                            </span>
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        El poder&iacute;o franc&eacute;s sobre el territorio peninsular fue incontestable hasta 1812, y los leoneses fueron sorprendidos por el enemigo en la zona que se extiende de Sandoval a Mansilla. La vanguardia del mariscal Soult se hab&iacute;a movido con rapidez y el 29 de diciembre de 1812 entraba a saco en la capital. Pero al a&ntilde;o siguiente el poder&iacute;o cambiaba de bando y se entr&oacute; en el tramo final de la guerra. La campa&ntilde;a de 1812 tuvo como protagonista indiscutible en la Meseta al ingl&eacute;s Wellington, que recuper&oacute; Ciudad Rodrigo e imprimi&oacute; un nuevo car&aacute;cter a las hostilidades. Le&oacute;n qued&oacute; alejado por un tiempo de las operaciones militares. Finalmente, en marzo de 1813 la Junta Suprema del Reino de Le&oacute;n suscribir&iacute;a su disoluci&oacute;n en Villafranca, otorgando su poder al que hab&iacute;a emanado en C&aacute;diz.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En esta guerra, los espa&ntilde;oles dominaron el Bierzo y la Monta&ntilde;a Leonesa. La zona central de la provincia, con un arco geogr&aacute;fico desde la Maragater&iacute;a hasta Bo&ntilde;ar, fue zona sin control estable por parte de ambos bandos. El &aacute;rea de la capital, riberas del Esla y Cea y zona Este, hasta Cistierna, sufri&oacute; el dominio predominante de los franceses.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Balance del conflicto</strong></h2><p class="article-text">
        Muertos, destrucci&oacute;n y barbarie se han traducido en cifras que hoy manejan los historiadores. La parte positiva tuvo m&aacute;s alcance y hab&iacute;a echado a andar con la convocatoria a Cortes de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola. No eran v&aacute;lidas las Cortes del siglo XVIII por resultar necesario &mdash;despu&eacute;s de las consultas&ndash; un cambio radical en la composici&oacute;n de las mismas. Jovellanos impuls&oacute; esta reforma inspirado en el modelo ingl&eacute;s, un sistema bicameral que la guerra y la necesidad de agilizar el proceso convirti&oacute; en unicameral.
    </p><p class="article-text">
        Las elecciones, bajo un clima b&eacute;lico, duraron tres a&ntilde;os (1810-1813), y en Le&oacute;n se efectuaron las votaciones el 29 de agosto de 1810. Un mes despu&eacute;s se constituyeron las Cortes de C&aacute;diz, que no dudaron en proclamar la soberan&iacute;a nacional, el deseo de elaborar una constituci&oacute;n y la supresi&oacute;n de los se&ntilde;or&iacute;os, medida &eacute;sta &uacute;ltima cuya aplicaci&oacute;n en Le&oacute;n fue muy re&ntilde;ida. <a href="https://www.congreso.es/ca/cem/const1812" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Pepa</em></a> vio la luz aquel 19 de marzo de 1812, un texto avanzado que proclamaba la igualdad de los espa&ntilde;oles, los derechos humanos, la divisi&oacute;n de poderes y la monarqu&iacute;a constitucional. El clero luch&oacute; &ndash;y lo consigui&oacute;&ndash; por mantener un Estado confesional, cat&oacute;lico, apost&oacute;lico y romano, &ldquo;&uacute;nica religi&oacute;n verdadera&rdquo;.
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                Díaz Caneja, clérigo influyente y representante de León en las Cortes de Cádiz.                            </span>
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        Autoridades de todos los &aacute;mbitos de Le&oacute;n, civiles, militares y pol&iacute;ticas, juraron el texto en la catedral el 7 de julio de ese mismo a&ntilde;o. El proceso de cambios parec&iacute;a imparable y se eligi&oacute; un jefe pol&iacute;tico (precedente del gobernador civil) y un juez de primera instancia de Le&oacute;n. Un a&ntilde;o despu&eacute;s se formaba la diputaci&oacute;n provincial, asumiendo competencias en obras p&uacute;blicas de la provincia, adem&aacute;s de la administraci&oacute;n local, impuestos, reclutamientos, etc&eacute;tera. Faltaba asentar la red local de ayuntamientos en los n&uacute;cleos que hab&iacute;an tenido regidor con anterioridad y los que ten&iacute;an m&aacute;s de mil habitantes. En la dispersa geograf&iacute;a de la Monta&ntilde;a Leonesa tambi&eacute;n se erigieron ayuntamientos en distritos de mucha extensi&oacute;n territorial. La financiaci&oacute;n de las entidades reci&eacute;n creadas quedaba establecida con arbitrios municipales, controlados por la diputaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Tejer un modelo liberal cost&oacute; sudor y mucho tiempo en Le&oacute;n, pues se part&iacute;a de una opini&oacute;n liberal minoritaria y un clero poderoso adem&aacute;s de reaccionario, que fue capaz de hacerse valer en las elecciones. El mismo obispo de Astorga se autoexili&oacute; a Portugal ante su rechazo a la nueva Constituci&oacute;n. La falta de entusiasmo liberal corr&iacute;a paralela al descontento del pueblo en materia de presi&oacute;n fiscal, tras una guerra que hab&iacute;a dejado esquilmados a los leoneses. Hubo altercados y actos p&uacute;blicos donde se quemaron textos de la obra de C&aacute;diz, mientras se exhib&iacute;a el retrato de Fernando VII. Pero aquel rey 'deseado' tampoco hab&iacute;a entendido los cambios que la Historia le pon&iacute;a en bandeja, enroc&aacute;ndose en su absolutismo y poniendo palos a la rueda del liberalismo, mientras la mayor&iacute;a de leoneses lo jaleaban.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/leon-contra-la-invasion-tropas-napoleonicas-guerra-independencia-1808-1814-reportaje-de-pedro-victor-fernandez-edad-contemporanea_1_12868461.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 04 Jan 2026 08:57:57 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[León contra las tropas napoleónicas]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Bierzo,Valderas,Sahagún,La Bañeza,Historia de León,España,Reino de León,Recreación Histórica,Internacional,Reportajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Guzmán, un héroe, una plaza y un relato]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/guzman-el-bueno-heroe-leones-una-plaza-y-un-relato_1_12827179.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/03e974a3-096c-4305-9edd-81830ee50460_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Guzmán, un héroe, una plaza y un relato"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Entrañable el personaje y heroica la estatua. Guzmán el Bueno es un símbolo del pasado glorioso, tras luchar con lealtad y defender plazas medievales con bravura. El debate de algunos hechos históricos no merma su figura en el imaginario colectivo de los leoneses, pero el relato existe; es parte de la Historia</p></div><p class="article-text">
        Pese a su gesto enfurru&ntilde;ado, Guzm&aacute;n siempre saluda cuando se entra o se sale de Le&oacute;n. Desde la ni&ntilde;ez de todos los leoneses se ha convertido en un personaje entra&ntilde;able, el centro de la mejor plaza para el h&eacute;roe que fue. La estatua se erigi&oacute; en 1900, seis siglos despu&eacute;s de que su gesta se extendiera por los libros de Historia, amalgamada con mitos y leyendas.
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guzm%C3%A1n_el_Bueno" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alonso P&eacute;rez de Guzm&aacute;n</a> naci&oacute; en 1256 en Le&oacute;n, en la calle del Cid, cuatro a&ntilde;os despu&eacute;s de que empezara su reinado <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_X_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfonso X el Sabio</a>. Tambi&eacute;n la controversia acompa&ntilde;a a sus or&iacute;genes y lugar de nacimiento. Desde joven se vio envuelto en empresas b&eacute;licas y alcanz&oacute; renombre y fortuna, aunque no antes de pasar estrecheces y desprecios. En las guerras contra los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sultanato_merin%C3%AD" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">benimerines</a>, combati&oacute; al lado de Diego L&oacute;pez de Haro, sostenedor del rey, encarg&aacute;ndose de ajustar la tregua y negociaciones que se hicieron en Sevilla. Pero un hermanastro de Guzm&aacute;n esgrimi&oacute; ante el mismo rey el nacimiento ileg&iacute;timo de Guzm&aacute;n, hijo bastardo de Pedro Guill&eacute;n de Guzm&aacute;n y de Isabel Alonso.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hab&iacute;a nacido en un edificio g&oacute;tico del que ya no quedan restos, erigi&eacute;ndose siglos m&aacute;s tarde en el mismo lugar la Escuela Normal de Maestros y luego la Audiencia Provincial de Justicia. Su madre muri&oacute; en el parto y su padre diez a&ntilde;os despu&eacute;s. Don Pedro fue militar y noble, ocup&oacute; diversos cargos en los reinados de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_III_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando III</a> y Alfonso X y particip&oacute; activamente en la campa&ntilde;a de Sevilla, en 1248. Los Guzmanes eran leoneses y ten&iacute;an asentado su se&ntilde;or&iacute;o en Aviados y luego en Toral. La relaci&oacute;n extramatrimonial de don Pedro con la aya de la infanta <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Urraca_Alfonso_de_Le%C3%B3n" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Urraca Alfonso</a>, fue una mancha que la propia infanta (tambi&eacute;n hija ileg&iacute;tima, de Alfonso IX) trat&oacute; de borrar al adoptar a Guzm&aacute;n como hijo, ocup&aacute;ndose de su educaci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Una espada en contra y a favor del moro</strong>
    </p><p class="article-text">
        En 1275 el joven Guzm&aacute;n acude desde Le&oacute;n al llamamiento del infante <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Fernando_de_la_Cerda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando de la Cerda</a>, primog&eacute;nito de Alfonso X, para la defensa de Andaluc&iacute;a contra los isl&aacute;micos del reino nazar&iacute; de Granada y el imperio bereber cuya capital era Fez, en el actual Marruecos. Aborrecido por sus hermanos, Guzm&aacute;n se traslad&oacute; a Sevilla, donde tiene parientes, S&oacute;lo la guerra era capaz de aupar a un segund&oacute;n como &eacute;l. As&iacute; que se dispuso a luchar contra los benimerines, isl&aacute;micos de fuerte contenido religioso y &aacute;vidos mecenas de su cultura. Ocho a&ntilde;os despu&eacute;s de usar la espada, Guzm&aacute;n ya figura como ricohombre, rodeado de privilegios y mercedes otorgadas por el rey. Pero al tacharle en la corte su bastard&iacute;a, decidi&oacute; ir a Fez: &ldquo;Me ir&eacute; a buscar entre los extra&ntilde;os la honra que en mi patria se me niega&rdquo;. As&iacute; recoge la frase una edici&oacute;n del 1791 dedicada a <em>Hombres ilustres</em>.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                La Estatua de Guzmán el Bueno en León.                            </span>
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        En sus batallas contra el infiel, hizo preso a un jefe musulm&aacute;n, Ali Abu Yusuf, al que trat&oacute; con humanidad, trabando amistad con &eacute;l. Tal vez por eso parti&oacute; hacia Fez, porque la paz en la pen&iacute;nsula le daba la posibilidad de acaudillar tropas mercenarias a favor de su antiguo prisionero, Yusuf, ahora emir, sofocando rebeliones internas contra &eacute;l. Guzm&aacute;n se convirti&oacute; en soldado de fortuna en tierra extranjera. 	
    </p><p class="article-text">
        Pero la corona de Alfonso X tambi&eacute;n peligraba. El infante Sancho (futuro <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sancho_IV_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sancho IV</a>) y su hermano, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Juan_de_Castilla_el_de_Tarifa" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el infante Juan</a>, apoyados por sectores de la nobleza castellana, depusieron al padre. El rey llam&oacute; entonces a Guzm&aacute;n, para que obtuviera ayuda a su causa en Fez. Y Guzm&aacute;n cumpli&oacute; con su rey. Las tropas benimerines saquearon Andaluc&iacute;a y regresaron a su tierra con un enorme bot&iacute;n, Alfonso sigui&oacute; ci&ntilde;endo la corona y recompens&oacute; a Guzm&aacute;n. Ya no era un segund&oacute;n, ni un bastardo, ni un soldado sin ventura.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sevilla, el nuevo hogar</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se cas&oacute; el leon&eacute;s con una noble sevillana, <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Mar%C3%ADa_Alonso_Coronel" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mar&iacute;a Alonso Coronel</a>, mujer que aport&oacute; una generosa dote al matrimonio, casas en Sevilla, olivares, ace&ntilde;as y vi&ntilde;edos. La ciudad de Sevilla hasta 1248 que hab&iacute;a sido reconquistada por Fernando III fue la mayor ciudad musulmana de Occidente. Guzmanes y Coroneles ser&aacute;n los ascendientes de Leonor de Guzm&aacute;n, la favorita de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Alfonso_XI_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfonso XI</a> y madre de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Enrique_II_de_Castilla" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Enrique II</a>, el primer rey Trast&aacute;mara. Guzm&aacute;n y Mar&iacute;a tendr&aacute;n varios hijos, entre ellos Alonso, que morir&aacute; tr&aacute;gicamente en 1294, ante los muros de Tarifa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 1284 y 1291 Guzm&aacute;n se encuentra de nuevo en Fez. Surgieron leyendas de sus gestas en &Aacute;frica, pero seguramente nunca mat&oacute; al drag&oacute;n, el conocido como <em>sierpe de Fez</em>. All&iacute; sigui&oacute; sofocando rebeliones internas contra su amigo el emir Abu Yusuf. Sin embargo, regresar&aacute; a Sevilla con sus mesnadas, dentro de un inminente ambiente de guerra, pues el emir est&aacute; dispuesto a recuperar diferentes plazas de las costas andaluzas, de gran valor estrat&eacute;gico. Los benimerines desembarcaron en Tarifa y Algeciras, y Guzm&aacute;n les sali&oacute; al paso en V&eacute;jer. El nuevo rey, Sancho IV, trataba de reconquistar Tarifa, lo que lograr&iacute;a en 1292, batalla en la que tuvo una gran actuaci&oacute;n su vasallo leon&eacute;s, a quien el rey acabar&iacute;a nombrando alcalde de Tarifa. Su espada y su lealtad ya eran famosas entre moros y cristianos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El asedio de Tarifa y la ejecuci&oacute;n del joven Alonso</strong></h2><p class="article-text">
        El ambicioso infante don Juan y Alonso de Guzm&aacute;n resultaron ser viejos conocidos. Ambos se aborrec&iacute;an y sus planes resultaron opuestos al entrar en juego las disputas entre Alfonso X y sus hijos. Guzm&aacute;n defender&iacute;a siempre a su rey. A&ntilde;os m&aacute;s tarde, en 1293, al atacar los musulmanes la fortaleza de Tarifa, se encontraban dentro del recinto amurallado Guzm&aacute;n, su mujer y algunos de su hijos. El asedio a la plaza dur&oacute; varios meses y los benimerines contaban como aliado con el infante don Juan, que hab&iacute;a estado exiliado en Fez, desde donde conspir&oacute; para tomar el cetro real de Castilla. En un momento de tregua, Alonso, hijo de Guzm&aacute;n, con s&oacute;lo diez a&ntilde;os de edad, fue capturado por don Juan, quien impuso una rendici&oacute;n de la plaza fortificada a cambio de la vida del joven reh&eacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al parecer, el hecho que pudiera haber adquirido tintes legendarios, se produjo de forma real y la escena conocida tuvo lugar en uno de los torreones, desde donde Guzm&aacute;n lanz&oacute; su propio cuchillo. As&iacute; lo recoge el texto del siglo XVIII:&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <em>La vida de un hijo no es bastante para obligarme a que mancille mi virtud. Si os falta cuchillo para ejecutar vuestra sa&ntilde;a, all&aacute; va el m&iacute;o.</em>
    </p><p class="article-text">
        El gesto resume una vida entera. Fue una muerte en vano, pues el enemigo levant&oacute; el asedio a los pocos d&iacute;as, sin logra su objetivo de asaltar Tarifa.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                La plaza de Guzmán el Bueno de León donde está situada su estatua.                            </span>
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        Desde 1295 hasta la muerte de Guzm&aacute;n, en 1309, el reino cristiano pas&oacute; muy r&aacute;pidamente de mano en mano: Sancho IV s&oacute;lo rein&oacute; once a&ntilde;os. Fernando IV, unos 17 a&ntilde;os  y una tutor&iacute;a de su madre, hasta que sube al trono Alfonso XI. Reyes con muertes prematuras que desataron las ambiciones de los reinos vecinos. Guzm&aacute;n trabaj&oacute; junto con Mar&iacute;a de Molina (viuda de Sancho IV) para retener el reino frente a los envites de Granada y Portugal. A su vez, el ej&eacute;rcito aragon&eacute;s (partidario del d&iacute;scolo don Juan) entr&oacute; en Mayorga de Campos, que defend&iacute;a a Fernando. S&oacute;lo un brote de peste hizo que se deshiciera la alianza del infante Juan y los aragoneses para tratar de usurpar la corona, aunque de 1296 a 1300 el ambicioso enemigo que asesin&oacute; al hijo de <em>El Bueno</em> se coron&oacute; rey como <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/juan-i-ultimo-rey-leon-galicia-sevilla_1_9529317.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan I de Le&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        El rey Sancho, en su lecho de muerte en Toledo, le confi&oacute; a Guzm&aacute;n otra nueva misi&oacute;n para garantizar la prolongaci&oacute;n de su reino: &ldquo;Partid vos a Andaluc&iacute;a y mirad por Sevilla: mantenedla por mi hijo, que yo f&iacute;o que lo har&eacute;is como bueno que sois&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Tras diferentes enfrentamientos por defender Tarifa, muri&oacute; el leon&eacute;s en un choque armado en la Sierra de Gaur&iacute;n.
    </p><p class="article-text">
        <strong>El h&eacute;roe y el hombre</strong>
    </p><p class="article-text">
        El ambiente belicoso del mundo medieval se presta mucho a fantasear con las haza&ntilde;as de sus protagonistas: quedan lejos en el tiempo y resulta f&aacute;cil fabular un mundo de nobles, reyes y guerreros que ha desaparecido, donde el viejo Reino de Le&oacute;n tuvo protagonismo y enjundia.
    </p><p class="article-text">
        Guzm&aacute;n guerre&oacute;, no en tierras de su nacimiento sino en el sur; guerre&oacute; pero tambi&eacute;n construy&oacute;. Socorri&oacute; con su dinero a pobres en Sevilla y prest&oacute; ayuda con sus tropas a la corona de Alfonso, primero, y luego a Sancho y Fernando. Lleg&oacute; a amasar una gran fortuna como soldado, convirti&eacute;ndose en el se&ntilde;or de mayor consideraci&oacute;n en la Baja Andaluc&iacute;a. Hizo compras, recibi&oacute; donaciones reales, administr&oacute; la dote de su esposa, impuso rentas sobre puertas en muchas villas andaluzas, repobl&oacute; Chiclana y construy&oacute; castillo en zonas desprotegidas: Rota, Trebujana, Chiclana. El castillo de &eacute;sta &uacute;ltima se dedic&oacute; a la Virgen de Regla, la misma que se convertir&iacute;a en patrona de la Catedral de Le&oacute;n.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Recreación decimonónica de Guzmán el Bueno en el asedio de Tarifa.                            </span>
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        En &eacute;poca de Fernando IV se le apoderar&iacute;a <em>el Bueno</em>, siendo compensado con las torres defensivas de Sanl&uacute;car de Barrameda y otros se&ntilde;or&iacute;os. Parece que este aguerrido leon&eacute;s ten&iacute;a la virtud del cumplir con la palabra dada, adem&aacute;s de bondad y honradez. Lejos de suscribir una hagiograf&iacute;a, se puede a&ntilde;adir que mostr&oacute; valores guerreros y c&iacute;vicos. Cuando tuvo prisionero a Yusuf, no le falt&oacute; al encarcelado comida diaria y agua para sus abluciones. Cobr&oacute; bien su rescate y gan&oacute; un amigo y una fortuna, lo que le permiti&oacute; salir de la pobreza.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Su haza&ntilde;a se estudia en los manuales, aunque hoy los alumnos de ESO apenas saben que es lo que tiene su estatua en la mano derecha. Los que han descrito gestas medievales de la Reconquista le han comparado con Ar&iacute;stides, con S&oacute;crates, con Cincinato, con Foci&oacute;n. Como hombre de acci&oacute;n se le ha colocado al lado de Carlos V, el Gran Capit&aacute;n y Hern&aacute;n Cort&eacute;s. &iquest;Exageran? En Andaluc&iacute;a casi todas las ciudades y villas tienen una plaza o una calle dedicada a Guzm&aacute;n el Bueno.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La escena de no ceder al chantaje y mostrarse inflexible a ceder la fortificaci&oacute;n frente al enemigo, ha hecho que se le compare con la decisi&oacute;n tomada por el coronel Moscard&oacute; en 1936, en el Alc&aacute;zar de Toledo. No ha faltado alg&uacute;n historiador que niega la teatralidad de la conversaci&oacute;n telef&oacute;nica del coronel atrincherado en el alc&aacute;zar y su hijo, a&ntilde;adiendo que estaba cortada desde fuera la l&iacute;nea del tel&eacute;fono. Lo que s&iacute; es cierto es que el bando sublevado utiliz&oacute; el hecho como propaganda de sus ideales, igual que <em>al Bueno</em> para ensalzar valores llamados luego rom&aacute;nticos: el honor, la dignidad, el arrojo, todo edulcorado con la extensi&oacute;n del relato y la exaltaci&oacute;n heroica.&nbsp;
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                Grabado con epítome de Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno.                            </span>
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        Todas las guerras han creado sus propios mitos para enardecer el sentimiento patri&oacute;tico, que casi siempre ha coincidido con los intereses particulares del l&iacute;der. La batalla de Clavijo, dicen los historiadores, no fue una batalla sino un relato mitificado, una hip&eacute;rbole que mezcla cr&oacute;nica, religi&oacute;n y mucha imaginaci&oacute;n. El mito parti&oacute; de un supuesto sue&ntilde;o del rey <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ramiro_I_de_Asturias" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Ramiro I</a>, en el que Santiago Ap&oacute;stol aparec&iacute;a a lomos de un caballo blanco cercenando cabezas sarracenas. Y no digamos nada de los sue&ntilde;os gloriosos que tuvo el arzobispo Gelm&iacute;rez en aquel lugar santo llamado Compostela.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n tiene su h&eacute;roe con Guzm&aacute;n, al que se le hab&iacute;a dedicado un paseo hasta 1894. Luego se erigi&oacute; una estatua en medio de una plaza hom&oacute;nima, la m&aacute;s flamante del ensanche de la ciudad. Fue Emilio Men&eacute;ndez Pallar&eacute;s quien propuso levantar el monumento, una estatua en bronce con peana de piedra, design&aacute;ndose la obra al artista Aniceto Mari&ntilde;as. S&oacute;lo el inconformista Antonio Valbuena se quej&oacute; de que se representara su figura, pues no hab&iacute;a ocurrido el acontecimiento de Tarifa como ha llegado a nuestros d&iacute;as.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;&iquest;De d&oacute;nde vienes?&rdquo; &ndash;me preguntaba mi vecino Ovidio en mi ni&ntilde;ez&ndash;. &ldquo;De Le&oacute;n&rdquo; &ndash;le respond&iacute;a&ndash;. &iquest;Y qu&eacute; dice Guzm&aacute;n?&nbsp;Yo nunca contest&eacute; que &ldquo;por ah&iacute; se va a la estaci&oacute;n&rdquo;. No me parec&iacute;a que aquel colosal guerrero apostado en su atalaya se entretuviese con indicaciones de gu&iacute;a tur&iacute;stico.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/guzman-el-bueno-heroe-leones-una-plaza-y-un-relato_1_12827179.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 14 Dec 2025 09:16:10 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Guzmán, un héroe, una plaza y un relato]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reino de León,Historia de León,Reportajes]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La transición en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/la-transicion-en-leon-analisis-por-el-historiador-pedro-victor-fernandez_129_12800045.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/d6f03aa1-4519-4a47-ab2c-b0f6c1981fda_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="La transición en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La Transición fue una etapa corta, con rosas y espinas, un salto hacia adelante tras 40 años sin libertades. En León, los políticos reformistas de la última etapa del franquismo difundieron las consignas de Madrid, siendo correa de transmisión de un proceso tranquilo. El mayor logro fue votar moderación</p></div><p class="article-text">
        Transici&oacute;n es el intervalo de tiempo entre un r&eacute;gimen pol&iacute;tico y otro, un lapso de tiempo en el que las reglas no est&aacute;n definidas. No hay acuerdo en cu&aacute;ndo comenz&oacute; la Transici&oacute;n en este pa&iacute;s, aunque todos coinciden en afirmar que se acab&oacute; con la puesta en pr&aacute;ctica de la Constituci&oacute;n de 1978, ese texto que necesita una revisi&oacute;n y nadie se atreve a hacerla. Salir del franquismo y entrar en democracia fue un salto en el que intervinieron dos din&aacute;micas que acabaron por adoptar la misma horma: la reforma 'desde arriba' y la presi&oacute;n 'desde abajo'. El poder y la sociedad.
    </p><p class="article-text">
        La reforma se pudo hacer desde arriba porque el franquismo estaba fracturado y en retroceso social. Existi&oacute; la presi&oacute;n desde abajo porque la oposici&oacute;n pol&iacute;tica demandaba se&ntilde;ales claras a los reformistas del franquismo, sin olvidar una sociedad que se alej&oacute; de los radicalismos y se inclin&oacute; por la moderaci&oacute;n en el proceso. En cada paso hubo excepciones, naturalmente.
    </p><p class="article-text">
        Con Franco enfermo, se aprob&oacute; en 1974 la Ley de Asociaciones de Acci&oacute;n Pol&iacute;tica, contando a la muerte del dictador con una decena de asociaciones dentro del R&eacute;gimen, entidades descafeinadas que no llegaban a ser partidos pol&iacute;ticos. En aquel barco estaban subidos Fraga, Fern&aacute;ndez Cuesta, Silva Mu&ntilde;oz, Areilza, Oriol, Forcadell, Camu&ntilde;as, P&iacute;o Cabanillas, Herrero Tejedor, Mart&iacute;nez Esteruelas&hellip; 
    </p><p class="article-text">
        Desaparecido Franco, el asociacionismo se ver&iacute;a desbordado por nuevas leyes que permit&iacute;an convocatorias electorales y todos se echaron a la piscina para pescar votos &ndash;todos&ndash;, los franquistas y los de la oposici&oacute;n. Las dos Espa&ntilde;as machadianas claudicaron un poco para que el resultado fuera un escenario nuevo. Ceder para avanzar.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez, dos prebostes del tardofranquismo y la Transición en León."
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                Rodolfo Martín Villa y Fernando Suárez, dos prebostes del tardofranquismo y la Transición en León.                            </span>
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        Leoneses que estaban integrados en este asociacionismo franquista como Julio C&eacute;sar Rodrigo de Santiago (alcalde de Le&oacute;n), Emiliano A. S&aacute;nchez-Lombas (presidente de la Diputaci&oacute;n), Rodolfo Mart&iacute;n Villa y Afrodisio Ferrero (procuradores en Cortes), se dejaron querer por Adolfo Su&aacute;rez al proponer la Ley de Reforma Pol&iacute;tica de 1976 (LRP), verdadera llave para instalar una nueva Espa&ntilde;a con sufragio universal, bicameralismo y multipartidismo. Hubo muchas asociaciones dentro de las familias del R&eacute;gimen, pero quiz&aacute;s destacara entre ellas GODSA, empresa creada en 1973 y embri&oacute;n de lo que luego ser&iacute;a AP, capitaneada por Fraga Iribarne. Abierta la veda, los pol&iacute;ticos se fueron posicionando en los nuevos y viejos partidos: nuevos eran los franquistas y viejos los hist&oacute;ricos que perdieron la Guerra Civil. Unos pilotaron el cambio; otros vigilaron el camino.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Javier Cercas llama 'h&eacute;roes de la traici&oacute;n' a los tres protagonistas indiscutibles de la Transici&oacute;n: un falangista (Su&aacute;rez), un militar (Guti&eacute;rrez Mellado) y un comunista (Carrillo). Traidores a sus grupos respectivos, pero muy valientes, con el coraje suficiente para luchar por un bien com&uacute;n, en un momento en el que era m&aacute;s importante y decisiva la traici&oacute;n que la lealtad al pasado. Qu&eacute; curioso que sean los mismos que no escondieron la nuca tras su esca&ntilde;o en el 23-F. Y m&aacute;s curioso a&uacute;n que fueron desahuciados a los pocos meses: Carrillo y Su&aacute;rez se quedaron en minor&iacute;a parlamentaria y Mellado despareci&oacute; del panorama pol&iacute;tico.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La sopa de letras</strong></h2><p class="article-text">
        Todo confluy&oacute; en un momento trascendental y acab&oacute; en &eacute;xito. El rey utiliz&oacute; su posici&oacute;n para desmantelar el franquismo institucional de los dinosaurios, mientras los reformista del r&eacute;gimen fundaron partidos pol&iacute;ticos (UCD, AP y dem&aacute;s) y la oposici&oacute;n apoy&oacute; el proceso dirigido por Su&aacute;rez (PSOE, PCE, PSP y otras siglas olvidadas). Los extremismos de izquierdas (ETA y GRAPO) y de derechas quedaron noqueados (FN y FE-JONS), aunque no fulminados. El &eacute;xito fue la moderaci&oacute;n y el consenso; la reforma, no la ruptura. Fraga y Carrillo se daban palmadas en la espalda, fraternidad que hoy se ha cambiado por el navajazo y la inquina.
    </p><p class="article-text">
        De la Ley de Reforma Pol&iacute;tica de 1976 &ndash;verdadera llave del cambio&ndash; a las elecciones municipales de 1979 se sucedieron cinco convocatorias a las urnas. En las primeras votaron 276.237 leoneses, el 77,2%. El 73,3% de las papeletas dec&iacute;an <em>S&iacute;</em> a la reforma de Su&aacute;rez, cifra incontestable y casi imbatible. S&oacute;lo poblaciones de predominio minero y corte salarial (Ponferrada, Villablino, Bo&ntilde;ar) bajaron de la media provincial, y eso que PSOE, PSP, PCE, ORT y carlistas pidieron abstenci&oacute;n.
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                La Pasionaria y Adolfo Suárez en el Congreso de los diputados el 13 julio 1977.                            </span>
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        Le&oacute;n daba su apoyo al aparato reformista, ya en manos de la UCD de Su&aacute;rez. La mayor&iacute;a social leonesa intuy&oacute; en qui&eacute;n era bueno confiar para aquella traves&iacute;a. Ni las huelgas mineras, ni las tractoradas, ni los parones de los profesores PNNs, ni las protestas por el pantano de Ria&ntilde;o hicieron descarrilar el proceso en esta provincia. Involucrar al mayor n&uacute;mero de sectores sociales fue una consigna derivada de Madrid. Hab&iacute;a que implicar a los m&aacute;s posibles. A la juventud leonesa se le dio un caramelo el 26 de&nbsp;junio de 1976, el primer Enrollamiento Internacional del Rock Ciudad de Le&oacute;n, que cont&oacute; con cuatro mil j&oacute;venes. Tiempos nuevos, para la l&iacute;rica y la diversi&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Legalizaci&oacute;n y urnas</strong></h2><p class="article-text">
        El siguiente paso era legalizar lo que las leyes franquistas ten&iacute;an como ilegal: para que el proceso fuera cre&iacute;ble hab&iacute;a que &ldquo;elevar a la categor&iacute;a de normal lo que en la calle era normal&rdquo;; o sea, dar luz verde a los partidos pol&iacute;ticos de viejo cu&ntilde;o. La primera tanda de legalizaciones se hizo en febrero de 1977, donde figuraban PSOE (Felipe Gonz&aacute;lez), Partido Liberal (Larroque), PSP (Tierno Galv&aacute;n), Partido Social Dem&oacute;crata (Fern&aacute;ndez Ord&oacute;&ntilde;ez), Partido Dem&oacute;crata Popular (Ignacio Camu&ntilde;as), Izquierda Democr&aacute;tica (Joaqu&iacute;n Ruiz-Jim&eacute;nez). Todos ven&iacute;an funcionando como asociaciones de hecho, pero ahora lo eran de derecho. Lo mismo ocurri&oacute; con centrales sindicales como UGT, CCOO y USO, entidades que celebraron el Primero de Mayo de 1977 en la calle, lo que significaba la muerte del sindicalismo vertical franquista.
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de cuatro d&eacute;cadas, Le&oacute;n se encontraba desvertebrado en el campo de la pol&iacute;tica, hecho que facilit&oacute; la calma del proceso, permitiendo el manejo de la nave a la UCD. En todo caso, la sociedad leonesa mostr&oacute; su heterogeneidad: izquierdas en las cuencas mineras, derechas en el campo, clases medias con voto moderado y predominio derechista en el &aacute;mbito urbano. La UCD, aplastante triunfadora, sac&oacute; 137.495 votos, cifra superior a la suma de votos de PSOE, AP y PCE. Por esas fechas se legaliz&oacute; el sindicalismo agrario leon&eacute;s, la UCL (Uni&oacute;n de Campesinos Leoneses), con 10.000 carn&eacute;s, cubriendo el vac&iacute;o que dejaban las Hermandades Agrarias y Ganaderas del anterior R&eacute;gimen.&nbsp;
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                Santiago Carrillo, Felipe González y Adolfo Suárez durante la transición.                            </span>
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        Las <em>tractoradas</em> supusieron un hito de movilizaci&oacute;n campesina, colectivo que hab&iacute;a estado callado desde la Rep&uacute;blica, pero que ahora estallaba ante el rid&iacute;culo precio de sus productos en los mercados. En abril se legaliz&oacute; el PCE, &eacute;l ultimo eslab&oacute;n para convocar elecciones con garant&iacute;a de pluralidad. Por esos d&iacute;as tambi&eacute;n se legaliza el SIM leon&eacute;s (Sindicato Independiente Minero).
    </p><p class="article-text">
        En 1977, casi como nota pintoresca, el GRAPO rob&oacute; 250&nbsp;kilogramos de explosivos en Laciana y, andando el tiempo, asesin&oacute; a un suboficial de la Guardia Civil de Le&oacute;n. Los desacuerdos laborales empezaron a salir a la calle y se tradujeron en huelgas sectoriales sonadas: Standar El&eacute;ctrica y sector de la construcci&oacute;n en 1976, la huelga de transportes en 1977, tractoradas de agricultores en ese mismo a&ntilde;o. Se estaba encubando el sindicalismo agrario de UCL, de la mano de l&iacute;deres como Gerardo Garc&iacute;a Machado y Mat&iacute;as Llorente, reunidos clandestinamente en la iglesia de Cabreros del R&iacute;o en una asamblea tensa, rodeada de fuerzas de orden p&uacute;blico. Aquella UCL acabar&iacute;a vinculada a COAG, con influencias de partidos de izquierdas.
    </p><p class="article-text">
        A nivel nacional, Su&aacute;rez era el producto final del Movimiento, la &uacute;ltima generaci&oacute;n del franquismo en el poder, joven, entusiasta y dispuesto a reformar el pa&iacute;s. &iquest;Hasta d&oacute;nde? Esa fue la magia de la Transici&oacute;n: ni &eacute;l mismo lo sab&iacute;a, como tampoco sab&iacute;a c&oacute;mo hacer ese recorrido. Eso s&iacute;, supo rodearse de pol&iacute;ticos aperturista y trasladar ese impulso a las provincias. Funcionaba a&uacute;n el clientelismo pol&iacute;tico de corte secular, pr&aacute;ctica que supo ejecutar Rodolfo Mart&iacute;n Villa, el alfil de Su&aacute;rez en la provincia de Le&oacute;n. El param&eacute;s se hab&iacute;a convertido en l&iacute;der indiscutible de la UCD leonesa, un partido-archipi&eacute;lago, producto de una coalici&oacute;n de quince partidos, pero que a los leoneses les sonaba bien. La intuici&oacute;n mand&oacute; tanto como el raciocinio.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Le&oacute;n vot&oacute; moderaci&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        A partir de ese momento, los l&iacute;deres pol&iacute;ticos visitaron Le&oacute;n y perfilaron sus listas electorales. La gran cantidad de nombres exige cierto resumen: Manuel N&uacute;&ntilde;ez P&eacute;rez por UCD, Antonio del Valle por AP, Baldomero Lozano por el PSOE, Dionisio Llamazares por Alianza Socialista Democr&aacute;tica, Manuel Pastor por el PSP, Manuel Azc&aacute;rate por el PCE, Estrella Garc&iacute;a Robles por Democracia Cristiana, Blanca Manglano Torres por Frente Democr&aacute;tico de Izquierdas. La sopa de letras ten&iacute;a sustancia. Ocho listas se presentaron para el Congreso y once nombres para el Senado.
    </p><p class="article-text">
        Todos pose&iacute;an algo en com&uacute;n: ausencia de s&oacute;lidas estructuras y sobrecarga de maniobras personales para buscar situaciones ventajosas. AP dispon&iacute;a de recursos financieros para hacer una campa&ntilde;a s&oacute;lida y contaba con Emiliano Alonso S&aacute;nchez-Lombas en el sill&oacute;n de la Diputaci&oacute;n Provincial. Muchos alcaldes se apuntar&iacute;an a UCD, que trabaj&oacute; con &eacute;xito su captaci&oacute;n en la red de Hermandades Sindicales de Labradores y Ganaderos. El PCE de Juan Manuel Azc&aacute;rate, sobrino del republicano Justino Azc&aacute;rate, era de una familia muy conocida en Le&oacute;n. Baldomero Lozano, natural de Albacete, result&oacute; ser un brillante mitinero. Fuerza Nueva no present&oacute; lista, pero llev&oacute; a cabo unas ruidosas y rimbombantes puestas en escena. Resumiendo: se disputaron el voto los franquistas evolucionados y la oposici&oacute;n que hab&iacute;a sufrido el ostracismo de la dictadura.&nbsp;
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                Cartel Electoral de UCD con Adolfo Suárez.                            </span>
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        La campa&ntilde;a en Le&oacute;n fue entusiasta por lo novedoso (m&iacute;tines, carteles, saludos en la calle, megafon&iacute;a) y los comicios electorales del 15 de junio de 1977 se ba&ntilde;aron de absoluta normalidad, con afluencia notable en las urnas y meteorolog&iacute;a primaveral. Los candidatos y los grupos ideologizados hab&iacute;an llevado el ascua a su sardina, incluso el obispo de Le&oacute;n, Larrea y Legarreta, que mostraba su preocupaci&oacute;n por &ldquo;la desorientaci&oacute;n de los fieles y los problemas de compaginar la fe cristiana con opciones partidistas&rdquo;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Pero los leoneses iban por delante de su Iglesia, as&iacute; que &ndash;injerencias aparte&ndash; los resultados dieron esca&ntilde;os a las opciones moderadas, contribuyendo a consolidar la tendencia nacional: cuatro diputados para UCD, uno para PSOE y uno para AP. Cuatro senadores salidos de las urnas y tres de designaci&oacute;n real, con hombres de prestigio como Cordero del Campillo, Rodrigo de Santiago o Justino Azc&aacute;rate. Con aquellos mimbres se fue configurando la correa de transmisi&oacute;n pol&iacute;tica, trasvasando &oacute;rdenes desde Moncloa a Le&oacute;n. Se encargaba de engrasar la maquinaria Mart&iacute;n Villa, buen conocedor de las instituciones.
    </p><p class="article-text">
        Le&oacute;n, una vez m&aacute;s, acat&oacute; la din&aacute;mica cocinada en las altas esferas. La Diputaci&oacute;n sigui&oacute; en manos de S&aacute;nchez-Lombas, empresario minero reconvertido del viejo sindicato vertical. La tendencia que imprim&iacute;a UCD dej&oacute; en el desierto a organizaciones como el frente de izquierdas o el socialismo popular de Tierno Galv&aacute;n. Y eso que en Le&oacute;n s&oacute;lo se hab&iacute;a presentado unas pocas formaciones de las doscientas a nivel nacional, pero aquel escrutinio aclar&oacute; y redimension&oacute; la oferta pol&iacute;tica. Un chiste gr&aacute;fico de Ch&uacute;my Ch&uacute;mez presentaba a un ciudadano votando tan atribulado por la sopa de siglas que acab&oacute; por votar a <em>Renfe</em>.
    </p><h2 class="article-text">Un 'S&iacute;' a la Constituci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        El siguiente paso era elaborar una Constituci&oacute;n. Mientras en Madrid se redactaba, discut&iacute;a y aprobaba el texto, en Le&oacute;n los cargos de extracci&oacute;n franquista fueron sufriendo modificaciones, remodelaciones y cambios de sill&oacute;n. Pero todo sin brusquedades. Julio Camu&ntilde;as, gobernador civil, era sustituido por Luis Cuesta Jimeno, un ejemplo de cambio extrapolable a muchos otros: Jimeno pas&oacute; de haber sido un cargo de sindicatos verticales leoneses a ser un afiliado de UCD con responsabilidad en la provincia. UCD utiliz&oacute; los cuadros franquistas m&aacute;s proclives a sus intereses. Otro antiguo gobernador de esta tierra, Francisco La&iacute;na, era requerido para el cargo de director general de Seguridad del Estado. Muchos de los nuevos cargos en Le&oacute;n (gobernadores civiles, IRYDA, delegados ministeriales, cargos t&eacute;cnicos&hellip;) ven&iacute;an de la estructura sindical vertical del franquismo. En este contexto se ha dicho, con acierto, que la Transici&oacute;n tuvo mucho de transacci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        El texto de la nueva Constituci&oacute;n se someti&oacute; a refer&eacute;ndum el 6 de diciembre de 1978. En Le&oacute;n se simplific&oacute; much&iacute;simo el vidrioso espectro pol&iacute;tico de otras zonas, pues aqu&iacute; no exist&iacute;a una raigambre nacionalista, aunque el viejo Le&oacute;n empez&oacute; a mostrar su garra leonesista. Todo quedaba asegurado si se votaba a favor del texto, seg&uacute;n pidieron UCD, PSOE, PCE y AP, no sin tensiones internas en alguna de estas formaciones.&nbsp;
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                Carteles propagandísticos del referéndum de la Constitución de 1978.                            </span>
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        Excepto un par de agresiones f&iacute;sicas entre j&oacute;venes de Fuerza Nueva y fogosos militantes contrarios, todo transcurri&oacute; con normalidad, votando el 65,4% de los casi 400.000 electores leoneses. Bajaba la participaci&oacute;n por la frecuencia de las consultas electorales, pero votaban 'S&iacute;'<em> </em>al texto el 88,1% de los que acudieron a las urnas. Otro episodio m&aacute;s de normalidad; incluso de cierta inercia al dejarse llevar por la ola m&aacute;s poderosa. Tampoco se separaban los resultados en Le&oacute;n de la media nacional. El absentismo era m&aacute;s acusado en el marco urbano que en el rural, y m&aacute;s en el sector terciario que en el secundario. Los soci&oacute;logos dicen que la tendencia ha ido creciendo en par&aacute;metros econ&oacute;micos: a niveles altos de desarrollo y renta se resiente el nivel de participaci&oacute;n, tendencia que ha crecido en el siglo XXI.
    </p><h2 class="article-text">La democracia va en serio</h2><p class="article-text">
        Aprobada la Constituci&oacute;n, se disolvieron las C&aacute;maras y se fue a unas nuevas elecciones el 1 de marzo de 1979, para competir dentro del nuevo marco legal. La participaci&oacute;n fue m&aacute;s reducida. En Le&oacute;n, adem&aacute;s, se dieron episodios de nieve, posponiendo la votaci&oacute;n en algunos colegios de monta&ntilde;a. Los resultados fueron casi id&eacute;nticos: cuatro diputados de UCD y dos del PSOE. Antonio del Valle, un veterano franquista, empresario minero, ahora apuntado a AP, no consigui&oacute; esca&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        La quinta consulta electoral fueron las elecciones municipales de 3 de abril de 1979, poniendo fin al mandato de alcaldes casi vitalicios. Ahora hab&iacute;a que presentar candidatura y pasar por las urnas. Fue una elecci&oacute;n con menos ideolog&iacute;a y m&aacute;s popularidad de los candidatos, especialmente en los n&uacute;cleos rurales. Hab&iacute;a ilusi&oacute;n, proyectos, ganas de contribuir. La democracia municipal sent&oacute; en la misma mesa a ateos y creyentes, liberales y comunistas, posfranquistas y antifranquistas, pero no hubo pistolas sobre el tapete ni lleg&oacute; la sangre al r&iacute;o. La cordura fue m&aacute;s espl&eacute;ndida que la venganza.&nbsp;
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            <span class="title">
                Inauguración de la carretera de Ancares por Rodolfo Martín Villa.                            </span>
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        Vot&oacute; el 65% del censo leon&eacute;s y se eligieron 1.915 concejales, formando 27 diputados para sentarse en la mesa de la Diputaci&oacute;n Provincial, que qued&oacute; copada por UCD, la gran ganadora en Le&oacute;n, poniendo en marcha el Hospital Princesa Sof&iacute;a, la estaci&oacute;n de San Isidro, el acondicionamiento del palacio de los Guzmanes. Tambi&eacute;n se habl&oacute; de la Universidad y del aeropuerto para Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Con aquellas elecciones se cerraba un ciclo que hab&iacute;a empezado el 12 de abril de 1931, las &uacute;ltima municipales libres. Ucedistas, socialistas y populares tomaron los bastones principales, sin olvidar a UCL, que sac&oacute; 130 concejales. Ahora se empezar&iacute;a a hablar de pol&iacute;gonos de construcci&oacute;n, jardines, polideportivos, limpieza, asfaltado, alcantarillado, alumbrado, etc&eacute;tera. Que se lo pregunten a Juan Morano en Le&oacute;n, apadrinado por Mart&iacute;n Villa, piloto y sobrecargo de la Transici&oacute;n leonesa.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Un logro colectivo, aunque dirigido</strong></h2><p class="article-text">
        &iquest;Se han exagerado los logros de la Transici&oacute;n? No lo parece a juzgar por los derroteros por los que transcurre hoy la vida p&uacute;blica, enfangada, radicalizada y falta de acuerdos. Tras la muerte de Franco se hizo un cambio gradual para saltar hacia adelante. No se trataba de practicar la amnesia sino crear el ambiente del reencuentro, dispuesto a echar a las alforjas el pasado que ahoga y arrasa horizontes nuevos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Fue, por tanto, una etapa corta y fruct&iacute;fera, con logros y con ocasiones m&aacute;s o menos aprovechadas. La Transici&oacute;n ofrece un buen balance en la historia contempor&aacute;nea de Espa&ntilde;a y de Le&oacute;n, pero no fue la panacea ni la Arcadia. Hubo muertos y falt&oacute; impulso econ&oacute;mico, competitividad, memoria hist&oacute;rica, reconversi&oacute;n, modernidad, esp&iacute;ritu europeista&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &nbsp;No hay hecho o etapa hist&oacute;rica que se preste a un revelado completo de sus luces y sombras. En todo caso &ndash;pese al desencuentro pol&iacute;tico actual&ndash; celebrar el 50.&ordm; aniversario del comienzo de la Transici&oacute;n deber&iacute;a ser un punto en com&uacute;n en nada discutible.&nbsp;
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/la-transicion-en-leon-analisis-por-el-historiador-pedro-victor-fernandez_129_12800045.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 30 Nov 2025 09:43:53 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La transición en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Memoria Democrática,Historia de León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La sombra de Franco]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/la-sombra-de-franco-a-los-cincuenta-anos-de-su-fallecimiento-analisis-por-el-historiador-pedro-victor-fernandez_129_12755552.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/9eede6d2-0cfc-421a-a451-4a10799101ac_16-9-discover-aspect-ratio_default_1130059.jpg" width="979" height="551" alt="La sombra de Franco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Se cumplen ahora cincuenta años de la muerte de Francisco Franco. Su figura y obra siguen envueltas en la polémica y ahondan en la división de los españoles. Conviene repasar las causas de este desencuentro y buscar las claves de un pasado tortuoso que hoy llega deformado –¿Intencionadamente?– a los españoles</p><p class="subtitle">MÁS INFORMACIÓN - La postguerra de la escasez y el estraperlo en León</p><p class="subtitle">HEMEROTECA - El mundo laboral en León en tiempos de Franco</p></div><p class="article-text">
        La sombra de Franco es alargada; tanto como la del cipr&eacute;s de Miguel Delibes. Y eso a pesar de haber transcurrido cincuenta a&ntilde;os de su muerte. Los que hoy le a&ntilde;oran (21% de los espa&ntilde;oles) se sienten inc&oacute;modos con este vendaval de pol&iacute;ticos mediocres, libertades desmedidas y excesos de tolerancia de todo tipo. Muchos j&oacute;venes fantasean con mandatarios de pu&ntilde;o duro que resuelvan lo que perciben como defectos estructurales del parlamentarismo. El giro hacia la extrema derecha actual expresa un deseo impreciso de orden. En cambio, los que le aborrecen (65,5%) ven en Franco un referente a superar y dejar atr&aacute;s esa aciaga etapa de la historia. Estad&iacute;sticas a un lado, la comunidad de historiadores califica la etapa de autoritarismo y dictadura, cuatro d&eacute;cadas de vencedores sobre vencidos envueltas en mentiras oficiales, corrupci&oacute;n y miedos.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        No hay una &uacute;nica verdad sobre el franquismo sino varias interpretaciones, tanto si lo dice Agamen&oacute;n como si lo dice su porquero. Lo que s&iacute; aparece claro en el horizonte actual es la ruptura de los consensos establecidos en los a&ntilde;os de la Transici&oacute;n, llegando hoy a posturas apologistas y detractoras del mismo Franco; apenas hay maniobras conciliadoras. Y si las hay, est&aacute;n calladas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Una voz relevante dijo en plena Guerra Civil que de aquel enfrentamiento saldr&iacute;a un dictador u otro, dependiendo de qu&eacute; bando ganara. Visto as&iacute;, el franquismo es fruto amargo de la historia, un fracaso may&uacute;sculo que trat&oacute; de parchear los problemas que se hab&iacute;an fraguado desde el siglo diecinueve y no se solucionaron en el veinte: la nefasta pr&aacute;ctica pol&iacute;tica, la cuesti&oacute;n social, el movimiento obrero desbocado, los pujantes nacionalismos, las reformas fallidas, la falta de temple y tacto de los dirigentes que pretendieron cambiar este pa&iacute;s en 1931.&nbsp;
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                La sombra de Franco es alargada, no hace muchos años que Ponferrada tuvo que retirarle la medalla de oro a consecuencia de una noticia de ILEÓN.                            </span>
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        Espa&ntilde;a era un pa&iacute;s atrasado en el concierto europeo. Ortega y Gasset anunci&oacute; que los culpables de aquel retraso eran los botarates y <em>tard&iacute;grados</em>, energ&uacute;menos de toda condici&oacute;n y separatistas, crecidos de derechas y fan&aacute;ticos de izquierdas. Todos eran culpables. Hemos gritado mucho, pero solucionado poco. El ruido y el vocer&iacute;o en Espa&ntilde;a han sido una se&ntilde;a de identidad nacional para anunciar que estamos aqu&iacute; &ndash;acaso por frustraci&oacute;n&ndash; para que no nos pisen.
    </p><h2 class="article-text">Dos siglos en permanente crisis</h2><p class="article-text">
        Hoy, en el aniversario de medio siglo de sombra franquista, bien podemos retomar el punto de arranque. Desde 1800 hemos tenido la historia m&aacute;s turbulenta de Europa occidental. Se nos acerca Grecia, incluso Portugal, pero sin rebasarnos. Un bagaje de m&aacute;s de dos siglos con nueve constituciones, cuatro guerras civiles, incontables refriegas coloniales, trece sonoros golpes de Estado, decenas de intentonas golpistas, trescientas declaraciones de estado de excepci&oacute;n o guerra, casi un centenar de gobiernos en el siglo diecinueve, innumerables vaivenes entre reg&iacute;menes autoritarios, constitucionales y democr&aacute;ticos, variopintas dictaduras&hellip; Este violento tobog&aacute;n no puede llamarse 'modernizaci&oacute;n accidentada' sino un prolongado fracaso como naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con esos mimbres, el presente resulta un suspiro en el que pesa demasiado el pasado, quedando demostrado que no aprendemos de los viejos errores. Dec&iacute;a P&iacute;o Baroja que en Espa&ntilde;a siempre ha pasado lo mismo: el reaccionario lo ha sido de verdad; en cambio, el liberal ha sido muchas veces de pacotilla.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Caricatura en la revista satírica &#039;La Araña&#039;, número 6 en 1885 sobre España."
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            <span class="title">
                Caricatura en la revista satírica &#039;La Araña&#039;, número 6 en 1885 sobre España.                            </span>
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        Por ejemplo, la Primera Rep&uacute;blica. Fue una esperanza frustrada. Una tr&aacute;gica lecci&oacute;n de demagogia, irresponsabilidad y sue&ntilde;os de grandeza federal. Imposible cambiar en once meses un poso de siglos. El pa&iacute;s se subi&oacute; a lomos del obrerismo, el federalismo y el cantonalismo: un atragantamiento imposible de digerir como naci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los albores del siglo veinte lleg&oacute; el reinado de Alfonso XIII, el per&iacute;odo m&aacute;s corrupto y chaquetero de nuestros &uacute;ltimos siglos. Lo dice Paul Preston. Las etapas posteriores fueron saltos en el vac&iacute;o. Agotado el turno canovista y la dictadura de Primo de Rivera, los dirigentes de la Segunda Rep&uacute;blica no aprendieron de los errores pasados y trituraron a la Iglesia y al Ej&eacute;rcito, rompieron la alambrada de las fincas de los terratenientes y convirtieron el pa&iacute;s en un ensayo anticlerical, estrecho y vengativo. Aquellos dirigentes se crecieron por la arrogancia de las urnas y no miraron para atr&aacute;s. La Segunda no aprendi&oacute; nada de la Primera. Por eso, la Espa&ntilde;a eterna, de instinto cainita, esper&oacute; el momento de su venganza.
    </p><h2 class="article-text">Una Rep&uacute;blica desbordada por los extremos	</h2><p class="article-text">
        Franco, como otros militares, vivi&oacute; los a&ntilde;os de la Segunda Rep&uacute;blica con desconcierto, cegado por la idea de que Espa&ntilde;a se resquebrajaba, convencido de que las reformas no modernizaban nada y que las izquierdas y las derechas solo aumentaban la radicalizaci&oacute;n y los extremismos. Con unos gobiernos desbordados, los comunistas y los anarquistas juraron odio eterno a la CEDA y a Falange. Unos ve&iacute;an a Hitler y Mussolini como el ejemplo a imitar; otros a la URSS de Stalin. A medida que se fue desgastando aquella fr&aacute;gil rep&uacute;blica, disminuy&oacute; el n&uacute;mero de los que cre&iacute;an en democracias liberales al estilo de Gran Breta&ntilde;a o Francia. Crecieron los extremos y se estrech&oacute; el centro; la tormenta perfecta.
    </p><p class="article-text">
        La prueba de fuego, despu&eacute;s de <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/La_Sanjurjada" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>la Sanjurjada</em></a> y tras <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sucesos_de_Casas_Viejas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Casas Viejas</a>, fue la <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/noventa-anos-fallida-revolucion-34-provincia-leon_1_11708479.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revoluci&oacute;n de Octubre de 1934</a>: un paso de gigante hacia el abismo, capitaneado por pol&iacute;ticos que trataban de emular a Lenin. Las cuencas mineras de Asturias y las lim&iacute;trofes de Le&oacute;n y Palencia albergaban un proletariado dispuesto &ndash;por las bravas&ndash; a tomar el poder. Franco, al mando de la Legi&oacute;n, dio una lecci&oacute;n a la que consideraba execrable rep&uacute;blica de pol&iacute;ticos que jugaban con fuego. Fue un aviso, pero nadie extrajo conclusiones. En febrero de 1936, Largo Caballero dijo &ndash;en tono ufano&ndash; con las urnas a&uacute;n abiertas: &ldquo;Si ganan las derechas, tendremos que ir a una guerra civil&rdquo;. Se puede prender la mecha s&oacute;lo con la palabra.
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                Francisco Franco y el fundador de la Legión, Millán Astray.                            </span>
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        Ante declaraciones de semejante calado, se afianz&oacute; la mentalidad de los militares <em>africanistas</em>, entre ellos, Franco, un general receloso, el menos comprometido con la conspiraci&oacute;n militar de Mola, pero pronto el Caudillo de aquella causa. La violencia se riega bien con obreros explotados, braceros en la miseria, empresarios despreciados, una Iglesia quemada por pir&oacute;manos an&oacute;nimos y un ej&eacute;rcito deforme, con 600 generales, algunos de los cuales, ten&iacute;an el fuste curtido, tipos duros y represores tras la experiencia de Marruecos, dispuestos a convertirse en justicieros. Los espa&ntilde;oles ya se odiaban y mataban antes de que llegara Franco, pero entonces el nivel cainita se desbord&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Parece que ya nada resulta novedoso. Hemos sido un pa&iacute;s contagiado de siglos con guerras, violencia, opresi&oacute;n, reyes incapaces, ministros corruptos, obispos fan&aacute;ticos, luchas contra el moro, Inquisici&oacute;n con un mecanismo infame de delaci&oacute;n, insolidaridad e individualismo a raudales. Y la envidia como pecado capital, adem&aacute;s de una falta atroz de cultura que nos ha puesto en manos de charlatanes, aprovechados y buscavidas.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Paso de buey y diente de lobo	</h2><p class="article-text">
        Gir&oacute;n de Velasco&nbsp;dec&iacute;a que a Franco le caracterizaba el paso de buey, el diente de lobo y la capacidad de hacerse el bobo. Pero fue la astucia la que le convirti&oacute; en General&iacute;simo, para dirigir una guerra lenta y met&oacute;dica, hasta el exterminio total del enemigo, mientras pon&iacute;a en marcha una pol&iacute;tica fascistoide, que situaba bajo su brazo autoritario a falangistas y carlistas. Pens&oacute; solo en s&iacute; mismo cuando practicaba una represi&oacute;n cruel en la postguerra, con la idea de aniquilar contrarios para mantenerse en el poder, bajo un concepto que resumiera un ideario de amplio espectro social: el nacional-catolicismo, es decir, la unidad de la patria y la fe cat&oacute;lica. Lo del brazo en alto s&oacute;lo fue un adorno de postal, de hecho, le dur&oacute; hasta que cay&oacute; Hitler.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La guerra hab&iacute;a acentuado la divisi&oacute;n de los pol&iacute;ticos republicanos &ndash;cada cual tiraba para su lado&ndash; y Franco, claro, ech&oacute; cimientos para construir su propio reino. La Historia ense&ntilde;a algunas cosas con nitidez, pero hay una que se repite machaconamente: el poder alimenta al poder. Y m&aacute;s si lo dirige un militar simplista, capaz de centralizar y prohibir libertades, bajo una obediencia sin l&iacute;mites, con las pretensiones de un nuevo C&eacute;sar para <em>la Espa&ntilde;a eterna</em>.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Una imagen de la sumisión del pueblo español en San Marcos de León cuando era campo de concentración franquista.                            </span>
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        En los a&ntilde;os de guerra y postguerra se instal&oacute; el miedo, que siempre ayuda al poderoso: trincheras de desgaste, un avance implacable de conquista e imposici&oacute;n, c&aacute;rcel, juicios sumar&iacute;simos, tribunales represores, paredones de fusilamiento. La rep&uacute;blica se hab&iacute;a debilitado en manos de pol&iacute;ticos ineptos, mientras se llenaban de espa&ntilde;oles los cementerios, las c&aacute;rceles y los senderos del exilio. La clase dirigente republicana vio venir el final y se puso a salvo, en el extranjero, donde sigui&oacute; la pelea de corral y los insultos entre l&iacute;deres de fracci&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Franco demostr&oacute; astucia para ganar y mandar, para liderar el gobierno, el ej&eacute;rcito, el partido &uacute;nico y el Estado. Cuatro poderes en una sola mano. Le dur&oacute; 36 a&ntilde;os. Pocos entendieron la maniobra en tiempo presente, porque lo f&aacute;cil era decir que el enemigo estaba acechando: comunistas, sindicalistas, liberales, ateos, republicanos, masones, dem&oacute;cratas, liberticidas. Para distraer a los espa&ntilde;oles y de paso entusiasmarlos, los a&ntilde;os de postguerra se llenaron de desfiles, campamentos, congresos eucar&iacute;sticos, procesiones de v&iacute;rgenes, visitas de obispo, arcos triunfales hechos con tomillo, letras doradas de <em>Arriba Espa&ntilde;a</em>, efigies del Caudillo, cartillas de racionamiento, estraperlistas con palco y barrera...&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Un dominio absoluto del relato</h2><p class="article-text">
        La nota de color en el pa&iacute;s del hambre la puso Evita Per&oacute;n con su visita oficial, enjoyada y embutida en abrigos de pieles. Tra&iacute;a &ndash;adem&aacute;s de trigo argentino&ndash; un ropero de 64 vestidos para lucir en la Espa&ntilde;a pobre. La otra nota colorista, de calado patri&oacute;tico, la protagonizaron los falangistas desfilando por un camino de p&eacute;talos de rosas, mientras portaban en andas los restos de Jos&eacute; Antonio Primo de Rivera, a lo largo de quinientos kil&oacute;metros, de Alicante a El Escorial. Exhibiciones de patriotismo, im&aacute;genes del NO-DO, radio, revistas y prensa ideologizados para buscar la unidad de acci&oacute;n y de pensamiento, asentando con ello una nueva moralidad pazguata, aderezada con una obediencia ciega a la autoridad. &iexcl;Franco manda, Espa&ntilde;a obedece!
    </p><p class="article-text">
        Este pa&iacute;s aprendi&oacute; a obedecer sin perder nunca el miedo, y la Iglesia, agradecida, acogi&oacute; a Franco bajo palio. Los empresarios, financieros y estraperlistas llenaron sus bolsillos, mientras los pobres agachaban la cabeza o buscaban trabajo en el extranjero. Sucedi&oacute; en el campo, que subsisti&oacute; gracias a los muchos que se marcharon lejos. Luego vino un ligero aperturismo de la mano de EE.UU., que puso sus bases militares en Espa&ntilde;a y perdon&oacute; al dictador su dictadura. Aquel fue otro episodio de maquillaje que permiti&oacute; al protagonista respirar tranquilo y llegar a viejo en el mullido sill&oacute;n.&nbsp;&nbsp;&nbsp;
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                Los políticos españoles hacían reverencias al dictador Franco.                            </span>
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        Con ma&ntilde;a y disimulo, Franco fue desprendi&eacute;ndose de los viejos dinosaurios falangistas en el Gobierno y llam&oacute; a los tecn&oacute;cratas del Opus Dei, tipos preparados, capaces de asentar un desarrollo econ&oacute;mico, m&aacute;s que cultural y social. Los que hoy recuerdan y a&ntilde;oran a Franco, se fijan en los a&ntilde;os del desarrollismo, practicando la amnesia con etapas anteriores. La memoria y el sentimiento son selectivos, por eso se acuerdan s&oacute;lo del Seat 600, la TV, los pantanos, los electrodom&eacute;sticos, el pisito, el pantal&oacute;n de tergal, la paella de los domingos, el bikini de las extranjeras y el despertar de las clases medias. Muchos espa&ntilde;oles nacidos en el siglo pasado s&oacute;lo recuerdan el desfile de los peque&ntilde;os &eacute;xitos. Por eso la sombra de Franco es alargada; tambi&eacute;n por la abundancia de golfos populistas y muchos indocumentados que se han dejado enga&ntilde;ar por etiquetas falsas del bienestar y confort, despu&eacute;s de depositar la cartilla de racionamiento en el ba&uacute;l del olvido.
    </p><h2 class="article-text">Democracia postfranquista</h2><p class="article-text">
        Los pol&iacute;ticos de la democracia tambi&eacute;n han jugado con la fr&aacute;gil memoria de los espa&ntilde;oles, haciendo esperpentos del franquismo. Se ha exagerado la lucha de la oposici&oacute;n antifranquista, tanto interna como externa, se ha contrapuesto la dictadura en crudo con las libertades en abierto y los espa&ntilde;oles se han dividido al suscitar la cuesti&oacute;n y el anonimato de los huesos enterrados en fosas comunes. Muchos han esgrimido el orden de la Espa&ntilde;a de Franco frente a tanta libertad, desorden, caos, terrorismo y separatismo. Algunos sectores sociales no se prepararon para asumir una democracia, que es sin&oacute;nimo de tolerancia, librepensamiento, justicia social y libertad por los cuatro costados. Asumirlo exige convicci&oacute;n, constancia y respeto.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Es mejor la vara? Parece que algunos lo prefieren. Otros niegan que hubiera vara con Franco. Y puede que no la vieran nunca, sobre todo si miraban para otro lado, si viv&iacute;an desvinculados, si solo iban a lo suyo, si el miedo no les dejaba otra salida, si callaban frente a una injusticia, si, en resumen, eran bueyes de carga, silenciosos y tozudos. Se lleva mejor el yugo siendo buey que toro.
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                Francisco Franco y Juan Carlos de Borbón, príncipe de Asturias, como su heredero.                            </span>
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        La sombra de Franco comenz&oacute; a prolongarse cuando se apag&oacute; la luz de El Pardo. Incluso antes, en 1973, cuando asesinaron a Carrero Blanco y se vio al invicto Caudillo convertido en un anciano encogido que llor&oacute; frente a la viuda del almirante, mientras un Parkinson avanzado fulminaba la imagen del flamante general.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Dos frentes quedan hoy por liquidar para que esa sombra disminuya en tama&ntilde;o: que los pol&iacute;ticos dejen de ser irresponsables con el pasado cuando &eacute;ste resulta doloroso y que los huesos de todos los muertos que no est&aacute;n en la tumba familiar se re&uacute;nan con los de su sangre. S&oacute;lo desde la transparencia se puede abordar lo m&aacute;s oscuro. Quedan 11.000 cad&aacute;veres por recuperar, sin desmerecer los 9.000 exhumados en los &uacute;ltimos a&ntilde;os.
    </p><p class="article-text">
        Se cumplen cincuenta a&ntilde;os sin Franco. Que en los pr&oacute;ximos cincuenta, s&oacute;lo figure en los libros de texto, para que nuestros j&oacute;venes sepan &ndash;de verdad&ndash; lo que ha sido nuestra historia reciente, una sucesi&oacute;n de hechos m&aacute;s tr&aacute;gicos que un drama de Garc&iacute;a Lorca, que &ndash;tramoyas del destino&ndash; a&uacute;n sigue desaparecido.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/la-sombra-de-franco-a-los-cincuenta-anos-de-su-fallecimiento-analisis-por-el-historiador-pedro-victor-fernandez_129_12755552.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 16 Nov 2025 09:05:39 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La sombra de Franco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Memoria Democrática,Historia de León,España,León Antiguo]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (II)]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/alfredo-nistal-lucha-politica-revolucion-ii_1_12726471.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/19229084-019a-48b2-b895-9efcaa72f34f_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (II)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La vida de Nistal tras pasar por la cárcel se fue llenando de temores e imprimió un rumbo frenético: León, Villamanín, Santander, Valencia, Barcelona, Marsella... En París dirigió la evacuación de españoles y cogió un barco antes de que los nazis invadieran Francia. Chile fue su destino final, su exilio, su última morada</p><p class="subtitle">ANTERIOR ENTREGA - Primera parte de la biografía de Alfredo Nistal</p></div><p class="article-text">
        Hubo un antes y un despu&eacute;s en la vida de Alfredo Nistal tras pasar por la c&aacute;rcel, donde sufri&oacute; desnutrici&oacute;n y unas condiciones de salubridad denigrantes. Al estar preso no pudo hacer campa&ntilde;a en las elecciones de febrero del 36, en las que su partido le incluy&oacute; en las listas del Frente Popular por Le&oacute;n. Sac&oacute; 66.942 votos, pero no fueron suficientes y se qued&oacute; sin acta de diputado. La amnist&iacute;a decretada tras el triunfo de las izquierdas le devolvi&oacute; a su vida diaria en Le&oacute;n, a su puesto directivo de correos en la ciudad, al ambiente familiar; pero estaba se&ntilde;alado y &eacute;l lo sab&iacute;a. La sociedad experiment&oacute; en aquellos meses una fuerte polarizaci&oacute;n y Espa&ntilde;a se parti&oacute; irremisiblemente en dos mitades. La c&aacute;rcel y el ambiente de violencia en la primavera de 1936 le hicieron desconfiar del futuro; se sent&iacute;a inquieto e inseguro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por aquellos meses, Nistal, barruntaba un golpe militar inminente, por eso rechaz&oacute; la oferta de una casa para directivos de correos cerca de la Catedral de Le&oacute;n, por considerar que el centro de la ciudad era una aut&eacute;ntica ratonera si estallaba un conflicto armado. El instinto de supervivencia se apoder&oacute; de &eacute;l y le mantuvo alerta. Sab&iacute;a que formaba parte de las listas negras elaboradas por las derechas, as&iacute; que alquil&oacute; un piso en el edificio Valent&iacute;n, en la calle Palencia a las afueras de la ciudad, al otro lado del Bernesga. Esa decisi&oacute;n le salvar&iacute;a la vida.&nbsp;&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="El funcionario de Correos y socialista leonés Alfredo Nistal en 1931."
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            <span class="title">
                El funcionario de Correos y socialista leonés Alfredo Nistal en 1931.                            </span>
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        Cuando estall&oacute; el alzamiento militar en julio de 1936, Nistal rog&oacute; al gobernador civil de Le&oacute;n, Emilio Franc&eacute;s, que repartiera armas a los obreros como &uacute;nica medida eficaz para detener el golpe en la ciudad. Insisti&oacute; varias veces, pero el gobernador se neg&oacute;. En el juego de fuerzas que Nistal sopesaba en su cabeza, Le&oacute;n estaba irremediablemente perdido y su vida corr&iacute;a peligro. De no haber sufrido c&aacute;rcel, posiblemente sus alarmas internas se hubieran relajado, pero el temor le avivaba por momentos el instinto de supervivencia. Nadie de su entorno concibi&oacute; el peligro como &eacute;l, as&iacute; que decidi&oacute; no volver a entrevistarse con el gobernador y buscar una salida personal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Esa ma&ntilde;ana, la del 20 de julio, se mostr&oacute; especialmente inquieto. Sal&iacute;a cada poco al balc&oacute;n de su casa y oteaba desde all&iacute; el ambiente de la ciudad. Se trataba de un quinto piso con buenas vistas. Desde esa altura, y siguiendo la l&iacute;nea visual de la calle Ordo&ntilde;o II, observ&oacute; un movimiento r&aacute;pido de soldados armados en la plaza de La Libertad (hoy de Santo Domingo). Dedujo que se trataba de militares del Cuartel del Cid (hoy Jard&iacute;n del Cid) que se hab&iacute;an sublevado, dispuestos a tomar la ciudad. Eran las dos y pocos minutos de la tarde.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Casa de Don Valentín en los años 30 en León. Se ve el antiguo puente de hierro a la Estación del Norte (luego Renfe)."
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                Casa de Don Valentín en los años 30 en León. Se ve el antiguo puente de hierro a la Estación del Norte (luego Renfe).                            </span>
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        Nistal, reuni&oacute; apresuradamente a su familia y les comunic&oacute; que se iba. No les adelant&oacute; a d&oacute;nde; tal vez ni &eacute;l mismo lo sab&iacute;a. Reparti&oacute; besos entre su mujer y sus hijas y sali&oacute; a la calle con lo puesto. Tom&oacute; la vera del Bernesga, en direcci&oacute;n norte. El fuerte estiaje le permit&iacute;a avanzar sin dificultad junto al lecho del r&iacute;o. A las pocas horas, dos militares armados llamaron a la puerta de su domicilio con la intenci&oacute;n de arrestarle, comprobando que no se encontraba en casa. Alarmadas por aquella incursi&oacute;n, mujer e hijas pegaron la oreja al suelo para escuchar mejor la radio de los vecinos del piso de abajo, oyendo varias veces por la emisora el nombre de su padre, prueba evidente de que no le hab&iacute;an cogido.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El huido camin&oacute; varios kil&oacute;metros a la orilla de la corriente, para luego desviarse hasta alcanzar la carretera de Asturias. De pronto, vio a lo lejos un coche negro que llevaba direcci&oacute;n norte: se situ&oacute; en medio del asfalto, levant&oacute; los brazos y trat&oacute; de pararlo. Pidi&oacute; al ocupante que le llevara en esa misma direcci&oacute;n. La suerte hizo que se tratara de un m&eacute;dico que le conoc&iacute;a y que se dirig&iacute;a a atender enfermos en la zona de La Robla.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Nombramiento de Alfredo Nistal como delegado gubernativo de la República en la zona norte de León."
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                Nombramiento de Alfredo Nistal como delegado gubernativo de la República en la zona norte de León.                            </span>
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        Al d&iacute;a siguiente, Nistal estaba ya en Villaman&iacute;n. La ciudad de Le&oacute;n hab&iacute;a ca&iacute;do bajo el poder de militares y falangistas, mientras Nistal establec&iacute;a contacto con autoridades republicanas de Asturias y alcaldes de la franja norte de Le&oacute;n, fieles a la Rep&uacute;blica. Pronto fue nombrado dirigente gubernativo de la franja republicana leonesa. Conoci&oacute; y trat&oacute; a Belarmino Tom&aacute;s, el que ser&iacute;a presidente del Consejo de Asturias y Le&oacute;n, de facto un &oacute;rgano soberano e independiente en esta parte norte.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pr&oacute;ximos destinos: Valencia y Barcelona</strong>
    </p><p class="article-text">
        Organiz&oacute; el norte republicano de Le&oacute;n lo mejor que pudo: concert&oacute; canjes de presos, procur&oacute; un abastecimiento de alimentos y una defensa del territorio, adem&aacute;s de establecer la necesaria coordinaci&oacute;n con los republicanos asturianos. Hasta Villaman&iacute;n llegaba la revista <a href="https://www.memoriademadrid.es/browse/collection/2718/list?limit=50" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Iskra</em></a>, &oacute;rgano de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/23.%C2%AA_Brigada_Mixta_(Ej%C3%A9rcito_Popular_de_la_Rep%C3%BAblica)" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">23.&ordf; Brigada Mixta</a>, cuyo n&uacute;mero 43, de 13 de marzo de 1937, daba testimonio de la figura de Nistal y su labor para mantener las comunicaciones con la Rep&uacute;blica, adem&aacute;s de procurar una moral alta entre sus milicianos. En uno de aquellos canjes de presos, consigui&oacute; pasar a su familia a la zona norte, destin&aacute;ndola a una vivienda en Comillas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En medio de aquel traj&iacute;n b&eacute;lico, fue nombrado subsecretario del Ministerio de Estado, dirigido por el socialista Julio &Aacute;lvarez del Vayo, destacado defensor de Largo Caballero. No sabemos si le sorprendi&oacute; la noticia, pero acept&oacute; el cargo. Un avi&oacute;n que vol&oacute; a trav&eacute;s de Arag&oacute;n le trasladar&iacute;a a Valencia, capital de la Rep&uacute;blica. La familia le sigui&oacute; a trav&eacute;s de la ruta de Bilbao a Ir&uacute;n &ndash;coincidi&oacute; el traslado con los d&iacute;as del bombardeo de Guernica&ndash; y consiguieron pasar a Francia, de all&iacute; a Port Bou. Luego a Barcelona y, finalmente, a Valencia; la familia estaba reunida de nuevo.
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        Nistal, se encontr&oacute; en el ministerio con un PSOE dividido entre los que aceptaban un acercamiento al PCE y los que lo rechazaban. El ambiente de la ciudad mediterr&aacute;nea resultaba cargado de tensiones, desencuentros y deslealtades. Permaneci&oacute; solamente tres meses en su puesto, siendo nombrado, enseguida, comisario de guerra en Barcelona. Era el 23 de junio de 1937. Nistal no compart&iacute;a la creciente influencia de los comunistas en el Gobierno de la Rep&uacute;blica, lo que le hab&iacute;a alejado del ministro &Aacute;lvarez del Vayo. En Barcelona se encarg&oacute; de la secretar&iacute;a del comisionado general, sustituyendo a Felipe Petrel. En realidad, hac&iacute;a las funciones de un delegado de su propio partido en las unidades militarizadas, con la misi&oacute;n de allanar discordias y mantener la disciplina interna.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La Rep&uacute;blica se desmoronaba entre derrotas en los frentes y luchas internas, y en Le&oacute;n eran subastados en varios lotes los enseres de su hogar, alcanzando un montante de 10.000 pesetas: muebles, ropas, una m&aacute;quina de coser <em>Singer</em>, una c&aacute;mara de fotos, una m&aacute;quina de escribir <em>Underwood</em>, una biblioteca de 900 libros, algunos de ellos en ingl&eacute;s y franc&eacute;s, libros de biograf&iacute;as, historia, ensayos, vol&uacute;menes de ciencia, de literatura&hellip;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Par&iacute;s no es el final del camino</strong>
    </p><p class="article-text">
        En abril de 1938 se le nombr&oacute; c&oacute;nsul de Espa&ntilde;a en la ciudad de Toulouse. Eso le apart&oacute; de la primera l&iacute;nea de la pol&iacute;tica, para ofrecerle un destino menos peligroso, aunque cargado de trabajo. El dominio del idioma le permiti&oacute; abrirse camino y, tras penosos tr&aacute;mites burocr&aacute;ticos, consigui&oacute; reunir en la ciudad francesa a toda su familia: 19 miembros entre padres, hermanas, hijas, nieta, esposa y otros familiares pol&iacute;ticos. Pero su periplo no hab&iacute;a terminado, pues no sospechaba siquiera, el itinerario que seguir&iacute;a en los pr&oacute;ximos meses. La suerte gir&oacute; de nuevo y fue nombrado c&oacute;nsul general en Par&iacute;s. La guerra estaba perdida y las autoridades francesas reconocieron el Gobierno de Franco. La labor de Nistal en Par&iacute;s consisti&oacute; en ayudar a exiliados espa&ntilde;oles y tender puentes de comunicaci&oacute;n con las autoridades y organismos de Francia.&nbsp;
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            <span class="title">
                Pasaporte Diplomático de Alfredo Nistal.                            </span>
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        Le resultaba imposible alimentar en la capital a una familia tan numerosa, por lo que opt&oacute; por trasladarlos al &aacute;rea de Normand&iacute;a, donde la vida resulta menos costosa, aunque &eacute;l sigui&oacute; en su puesto. Se produjo en esta etapa una afluencia enorme de exiliados espa&ntilde;oles a Francia, algunos de los cuales llegaban hasta Par&iacute;s: masones, pol&iacute;ticos, intelectuales, republicanos de toda condici&oacute;n. Sin duda, a Nistal le ayudaron las masoner&iacute;as francesa y espa&ntilde;ola, convirti&eacute;ndose, entre los miembros de las logias, en una referencia para el encuentro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En 1939 fue nombrado secretario de la Comisi&oacute;n Representativa de la Familia Mas&oacute;nica, instalada en Par&iacute;s. Nistal, despleg&oacute; aquellos meses un trabajo burocr&aacute;tico agotador. Desde su oficina se estableci&oacute; el mayor n&uacute;mero posible de contactos y dirigi&oacute; numerosos escritos al comit&eacute; de socorros de la masoner&iacute;a francesa, de la que recibi&oacute; respaldo para promover ayudas, conseguir visados y otro tipo de documentos. En un contexto general de huida, quedaba prohibido a los masones espa&ntilde;oles constituir nuevas logias o iniciar a nuevos miembros, concentrando las tareas en ayudas y nueva documentaci&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La invasi&oacute;n alemana de Francia</strong></h2><p class="article-text">
        Pero tampoco Francia era ya un territorio seguro. Estaba a punto de estallar la Segunda Guerra Mundial y el pa&iacute;s acabar&iacute;a invadido por las tropas alemanas. Masones espa&ntilde;oles y refugiados de toda &iacute;ndole iniciaron su huida de Par&iacute;s y alrededores. La mayor&iacute;a ten&iacute;a la intenci&oacute;n de refugiarse en M&eacute;xico y otros pa&iacute;ses latinoamericanos. En ese contexto de prisas y caos, se produjeron los primeros acuerdos con M&eacute;xico, Cuba y Chile; estos dos &uacute;ltimos aceptaban s&oacute;lo un n&uacute;mero determinado de refugiados espa&ntilde;oles, mientras que el presidente mexicano C&aacute;rdenas permit&iacute;a una cifra ilimitada si cumpl&iacute;an garant&iacute;as morales y se costeaban su propia evacuaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Servicio de Evacuaci&oacute;n de Refugiados Espa&ntilde;oles (SERE), con sede en Par&iacute;s, confeccion&oacute; un censo, anotando qui&eacute;nes pod&iacute;an ser <em>evacuables</em>. Nistal estuvo en permanente contacto con el SERE para trasladar al mayor n&uacute;mero posible de masones. Las necesidades crecieron exponencialmente y el servicio de refugiados no pudo cubrir los gastos de evacuaci&oacute;n de muchos espa&ntilde;oles. Hab&iacute;a en aquel momento unos 1.200 masones espa&ntilde;oles contabilizados en territorio franc&eacute;s y el billete costaba 2.500 francos.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A muchos masones que figuraban en las listas les faltaba una cantidad importante para cubrir el coste del billete. Si no lo cubr&iacute;an, deb&iacute;an de regresar a los campos de concentraci&oacute;n de los que partieron. Nistal se convirti&oacute; en aquellos meses en un verdadero pedig&uuml;e&ntilde;o con la masoner&iacute;a francesa. Colaboraron con sus &oacute;bolos los hermanos de Narbona, Carcassonne, Montpellier y Briezs, haciendo visitas a los campos de refugiados de Bram, Montolieu, Agde y Saint Bauzille de Putois. A su vez, los masones de Par&iacute;s facilitaban permisos de residencia por la intermediaci&oacute;n de Nistal.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>M&aacute;s all&aacute; de los Andes</strong>
    </p><p class="article-text">
        El 30 de diciembre de 1939, con la documentaci&oacute;n en regla, el propio Alfredo Nistal parti&oacute; de Par&iacute;s al encuentro con su familia, para embarcar en El Havre, el 5 de enero, con destino a la Rep&uacute;blica de Chile. El pa&iacute;s andino, en v&iacute;as de desarrollo e industrializaci&oacute;n, le pareci&oacute; adecuado para sus planes de futuro. Lleg&oacute; a Santiago de Chile el 16 de febrero de 1940, tras cuarenta d&iacute;as de agotador viaje: Lisboa, Casablanca, Dakar. Montevideo, Buenos Aires&hellip; Trat&oacute; de emprender nuevos negocios y convertirse en un peque&ntilde;o empresario de la construcci&oacute;n, pero fracas&oacute;. Pese a ser un pa&iacute;s de oportunidades, no obtuvo &eacute;xito empresarial. En esos duros a&ntilde;os volvi&oacute; a recibir ayuda de socialistas y masones, incluso ayuda monetaria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Finalmente consigui&oacute; ponerse en contacto con la Oficina de Propaganda de los Aliados en Chile, organismo que intentaba neutralizar las acciones de los alemanes, un colectivo con fuerte presencia en el pa&iacute;s andino. El organismo estaba financiado mayoritariamente por los Estados Unidos de Am&eacute;rica, cuya embajada necesitaba un traductor de espa&ntilde;ol-ingl&eacute;s, trabajo que le tuvo ocupado hasta 1948. Se trataba de un puesto c&oacute;modo, que pod&iacute;a desempe&ntilde;ar en buena medida desde su casa. De ah&iacute; pas&oacute; a ser un traductor de la ONU, experimentando una mejora econ&oacute;mica al cobrar en d&oacute;lares. El trabajo resultaba de su total agrado y pronto fue reinstalado en la CEPAL (la Comisi&oacute;n Econ&oacute;mica Para Am&eacute;rica Latina), organismo que fomentaba proyectos de integraci&oacute;n y desarrollo del cono sur y del que lleg&oacute; a ser jefe del servicio de traductores.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El nuevo cargo le permiti&oacute; retomar su faceta de periodista y comenz&oacute; a escribir en <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revista_de_Occidente" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Revista de Occidente</em></a><em>, </em>tocando temas de contenido pol&iacute;tico y contexto internacional. Su pensamiento cr&iacute;tico choc&oacute; con mentalidades m&aacute;s conservadoras, que le relegaron a la secci&oacute;n de filosof&iacute;a y ciencia. Algunos de sus art&iacute;culos los firmaba con el seud&oacute;nimo de <em>Licenciado Torralba</em>. En esa &eacute;poca, se sinti&oacute; especialmente atra&iacute;do por la figura de Jos&eacute; Manuel Balmaseda, presidente chileno de finales del siglo XIX que impuls&oacute; el ferrocarril, las escuelas y la inmigraci&oacute;n. Defender su figura y su legado le cost&oacute; a Nistal algunas amistades chilenas influyentes.
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                El barco mercante Lipari, en el que Nistal y su familia llegaron exiliados a Chile.                            </span>
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        El mayor rev&eacute;s sufrido esos a&ntilde;os cay&oacute; en el campo de la salud. La fatalidad hizo que fuera diagnosticado de leucemia y, tras un penoso deterioro f&iacute;sico, mor&iacute;a el 31 de julio de 1952. Tuvo un funeral laico e &iacute;ntimo. Asistieron familiares y un grupo reducido de socialistas y masones, que transportaron su cuerpo desde la puerta del cementerio hasta el nicho. Algunos miembros de su familia, especialmente su nieta, lucharon a&ntilde;os m&aacute;s tarde contra la dictadura de Pinochet y la mayor parte de sus miembros regresaron a Espa&ntilde;a tras la muerte de Franco. Imposible reconstruir todo este periplo sin la ayuda de su hija Helia (mi agradecimiento,<em> in memoriam</em>).&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Antes de morir, Nistal escribi&oacute; un largo art&iacute;culo titulado <em>Hagamos examen de conciencia</em>. Se trataba de uno de sus &uacute;ltimos escritos, donde hizo un balance de su vida p&uacute;blica y la defensa de sus ideales, sin renegar jam&aacute;s del PSOE y la UGT. Dos eran, a su juicio, las ra&iacute;ces de su socialismo: la libertad y la justicia. M&aacute;s la primera que la segunda, pues prefer&iacute;a una sociedad libre, aunque fuera injusta, que viceversa. A esos dos principios se redujo su aut&eacute;ntica verdad.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nistal, entend&iacute;a que la producci&oacute;n de riqueza y bienestar de una naci&oacute;n era una obra colectiva que hab&iacute;a de ser dirigida por las ideas y el pensamiento: &ldquo;Lo que entre todos se logra, entre todos se ha de disfrutar. Soy socialista porque soy liberal, humanista y dem&oacute;crata. Mi materialismo hist&oacute;rico consiste en liberar a los hombres de la adoraci&oacute;n y servidumbre de la materia&rdquo;. Muri&oacute; pensando que, aunque la Espa&ntilde;a de Franco hab&iacute;a gritado: &iexcl;Viva la muerte!. La verdadera Espa&ntilde;a superar&iacute;a esa etapa funesta, pues estaba regida por ansias de inmortalidad capaces de desbancar a un dictador. La Espa&ntilde;a de Franco fue para &eacute;l su &uacute;ltimo repudio pol&iacute;tico:
    </p><p class="article-text">
        <em>Una inmunda botarga que poco a poco se desangra en palabras;&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>amputada de sus milicias, de sus puestos de poder, de sus cabecillas,&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>viene a dar en lo que es hoy: un nauseabundo y monstruoso aborto&nbsp;</em>
    </p><p class="article-text">
        <em>que, se pudre cara al sol.</em>
    </p><p class="article-text">
        En septiembre de 1979, el grupo parlamentario socialista de Espa&ntilde;a tribut&oacute; un homenaje a Alfredo Nistal como diputado de la legislatura de 1931 &ldquo;por su lucha y por su sacrificio para conseguir los ideales socialistas de libertad e igualdad&rdquo;. Firmaban el documento, Felipe Gonz&aacute;lez, Gregorio Peces-Barba, Alfonso Guerra, Jos&eacute; F. de Carvajal, Carmen G. Bloise y Ram&oacute;n Rubial.&nbsp;	
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/alfredo-nistal-lucha-politica-revolucion-ii_1_12726471.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 01 Nov 2025 09:40:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (II)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Guerra Civil en León,Memoria Democrática,PSOE,Reportajes,León Antiguo,Vecinos,León ciudad,Historia de León,España,León,Internacional]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (I)]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/alfredo-nistal-de-la-lucha-politica-a-la-revolucion-primera-parte_1_12687342.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/29d65a64-5d7d-43ba-b8e9-46d54bb9027a_16-9-discover-aspect-ratio_default_1128007.jpg" width="747" height="420" alt="Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (I)"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El socialista representa un caso singular en la política de la Segunda República en León. Fue oficial de correos, autodidacta, socialista, masón, pensador crítico, redactor y un rebelde educado. Llegó a diputado y director general de Correos. Su  radicalización le llevó a organizar la Revolución de Octubre de 1934</p><p class="subtitle">HEMEROTECA HISTÓRICA - El regreso de los masones a León en el siglo XX</p><p class="subtitle">ENTREGA ANTERIOR - La postguerra de la escasez y el estraperlo en León</p></div><p class="article-text">
        Ten&iacute;a aspecto de urbanita refinado. Gesto amable, ojos grandes, bigote perfilado, frente ancha y despejada, gafas redondas de carey y pajarita de lunares, casi siempre ataviado de traje. El aspecto de Alfredo Nistal resultaba sofisticado, pulcro, casi at&iacute;pico en la &eacute;poca que le toc&oacute; vivir. Su figura ha representado a la clase pol&iacute;tica de la Segunda Rep&uacute;blica de Le&oacute;n, tanto como Miguel Casta&ntilde;o, F&eacute;lix Gord&oacute;n Ord&aacute;s o Publio Su&aacute;rez Uriarte.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Sac&oacute; m&aacute;s votos que su amigo Casta&ntilde;o en los comicios de 1931. Sin embargo, la biograf&iacute;a de este leon&eacute;s est&aacute; marcada por alguna <a href="https://ileon.eldiario.es/1_b4b371" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">pol&eacute;mica</a>: eso ha afirmado un estudioso actual que se ha fijado incisivamente en un episodio concreto, sin contemplar toda la trayectoria de este intelectual hecho a s&iacute; mismo. No hay vida p&uacute;blica que no tenga zonas oscuras. 
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://fpabloiglesias.es/entrada-db/13673_nistal-martinez-alfredo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Alfredo Nistal Mart&iacute;nez</a> fue empleado de Correos y Tel&eacute;grafos desde muy joven (1911), compaginando el trabajo con una s&oacute;lida formaci&oacute;n de autodidacta. Cualidades intelectuales no le faltaban, de hecho colabor&oacute; pronto en prensa escrita con un estilo elegante, atildado y cr&iacute;tico, formando parte de las redacciones de <em>Vida Leonesa, Renacimiento</em> y <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/tarde-noche-julio-leon-muerte-democracia_1_9444035.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La Democracia</em></a>. Usaba el seud&oacute;nimo de <em>Lucillo </em>para decir verdades como pu&ntilde;os, pero tambi&eacute;n confeccionaba cr&oacute;nicas de m&uacute;sica y teatro. Era capaz de transcribir una conferencia sin tomar nota alguna.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con 25 a&ntilde;os particip&oacute; activamente en la huelga de 1917, suceso por el que fue expedientado en Correos. Seguramente ya militaba en la UGT, sindicato que junto a CNT convoc&oacute; aquella huelga general en un contexto de crisis institucional y econ&oacute;mica. Los huelguistas reivindicaban mejoras sociales y laborales, inflamados en su &aacute;nimo por el derrocamiento del zar y su extenso imperio. Nistal formaba parte de un sindicato de izquierdas que se mimetizaba con la emancipaci&oacute;n de la clase obrera. M&aacute;s que por el ambiente rural leon&eacute;s, estuvo interesado por una sociedad urbana con necesidad de transformaci&oacute;n, marco en el que se desarrollaba su tarea sindical.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Vida familiar y vida p&uacute;blica</strong>
    </p><p class="article-text">
        En esos a&ntilde;os se cas&oacute; &ndash;por la Iglesia, pues su mujer era cat&oacute;lica practicante&ndash;, pero lo hizo en su propia casa no en un recinto sagrado. Era un hombre laico. En el Le&oacute;n de los a&ntilde;os veinte compagin&oacute; su vida familiar (tuvo cinco hijas), con el periodismo, el empleo en Correos y la militancia socialista. Hombre de excelentes cualidades intelectuales, consigui&oacute; licenciarse en Derecho como alumno libre en la Universidad de Madrid. Con muchas bocas en casa y un sueldo estrecho, se vio obligado a dar clases particulares de franc&eacute;s e ingl&eacute;s, idiomas que dominaba &ndash;tambi&eacute;n en calidad de autodidacta&ndash;, aunque seguramente asisti&oacute; con anterioridad al aula de alg&uacute;n profesor de idiomas. Incluso sirvi&oacute; de int&eacute;rprete en empresas mineras leonesas de capital extranjero. Su preparaci&oacute;n y bagaje cultural quedaron plasmados en un hecho incontestable: consigui&oacute; la c&aacute;tedra de Franc&eacute;s de la Escuela Postal de Madrid. Le dur&oacute; poco la aventura docente, pues fue cesado por la huelga de Correos de 1923, siendo clausura la Escuela con posterioridad.
    </p><p class="article-text">
        En marzo de 1931, en el sal&oacute;n grande del Bar Azul de Le&oacute;n, servido por el restaurante Novelty, tuvo lugar un banquete conmemorativo. Compartieron mantel socialistas y republicanos leoneses con motivo del aniversario del fusilamiento de los capitanes Gal&aacute;n y Garc&iacute;a Hern&aacute;ndez en Jaca. Hablaron a los asistentes Su&aacute;rez Uriarte, Garc&iacute;a Guerra y Alfredo Nistal. Su verbo era fluido, su lenguaje rezumaba cultura, usaba la ret&oacute;rica y empleaba met&aacute;foras elaboradas. Sin duda dominaba la pluma y la palabra. Calentando el ambiente para las elecciones municipales de abril de 1931, Nistal disert&oacute; sobre una sociedad con nuevos valores para conformar un compendio del ideal humano alejado de la Espa&ntilde;a olig&aacute;rquica y caciquil. En esas fechas, ya militaba en la &uacute;nica logia mas&oacute;nica que hab&iacute;a en la ciudad, otro frente que ayud&oacute; a formar su personalidad.
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                Alfredo Nistal en 1931, fecha de logros personales políticos.                            </span>
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        Nistal era conocido en Le&oacute;n y tambi&eacute;n entre algunos pol&iacute;ticos de Madrid, tanto en calidad de mas&oacute;n como de socialista, un perfil p&uacute;blico que le abrir&iacute;a algunas puertas. &iquest;Ten&iacute;a buenos contactos? Seguramente, s&iacute;, porque el 17 de mayo de 1931 (un mes despu&eacute;s de la instauraci&oacute;n de la Segunda Rep&uacute;blica) fue nombrado director general de Correos y Tel&eacute;grafos. Saltaba a un puesto ministerial desde un negociado de tercera en Le&oacute;n, o sea, subi&oacute; de un tir&oacute;n seis niveles en el escalaf&oacute;n. El nuevo marco republicano supuso para Nistal un trampol&iacute;n de oportunidades. Ya era un miembro destacado del PSOE en Le&oacute;n y se present&oacute; a diputado en Cortes.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hizo una campa&ntilde;a corta e intensa en la provincia, pues debido al nuevo cargo se hab&iacute;a trasladado con su familia a Madrid. Su hija Helia recordaba que su padre jam&aacute;s dej&oacute; montar en el coche oficial a ning&uacute;n miembro de la familia, por considerarlo un trato de favor contrario a la &eacute;tica de un servidor p&uacute;blico. En sus m&iacute;tines defendi&oacute; la igualdad econ&oacute;mica, el trabajo digno, la democracia, la emancipaci&oacute;n obrera, la socializaci&oacute;n de los medios de producci&oacute;n. Explic&oacute;, en suma, el programa socialista, aunque su marxismo no encajara demasiado con su aspecto de peque&ntilde;o burgu&eacute;s.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/regreso-masones-leon-siglo-xx_1_12172247.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&iquest;Le ayud&oacute; la masoner&iacute;a en sus logros pol&iacute;ticos?</a> Con toda probabilidad, s&iacute;, aunque ciertas actuaciones nunca quedan reflejadas en los papeles. En su estancia en Madrid, compagin&oacute; el cargo de Correos y el esca&ntilde;o de diputado; fue un diputado de a pie. Aun as&iacute;, le result&oacute; una experiencia gratificante compartir estancia con personalidades como Unamuno, Mara&ntilde;&oacute;n, Madariaga, Ortega y Gasset, Victoria Keny, Clara Campoamor.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Pol&eacute;mica en el Congreso de los Diputados</strong></h2><p class="article-text">
        Sin embargo, un episodio enturbi&oacute; su sitial de diputado, vi&eacute;ndose arrastrado hacia una cr&iacute;tica encarnizada, a prop&oacute;sito de la gesti&oacute;n que &eacute;l mismo llev&oacute; a cabo en Correos y Tel&eacute;grafos. En 1932, Nistal present&oacute; en el Congreso de los Diputados un proyecto de ley para regular las cajas de fondos comunes de los operarios de correos que transportaban dinero ajeno y eran v&iacute;ctimas de atracos y extrav&iacute;os involuntarios. Tambi&eacute;n pidi&oacute; que se hiciera <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/leones-epicentro-escandalo-nacional-autoamnistia-alfredo-nistal-1932_1_11842417.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">borr&oacute;n y cuenta nueva en los expedientes</a> de dichos empleados a partir de la entrada en vigor de esa ley. Pero un contrincante pol&iacute;tico le sali&oacute; al paso, clamando desde la tribuna que aquello era una <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/leones-epicentro-escandalo-nacional-autoamnistia-alfredo-nistal-1932-ii_129_11857905.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">autoamnist&iacute;a encubierta</a>, una medida de gracia para Nistal y todos los funcionarios en cuyos expedientes personales figuraran notas desfavorables o tachas laborales. Era cierto. En el expediente de Correos de Nistal &ndash;como en el de muchos de sus colegas&ndash;constaban faltas leves y graves, o sea, varias infracciones por malas pr&aacute;cticas: p&eacute;rdidas de dinero de giros postales, extrav&iacute;os de cartas y sacas, retrasos en los pago, desv&iacute;os ocasionales de dinero...&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se encarg&oacute; de afear su conducta el diputado Rodrigo Soriano, un viejo republicano desde la &eacute;poca de la Restauraci&oacute;n que hab&iacute;a mantenido agrias pol&eacute;micas y controversias con medio hemiciclo. Adem&aacute;s, se erigi&oacute; como altavoz de las palabras de Soriano <em>La Tierra</em>, &oacute;rgano de radicalismos anarquizantes contra el gobierno de coalici&oacute;n republicano-socialista. Soriano era un pol&iacute;tico visceral que mantuvo una espesa pol&eacute;mica con Blasco Ib&aacute;&ntilde;ez, una gresca con Lerroux, fue la bestia negra de Maura, desafi&oacute; p&uacute;blicamente al ministro S&aacute;nchez Cuenca, mantuvo divergencias con P&iacute;o Baroja... Rodrigo Soriano usaba envenenados dardos dial&eacute;cticos contra todos sus contrincantes. Tuvo otros incidentes sonoros, incluso duelos, con militares como los generales Weyler, Linares y Miguel Primo de Rivera.&nbsp;
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                Alfredo Nistal y otros diputados electos por León en 1931, como Ortega y Gasset, Félix Gordón Ordás o Miguel Castaño.                            </span>
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        Parad&oacute;jicamente, Soriano pertenec&iacute;a a la masoner&iacute;a, lo mismo que una buena parte de miembros de aquella asamblea legislativa. Es probable que Soriano usara la tribuna como caja de resonancia de sus propios anhelos, que tampoco eran modestos. Soriano pretend&iacute;a ser embajador de la URSS y Aza&ntilde;a se lo impidi&oacute;. Se cre&iacute;a merecedor del cargo por pertenecer a la Agrupaci&oacute;n de Amigos de la Uni&oacute;n Sovi&eacute;tica. A cambio, se le nombr&oacute; embajador de Chile, tierra donde acabar&iacute;a exiliado el propio Nistal. Otra curiosa coincidencia. Ambos conocieron a Salvador Allende, tambi&eacute;n mas&oacute;n, y a Pablo Neruda. Nunca sabremos si los conflictos internos entre masones subyacieron en este enfrentamiento. Es innegable que Rodrigo Soriano era un <em>broncas</em>. En aquella ocasi&oacute;n, Nistal fue defendido por su ministro, Santiago Casares Quiroga, tambi&eacute;n mas&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Nistal trat&oacute; de replicar a Soriano sin usar palabras gruesas, con un lenguaje cuidado, siempre correcto. Era un tipo refinado en el fondo y en las formas, aunque su expediente de Correos tuviera manchas por malas pr&aacute;cticas. Tanto en el Congreso como en algunos medios de comunicaci&oacute;n, fue tal la presi&oacute;n y el acoso ejercidos sobre &eacute;l con el asunto de la autoamnist&iacute;a, que dimiti&oacute; del cargo de director general. En febrero de 1932, firmaba el cese por dimisi&oacute;n el ministro Casares Quiroga. <em>La Tierra</em> hab&iacute;a tachado a Nistal de &ldquo;inviolable y engre&iacute;do&rdquo;, adem&aacute;s de un &ldquo;socialenchufista&rdquo;.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Nistal el revolucionario</strong></h2><p class="article-text">
        Dos meses despu&eacute;s de su dimisi&oacute;n, se suprimi&oacute; la Direcci&oacute;n General de Correos y Tel&eacute;grafos y&nbsp;la Subsecretar&iacute;a de Comunicaciones, que pas&oacute; a integrarse en el Ministerio de Gobernaci&oacute;n. Llegaron as&iacute; tiempos de merma para Nistal, que no sali&oacute; elegido diputado en 1933. Con el regres&oacute; a Le&oacute;n, su pensamiento socialista se radicaliz&oacute;. De reformista a revolucionario. Abandon&oacute; la l&iacute;nea oficial de Indalecio Prieto y se acerc&oacute; a las tesis de Largo Caballero, que despreciaba la v&iacute;a parlamentaria para alcanzar el socialismo, optando por la salida insurrecional. El reformismo de Prieto ya no serv&iacute;a al l&iacute;der revolucionario de UGT, el llamado <em>Lenin espa&ntilde;ol, </em>y Nistal se apunt&oacute; a ese carro.
    </p><p class="article-text">
        S&oacute;lo faltaba fijar el momento se&ntilde;alado para actuar. La campana de alarma son&oacute; en el mismo momento en que la CEDA entr&oacute; en el Gobierno de Lerroux, hecho que ocurrir&iacute;a en octubre de 1934. Nistal fue sigiloso en sus movimientos, pero tenaz, poni&eacute;ndose a la cabeza de la huelga revolucionaria en la provincia de Le&oacute;n. &iquest;Arriesg&oacute; demasiado? &iquest;Hizo un mal diagn&oacute;stico de la situaci&oacute;n? Esta decisi&oacute;n supuso el momento m&aacute;s aciago en su actuaci&oacute;n p&uacute;blica.&nbsp;
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                    alt="La prensa provincial de León se hizo eco del juicio militar contra Alfredo Nistal y sus compañeros, juzgados por los sucesos de octubre de 1934 en León"
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            <span class="title">
                La prensa provincial de León se hizo eco del juicio militar contra Alfredo Nistal y sus compañeros, juzgados por los sucesos de octubre de 1934 en León                            </span>
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        El triunfo de las derechas en 1933 hab&iacute;a supuesto un giro copernicano en la trayectoria de la rep&uacute;blica. El bloque de izquierdas en Le&oacute;n se hundi&oacute;, no pasando del 32,6% de los votos. Cog&iacute;an fuerza la CEDA, los Agrarios y Acci&oacute;n Popular. Nistal perdi&oacute; irremisiblemente su esca&ntilde;o y tom&oacute; bandera por las tesis de Largo Caballero: una huelga revolucionaria obrera si Lerroux entregaba el poder a las derechas. Es conocida la repercusi&oacute;n de estos sucesos en la Asturias minera, lim&iacute;trofe con la miner&iacute;a leonesa.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>La Revoluci&oacute;n del 34 en Le&oacute;n</strong></h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n lideraron el movimiento insurrecto Alfredo Nistal y Agust&iacute;n Marcos. El plan provincial consist&iacute;a en que las cuencas mineras tomaran sus zonas de influencia, para luego converger sobre la capital. La falta de apoyos estrat&eacute;gicos &ndash;como el del aer&oacute;dromo de La Virgen del Camino&ndash; hizo que los mineros de Laciana, Fabero, Sabero, Santa Luc&iacute;a y Ci&ntilde;era se levantaran en armas, pero no consiguieron entrar en la capital, por lo que el plan se desbarajust&oacute; en pocos d&iacute;as. No hubo buena planificaci&oacute;n en esta provincia. Los rebeldes leoneses se dedicaron a practicar una suerte de cantonalismo insurrecto: quemar algunas iglesias, asaltar cuartelillos y destruir varios puentes con dinamita.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La represi&oacute;n contra ellos se desat&oacute; pronto y el diez de octubre (una semana despu&eacute;s del conato revolucionario) Nistal era detenido. En realidad, hab&iacute;an sido detenidos en Le&oacute;n 170 personas, muchas de las cuales fueron enviadas a prisi&oacute;n. Se clausur&oacute; la Casa del Pueblo y se prohibi&oacute; la prensa de izquierdas. Lisardo Doval, comandante de la Guardia Civil, hab&iacute;a practicado una brutal represi&oacute;n en Le&oacute;n. Miguel Casta&ntilde;o fue destituido como alcalde y las c&aacute;rceles de Le&oacute;n y Astorga se colapsaron con la entrada masiva de presos, hacinados como sardinas en lata.
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            <span class="title">
                Aspecto de Alfredo Nistal en su etapa de cárcel en 1935.                            </span>
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        Nistal qued&oacute; marcado tras los episodios de octubre de 1934. Y su fracaso fue el fracaso de la esperanza obrera leonesa. Pronto comenzaron los procesos sumar&iacute;simos y las condenas a muerte, luego conmutadas por penas de reclusi&oacute;n mayor. Nistal tuvo su juicio militar y sufri&oacute; c&aacute;rcel durante 16 meses, desde octubre de 1934 hasta la victoria del Frente Popular, en febrero de 1936.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Se conserva una foto de &eacute;l en esa etapa, con una barba descuidada que le llegaba hasta el pecho, visiblemente delgado, bajo un jersey de lana ra&iacute;do. La foto fue tirada en Madrid, despu&eacute;s de conced&eacute;rsele un permiso para visitar a su padre enfermo, por supuesto esposado y arrestado en domicilio. No se parec&iacute;a en nada a aquel tipo refinado de antes, con traje planchado y pajarita de colores. Su juicio, junto al de Juan Monge y Carlos Valle, se celebr&oacute; en el Hogar del Soldado del Cuartel del Cid, con el fin de acoger al p&uacute;blico curioso que quiso presenciar el proceso. La sentencia fue de pena de 30 a&ntilde;os de reclusi&oacute;n mayor, cumpliendo parte en la c&aacute;rcel militar de Astorga.
    </p><p class="article-text">
        <span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;"><strong>Continuar&aacute; </strong></span><span class="highlight" style="--color:#ffd9a1;">en una segunda parte.</span>
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/alfredo-nistal-de-la-lucha-politica-a-la-revolucion-primera-parte_1_12687342.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 19 Oct 2025 08:10:45 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Alfredo Nistal: de la lucha política a la Revolución (I)]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reportajes,León Antiguo,Memoria Democrática,Vecinos,León ciudad,Historia de León,Guerra Civil en León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La postguerra de la escasez y el estraperlo en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-postguerra-en-leon-escasez-y-estraperlo-en-el-primer-franquismo_1_12641300.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/a86e5c9c-9545-4523-a33c-f46a4b8217c5_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x933y474.jpg" width="1200" height="675" alt="La postguerra de la escasez y el estraperlo en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Durante dos décadas tras la Guerra Civil, la provincia ahondó en su estancamiento económico y pasó hambre. Sus mineros fueron explotados y sus agricultores domesticados. El resultado final quedó en la concrección de un sueño roto: una provincia con recursos naturales, pero nunca industrializada</p><p class="subtitle">CONTEXTO - El mundo laboral en León en tiempos de Franco</p><p class="subtitle">ANTERIOR ENTREGA - Hace un siglo en León</p></div><p class="article-text">
        Los mayores recuerdan con nitidez los a&ntilde;os del hambre. El hambre asusta y humilla. Tambi&eacute;n desmoviliza. Ante el reto de llenar la barriga, pensar en pol&iacute;tica es un lujo, simplificaci&oacute;n que vino bien a la dictadura. El profesor Miguel Angel del Arco Blanco en su libro<em> </em><a href="https://www.casadellibro.com/libro-la-hambruna-espanola/9788491998013/17086647" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>La hambruna espa&ntilde;ola</em></a> (Cr&iacute;tica) sostiene que el alimento se convirti&oacute; durante el franquismo en instrumento pol&iacute;tico y se usaron una serie de mitos para justificarla: la guerra, el oro de Mosc&uacute;, el aislamiento internacional, la pertinaz sequ&iacute;a... 
    </p><p class="article-text">
        Dos largas d&eacute;cadas de escasez tras 1939, cuando la necesidad de llevarse algo a la boca se convirti&oacute; en cotidiano y el verdadero milagro consist&iacute;a en poder enga&ntilde;ar al est&oacute;mago cada d&iacute;a.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los leoneses pronto descubrieron que la guerra no hab&iacute;a mejorado nada: segu&iacute;an siendo una provincia de peque&ntilde;os agricultores, desequilibrada en su r&eacute;gimen de propiedad de la tierra, con comarcas muy diferentes, adem&aacute;s de un abastecimiento escaso y una econom&iacute;a colapsada. El centro y sur cerealistas contrastaban con una larga franja que recorr&iacute;a el norte de Le&oacute;n, extendi&eacute;ndose desde el Bierzo hasta los Picos de Europa, de econom&iacute;a ganadera y minera, amalgamada con una reducida agricultura de monta&ntilde;a.
    </p><p class="article-text">
        El franquismo asent&oacute; aqu&iacute; sus estructuras, a la vez que sus bur&oacute;cratas de Falange confeccionaban listados de necesidades, siempre bajo las consignas de un r&eacute;gimen que promet&iacute;a pan para todos los hogares y s&oacute;lo repart&iacute;a cupos de escasez. Todos bajo la batuta de Franco. Todos bajo una estructura artificial, la OSE (Organizaci&oacute;n Sindical Espa&ntilde;ola), que ten&iacute;a encuadrados a empresarios, propietarios, t&eacute;cnicos y obreros. El primer objetivo de la OSE no era atajar el hambre sino el control social; o sea, encorsetar a los espa&ntilde;oles, y por ende, a los leoneses. &iexcl;Por Dios, por Espa&ntilde;a y su Revoluci&oacute;n Nacional-Sindicalista! Ese fue su lema.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Un camión de Falange en la Montaña Central Leonesa pidiendo pan para todos.                            </span>
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        La documentaci&oacute;n de archivo est&aacute; atiborrada de llamadas oficiales a un patriotismo de cart&oacute;n-piedra, a la paz social, al Fuero del Trabajo, salpimentadas con una retah&iacute;la de t&oacute;picos sobre la concordia entre espa&ntilde;oles. Ideol&oacute;gicamente, la postguerra fue una mentira nacional sostenida desde el miedo y la escasez, que anid&oacute; en el sentimiento patri&oacute;tico.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Le&oacute;n minero</strong></h2><p class="article-text">
        La Comarcal de Bembibre de la OSE comunicaba en un informe de 1944 el predominio de labradores y peque&ntilde;&iacute;simos propietarios como la base sustentadora de aquella zona, a la vez que mencionaba un listado de productos claramente deficitarios entre su poblaci&oacute;n de monta&ntilde;a: alimentos coloniales, abonos, herramientas y aperos de labranza. &ldquo;Todos estos ayuntamientos tienen gran cantidad de terreno monta&ntilde;oso, la clase de cultivo es muy rudimentaria, [&hellip;] el &iacute;ndice de cosecha oscila con arreglo al a&ntilde;o que venga bueno o malo; es dif&iacute;cil el pron&oacute;stico de las cosechas por la irregularidad del tiempo; no existen fundios y s&iacute; en su totalidad minifundios&rdquo;. Ese era el retrato gris de media provincia, la m&aacute;s pobre en recursos naturales..&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El franquismo trat&oacute; de modelar el ambiente pol&iacute;tico-social de las zonas de monta&ntilde;a, donde primaba la actividad minera, m&aacute;s cr&iacute;ticas con 'las bondades' que promet&iacute;a la dictadura: &ldquo;Existe un gran malestar, sobre todo en zonas mineras de Bembibre, Folgoso de la Ribera y Torre del Bierzo como consecuencia de la insuficiencia de los medios de vida, as&iacute; como tambi&eacute;n debido a lo arraigado que est&aacute; el marxismo. En el Ayuntamiento de Castropodame y Noceda tambi&eacute;n est&aacute; presente este problema, gravedad debida a que, aunque no existen minas, los labradores est&aacute;n sufriendo las consecuencias de la pol&iacute;tica vieja anterior al Glorioso Movimiento Nacional, el de los antiguos caciques, cuyo poder o bien lo conservan o bien lo heredaron los actuales mandos de Falange Espa&ntilde;ola&rdquo;.&nbsp;
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                Prisioneros mineros en un campo de trabajos forzados tras la Guerra Civil.                            </span>
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        Mismos bueyes con distinta carreta. El rescoldo de la lucha obrera anterior a 1936 permit&iacute;a escribir con cierta valent&iacute;a esas l&iacute;neas, imputando a caciques y empresarios explotadores los numerosos atropellos que sufr&iacute;a la poblaci&oacute;n asalariada leonesa, tanto en las requisas como en los suministros de alimentos b&aacute;sicos. En Le&oacute;n, algunos funcionarios, en connivencia con comerciantes desaprensivos, llegaron a desviar los repartos de v&iacute;veres y otros productos para venderlos clandestinamente en el mercado negro.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La claridad de los testimonios evidencia el ambiente que se vivi&oacute; en zonas de tradici&oacute;n no agraria, con colectivos que depend&iacute;an de un jornal, forzando descontentos grupales que los nuevos dirigentes no sab&iacute;an o no quer&iacute;an solventar. El malestar en las zonas mineras leonesas se debi&oacute; a unas condiciones claramente insuficientes en sus medios de vida, reminiscencias del caciquismo, atropellos y abusos de autoridad, irregularidades en el suministro de productos necesarios y presencia de un <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Estraperlo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estraperlo</a> auspiciado desde las propias oficinas franquistas.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                Despacho del Economato de la MSP en Ponferrada.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        El descontento (individual, grupal o total) estuvo presente en la monta&ntilde;a de Le&oacute;n. El malestar fue tan abultado que forz&oacute; la creaci&oacute;n de economatos y proyectos de viviendas para las hacinadas cuencas mineras, lo que no evit&oacute; enormes restricciones, con escasez de productos tales como legumbres, cereales, caf&eacute;, az&uacute;car, vestuario, tejidos, etc&eacute;tera. En muchos puntos de la geograf&iacute;a leonesa se lleg&oacute; tambi&eacute;n a denunciar de forma palpable abusos empresariales y situaciones de conflicto laboral, a las que el franquismo dio la espalda:
    </p><p class="article-text">
        &ldquo;Los obreros est&aacute;n siendo objeto de explotaci&oacute;n por las empresas y &eacute;stas se encargan de desvirtuar en la pr&aacute;ctica las disposiciones del Gobierno para mejorar la clase obrera, para lo que cuentan con factores importantes: ignorancia de los de abajo, influencias que proporciona el dinero y la falta de control del Estado. [...] Es necesaria la presencia de un Delegado Gubernativo en la zona, economatos, viviendas, fijaci&oacute;n de precios [...]. Hoy, los enemigos de los obreros son exclusivamente los empresarios que les explotan y son esc&eacute;pticos porque no creen en nada&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Jornaleros del carb&oacute;n desamparados, empresarios empoderados y una pol&iacute;tica que s&oacute;lo favoreci&oacute; a los poderosos. Esos dicen los testimonios escritos.
    </p><h2 class="article-text"><strong>El Le&oacute;n cerealista</strong></h2><p class="article-text">
        En &aacute;reas cerealistas del centro y sur provincial la base econ&oacute;mica estaba constituida por propietarios de la tierra y negocios de escasa envergadura. Los productos que se labraban eran cereales, patatas, vi&ntilde;edo, hortalizas, legumbres, remolacha, frutales y cr&iacute;a de ganado, dominando el peque&ntilde;o propietario, a la vez que abundaban arrendatarios y, en menor medida, jornaleros. Fueron zonas mejor abastecidas, con mayor rentabilidad de la tierra, siempre bajo una mentalidad cat&oacute;lica y ultraconservadora. Los agricultores leoneses se autoasignaron un estrato social superior a la masa asalariada de las cuencas mineras y no quisieron hacer pi&ntilde;a con la clase obrera.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Cartilla de Racionamiento en León.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n sufrieron las restricciones de aceite, az&uacute;car, herramientas, abonos, semillas y aperos de labranza. Eso s&iacute;, no dejaron nunca de proporcionar excedente de cereales, principalmente trigo: &ldquo;Los productos de esta localidad &ndash;se dice desde La Ba&ntilde;eza&ndash; son exportados a otras provincias deficitarias, efectu&aacute;ndose antes el tr&aacute;fico por ferrocarril y carretera; actualmente [1943] y debido a las restricciones e intervenciones, son entregados en su mayor parte al Servicio Nacional de Trigo&rdquo;. Ah&iacute;, en la recepci&oacute;n oficial del trigo en silos y almacenes del Estado, estuvo la clave del sometimiento de los agricultores al franquismo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El Servico Nacional de Trigo (SNT) fue un organismo oficial que pagaba el grano a los campesinos, oblig&aacute;ndoles a entregar al Estado la mayor parte de su cosecha, excepto lo que se reservaba para siembra y autoconsumo. Si hab&iacute;a un peque&ntilde;o sobrante, se le sacaba unas pesetas a trav&eacute;s de moliendas clandestinas y otras pr&aacute;cticas de estraperlo. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Sello del Servicio Nacional del Trigo franquista.                            </span>
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        Los campesinos leoneses entendieron que aquella transacci&oacute;n les iba bien. Tierra de Campos, Maragater&iacute;a y riberas del Esla y &Oacute;rbigo demandaban menos necesidades, haciendo las delicias de los funcionarios franquistas. S&oacute;lo ped&iacute;an regad&iacute;os y abonos qu&iacute;micos; lo dem&aacute;s lo pon&iacute;an ellos y el reparto de cupos. A la larga, ese conformismo y esa obediencia desemboc&oacute; en resignaci&oacute;n y ausencia de mentalidad cooperativista, retrasando as&iacute; la mecanizaci&oacute;n y la modernidad del campo leon&eacute;s.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Los listados de la escasez</strong></h2><p class="article-text">
        Los distintos organismos franquistas tuvieron ri&ntilde;as y anomal&iacute;as a la hora de distribuir alimentos a los leoneses, lo que rest&oacute; eficacia en la gesti&oacute;n. El propio gobernador civil disput&oacute; sus funciones de reparto con el poderoso delegado de Abastos y con los delegados de Sindicatos (<a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sindicato_Vertical" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">OSE</a>), provocando choques y generando prebendas derivadas del propio reparto. Fuera quien fuera la oficina que protagonizaba el reparto o los cupos, se dieron recortes, ocultaciones y ventas ilegales. Una corrupci&oacute;n sist&eacute;mica que nadie destap&oacute;.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        A la altura de 1948, el montante de materias distribuidas por la OSE en Le&oacute;n era sustancial, aproximadamente un tercio del global que se repart&iacute;a en la provincia, cantidades significativas que ayudan a valorar la escasez y las restricciones sufridas por los leoneses en productos imprescindibles. Su raqu&iacute;tico volumen de distribuci&oacute;n deja en evidencia la escasez que gener&oacute; la pol&iacute;tica aut&aacute;rquica &ndash;fracasada&ndash; durante dos d&eacute;cadas. Hasta 47 productos lleg&oacute; distribuir la OSE entre los leoneses:
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Materias Primas Repatidas Por El Sindicato Vertical Franquista en León entre 1938 y 1948                            </span>
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        El listado de arriba refleja la miseria de una d&eacute;cada, de 1938 a 1948. La provincia en su conjunto sufri&oacute; las restricciones de forma dura, con leves alivios en momentos de distribuci&oacute;n y repartos, en un contexto de mercados intervenidos, cuando no ilegales. Esta relaci&oacute;n de materias distrubuidas por la OSE eran s&oacute;lo una muestra del reparto total provincial, dejando constancia del conjunto de productos que escasearon en los hogares leoneses. Con casi medio mill&oacute;n de bocas que alimentar, los montantes de reparto de algunos productos resultaban rid&iacute;culos, escas&iacute;simos, pues son cantidades de una d&eacute;cada entera.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text"><strong>Balance de la postguerra</strong></h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n el orden p&uacute;blico lo asegur&oacute; la Guardia Civil; el orden moral, los curas; el reparto de la escasez, las instituciones franquistas. Eso s&iacute;, cualquier mercancia se pod&iacute;a encontrar en el <em>estraperlo</em>, una v&iacute;a de acaparamiento y escape bien reforzada por almacenistas, especuladores y pillos de todo tipo. Ese fue el origen de muchas fortunas actuales. Cualquier treta era buena: qui&eacute;n iba a protestar &ndash;por ejemplo&ndash;&nbsp;por encontrar polvos de talco en los jabones que eran previamente fundidos y luego vendidos a buen precio.
    </p><p class="article-text">
        La dualidad del campo leon&eacute;s (sur y norte) hizo que un sector satisficiera la demanda de la agroindustria, mientras que la otra no llegaba a la autosuficiencia. Sin embargo, la gran frustraci&oacute;n secular de esta provincia ha consistido en no ser capaz de crear un modelo industrial sostenido ante la abundancia de materias primas aut&oacute;ctonas (carb&oacute;n, agua, hierro, trigo, vid, frutales&hellip;). Las cartilla de racionamiento desparecieron en los a&ntilde;os cincuenta, pero qued&oacute; la falta de impulso en toda la provincia.
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                Enormes colas en la entrega del Aguinaldo Social en León por la Hermandad de la Falange en los años 40.                            </span>
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        El optimismo con que se hab&iacute;a recibido en su momento a los hornos de fundici&oacute;n de Sabero y las <em>org&iacute;as hulleras</em> de d&eacute;cadas posteriores se quebr&oacute; pronto, para dar paso a muchos proyectos fallidos. El tr&iacute;pode carb&oacute;n-hierro-electricidad coje&oacute; desde sus primeros pasos y la inexistencia de un tejido industrial en Le&oacute;n ha permitido que un reducido n&uacute;mero de empresas (qu&iacute;micas, met&aacute;licas, alimentacion) se instalasen con una producci&oacute;n limitada, condicionando el resultado final.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco la capital experiment&oacute; transformaciones econ&oacute;micas, quedando reducida a un n&uacute;cleo central de servicios, donde fue creciendo el sector terciario hasta el 50% del PIB en los &uacute;ltimos a&ntilde;os del fraquismo. La provincia dej&oacute; de ser mayoritariamente agr&iacute;cola en lo d&eacute;cada de los sesenta, salto en el que ayud&oacute; el &eacute;xodo rural y la emigraci&oacute;n. En el imaginario colectivo de los leoneses est&aacute; presente la actitud retr&oacute;gada de un obispo de aqu&iacute;, que prefiri&oacute; la paz social a la industria con masas asalariadas. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero... qu&eacute; paz? &iquest;La de la despoblaci&oacute;n y la falta de futuro?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/la-postguerra-en-leon-escasez-y-estraperlo-en-el-primer-franquismo_1_12641300.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 05 Oct 2025 13:47:44 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La postguerra de la escasez y el estraperlo en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Reportajes,Guerra Civil en León,Historia de León,León Antiguo,Vecinos,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Hace un siglo en León]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/hace-un-siglo-en-leon-reportaje-leon-antiguo_1_12616874.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/24c8ec55-1c1d-4e6d-a312-63d549d95e43_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x643y45.jpg" width="1200" height="675" alt="Hace un siglo en León"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Tras la crisis de 1898, el reto de subsistir ocupó el esfuerzo de los leoneses. Una minoría rectora de caciques manipulaba las elecciones. Cierto que disminuyó el analfabetismo y se asentó la minería, pero predominó la frustración, un escaso impulso y mucha resignación… raíces profundas de nuestro presente 
</p></div><p class="article-text">
        Si el pasado deja huella en el presente, Le&oacute;n mostr&oacute; su rumbo en el concierto de las provincias de Espa&ntilde;a hace un siglo. El rumbo de su destino colectivo. Reinaba Alfonso XIII, un Borb&oacute;n al que le gustaba mandar, politiquear y zascandilear. Naci&oacute; rey y muri&oacute; en un hotel del exilio. 
    </p><p class="article-text">
        Pudo cubrirse de gloria en la regeneraci&oacute;n del pa&iacute;s, pero dej&oacute; en pie las fuerzas olig&aacute;rquicas y caciquiles que hab&iacute;a heredado, hasta que el pasillo se le estrech&oacute; y llam&oacute; al espad&oacute;n Miguel Primo de Rivera para que una dictadura militar sostuviera a la desacreditada corona. Cuando la dictadura cay&oacute;, arrastr&oacute; a la monarqu&iacute;a al precipicio. 
    </p><p class="article-text">
        A&ntilde;ade el historiador Paul Preston en <a href="https://www.casadellibro.com/libro-un-pueblo-traicionado/9788466355643/12461701" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"><em>Un pueblo traicionado</em></a> (2019) que el auge de la corrupci&oacute;n en Espa&ntilde;a se dio precisamente en este reinado, cuando la clase dirigente traicion&oacute; a la masa trabajadora, conden&aacute;ndola a sobrevivir en precario.
    </p><h2 class="article-text"><strong>La larga crisis de 1898</strong></h2><p class="article-text">
        La crisis del 98 abri&oacute; el camino al siglo XX, con un rescoldo de sentimiento patri&oacute;tico desangrado por la p&eacute;rdida colonial. En Le&oacute;n, la prensa af&iacute;n a los poderosos, los del r&eacute;gimen canovista, trataban de que los leoneses olvidaran &ndash;si es que un d&iacute;a lo supieron&ndash; las verdaderas causas de sus problemas. La provincia viv&iacute;a desmovilizada, sin pitos que tocar en la pol&iacute;tica nacional porque todo estaba amasado de antemano. Abulia, falta de pulso, ausencia de asociaciones, incapacidad para diagnosticar los males que acechaban a la mayor&iacute;a, mientras la minor&iacute;a rectora viv&iacute;a holgadamente de espaldas a los problemas sociales, aunque sumisos a los mandatos que llegaban de Madrid. Le&oacute;n ha sido siempre una provincia sat&eacute;lite.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        El reto de subsistir cada d&iacute;a ocupaba el tiempo, el &aacute;nimo y el esfuerzo de la mayor&iacute;a de leoneses. Subieron los precios de los productos de consumo, se destruy&oacute; empleo y los agricultores doblaban el lomo para producir trigo con un arado romano. La extensi&oacute;n de la pobreza adquiri&oacute; un per&iacute;metro desconocido. Hubo mayores cargas impositivas en municipios como la capital y una especulaci&oacute;n con la harina, pese a que el grano no hab&iacute;a subido demasiado. Pero la mayor&iacute;a leonesa agach&oacute; la cerviz y encogi&oacute; el est&oacute;mago.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        La mendicidad ofrec&iacute;a estampas de fam&eacute;licos en las puertas de alguna instituci&oacute;n ben&eacute;fica para recibir el rancho diario. La mayor esperanza laboral estaba en el auge minero de la provincia, el tajo del carb&oacute;n para aspirar a un jornal fijo. &iexcl;Pobre Le&oacute;n! Una provincia atrasada, aislada, semianalfabeta, bajo una minor&iacute;a poderosa que dominaba el <em>cotarro</em>. El pesimismo &ndash;el mismo que hoy tiene esta provincia&ndash; no era una cuesti&oacute;n sentimental sino la base real del atraso. La repatriaci&oacute;n de los leoneses de Cuba, Puerto Rico o Filipinas no supuso una operaci&oacute;n boyante de capitales sino un aumento de personas desvalidas en las calles. La ciudad de Le&oacute;n ten&iacute;a hace un siglo ni&ntilde;os flacuchos, inmigrantes del campo con hatillo, maleantes y se&ntilde;oritos, poderosos con bast&oacute;n y tiros largos, obreros mansos, se&ntilde;oritas que vest&iacute;an a la moda, empleadas que envidiaban en silencio a sus due&ntilde;as, oficinistas, empleados de mostrador, artesanos que no ten&iacute;an magro para aspirar a burgueses.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En el resto de la provincia, abundaban en cada rinc&oacute;n labradores, ganaderos y pastores.
    </p><p class="article-text">
        <strong>Pol&iacute;ticos de ponerse y no quitarse</strong>
    </p><p class="article-text">
        Se fue desgastando la pol&iacute;tica del fraude electoral que imper&oacute; en el siglo anterior, aunque la alternativa al poder de C&aacute;novas &ndash;ya muerto&ndash; y Sagasta &ndash;ya viejo&ndash; no se ve&iacute;a en el horizonte. Aquello fue un monopolio del poder sin capacidad de protesta ni reacci&oacute;n por parte de los leoneses. Para distraer el foco de atenci&oacute;n, Silvela invent&oacute; lo de 'elecciones desde abajo', un trampantojo levantado por las redes de clientelismo y caciquismo, capaces de dominar el panorama leon&eacute;s. Sobran ejemplos de la desfachatez de algunos y del silencio de la mayor&iacute;a.&nbsp;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Hace un siglo, ciertos distritos electorales de esta provincia eran propiedad exclusiva de ciertos diputados. Que se lo pregunten a Fernando Merino en La Vecilla, a Modesto Franco y Jos&eacute; Mar&iacute;a Qui&ntilde;ones en Le&oacute;n, a Mariano Andr&eacute;s en Sahag&uacute;n, a Luis Bela&uacute;nde en Villafranca del Bierzo&hellip; <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/visita-ministro-romanones-leon-1901-creo-instituto-general-tecnico_1_12383775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Merino</a>, yerno yern&iacute;simo de <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/fernando-merino-leones-decreto-impedir-condiciones-esclavitud-emigrantes-espanoles-brasil_1_10576248.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sagasta</a>, fue el prototipo de pol&iacute;tico con negocios en Le&oacute;n, aunque sin descuidar la carrera pol&iacute;tica en Madrid. En sus quehaceres se confunden los asuntos p&uacute;blicos con los negocios privados. Su influencia le llev&oacute; a ser ministro de la Gobernaci&oacute;n en 1910. Los leones le jaleaban cuando tra&iacute;a invitados a Le&oacute;n, seguramente porque desconoc&iacute;an la verdadera naturaleza de su inusitado &eacute;xito.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Sagasta con su familia: de pie tras su hijo y su mujer, Fernando Merino Villarino."
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                Sagasta con su familia: de pie tras su hijo y su mujer, Fernando Merino Villarino.                            </span>
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        Le&oacute;n ha sido tierra de caciques a caballo, una estirpe bien pegada al paisaje. Hubo caciques en Astorga, Valencia de Don Juan, La Ba&ntilde;eza, Sahag&uacute;n... Entre ellos tejieron una malla clientelar que nadie se atrev&iacute;a a taladrar: malversaci&oacute;n, falta de transparencia, falseamientos en las urnas, intimidaci&oacute;n, coacciones. A veces, hasta se heredaban los cargos en una suerte de nepotismo extempor&aacute;neo. Manuel Gull&oacute;n sustituir&iacute;a a su t&iacute;o P&iacute;o en el esca&ntilde;o del Congreso. Lo mismo ocurr&iacute;a con Demetrio Alonso Castrillo y su hijo Mariano en Valencia de Don Juan. Cuando los <em>merinistas</em> &ndash;grupo influyente que comandaba Fernando Merino y que se prolong&oacute; dos d&eacute;cadas- vieron d&eacute;bil al republicano <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/cien-anos-muerte-gumersindo-de-azcarate-leones-ley-de-usura-espana-leon-fundacion-libre-de-ensenanza-fundacion-sierra-pambley_1_9469013.html" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Gumersindo Azc&aacute;rate</a>, le dieron un codazo y pusieron a Jos&eacute; Eguiagaray o Bernardo Zapico.
    </p><p class="article-text">
        Los leoneses iban sol&iacute;citos a votar. De lo dem&aacute;s se encargaban los profesionales de la pol&iacute;tica. Las pr&aacute;cticas fraudulentas en Le&oacute;n eran escandalosas, en medio de un silencio generalizado: diputados <em>cuneros</em> encasillados, cargos en heredad, resultados pactados de antemano... Fernando Merino tambi&eacute;n coloc&oacute; sus peones en El Bierzo, de hecho, en Ponferrada hubo diputados <em>cuneros</em> durante muchos comicios: Antonio Villarino (conservador), Leopoldo Cortinas (liberal), Jos&eacute; Luis L&oacute;pez (sector de Garc&iacute;a Prieto). Otro voto cautivo fue el de Eduardo Dato en el distrito de Murias de Paredes, un pol&iacute;tico que no pisaba esta tierra ante la cantidad de cargos que acaparaba en Madrid.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Bajo el dominio de unos pocos poderosos, Le&oacute;n se convirti&oacute; en una provincia sin pulso, al albur del destino que otros marcaban. Las mejores cabezas de aquellos a&ntilde;os amaban esta tierra, pero su labor se desarroll&oacute; fuera. Fue el caso de Gumersindo Azc&aacute;rate, Eugenio Merino, <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/alvaro-lopez-nunez-leones-defensor-desfavorecidos-fusilado-junto-hija-tapia-almudena_1_9512808.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">&Aacute;lvaro L&oacute;pez N&uacute;&ntilde;ez</a>, Le&oacute;n Mart&iacute;n Granizo... Todo suena demasiado pr&oacute;ximo y repetitivo.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Entre 1875 y 1925 salieron de Le&oacute;n m&aacute;s de cien mil leoneses, emigrantes con destino a Europa, a ciudades como Madrid o Barcelona, tambi&eacute;n en <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/importante-emigracion-leonesa-a-america_1_10504074.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">emigraci&oacute;n trasatl&aacute;ntica para desembarcar en Argentina, Cuba y M&eacute;xico</a>. Se fueron debido a una agricultura arcaica, excesiva poblaci&oacute;n rural, paros estacionales y una mala distribuci&oacute;n de la propiedad de la tierra. Los que quedaron, vivieron bajo el c&iacute;rculo de las fuerzas vivas del pueblo: alcalde, maestro, m&eacute;dico, cura, boticario.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        <strong>Sectores de un discreto avance</strong>
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Pero hubo alguno bueno hace un siglo? Algo hubo. Las cifras dicen que los <a href="https://ileon.eldiario.es/historia/visita-ministro-romanones-leon-1901-creo-instituto-general-tecnico_1_12383775.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">esfuerzos en instrucci&oacute;n p&uacute;blica de Le&oacute;n</a> estuvieron por encima de la media nacional. En los a&ntilde;os veinte trabajaban 1.500 maestros en la provincia, un logro ante la orograf&iacute;a de monta&ntilde;a, con n&uacute;cleos aislados. Se pas&oacute; del 40% de analfabetos en 1905 al 19% en 1930. El m&eacute;rito hay que atribuirlo a decisiones acertadas &ndash;<a href="https://ileon.eldiario.es/historia/origen-desarrollo-dificultades-ensenanza-publica-leon_1_12046203.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">las hubo</a>&ndash; y unos ayuntamientos que corr&iacute;an con los gastos de un local para la escuela, y casa y salario para el maestro. En un ambiente empobrecido donde no siempre se apreci&oacute; la cultura, resultaba meritorio luchar contra el analfabetismo con un cuadro de ni&ntilde;os absentistas, precarios medios y sueldos de miseria.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Los logros de aquellos a&ntilde;os habr&iacute;a que repartirlos con fundaciones como Sierra-Pambley, un catalizador de ideas ilustradas y krausistas, sin apoyo estatal, acogiendo a ni&ntilde;os de sectores desfavorecidos en Villablino, Hospital de &Oacute;rbigo, Villafranca y la Escuela Industrial de Obreros de Le&oacute;n, labor completada por la biblioteca Azc&aacute;rate y la Granja-Escuela del Monte de San Isidro.
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                Alumnas de Sierra Pambley en 1927.                            </span>
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        Otros avances para huir de la precariedad: hasta 1925 no hubo caminos vecinales entre poblaciones. Si coincid&iacute;a con per&iacute;odo electoral, el cacique de turno acondicionaba alg&uacute;n tramo. Tambi&eacute;n se avanz&oacute; &ndash;lentamente&ndash; en el trazado del ferrocarril, no s&oacute;lo en la l&iacute;nea general con Asturias y Galicia, de hecho <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/cien-anos-construccion-linea-via-estrecha-leon-matallana_1_9536985.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 1922 se comenz&oacute; el trazado del tren hullero de Matallana de Tor&iacute;o a Le&oacute;n</a> (la <a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/estacion-matallana-cumple-hoy-cien-anos-trenes-decada_1_10249501.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">estaci&oacute;n de Matallana fue inaugurada en 1923</a>). Unos a&ntilde;os antes se hab&iacute;a extendido el secundario de Palanquinos a Medina de Rioseco y la v&iacute;a estrecha de Ponferrada a Villablino, pasando a mejor vida el carruaje de postas de cuatro asientos.
    </p><p class="article-text">
        Lento fue tambi&eacute;n el avance de la miner&iacute;a, aunque absorbi&oacute; excedente de mano de obra del campo. En 1925 se extra&iacute;an 669 toneladas de carb&oacute;n leones (hab&iacute;an sido 223.000 toneladas en 1900 y se lleg&oacute; a 1.135.000 en 1935). Otras industrias eran de tama&ntilde;o m&aacute;s humilde: talcos, ferrer&iacute;as, textiles, aperos de labranza o alimentaci&oacute;n.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Al calor de la nueva industria naci&oacute; el movimiento obrero leon&eacute;s, aunque las primeras asociaciones se hab&iacute;an dado en el siglo pasado en Astorga y Le&oacute;n. En 1900 Pablo Iglesias visit&oacute; la capital y asent&oacute; las bases de un partido provincial obrero. Su discurso en el Teatro Principal lo aplaudieron ferroviarios y tip&oacute;grafos. La semilla germin&oacute; y diez a&ntilde;os m&aacute;s tarde se consegu&iacute;a un concejal socialista en Le&oacute;n, Juan A. &Aacute;lvarez Coque. Luego llegar&iacute;an Miguel Casta&ntilde;o y Miguel Carro. Pola de Gord&oacute;n, Armunia y Trobajo del Camino fueron las siguientes agrupaciones socialistas. La otra rama obrera, la CNT, tendr&iacute;a posterior implantaci&oacute;n. En el contexto de la Primera Guerra Mundial se produjo un desajuste econ&oacute;mico y crecieron los precios, no los salarios. Ese fue el motivo de la primera huelga con cierto empaque en Le&oacute;n, la de 1917, secundada por impresores, ferroviarios, correos, construcci&oacute;n, mineros de Santa Luc&iacute;a, Ci&ntilde;era, Gord&oacute;n, Cistierna y Sabero. La nota pintoresca la puso Cistierna, con la ef&iacute;mera proclamaci&oacute;n de la rep&uacute;blica el 15 de agosto de aquel a&ntilde;o.
    </p><p class="article-text">
        Para combatir el movimiento marxista se implant&oacute; el sindicalismo cat&oacute;lico, de matiz contrarrevolucionario, con fuerte raigambre en el campo y agrupaciones de rama de producci&oacute;n en Le&oacute;n, Astorga y Ponferrada.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Y lleg&oacute; la primera dictadura, aunque no tan dura</strong></h2><p class="article-text">
        La maquinaria constitucional de 1876 colaps&oacute; en 1923, resultando inservible. El astorgano Manuel Garc&iacute;a Prieto hab&iacute;a intentado en 1922 presidir el &uacute;ltimo Gobierno de concentraci&oacute;n nacional, antes de que el rey se decidiera por una dictadura militar. El <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Golpe_de_Estado_de_Primo_de_Rivera" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">golpe de Estado de Primo de Rivera</a> &ndash;alentado por el mismo Alfonso XIII&ndash; trataba de salvar a Espa&ntilde;a de &ldquo;los profesionales de la pol&iacute;tica&rdquo;. Le&oacute;n, una vez m&aacute;s, apenas reaccion&oacute;. Militares, pol&iacute;ticos y profesionales siguieron a lo suyo. <em>Diario de Le&oacute;n</em> vio el golpe con buenos ojos y sus editoriales anunciaban que la dictadura era recibida con simpat&iacute;a y respaldo por amplios sectores de la provincia. Los que se opusieron no pasaron de un rato de protesta en las inmediaciones del hotel Par&iacute;s.
    </p><p class="article-text">
        En 1924 se puso en marcha en Le&oacute;n la Uni&oacute;n Patri&oacute;tica, el partido &uacute;nico del dictador Miguel Primo de Rivera, bajo el lema <em>Catolicismo, Patria y Monarqu&iacute;a</em>. El grueso de la clase pol&iacute;tica leonesa se apunt&oacute; al nuevo carro: Miguel D. Guti&eacute;rrez Canseco, F&eacute;lix Arg&uuml;ello, F. Roa de la Vega, <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/injusto-quitar-calle-mariano-dominguez-berrueta-ley-memoria-historica-errores-universidad-de-leon-francisco-carantona-sierra-pambley_1_9504336.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Mariano D. Berrueta</a>, Jos&eacute; del R&iacute;o, Jos&eacute; Eguiagaray, Miguel Zaera, Esteban Corral. Aquella dictadura trajo algo bueno: las obras p&uacute;blicas. En Le&oacute;n se construyeron sedes de ayuntamiento, pozos artesianos, lavaderos p&uacute;blicos, fuentes, abastecimiento de aguas, puentes, cementerios&hellip; Supuso cierto crecimiento econ&oacute;mico,<a href="https://ileon.eldiario.es/sociedad-y-vida/cien-anos-cultural-leonesa-cuyos-primeros-socios-terminaron-protestando-incipiente-protagonismo-futbol_1_10153004.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link"> a la par que la cultura tambi&eacute;n daba pasos adelante</a>. Nac&iacute;an las revistas <em>Renacimiento</em> y <em>Vida Leonesa</em>, con Mar&iacute;a S&aacute;nchez Mi&ntilde;ambres plumilla en mano, dispuesta a ser la primera concejala de Le&oacute;n.
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            <span class="title">
                Francisco Roa de la Vega, que llegó a ser alcalde de León, con su familia en 1920.                            </span>
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        Ante tanto entusiasmo con la nueva situaci&oacute;n, el rey y el dictador giraron sendas visitas a Le&oacute;n, en 1917 y 1929. Fueron aclamados y agasajos, pese a que el sistema que defend&iacute;an ya llevaba plomo en las alas.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Tampoco prosper&oacute; la conciencia regionalista, demasiado difusa en las dos Castillas y Le&oacute;n. La Mancomunidad de Catalu&ntilde;a, creada en 1914, simplemente suscit&oacute; un debate en Le&oacute;n, pero no pas&oacute; de ah&iacute;. Castilla dio por excluidas las cinco provincias consideradas leonesas: Le&oacute;n, Zamora, Salamanca, Valladolid y Palencia. La conciencia leonesista qued&oacute; engullida por la identidad nacional &uacute;nica. Esa m&uacute;sica sigue sonando hoy como canto f&uacute;nebre.
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; qued&oacute; de aquel nefasto reinado? Mucha frustraci&oacute;n. La falta de empuje provincial dej&oacute; a medio camino la cuesti&oacute;n social y el avance econ&oacute;mico, cuya punta de iceberg era la miseria cr&oacute;nica y la mera subsistencia de la masa de desfavorecidos, adem&aacute;s del bajo nivel econ&oacute;mico, cultural y cient&iacute;fico de Le&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Esas fueron las bases de nuestro presente. 
    </p><p class="article-text">
        &iexcl;Pobre Le&oacute;n!
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/hace-un-siglo-en-leon-reportaje-leon-antiguo_1_12616874.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 21 Sep 2025 08:00:23 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Hace un siglo en León]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Reportajes,Historia de León,Vecinos,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Ramiro Armesto y Emilio Francés, dos dirigentes de León frente al pelotón de fusilamiento]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/ramiro-armesto-emilio-frances-dirigentes-leon-frente-peloton-fusilamiento_1_12421194.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/e98854c9-c85e-491f-995e-5308a15b1aab_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Ramiro Armesto y Emilio Francés, dos dirigentes de León frente al pelotón de fusilamiento"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Los represaliados del franquismo sufren en estos tiempos una merma en la memoria colectiva. En León, las máximas autoridades fueron fusiladas pero su recuerdo no supera la mínima dignidad de recordar su sacrificio con al menos una calle</p><p class="subtitle">GUERRA CIVIL EN LEÓN - El día en que fue fusilada la democracia republicana en León
</p><p class="subtitle">HEMEROTECA - Los demócratas leoneses olvidados por la democracia que trajo la Constitución de 1978</p></div><p class="article-text">
        Hoy, con una opini&oacute;n p&uacute;blica dividida entre los que prefieren olvidar el pasado violento y los que piden desenterrar las fosas comunes, los represaliados de la Guerra Civil sufren una merma en la memoria colectiva. En Le&oacute;n, dirigentes de primera fila como Emilio Franc&eacute;s y Ramiro Armesto fueron fusilados, aunque, lamentablemente, su recuerdo no supera la m&iacute;nima dignidad de darle su nombre a una calle, acaso porque la memoria suele ser injusta con los perdedores. 
    </p><p class="article-text">
        Gabriel Garc&iacute;a M&aacute;rquez nos descubri&oacute; lo que pensaba el coronel Aureliano Buend&iacute;a frente al pelot&oacute;n de fusilamiento. Pens&oacute; en la tarde en que hab&iacute;a conocido el hielo. Pero no sabemos lo que pas&oacute; por la mente de Ramiro Armesto y Emiliano Franc&eacute;s cuando les apuntaban los fusiles en Puente Castro; tal vez s&oacute;lo vieron el brillo de pedernal en los ojos de sus ejecutores o quiz&aacute; el estupor les congel&oacute; el alma. Hoy, casi noventa a&ntilde;os despu&eacute;s, la opini&oacute;n p&uacute;blica espa&ntilde;ola est&aacute; dividida entre los que creen que hay que tapar y pasar p&aacute;gina tras aquella represi&oacute;n y los que consideran que hay que investigar, ventilar, dar a conocer y poner en valor las p&eacute;rdidas humanas. Tema espinoso, que ahonda a&uacute;n m&aacute;s en la divisi&oacute;n de los espa&ntilde;oles.
    </p><p class="article-text">
        En Le&oacute;n se ha sufrido la violencia en sus m&uacute;ltiples variantes. Sin ir m&aacute;s lejos, la presidenta de la Diputaci&oacute;n Provincial, Isabel Carrasco, cay&oacute; mientras cruzaba la pasarela del r&iacute;o Bernesga, v&iacute;ctima de un odio enfermizo, hace poco m&aacute;s de una d&eacute;cada, el catorce de mayo de 2014. Recordar es ceder la palabra a los que ya no tienen voz. Tras haber pasado casi un siglo de la Guerra Civil, a&uacute;n quedan huesos fuera de la tumba familiar, un drama que consume odio y deja viva la llama del rencor; tambi&eacute;n de la esperanza. No se cierra la herida hasta que no sana bien la postilla.
    </p><h2 class="article-text"><strong>Represi&oacute;n de una guerra incivil</strong></h2><p class="article-text">
        En julio de 1936, la provincia de Le&oacute;n qued&oacute; partida durante m&aacute;s de un a&ntilde;o en dos franjas desiguales, la republicana del norte y la nacional del sur. Luego, todo el territorio fue dominado por los que se hab&iacute;an sublevado. Conviene recordar que hubo dos represiones aqu&iacute;: la republicana, que padeci&oacute; deficiencias en el control y represi&oacute;n de &ldquo;sus enemigos&rdquo;, practicando una violencia incontrolada e irregular sobre curas, miembros de derechas, mujeres de guardias civiles, caciques comarcales&hellip; y otra, la nacional, basada en un terror organizado y sistem&aacute;tico, m&aacute;s organizado y por tanto m&aacute;s eficaz. En ambos casos las causas fueron de car&aacute;cter ideol&oacute;gico, profesional, social, econ&oacute;mico y/o emocional.
    </p><p class="article-text">
        Las modalidades m&aacute;s usadas en la represi&oacute;n de leoneses fueron los &laquo;paseos&raquo; y los consejos de guerra. Con la pr&aacute;ctica de los 'paseos' se ejerci&oacute; una represi&oacute;n irregular, espont&aacute;nea, no ejercida por las autoridades, aunque consentida por las mismas; en cambio, con los consejos de guerra se puso en marcha una represi&oacute;n selectiva de autoridades, pol&iacute;ticos, sindicalistas y profesionales destacados por su labor o inclinaci&oacute;n ideol&oacute;gica y pol&iacute;tica. Hubo paseos en cunetas, campos de tiro, eras, paredones de cementerio y parajes apartados, un semillero esparcido por toda la geograf&iacute;a provincial. As&iacute; cayeron P&iacute;o &Aacute;lvarez, Julio Marcos Candanedo, Teresa Monge, Vicente Sim&oacute;, &Aacute;ngel Arroyo... y muchos leoneses an&oacute;nimos que murieron sin saber por qu&eacute;. Morir sin tener conciencia real del motivo suma angustia a la tragedia.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Detalle del diorama &#039;El quinto mandamiento&#039; de la Asociación de Modelistas Bercianos."
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            <span class="title">
                Detalle del diorama &#039;El quinto mandamiento&#039; de la Asociación de Modelistas Bercianos.                            </span>
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        Los juicios sumar&iacute;simos &ndash;aberrantes y plagados de errores&ndash; fueron contra los acusados que hab&iacute;an sido fieles a las leyes oficiales del pa&iacute;s, siendo sus jueces y verdugos los que rompieron con la legalidad vigente anterior a julio del 36. El pa&iacute;s se dio la vuelta. Y todo por justificar la sublevaci&oacute;n militar como una acci&oacute;n necesaria, nacional y patri&oacute;tica contra las garras del comunismo, el separatismo y varios <em>'ismos'</em> m&aacute;s. Se exageraron los motivos para coger altura de miras y buscar una justificaci&oacute;n moral. Lo cierto es que en Le&oacute;n, los dirigentes pol&iacute;ticos de la Segunda Rep&uacute;blica eran tipos sensatos y normales, sin extremismos ni escapadas al monte. Cierto que hubo episodios de tensi&oacute;n, choques callejeros, conatos revolucionarios, disturbios p&uacute;blicos, pero ninguno de esos hechos justifica una limpieza organizada para exterminar a los enemigos. La anomal&iacute;a jur&iacute;dica de los golpistas impuso penas desde seis a&ntilde;os por auxilio a la rebeli&oacute;n hasta veinte o treinta a&ntilde;os por adhesi&oacute;n a la rebeli&oacute;n militar. Habr&iacute;a que preguntarse qu&eacute; rebeli&oacute;n era esa. &iquest;La rebeli&oacute;n contra el Glorioso Movimiento Nacional? Suena a falsa justificaci&oacute;n, a esperpento.
    </p><p class="article-text">
        Al analizar aquel cruel escenario, algunos hechos resultan clamorosos: en el sal&oacute;n de sesiones de la Diputaci&oacute;n Provincial fueron juzgados el cuatro de noviembre de 1936 los principales responsables pol&iacute;ticos de la Segunda Rep&uacute;blica en Le&oacute;n y ejecutados a los pocos d&iacute;as: el gobernador civil (Emilio Franc&eacute;s), el presidente de la Diputaci&oacute;n (Ramiro Armesto), el alcalde de Le&oacute;n (Miguel Casta&ntilde;o), el presidente provincial del Frente Popular (F&eacute;lix Sampedro), un miembro de Uni&oacute;n Republicana y catedr&aacute;tico del Instituto (Manuel Santamar&iacute;a), socialistas como Anastasio Carrillo y otros miembros de diferentes organizaciones o tendencias (Lorenzo Mart&iacute;n Marasa, Lorenzo Mart&iacute;nez Vaca, Nicostrato Vela, Antonio Fern&aacute;ndez Mart&iacute;nez, Jos&eacute; Mar&iacute;a de Celis, Modesto S&aacute;nchez Cadenas, Onofre G. Garc&iacute;a, Jes&uacute;s Gonz&aacute;lez Rodr&iacute;guez&hellip;).
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                Carné de Acción Republicana a nombre de M. Santamaría.                            </span>
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        El sistema selectivo de fusilamientos result&oacute; implacable y no perdon&oacute; a alcaldes de la provincia, como los de C&aacute;rmenes, Ponferrada, Astorga, Sahag&uacute;n, Valderas, Vegacervera, etc&eacute;tera, ni a militares fieles a la Rep&uacute;blica: fue el caso de Juan Rodr&iacute;guez Lozano (abuelo de Jos&eacute; Luis Rodr&iacute;guez Zapatero) y Timoteo Bernardo. La lista no se agota en este p&aacute;rrafo, ni mucho menos. Fueron numerosos los cenetistas y ugetistas que pasaron tribunal y luego se les coloc&oacute; frente al pelot&oacute;n. Estudiosos como Javier Rodr&iacute;guez y Wenceslao A. Oblanca ofrecen unos listados largos en Le&oacute;n, de hecho, lejos de disminuir, el n&uacute;mero de juicios sumar&iacute;simos aument&oacute; tras la ca&iacute;da del Frente Norte, en octubre de 1937. Esa fase de la represi&oacute;n escal&oacute; en la ignominia por el volumen y la crueldad. 
    </p><p class="article-text">
        Muchos de los 10.000 milicianos leoneses que combatieron a favor de la Rep&uacute;blica fueron llevados presos a San Marcos, a la espera de juicio, convirtiendo el lugar en un campo de concentraci&oacute;n de presos hacinados, desnutridos, maltratados y llenos de piojos. Sin mencionar a los batallones de trabajadores empleados en canteras, moltura de piedras y construcci&oacute;n de caminos, como los de Fabero, Matarrosa del Sil, Valdearcos, Valencia de Don Juan y otros m&aacute;s. Secundino Serrano da la cifra de 1.018 fallecidos por fusilamientos, sacas o paseos procedentes de San Marcos. Tras el escarnio de las cifras, este pa&iacute;s necesita concordia y reconciliaci&oacute;n, no olvido.
    </p><h2 class="article-text">Armesto, un joven pol&iacute;tico leon&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Merecen comentario los dos principales dirigentes de Le&oacute;n en aquellos meses anteriores al golpe militar de 1936. Ramiro Armesto Armesto era abogado de profesi&oacute;n, cat&oacute;lico de convicci&oacute;n y persona bondadosa, seg&uacute;n testimonios de quienes lo trataron. Fue un buen deportista, portero profesional de futbol en sus a&ntilde;os j&oacute;venes. No deseaba ser presidente de la Diputaci&oacute;n Provincial de Le&oacute;n, pero sus colegas y compa&ntilde;eros le animaron a que diera el paso. Hab&iacute;a nacido en 1905 en Villafranca del Bierzo y era militante de Uni&oacute;n Republicana desde 1934, partido fundado por Diego Mart&iacute;nez Barrio para distanciarse de la l&iacute;nea pol&iacute;tica de Alejandro Lerroux. La divisa de este partido era el laicismo y el republicanismo reformista y parlamentario, un credo que ten&iacute;a puntos en com&uacute;n con el partido de Aza&ntilde;a. Armesto no fue en absoluto extremista o radical; m&aacute;s bien de centro-izquierda, moderado, de extracci&oacute;n social peque&ntilde;oburguesa.
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                Ramiro Armesto, presidente de la Diputación de León, en el retrato hecho por Vela Zanetti.                            </span>
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        Imposible entender que fusilaran a un joven de 31 a&ntilde;os con un cargo de responsabilidad p&uacute;blico, de hecho era el presidente de Diputaci&oacute;n m&aacute;s joven de Espa&ntilde;a, con una actuaci&oacute;n impecable, apreciado por todos, dialogante y emp&aacute;tico. Fue un liberal, un dem&oacute;crata, un defensor del parlamentarismo. Cierto, que hab&iacute;a prestado sus servicios &ndash;antes del cargo pol&iacute;tico&ndash; como abogado a los mineros imputados por sucesos subversivos en Bo&ntilde;ar, en el contexto de la Revoluci&oacute;n de Octubre de 1934, pero s&oacute;lo ejerci&oacute; de abogado defensor, llegando a formar parte de la ASO (asociaci&oacute;n de defensores de los encausados por los hechos de octubre de 1934).
    </p><p class="article-text">
        En las elecciones de 1933, Armesto se present&oacute; al Congreso de los Diputados por los liberales republicanos de Le&oacute;n. No sali&oacute; elegido diputado. Tampoco en febrero de 1936. Hab&iacute;a sido nombrado presidente de la Diputaci&oacute;n en marzo de ese mismo a&ntilde;o, por tanto, apenas llevaba cuatro meses en el cargo. Fue detenido al tiempo que Emilio Franc&eacute;s y Miguel Casta&ntilde;o. Seguidamente ser&iacute;a conducido a la prisi&oacute;n de San Marcos, donde permaneci&oacute; desde el 20 de agosto hasta el ocho de noviembre de 1936, siendo ejecutado trece d&iacute;as despu&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Emilio Franc&eacute;s, un riojano como jefe pol&iacute;tico de Le&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Emilio Franc&eacute;s Ortiz de Elguea fue otro de los responsables p&uacute;blicos imbuidos de sensatez. Hab&iacute;a nacido en Haro (Logro&ntilde;o), en 1876. De profesi&oacute;n, industrial harinero, adem&aacute;s de presidente de la Uni&oacute;n Mutua Mercantil de Logro&ntilde;o, un c&iacute;rculo empresarial que defend&iacute;a intereses corporativos. Cuando lleg&oacute; a Le&oacute;n estaba viudo y era padre de once hijos. Ten&iacute;a 60 a&ntilde;os en el momento en que le colocaron frente al pelot&oacute;n de fusilamiento, en el campo de tiro de Puente Castro. Hab&iacute;a aceptado el cargo de gobernador civil de Le&oacute;n unos meses antes, sustituyendo en el sill&oacute;n a Hip&oacute;lito Romero Flores, otro represaliado leon&eacute;s que consigui&oacute; salvar el pellejo, aunque vivi&oacute; en el ostracismo hasta su muerte.
    </p><p class="article-text">
        Franc&eacute;s hab&iacute;a sido alcalde de Logro&ntilde;o de 1918 a 1920, para luego convertirse en un referente liberal y republicano en su provincia natal. En 1933 form&oacute; parte del Comit&eacute; Provincial de Acci&oacute;n Republicana de Logro&ntilde;o. Esta formaci&oacute;n pol&iacute;tica hab&iacute;a sido una creaci&oacute;n de Manuel Aza&ntilde;a, l&iacute;der que no quiso vincularse a partidos republicanos hist&oacute;ricos, tratando de crear un novedoso proyecto para transformar el pa&iacute;s. Tuvo el benepl&aacute;cito de intelectuales y clases medias urbanas, aplicando unas reformas sociales adelantadas para la &eacute;poca. Tras la derrota electoral de 1933, afianz&oacute; el partido para crear Izquierda Republicana, formaci&oacute;n decisiva en el triunfo electoral del Frente Popular.
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                    alt="El gobernador civil Emilio Francés en una visita institucional en Ponferrada, junto a su alcalde, también represaliado."
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            <span class="title">
                El gobernador civil Emilio Francés en una visita institucional en Ponferrada, junto a su alcalde, también represaliado.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        En este proyecto pol&iacute;tico estuvo implicado Emilio Franc&eacute;s. Cuando fue detenido en Le&oacute;n, su gesti&oacute;n no conten&iacute;a ninguna decisi&oacute;n equ&iacute;voca o censurable. El 17 de julio de 1936 le sorprendi&oacute; el alzamiento militar regresando de un viaje al Bierzo. Inmediatamente se puso a disposici&oacute;n de los gobernantes de la Rep&uacute;blica en Madrid y fue enga&ntilde;ado por el gobernador militar de la plaza, general Bosch, y por el coronel Lafuente, que le aseguraron estar a favor de la Rep&uacute;blica y en contra del golpe militar. Aquel enredo le acabar&iacute;a costando la vida.
    </p><p class="article-text">
        Alfredo Nistal y otros dirigentes de izquierdas acudieron al despacho de Franc&eacute;s para solicitarle un reparto de armas a las organizaciones obreras como &uacute;nica medida para contener la sublevaci&oacute;n en Le&oacute;n, pero &eacute;l se neg&oacute;, por lo radical de la medida. S&oacute;lo accedi&oacute; a entregar armamento a la <a href="https://ileon.eldiario.es/opinion/desconocida-odisea-mineros-defensa-republica-leon-ejercito-rebelde-pone-aventura-expedicionaria_129_12265594.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">columna de mineros procedente de Asturias y con destino a Madrid</a>. Tal concesi&oacute;n fue a cambio de que abandonaran la provincia de Le&oacute;n. Finalmente, Bosch orden&oacute; su arresto, entrando en un bucle que le llev&oacute; a la muerte.
    </p><h2 class="article-text">Una calle para Armesto y otra para Franc&eacute;s</h2><p class="article-text">
        Logro&ntilde;o ha puesto en 2020 el nombre de 'Alcalde Emilio Franc&eacute;s' a una calle c&eacute;ntrica de la capital. En Le&oacute;n no han sido tan generosos. Tampoco la tiene Ramiro Armesto, ni otros fusilados como Manuel Santamar&iacute;a, por poner alg&uacute;n ejemplo, casi con la &uacute;nica excepci&oacute;n de Miguel Casta&ntilde;o, que fue recordado con una avenida por la primera Corporaci&oacute;n socialista de la democracia.
    </p><p class="article-text">
        El periodista Jes&uacute;s L&oacute;pez de Uribe, en su &aacute;nimo de administrar justicia reparadora, ha reivindicado un justo lugar en el callejero leon&eacute;s a estos represaliados ca&iacute;dos en el olvidado. Incluso ha <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/democratas-leoneses-olvidados-democracia-constitucion-del-78-segunda-republica-ramiro-armesto-emilio-frances-joaquin-heredia-fusilados-en-leon-guerra-civil_1_9468321.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">propuesto calles concretas para facilitar la labor a quien tenga que tomar esa decisi&oacute;n</a>.
    </p><p class="article-text">
        Uribe propuso estos cambios: Pilotos Regueral por Ramiro Armesto, General Lafuente por Emilio Franc&eacute;s, Las Campanillas por Joaqu&iacute;n Heredia Guerra, Jos&eacute; Mar&iacute;a Fern&aacute;ndez por Manuel Santamar&iacute;a. <a href="https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/leon-despide-76-anos-calle-honor-artifice-golpe-leon-darsela-policia-nacional_1_11699531.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">S&oacute;lo una de ellas ha cambiado de nombre</a>, sin recoger la propuesta antes mencionada. Pese al olvido infligido, el periodista sigue dando argumentos que hoy conviene refrescar: &ldquo;Fueron buenas gentes, apreciados por todos, que much&iacute;simos intentaron salvar del horror de una muerte anunciada, espantados por unas acusaciones y juicios injustos y que fueron fusilados o paseados s&oacute;lo por haber sido representantes p&uacute;blicos en la Rep&uacute;blica&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Faulkner que el pasado no est&aacute; muerto; es m&aacute;s, ni tan siquiera es pasado, especialmente si a&uacute;n no est&aacute; resuelto.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/memoria-historica/ramiro-armesto-emilio-frances-dirigentes-leon-frente-peloton-fusilamiento_1_12421194.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 28 Jun 2025 08:24:22 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Ramiro Armesto y Emilio Francés, dos dirigentes de León frente al pelotón de fusilamiento]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Historia de León,Guerra Civil en León,Memoria Democrática,León Antiguo,Diputación de León,Gobierno de España,Ayuntamiento de León,León ciudad,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[La visita del ministro Romanones a León en 1901 que 'creó' el Instituto General y Técnico]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/visita-ministro-romanones-leon-1901-creo-instituto-general-tecnico_1_12383775.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/f7e9c380-3f3b-4d2b-8509-96e4f559fce4_16-9-discover-aspect-ratio_default_0_x629y251.jpg" width="1200" height="675" alt="La visita del ministro Romanones a León en 1901 que &#039;creó&#039; el Instituto General y Técnico"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">En los albores del siglo XX, dos ministros trajeron novedades y mejoras a una ciudad huérfana de modernidad y reformas. En aquella ocasión el conde de Romanones junto al general Valeriano Weyler acudieron invitados por Fernando Merino, prototipo del político triunfador en esta provincia</p></div><p class="article-text">
        Justo cuando comenzaba el siglo XX, en 1901, la olvidada ciudad de Le&oacute;n por el Gobierno recibi&oacute; una de las pocas visitas oficiales que tuvo de un ministro. Y no s&oacute;lo uno, sino dos. El protagonista de esta historia fue &Aacute;lvaro Figueroa Torres, el conde de Romanones, acompa&ntilde;ado por su compa&ntilde;ero el general Weyler. El arist&oacute;crata present&oacute; en primicia a autoridades locales y periodistas un renovador plan educativo, una reforma que constituir&iacute;a la piedra de toque de un nuevo edificio del Instituto Provincial, en el centro de la ciudad, modernista, esplendoroso, que, cincuenta a&ntilde;os despu&eacute;s &ndash;paradojas del destino&ndash;, fue derribado para construir el actual Juan del Enzina.<strong>                          </strong>
    </p><p class="article-text">
        Desde que 1858 en que Le&oacute;n se convirti&oacute;, por afluencia de gente, &ldquo;en Babilonia por un d&iacute;a&rdquo;, no hab&iacute;a habido una visita trascendental a esta ciudad. En aquella ocasi&oacute;n lleg&oacute; Isabel II, que giraba visitas por las provincias norte&ntilde;as para cimentar su tambaleante corona. Aqu&iacute; fue recibida con arcos florales, balcones engalanados, cohetes y repiques. Incluso hizo noche en la ciudad.
    </p><p class="article-text">
        M&aacute;s de cuarenta a&ntilde;os despu&eacute;s, el tren correo del 28 de mayo de 1901 que ven&iacute;a de Madrid tra&iacute;a hasta Le&oacute;n a unos pasajeros singulares. Nada menos que a dos ministros del &uacute;ltimo gobierno de Sagasta, los de Instrucci&oacute;n P&uacute;blica y Bellas Artes, &Aacute;lvaro Figueroa y Torres, &ndash;el conde de Romanones, un arist&oacute;crata due&ntilde;o de un extenso patrimonio&ndash; y de Guerra, Valeriano Weyler, militar famoso por aplicar la t&eacute;cnica de <em>guerra de trochas</em> en la lucha contra los independentistas de Cuba. 
    </p><p class="article-text">
        Despu&eacute;s de diez horas de viaje y varias paradas, fueron recibidos a pie de estribo por las autoridades provinciales y locales. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El conde de Romanones y el General Weyler.                            </span>
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        Junto a Romanones y Weyler viajaban Fernando Merino y Leopoldo Cortinas, ambos diputados a Cortes, adem&aacute;s de ayudantes de los ministros y periodistas madrile&ntilde;os que llegaron para cubrir la visita: Luca de Tena, Francos Rodr&iacute;guez, Saint-Aub&iacute;n, Ram&oacute;n M&eacute;lida, Ortega Munilla, marqu&eacute;s de Valdeiglesias, Luis Silvela, conde de Garay, Manuel Ur&iacute;a...
    </p><p class="article-text">
        El maquinista no entend&iacute;a de protocolos, as&iacute; que el tren lleg&oacute; a Le&oacute;n a una hora intempestiva, las seis de la ma&ntilde;ana. A pie de estribo, los ministros fueron recibidos por el Ayuntamiento bajo mazas, tambi&eacute;n por la Diputaci&oacute;n Provincial, gobernadores civil y militar, magistrados, jefes de las guarniciones y funcionarios de las oficinas del Estado. La parada militar corri&oacute; a cargo de los regimientos <em>Burgos</em> e <em>Isabel II</em>. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Fernando Merino (de pie tras su hijo y su mujer) con Sagasta.                            </span>
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        En el and&eacute;n no se pod&iacute;a dar un paso, dada su anchura y extensi&oacute;n. Tras los preceptivos cumplidos, ambos ministros subieron a los coches y se alojaron en casa de Fernando Merino, frente a la Catedral, donde no faltaron en la puerta principal gaiteros, tamborileros y gigantones. En el trayecto por la ciudad pudieron fijarse en fachadas con colgaduras y calles con banderas y gallardetes, adem&aacute;s de dos arcos florales, situados en la entrada de Ordo&ntilde;o II y junto al Palacio de los Guzmanes.
    </p><p class="article-text">
        La visita se promov&iacute;a a prop&oacute;sito de la reapertura de la Catedral de Le&oacute;n al culto, <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/cupula-casi-derrumba-catedral-leon-hizo-primer-momunento-nacional-espana-anlos_1_9511441.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">despu&eacute;s de permanecer en obras m&aacute;s de medio siglo</a>. Adem&aacute;s de asistir a los actos religiosos de la inauguraci&oacute;n del templo principal de la di&oacute;cesis, visitaron la f&aacute;brica de papel, acompa&ntilde;ados de su anfitri&oacute;n, exponente m&aacute;ximo de lo que fue la pol&iacute;tica en el Le&oacute;n del sistema canovista, el de turno pac&iacute;fico y alternancia de dos partidos en el poder. Merino era diputado, yerno de Sagasta y gran empresario; tambi&eacute;n el pol&iacute;tico que m&aacute;s a&ntilde;os se mantuvo en el candelero de la pol&iacute;tica provincial. Los peri&oacute;dicos de Madrid, Le&oacute;n, Zamora, Palencia y Valladolid narraron los pormenores. Tambi&eacute;n asistieron ambos ministros al acto de reparto y entrega de premios a ni&ntilde;os y ni&ntilde;as de las escuelas p&uacute;blicas, amenizado con m&uacute;sica de los regimientos castrenses. 
    </p><h2 class="article-text">Nuevos planes de Educaci&oacute;n</h2><p class="article-text">
        Esa misma noche, Romanones y Weyler fueron obsequiados por Merino con un banquete institucional; al d&iacute;a siguiente el agasajo corri&oacute; por cuenta de la Diputaci&oacute;n de Le&oacute;n, con un almuerzo en el Palacio de los Guzmanes, servido por el hotel Rueda. El men&uacute; figuraba escrito en franc&eacute;s, una nota esnobista llena de pretensiones. No faltaron ni las fotograf&iacute;as al magnesio, lo &uacute;ltimo del mercado de la imagen. A ambos &aacute;gapes asistieron autoridades varias, la mayor&iacute;a con cargos relevantes. El alcalde de Le&oacute;n, Eugenio Gonz&aacute;lez Sangrador, rompi&oacute; el hielo a los postres, preguntando en voz alta al ministro Weyler por un nuevo cuartel para Le&oacute;n. Comedido, respondi&oacute; el militar que promet&iacute;a estudiar la petici&oacute;n, aunque lo que m&aacute;s le preocupaba era un ej&eacute;rcito con instrucci&oacute;n militar obligatoria, tambi&eacute;n la necesidad de evitar la exenci&oacute;n a filas por dinero y una reducci&oacute;n del tiempo real del servicio militar. En cuanto al nuevo cuartel, Weyler dio largas, prometiendo que consultar&iacute;a el tema en el Congreso para efectuar &ldquo;una org&aacute;nica distribuci&oacute;n de fuerzas por el territorio&rdquo;.
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                Estación antigua del Ferrocarril de los Caminos de Hierro del Norte en León, donde llegaron Romanones y Weyler.                            </span>
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        Despu&eacute;s de un brindis propuesto por el alcalde, Romanones tom&oacute; la palabra y expuso con claridad y entusiasmo las ideas generales de su plan de reforma de la ense&ntilde;anza, que publicar&iacute;a en breve la Gaceta Oficial. A diferencia de Weyler, el flamante ministro del ramo y primer organizador de la Instrucci&oacute;n P&uacute;blica del siglo veinte, aprovech&oacute; la visita a Le&oacute;n para esbozar su nuevo plan, provisto de &ldquo;la fogosa oratoria que le caracteriza(ba)&rdquo;, seg&uacute;n cont&oacute; <em>El Globo</em> de Madrid. 
    </p><p class="article-text">
        Dej&oacute; constancia de que a los institutos de segunda ense&ntilde;anza se les dar&iacute;a un car&aacute;cter pr&aacute;ctico, &ldquo;del que ahora carecen, quit&aacute;ndoles del sentido abstracto y metaf&iacute;sico en el adoctrinamiento de la juventud&rdquo;. Para ello &ndash;continu&oacute; el ministro&ndash; se implantar&iacute;an nuevos estudios de aplicaci&oacute;n en artes e industria. Adem&aacute;s, el decreto de la reforma buscaba que la juventud adquiriera conocimientos &uacute;tiles para abrir nuevos horizontes laborales y profesionales, que habr&iacute;a de servir tambi&eacute;n en determinadas carreras con menos posibilidades de &eacute;xito por falta de una preparaci&oacute;n global. Especific&oacute; que se implantar&iacute;an ense&ntilde;anzas de electricidad y maquinaria, &ldquo;pues se trata de hacer hombres de provecho&rdquo;. En el modelo educativo oficial hasta aquel momento &ldquo;ha(b&iacute;a) mucho de pedanter&iacute;a e inutilidad, y en cambio falta(ba)n cosas verdaderamente &uacute;tiles y necesarias&rdquo;. 
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Romanones recibiendo al leonés Ángel Pestaña (foto de 1922)."
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                Romanones recibiendo al leonés Ángel Pestaña (foto de 1922).                            </span>
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        Adelant&oacute; Romanones que se implantar&iacute;a un grado de bachiller de dos a&ntilde;os de gram&aacute;tica castellana y se exigir&iacute;a dentro de &eacute;l una buena caligraf&iacute;a. &ldquo;Tal vez, eso exija &ndash;aclar&oacute;&ndash; la supresi&oacute;n de c&aacute;tedras in&uacute;tiles y la mejora de otras&rdquo;. Ese car&aacute;cter reformista propuesto por el ministro se resum&iacute;a con la impartici&oacute;n de conocimientos manuales y pr&aacute;cticos, alternando la teor&iacute;a y t&eacute;cnicas de carpinter&iacute;a, cerrajer&iacute;a y otros oficios, que procurasen la combinaci&oacute;n del desarrollo f&iacute;sico e intelectual. &ldquo;Este sistema &ndash;a&ntilde;adi&oacute;&ndash; se halla implantado con excelentes resultados en casi todas las naciones del mundo, como ha podido verse en la Exposici&oacute;n Universal de Par&iacute;s&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        En resumen, el arist&oacute;crata ministro trataba de dar a los institutos espa&ntilde;oles un car&aacute;cter pr&aacute;ctico que no ten&iacute;an. Fue en Le&oacute;n donde Romanones esboz&oacute; el primer plan para establecer estudios que hoy llamar&iacute;amos de FP, soltando lastre de una educaci&oacute;n demasiado te&oacute;rica y memor&iacute;stica, lo que supon&iacute;a romper con un academicismo de corte cl&aacute;sico. En entrevista aparte, inform&oacute; de que el plan afectaba a escuelas Normales, de comercio, de artes y oficios e institutos de segunda ense&ntilde;anza, que con su plan pasar&iacute;an a denominarse institutos generales y t&eacute;cnicos. 
    </p><h2 class="article-text">Visita al Instituto y planes para un nuevo edificio</h2><p class="article-text">
        Romanones, en medio de una agenda apretada de dos d&iacute;as de duraci&oacute;n, busc&oacute; un hueco para visitar en la ma&ntilde;ana del 29 el Instituto Provincial de Ense&ntilde;anza Media de Le&oacute;n, sito en un edificio de la calle Corral de Villap&eacute;rez y hoy desaparecido. All&iacute; tuvo oportunidad de recorrer todas las c&aacute;tedras y dependencias del vetusto inmueble, enter&aacute;ndose minuciosamente de los problemas de acondicionamiento e infraestructura. En el despacho de direcci&oacute;n examin&oacute; las actas de los ex&aacute;menes oficiales celebrados pocos d&iacute;as antes (convocatoria oficial de mayo) y la distribuci&oacute;n del trabajo para los ex&aacute;menes no oficiales (junio), quedando sumamente complacido al comprobar que las pruebas se ajustaban a las disposiciones vigentes. Su comentario final fue muy elocuente, seg&uacute;n recogi&oacute; en memoria acad&eacute;mica el secretario del centro: &ldquo;Si el contenido es bueno, el continente es malo&rdquo;. No pudo decir m&aacute;s con menos palabras. 
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                Sede del Instituto General y Técnico de León (1917-1966).                            </span>
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        El Instituto de Le&oacute;n ocupaba las instalaciones del viejo caser&oacute;n de los padres escolapios, un edificio anticuado y destartalado, oscuro y lleno de humedades, que ven&iacute;a consumiendo en reparaciones la parte m&aacute;s gruesa del presupuesto del centro. Aquella visita ministerial se convirti&oacute; en el punto de inflexi&oacute;n de la dejadez institucional con el desvencijado inmueble, pues al a&ntilde;o siguiente el arquitecto Juan Cris&oacute;stomo Torbado dise&ntilde;&oacute; cambios importantes en la ubicaci&oacute;n de aulas, gabinetes y c&aacute;tedras. Pero la labor de Torbado acab&oacute; siendo in&uacute;til, porque se sobrepuso la idea de levantar un edificio nuevo en Le&oacute;n, <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/juan-enzina-presenta-maqueta-germen-instituto-general-tecnico-leon_1_9540475.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el edificio del Instituto General y T&eacute;cnico</a>, eligiendo los solares del mercado de ganado de la calle Ram&oacute;n y Cajal, en los terrenos que hoy ocupa el IES <a href="https://ileon.eldiario.es/actualidad/cincuenta-anos-juan-enzina-polemico-derribo-instituto-anterior_1_9457151.html" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Juan del Enzina</a>. Ese fue el gran logro de la visita de Romanones a Le&oacute;n, ya que el tema se movi&oacute; con acierto desde Madrid despu&eacute;s de la visita ministerial. 
    </p><p class="article-text">
        La orden de la obra para salir a concurso entre arquitectos fue ejecutada en 1904 y se inaugur&oacute; el flamante edificio en el curso 1917-18, el primero en propiedad del centro desde 1846. Se trataba de una edificaci&oacute;n vistosa en el ombligo de la ciudad, ecl&eacute;ctico en sus elementos, de sabor modernista, provisto de pin&aacute;culos, con vanos multiformes y pilastras de capitel corintio. Con su actitud receptiva, Romanones hab&iacute;a puesto la primera piedra aquel 29 de mayo de 1901. Luego vendr&iacute;an los problemas de funcionalidad y aforo del edificio, lo que llev&oacute; a la aberrante decisi&oacute;n de derribarlo, paradoja que pertenece a una arbitrariedad furibunda, marcando una huella de frustraci&oacute;n en el imaginario colectivo leon&eacute;s.
    </p><h2 class="article-text">Fiestas, ceremonia religiosa y fin de la visita</h2><p class="article-text">
        Once d&iacute;as antes del inicio oficial de las fiestas por la inauguraci&oacute;n de la Catedral ya no hab&iacute;a habitaciones disponibles en hoteles, fondas y casas de hospedaje de Le&oacute;n. En el programa religioso oficiado por varios obispos que acudieron a la reinauguraci&oacute;n hubo procesi&oacute;n de reliquias, ceremonias de consagraci&oacute;n del templo y bendiciones de altar, cruces, sabanillas y otros ornamentos sagrados. Tambi&eacute;n misa pontifical, comitivas, formaci&oacute;n de tropas de guarnici&oacute;n ante el Alt&iacute;simo, as&iacute; como una decoraci&oacute;n solemne de pa&ntilde;os y damascos rojos en el presbiterio de la catedral. 
    </p><p class="article-text">
        Al mediod&iacute;a del 29 tuvo lugar la misa de reapertura del templo. En la izquierda de la nave central tomaron asiento los ministros, seguidos del resto de autoridades leonesas. Romanones luc&iacute;a para la ocasi&oacute;n el uniforme de gran gala, con banda de Isabel la Cat&oacute;lica. Weyler visti&oacute; el uniforme militar de gran gala y banda de Estrella Polar de Suecia. No falt&oacute; detalle en la ceremonia, incluso se dispuso en el coro un asiento vac&iacute;o para Alfonso XIII.
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                    alt="Un desfile conmemorativo militar en Plaza Mayor Constitución de León del Regimiento de Burgos."
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                Un desfile conmemorativo militar en Plaza Mayor Constitución de León del Regimiento de Burgos.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Las calles estaban llenas de p&uacute;blico, especialmente en las inmediaciones de la Catedral. Hab&iacute;an venido gentes curiosas de todos los rincones de Le&oacute;n y de las provincias lim&iacute;trofes. Por las calles principales abundaban los trajes cl&aacute;sicos leoneses, muy coloristas, con faldas de rodao y refajo, mantones de Manila, capas con esclavinas y tocados variopintos que contrastaban con los uniformes de negro, sobre todo fracs y levitas.
    </p><p class="article-text">
        Los corresponsales de peri&oacute;dicos hicieron una visita al taller de reparaci&oacute;n de vidrieras y de los modelos de andamiaje. El horno de cristales que se us&oacute; para las obras de reparaci&oacute;n pose&iacute;a las mismas t&eacute;cnicas que en la Edad Media y se hab&iacute;an colocado para la inauguraci&oacute;n 23 millones de piezas de diferentes colores. La fiesta popular se celebr&oacute; a orillas del Bernesga, con afluencia de p&uacute;blico de toda condici&oacute;n social. Por la noche hubo fuegos artificiales, teatro, exhibici&oacute;n de <em>cuadros de cinemat&oacute;grafo</em> y una retreta c&iacute;vico-militar, acompa&ntilde;ada de bandas musicales y p&uacute;blico con faroles, adem&aacute;s de tres carrozas muy llamativas, de los oficiales carpinteros, bomberos y militares. As&iacute; lo contaron los corresponsales de tiradas nacionales como <em>Blanco y Negro, Heraldo, Correspondencia, El Globo, El Liberal</em>.
    </p><h2 class="article-text">Balance final</h2><p class="article-text">
        La visita tuvo mucho de agasajos y cumplidos engolados, pero hilvan&oacute; reformas y puso en el mapa ministerial a Le&oacute;n. Weyler se mostr&oacute; cauto, pero Romanones estuvo elocuente, incluso espl&eacute;ndido, dando pinceladas de lo que luego fue una reforma pr&aacute;ctica, aunque menos amplia de lo que prometi&oacute;, estableciendo conexiones entre las ense&ntilde;anzas p&uacute;blicas y otras privadas para que el sistema fuera coherente y compacto. 
    </p><p class="article-text">
        Su plan dejaba grano por el camino, pero apunt&oacute; hacia el futuro. Y lo que fue m&aacute;s importante: se levant&oacute; un edificio p&uacute;blico a la altura de las necesidades de la ciudad, una joya que luci&oacute; medio siglo, antes de que las tropel&iacute;as de talibanes urban&iacute;sticos acabaran con ella. Su derribo constituye otra oportunidad perdida, seg&uacute;n se lamentan los nost&aacute;lgicos leoneses. Con lo f&aacute;cil que hubiera sido dejarlo para sede de una biblioteca o un museo. Romanones estuvo a la altura de su cargo en la visita a Le&oacute;n, seguramente m&aacute;s provechosa que la mayor&iacute;a de las visitas oficiales del resto del siglo veinte... y lo que va del veintiuno.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/visita-ministro-romanones-leon-1901-creo-instituto-general-tecnico_1_12383775.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 14 Jun 2025 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[La visita del ministro Romanones a León en 1901 que 'creó' el Instituto General y Técnico]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León Antiguo,Gobierno de España,Educación,Historia de León,Arquitectura,Catedral de León,Urbanismo,León,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Las fallidas intentonas de la Primera Guerra Carlista para arrebatar la provincia de León a los liberales]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/fallidas-intentonas-primera-guerra-carlista-arrebatar-provincia-leon-liberales_1_12334007.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2157fcc4-c556-4a00-8ad0-84ca9c925eba_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Las fallidas intentonas de la Primera Guerra Carlista para arrebatar la provincia de León a los liberales"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">Capitaneados por el combativo obispo Abarca, los absolutistas efectuaron entre 1836 y 1838 varias expediciones con el apoyo de familias acomodadas y gran parte del campesinado. Tomaron la capital, pero la expedición del general Gómez terminó derrotada por el liberal Espartero en la batalla de Éscaro</p></div><p class="article-text">
        Hace casi dos siglos, y poco m&aacute;s de veinte a&ntilde;os despu&eacute;s de la Guerra de la Independencia, los <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Carlismo" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">carlistas </a>volvieron a hacer sonar los fusiles en la provincia de Le&oacute;n.
    </p><p class="article-text">
        Fueron los carlistas leoneses, capitaneados por el combativo <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Joaqu%C3%ADn_Abarca" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obispo Abarca</a>, los que efectuaron algunas incursiones armadas en la provincia para desbancar el que cre&iacute;an tambaleante sistema liberal. El n&uacute;cleo carlista de la capital hab&iacute;a apoyado, junto a gran parte del campesinado leon&eacute;s, un modelo de Estado reaccionario, conservador y cat&oacute;lico, en contra de la Constituci&oacute;n y el parlamentarismo. La <a href="https://www.zumalakarregimuseoa.eus/es/actividades/investigacion-y-documentacion/historia-del-siglo-xix-en-el-pais-vasco/batallas-y-acciones/expedicion-de-gomez-vi-xii-1836" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">expedici&oacute;n del general G&oacute;mez</a> por estas tierras en 1836 fue un buen ejemplo de la lucha entre ambos bandos, en medio de la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Primera_guerra_carlista" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Primera Guerra Carlista</a>.
    </p><p class="article-text">
        Dec&iacute;a Gregorio Peces-Barba &ndash;uno de los <em>padres</em> de la Constituci&oacute;n de 1978&ndash; que la ideolog&iacute;a basada en la violencia eleva el concepto de enemigo al altar de lo que resulta necesario abatir. En el odio al contrario el centro lo ocupa el enemigo, no el hombre, ni tan siquiera el antag&oacute;nico. Hoy muchos observan que se vive esa violencia, como hace dos siglos, porque la historia involuciona a veces a marchas forzadas, cuando el instinto y las v&iacute;sceras sustituyen a la raz&oacute;n. Extremismo, belicismo, intransigencia, radicalizaci&oacute;n, ausencia de empat&iacute;a, visceralidad frente a concordia. Hace dos siglos, aqu&iacute; en Le&oacute;n, como en otros lugares de Espa&ntilde;a, se vivi&oacute; un ambiente de violencia, una guerra civil, dos bandos, dos ideolog&iacute;as, dos enemigos, dos&hellip;&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        En los &uacute;ltimos a&ntilde;os del reinado de <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/16477-fernando-vii" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando VII</a> (1814-1833) Espa&ntilde;a se rompi&oacute; en dos mitades. No hab&iacute;a sido la primera vez, pero s&iacute; fue una de las m&aacute;s abominables. Agua y aceite. Pugna ideol&oacute;gica hasta terminar librando tres guerras civiles. En suma, m&aacute;s de quince a&ntilde;os de armas, muerte y desolaci&oacute;n. La lucha pol&iacute;tica se ejerc&iacute;a sin cuartel &ndash;similar a la de ahora&ndash; pero con armas de verdad: blancas y de pist&oacute;n, con p&oacute;lvora y mecha. El carlismo, una ideolog&iacute;a ultraconservadora, articul&oacute; su credo en aquel contexto, bajo la uni&oacute;n sagrada del Trono y el Altar, al que se sumar&iacute;a el foralismo vasco-navarro, la restauraci&oacute;n de la ley S&aacute;lica y los privilegios de la sociedad estamental. Su protagonista, el pr&iacute;ncipe Carlos Mar&iacute;a, que no dud&oacute; en provocar una guerra para conseguir un trono.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                    alt="Una litografía de León en el siglo XIX."
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                Una litografía de León en el siglo XIX.                            </span>
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        Dice Carmelo de Lucas, minucioso explorador de todas las pugnas que existieron en el siglo XIX leon&eacute;s, que las guerras carlistas se vivieron aqu&iacute; con intensidad, un exponente de vehemencia y desgarro sociales. Le&oacute;n era paso obligado para ir del norte al sur, adem&aacute;s de nexo con Galicia, por eso ambos bandos (liberales, tambi&eacute;n llamados <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Cristino" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cristinos</a>, y carlistas) usaron esta provincia para aprovisionar sus tropas. Le&oacute;n siempre fue lugar de paso. Aquel conflicto empez&oacute; cuando el obispo de Le&oacute;n, Joaqu&iacute;n Abarca, anim&oacute; a los voluntarios carlistas a tomar las armas, en enero de 1833, en tiempos del peor rey de los &uacute;ltimos siglos, el fel&oacute;n Fernando VII. En aquel episodio, los secuaces de Abarca acabaron fracasando frente a las tropas reales y se tuvieron que refugiar en Portugal.&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">Multitud de incursiones carlistas</h2><p class="article-text">
        En Le&oacute;n no hubo escenarios b&eacute;licos prolongados en el tiempo, pero s&iacute; multitud de incursiones carlistas tratando de extender sus dominios. Al morir aquel nefasto rey, la lucha entre liberales y carlistas se cobr&oacute; una nueva afrenta: el trono de Espa&ntilde;a, dos candidatos, t&iacute;o y sobrina, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/6503-carlos-maria-isidro-de-borbon-y-borbon" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Carlos Mar&iacute;a Isidro</a> y la ni&ntilde;a <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/24041-isabel-ii" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Isabel</a>. Esta provincia tuvo partidas atacantes por el norte desde Asturias (zona del Curue&ntilde;o, Cistierna y Ria&ntilde;o) y partidas por el sur, con cabecillas de grupo como el <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/30041-jeronimo-merino-cob" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">cura Merino</a> y Anastasio.
    </p><p class="article-text">
        Aquella guerra tuvo de todo, hasta expediciones de tropas por el territorio. La primera la protagoniz&oacute; <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/20532-miguel-gomez-y-damas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">el general G&oacute;mez</a>, carlista que recorri&oacute; con su ej&eacute;rcito la pen&iacute;nsula ib&eacute;rica de arriba abajo, para exhibir su fuerza y captar, de paso, nuevos voluntarios. G&oacute;mez recorri&oacute; la monta&ntilde;a leonesa como el que se pasea por su finca. Le persegu&iacute;a a u&ntilde;a de caballo el liberal Espartero, pero tard&oacute; en darle alcance. Los secuaces de G&oacute;mez entraron en la capital leonesa, jaleados por los carlistas que viv&iacute;a intramuros. Le&oacute;n no ten&iacute;a una guarnici&oacute;n fija y sus autoridades, liberales y d&eacute;biles, abandonaron la ciudad, mientras G&oacute;mez asent&oacute; cuartel aqu&iacute; varios d&iacute;as.
    </p><h2 class="article-text">Abarca, el obispo belicoso</h2><p class="article-text">
        &iquest;Qu&eacute; quer&iacute;an los carlistas? Los vascos y navarros <em>Dios, Patria y Ley Vieja</em>. Los dem&aacute;s <em>Dios, Patria y Rey</em>. O sea, un catolicismo intransigente, una Espa&ntilde;a absolutista y un rey distinto al que ocupaba el trono de Madrid, que era una ni&ntilde;a de pocos a&ntilde;os y su madre regente. En Le&oacute;n esta ideolog&iacute;a retr&oacute;grada la expandi&oacute; el obispo Abarca, consejero real de Fernando VII y protegido del poderoso <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/8786-francisco-tadeo-calomarde-arria" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Calomarde</a>. Abarca hab&iacute;a estado ya metido en varias conspiraciones antiliberales y ahora propiciaba la sublevaci&oacute;n de Le&oacute;n. No se trat&oacute; de un simple altercado o una escaramuza sin consecuencias: fue un levantamiento en toda regla contra la corona y los liberales que la sosten&iacute;an.
    </p><p class="article-text">
        Apoyaron al expeditivo obispo el cabildo de la Catedral, sectores acomodados de la ciudad y voluntarios <em>realistas</em> de toda la provincia, especialmente de zonas rurales, que eran la mayor&iacute;a. Y se hicieron con la capital. El propio obispo pas&oacute; revista a las tropas y areng&oacute; con br&iacute;o a sus ac&oacute;litos. Los leoneses que prestaron o&iacute;dos al prelado eran partidarios de una teocracia contrarrevolucionaria, porque para ellos el liberalismo que surgi&oacute; en C&aacute;diz &ndash;aunque ya fuera su versi&oacute;n m&aacute;s moderada&ndash; era como la peste bub&oacute;nica: voto, constituci&oacute;n, parlamentarismo, libertades y una escandalosa divisi&oacute;n de poderes.
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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                Joaquín, Abarca, obispo de León y líder indiscutible del carlismo en esta provincia.                            </span>
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        La satrap&iacute;a de Abarca no dur&oacute; mucho y los liberales pudieron entrar en la ciudad, provocando que el obispo y sus seguidores huyeran a Portugal a trav&eacute;s de Chaves, para incorporarse a la corte carlista en el exilio, que por aquellas estaba en el pa&iacute;s vecino. Abarca era muy apasionado en sus ideales, pero poco eficiente en temas estrat&eacute;gicos. Eso s&iacute;, estuvo siempre al lado de Carlos Mar&iacute;a, ocupando las competencias ministeriales de Gracia y Justicia. Se exilio con el candidato real a Francia al final de la guerra y muri&oacute; en Tur&iacute;n. Nunca regres&oacute; a esta tierra.
    </p><p class="article-text">
        La revuelta de Abarca dej&oacute; conmocionado a Le&oacute;n; dividido por la pugna, tanto en la capital como en las zonas rurales, especialmente en la monta&ntilde;a. El esp&iacute;ritu <em>guerracivilista </em>se extendi&oacute; por la faz de la provincia y del pa&iacute;s entero.
    </p><h2 class="article-text">G&oacute;mez se pasea por la provincia</h2><p class="article-text">
        El general G&oacute;mez, en el episodio de su famosa expedici&oacute;n, penetr&oacute; en la provincia leonesa a trav&eacute;s de Guardo, para seguir avanzando por Ria&ntilde;o. Era julio de 1836 y trataba de continuar hacia Asturias, a trav&eacute;s del puerto de Tarna. Le persegu&iacute;a desde que sali&oacute; del Pa&iacute;s Vasco el general mejor preparado de los liberales, <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/16807-joaquin-baldomero-fernandez-espartero-alvarez-de-toro" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Baldomero Espartero</a>. Ambos ej&eacute;rcitos lucharon, pero G&oacute;mez consigui&oacute; pasar hacia Asturias y luego pasearse por Galicia. Volvi&oacute; a entrar en Le&oacute;n por Leitariegos, dirigi&eacute;ndose a la capital a trav&eacute;s de Murias de Paredes y Riello. El 2 de agosto, G&oacute;mez entraba en la ciudad de Le&oacute;n, hecho que volvi&oacute; a provocar que las autoridades &ndash;entre las que estaba <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/5468-patricio-de-azcarate-del-corral" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Patricio de Azc&aacute;rate</a>&ndash; se retiraran hacia la zona de Valencia de Don Juan, a la espera de que Espartero le diera de nuevo alcance. Dos d&iacute;as permaneci&oacute; G&oacute;mez en Le&oacute;n, agasajado por sus partidarios. Incluso le dio tiempo a escribir bandos p&uacute;blicos, exhortando a los leoneses a que defendieran la uni&oacute;n del trono y el altar. En la capital requisaron v&iacute;veres, armas, pertrechos y 200 voluntarios para engrosar su ej&eacute;rcito.
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                    alt="Carlistas y liberales acudieron a la guerra para dirimir sus abismales diferencias"
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                Carlistas y liberales acudieron a la guerra para dirimir sus abismales diferencias                            </span>
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        El 7 de agosto de 1836 Espartero lleg&oacute; a Guardo, pero G&oacute;mez ya hab&iacute;a partido para Ria&ntilde;o, aunque en los parajes de Siero de la Reina el liberal pudo avistar la retaguardia del ej&eacute;rcito carlista. El enfrentamiento estaba cerca. Espartero cay&oacute; sobre su enemigo al d&iacute;a siguiente, en &Eacute;scaro y La Puerta, cortando el paso de G&oacute;mez hacia Asturias. Algunos diarios han llegado a afirmar que ambos generales se encontraron y pelearon cara a cara, decant&aacute;ndose la batalla en una victoria de Espartero. Hubo m&aacute;s enfrentamientos en Bur&oacute;n, Tarna y Sajambre, y los carlistas sufrieron mermas importantes de vidas y armas, adem&aacute;s de perder el bot&iacute;n requisado en Galicia y Le&oacute;n. Aquel fue el mayor descalabro carlista en los &uacute;ltimos seis meses. En &Eacute;scaro hab&iacute;a ca&iacute;do la mayor&iacute;a de los voluntarios leoneses reci&eacute;n incorporados al bando de G&oacute;mez, seguramente fogosos pero inexpertos. En &Eacute;scaro, el gran derrotado fue el carlismo leon&eacute;s, lo que supuso el declive de Abarca, el descenso de sus apoyos y una Iglesia que retrocedi&oacute; ante el fragor b&eacute;lico.
    </p><p class="article-text">
        Reagrupados los carlistas, abandonaron Le&oacute;n camino de Potes. Pero sus partidas, con sus cabecillas al frente, siguieron haciendo incursiones en Murias, Sahag&uacute;n, comarca de la Reina, La Vecilla, Cistierna, Valderrueda. Por el sur saquearon Toral de Los Guzmanes y otros pueblos del Esla.
    </p><h2 class="article-text">Guerrear primero, despu&eacute;s hacer pol&iacute;tica</h2><p class="article-text">
        Desde el primer momento, los carlistas apostaron por el levantamiento militar, luego por otras soluciones relacionadas con su debilidad, no con su cerraz&oacute;n. Sus gritos de guerra aspiraban a convencer por la fuerza. El campo leon&eacute;s se apunt&oacute; al carlismo porque no quer&iacute;a cambios liberales ni nuevos impuestos. Les falt&oacute; pedagog&iacute;a a los isabelinos. 
    </p><p class="article-text">
        En 1838 se enfrentaron de nuevo los dos bandos en Mayorga de Campos. Los carlistas perdieron vidas humanas y materiales y se retiraron hacia Galleguillos y Arenillas de Campos. Ese mismo a&ntilde;o, Espartero exterminar&iacute;a las tropas de <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/33051-ignacio-negri-mendizabal" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Negri</a>, el &uacute;ltimo en intentar una nueva toma carlista de la ciudad de Le&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        Al a&ntilde;o siguiente, Espartero propici&oacute; un acuerdo con el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Rafael_Maroto" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">general Maroto</a>, un militar odiado por Abarca. Espartero y Maroto rubricaron una paz con el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Abrazo_de_Vergara" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Abrazo de Vergara</a>, en una postura de escorzo que pasar&aacute; a la historia, pues ninguno de los dos se baj&oacute; del caballo. En Le&oacute;n se celebr&oacute; el acuerdo con fiesta para todos, incluso hubo corrida de toros en la Plaza Mayor.&nbsp;
    </p><figure class="ni-figure">
        
                                            






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            <span class="title">
                El general Espartero luchó en tierras leonesas contra los carlistas.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        La intransigencia y el conflicto din&aacute;stico entre las dos l&iacute;neas sucesoras de Fernando provocaron <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Segunda_guerra_carlista" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">dos guerras m&aacute;s</a> y varios <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Guerras_carlistas" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">alzamientos</a>. La &uacute;ltima termin&oacute; <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Tercera_guerra_carlista" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">en 1876</a>, pero el carlismo no se extingui&oacute;, aunque los perdedores cruzaron la frontera y disolvieron su ej&eacute;rcito. Por no triunfar, no triunf&oacute; ni una boda real entre Isabel II y el candidato carlista, pese a que desde Madrid se vio el compromiso con buenos ojos.
    </p><p class="article-text">
        El carlismo, enemigo del parlamentarismo y de las urnas, acab&oacute; por entrar en el juego pol&iacute;tico electoral. Surgi&oacute; as&iacute; el Partido Carlista, que apenas alter&oacute; el montaje pol&iacute;tico ideado por C&aacute;novas, un sistema que, a trompicones, sobrevivi&oacute; hasta 1923. Por su parte, la fracci&oacute;n carlista lleg&oacute; con aire decadente a la Segunda Rep&uacute;blica, pero cobr&oacute; vigor como apoyo ideol&oacute;gico, social y militar al bando sublevado que se ech&oacute; a la calle en 1936. 
    </p><p class="article-text">
        Aquella fue otra guerra&nbsp;&ndash;la m&aacute;s cruel&ndash;, aunque esta vez el carlismo qued&oacute; bien sujeto bajo la bota del general Franco.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/fallidas-intentonas-primera-guerra-carlista-arrebatar-provincia-leon-liberales_1_12334007.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sun, 01 Jun 2025 08:00:26 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Las fallidas intentonas de la Primera Guerra Carlista para arrebatar la provincia de León a los liberales]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[León,Riaño,Picos de Europa,Asturias,Ejército,Reportajes,León ciudad,Historia de León,Palencia,Cistierna,Guardo,Río Curueño,Río Esla,Mayorga de Campos,Sahagún,Valencia de Don Juan,León Antiguo,España]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[Modesto Lafuente, padre de historiadores]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/modesto-lafuente-padre-historiadores_1_12300470.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/2ce1acc3-6603-4c31-93ac-99fd80808c34_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="Modesto Lafuente, padre de historiadores"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">La obra trascendental de este palentino pero leonés de adopción, 'La Historia General de España', cumple 175 años. Hijo de un médico afrancesado, dejó la carrera eclesiástica para conspirar contra Fernando VII, se hizo amigo de los Azcárate y el krausista Fernando de Castro y fue periodista y diputado nacional</p></div><p class="article-text">
        Se cumplen ahora 175 a&ntilde;os de la obra m&aacute;s famosa y trascendental de Modesto Lafuente, un extens&iacute;simo ensayo sobre la historia general de Espa&ntilde;a. El historiador no debe convertirse en un juez severo sino intentar llegar a ser un buen testigo; resulta algo m&aacute;s humilde pero infinitamente m&aacute;s &uacute;til. Se trata de ser un espectador atento, con la distancia justa para mirar de frente a los ojos de la Historia. Eso debi&oacute; pensar este ilustre recopilador convertido en maestro de historiadores; un pionero que adivin&oacute; que cierta lejan&iacute;a de los hechos narrados siempre lleva a un buen resumen de la realidad.
    </p><p class="article-text">
        Palentino de nacimiento, pronto se convirti&oacute; en leon&eacute;s de adopci&oacute;n. La ciudad de Le&oacute;n ha puesto su nombre a una calle al valorar su labor y su legado. Era, Lafuente, hijo de un m&eacute;dico afrancesado, de los llamados 'de espuela', galenos que iban a caballo recorriendo los pueblos para sanar enfermos. Practic&oacute; la medicina en la zona de Mansilla de las Mulas, hecho que supuso el primer contacto del ni&ntilde;o Modesto con tierras leonesas. A temprana edad ingres&oacute; en el Seminario de Le&oacute;n, donde se hizo la tonsura (1820) para ordenarse. Luego pas&oacute; al Seminario de Astorga, centro religioso del que llegar&iacute;a a ser bibliotecario y luego catedr&aacute;tico de Filosof&iacute;a. Pero dej&oacute; la carrera eclesi&aacute;stica para conspirar contra el absolutismo de Fernando VII, que hab&iacute;a cerrado las universidades en 1828, cuando Modesto contaba con 22 a&ntilde;os.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Por aquellas fechas, Lafuente era un liberal en ciernes, coincidiendo en esta tierra con otros que tambi&eacute;n lo fueron. Respir&oacute; el mismo ambiente que Francisco del Valle, preceptor de latinidad y luego catedr&aacute;tico y primer director del Instituto Provincial de Segunda Ense&ntilde;anza de Le&oacute;n. Tambi&eacute;n conoci&oacute; a Patricio Azc&aacute;rate, padre de Gumersindo, gobernador pol&iacute;tico de Le&oacute;n, adem&aacute;s de historiador y fil&oacute;sofo. El tercer liberal con el que entabl&oacute; buena amistad Modesto fue con Fernando de Castro, profesor, pedagogo, sacerdote y amigo de krausistas. La reciprocidad de ideas y el intercambio de impresiones fue forjando su pensamiento cr&iacute;tico.
    </p><h2 class="article-text">Escritor y pol&iacute;tico	</h2><p class="article-text">
        Entre tertulias, cartas y amistades afines amas&oacute; Lafuente su ideario p&uacute;blico y su capacidad de an&aacute;lisis. La siguiente etapa de su vida girar&iacute;a en torno al periodismo, comenzando a publicar <em>El Guirigay</em> en Le&oacute;n, momento en que trasciende su fama fuera de la provincia. Como socio fundador, aqu&iacute; public&oacute; los primeros n&uacute;meros de <em>Fray Gerundio</em> -nombre de sabor leon&eacute;s-: una publicaci&oacute;n de car&aacute;cter sat&iacute;rico y burlesco, donde exhibi&oacute; una prosa brillante. Su punzante s&aacute;tira escarbaba en las corruptelas pol&iacute;ticas, causantes del atraso e ingobernabilidad de Espa&ntilde;a. Desde sus columnas critic&oacute; a pol&iacute;ticos mediocres, militares de sable en mano y fraudes electorales ama&ntilde;ados desde el poder. Us&oacute; para ello un elocuente di&aacute;logo entre dos personajes ficticios, trasunto de don Quijote y Sancho Panza: eran fray Gerundio, un fraile echado a los caminos tras la desamortizaci&oacute;n de Mendiz&aacute;bal, y su compa&ntilde;ero de fatigas, adem&aacute;s de fiel disc&iacute;pulo, el lego Pelegr&iacute;n Tirabeque. Indudablemente Lafuente buscaba emular al jesuita leon&eacute;s Padre Isla al tratar el g&eacute;nero burlesco y moralizador. Aquel peri&oacute;dico le proporcion&oacute; fama y dinero, aunque fue clausurado en 1843 por ser demasiado cr&iacute;tico con el gobierno de Narv&aacute;ez. Incluso su autor guard&oacute; prisi&oacute;n una temporada en el Alc&aacute;zar de Segovia.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Repuesto de las peleas con los moderados doctrinarios de Narv&aacute;ez, en 1850 comienza su gran obra: <em>Historia de Espa&ntilde;a desde los tiempos remotos</em>; un estudio pormenorizado de 30 vol&uacute;menes que le ocupar&iacute;an 17 a&ntilde;os de su vida, posiblemente los m&aacute;s fruct&iacute;feros. Su obra magna fue bien acogida por el p&uacute;blico y aprovech&oacute; la buena racha para convertirse en diputado en el Bienio Progresista de 1854-1856. En esos a&ntilde;os se le nombr&oacute; presidente de la Junta de Archivos y Bibliotecas, cargo que le puso en contacto con todas las fuentes hist&oacute;ricas disponibles, forjando as&iacute; una colosal labor documental que utiliz&oacute; para cimentar su obra escrita. La experiencia pol&iacute;tica le gust&oacute;, porque entre 1858 y 1863 repetir&iacute;a como diputado a Cortes por el distrito electoral de Astorga, esta vez por la Uni&oacute;n Liberal de O'Donnell, que era el pol&iacute;tico fuerte del momento. Sabemos que contribuy&oacute; desde su esca&ntilde;o al trazado del ferrocarril por el norte peninsular y a la explotaci&oacute;n de minas en Le&oacute;n.
    </p><h2 class="article-text">Historiador pionero</h2><p class="article-text">
        Sin su <em>Historia de Espa&ntilde;a</em>, Modesto Lafuente hubiera sido un escritor m&aacute;s, un cr&iacute;tico de talante liberal y pluma afilada, un cronista. Pero la faceta y obra de historiador lo eleva por encima de la mayor&iacute;a de sus coet&aacute;neos. Abordar 30 gruesos tomos supon&iacute;a una entrega total a esa tarea, convirti&eacute;ndose en pionero de historiadores. Con &eacute;l se inaugura la corriente liberal moderada a la hora de interpretar el pasado, a la vez que supera un vac&iacute;o historiogr&aacute;fico de siglos. Modesto Lafuente vol&oacute; por encima de la estrecha visi&oacute;n de historiadores como el padre Juan Mariana (siglo XVI) y de la tarea inacabada de los ilustrados del siglo XVIII: Mayans, Feijoo y Jovellanos. La grandeza de Lafuente reside en intentar escribir &ldquo;una historia integral&rdquo; bajo una metodolog&iacute;a nacional-liberal, corriente interpretativa que se prolong&oacute; hasta la Segunda Rep&uacute;blica, desapareci&oacute; con el franquismo y fue retomada en los a&ntilde;os sesenta y setenta por historiadores llamados <em>hispanistas: </em>Paul Preston, Hugh Thomas, Stanley Payne, John Elliot, Gabriel Jackson, Lynch&hellip;
    </p><p class="article-text">
        Lafuente, fue un historiador original, ni demasiado cr&iacute;tico ni demasiado tradicional, salpimentado con momentos rom&aacute;nticos y relatos de fuste realista. Eso s&iacute;, con un escrupuloso respeto a las fuentes escritas. Entendi&oacute; con acierto que primero son los documentos escritos, antes que la interpretaci&oacute;n del autor. Consult&oacute; archivos, cr&oacute;nicas, anales, bibliograf&iacute;as, semblanzas, cartas, diccionarios de antig&uuml;edades&hellip; P&iacute;o Baroja dijo de &eacute;l que era el padre de la sociolog&iacute;a espa&ntilde;ola. Mientras &eacute;l escrib&iacute;a, en Europa conviv&iacute;an dos corrientes de pensamiento; ambas influyen de forma soslayada en su labor de historiador: el positivismo de Comte, basado en datos emp&iacute;ricos; y el historicismo de Von Ranker, que trataba a la historia como una ciencia m&aacute;s, por tanto provista de rigor.
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                La &#039;Historia de España&#039; de Modesto Lafuente en 30 vólumenes (1850-1867)                            </span>
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        Tampoco escap&oacute; a su tiempo en determinismos y creencias. Modesto Lafuente cre&iacute;a en la Providencia Divina, en la descendencia pobladora de No&eacute; y en ciertos hechos que hoy est&aacute;n desfasados, como la estancia y predicaci&oacute;n del ap&oacute;stol Santiago en la pen&iacute;nsula. Por contra, se convirti&oacute; en precursor de vanguardias al concebir a Espa&ntilde;a como un pueblo singular, admitiendo su diversidad cultural y regional. Tambi&eacute;n dedic&oacute; una buena reflexi&oacute;n antropol&oacute;gica al conjunto de invasiones y pueblos que han marcado nuestro car&aacute;cter. Para Lafuente, el verdadero ideal como naci&oacute;n se fragu&oacute; con los Reyes Cat&oacute;licos, se arruin&oacute; con la pol&iacute;tica imperial de Carlos V y empeor&oacute; con la decadencia de los Austrias. No le tembl&oacute; el pulso al calificar a Felipe II como un rey beato y corrupto y realzar el fracaso del Conde-Duque de Olivares como una oportunidad perdida para dotar al pa&iacute;s de uniformidad y centralismo.
    </p><p class="article-text">
        Tambi&eacute;n supo captar la trascendencia de algunos hechos: la aportaci&oacute;n econ&oacute;mica y cultural de fenicios y griegos, la romanizaci&oacute;n, la resistencia de Numancia y Sagunto, las invasiones b&aacute;rbaras, el Fuero Juzgo, la batalla de Covadonga, la expulsi&oacute;n de los jud&iacute;os, la gesta de Col&oacute;n, la rebeli&oacute;n de las Comunidades...&nbsp;
    </p><h2 class="article-text">El Reino de Le&oacute;n en la obra del historiador</h2><p class="article-text">
        En el tomo segundo de su voluminosa <em>Historia de Espa&ntilde;a</em> se suceden cronol&oacute;gicamente 26 cap&iacute;tulos que van desde la conquista de la pen&iacute;nsula por los musulmanes hasta el gobierno, leyes y costumbres de la Espa&ntilde;a cristiana en la Reconquista. En este volumen incluye un largo listado de los reyes de Le&oacute;n, a trav&eacute;s de los cuales va jalonando la historia del viejo reino del norte. Los primeros monarcas los incluye dentro del n&uacute;cleo astur, a trav&eacute;s de rasgos biogr&aacute;ficos, hechos variados y explicaciones de cada momento o etapa.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Con un dominio absoluto de la informaci&oacute;n conocida hasta el momento, el historiador se&ntilde;al&oacute; las cr&oacute;nicas musulmanas y cristianas como fuentes de informaci&oacute;n. Gu&iacute;a con ello al lector a trav&eacute;s de los sucesivos reinados, comenzando por el primer rey de Le&oacute;n, Garc&iacute;a I, en el 910, fecha que considera crucial. P&aacute;ginas adelante se nota su admiraci&oacute;n personal por Ordo&ntilde;o II, describiendo sus incursiones militares en M&eacute;rida, Talavera y San Esteban de Gormaz. Tambi&eacute;n adelanta acontecimientos al lector cuando menciona los agravios de los condes de Castilla a este joven rey leon&eacute;s. Lamenta la muerte del admirado monarca a los nueve a&ntilde;os de ce&ntilde;ir corona y anota que fue enterrado en la catedral de Le&oacute;n, dejando una herencia poco clara que se inclin&oacute; finalmente hacia su hermano Fruela.
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                    alt="Portada de la edición de lujo de la magna obra de Lafuente."
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            <span class="title">
                Portada de la edición de lujo de la magna obra de Lafuente.                            </span>
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        Reconoci&oacute; el autor afincado en Le&oacute;n que no pose&iacute;a explicaciones para todos los hechos, pero cre&iacute;a que la Providencia hab&iacute;a hecho que el nuevo rey Fruela muriera de lepra a los catorce meses de reinado. &iquest;Arbitrariedad divina? No contesta a tal crucial pregunta, pero describe la personalidad y legado de Fruela II, tambi&eacute;n de Alfonso IV, Ramiro II y Ordo&ntilde;o III. En esta etapa mezcla datos, valoraciones y rasgos psicol&oacute;gicos de los personajes, abriendo los ojos al lector con una narraci&oacute;n s&oacute;lida, a menudo muy detallista.
    </p><p class="article-text">
        Describi&oacute; de una manera amplia la batalla de Simancas, ganada por los cristianos. Un enfrentamiento aquel en el que los cronistas mencionan un eclipse de sol que cubri&oacute; la tierra de una amarillez p&aacute;lida, hasta provocar el espanto de los musulmanes. Es evidente que el determinismo geogr&aacute;fico tambi&eacute;n form&oacute; parte de su relato. Desde ese momento, Lafuente aumenta de forma progresiva el protagonismo de Castilla, asegurando que el conde Fern&aacute;n Gonz&aacute;lez &ldquo;ya albergaba un proyecto de emancipaci&oacute;n&rdquo; ante ciertos desprecios del rey leon&eacute;s. Tal rebeld&iacute;a la cimenta el historiador al exponer conflictos de parentesco, pues el monarca repudi&oacute; a Urraca, hija del conde castellano, para casarse de nuevo con Elvira, hija del conde de Asturias y m&aacute;s fiel el rey de Le&oacute;n. Tambi&eacute;n busca razones -y las encuentra- en las luchas internas que debilitaban el reino y facilitaron la escisi&oacute;n castellana. La explicaci&oacute;n multicausal va jalonando etapas y reinados en el relato paso a paso, ofreciendo hechos y reflexiones.&nbsp;
    </p><p class="article-text">
        Reconoci&oacute; que resulta dif&iacute;cil bosquejar el cuadro de sucesiones del Reino de Le&oacute;n y abandon&oacute; pormenores para entrar en la etapa de Almanzor, pol&iacute;tico y guerrero de enorme altura. El jefe musulm&aacute;n &ndash;informa Lafuente&ndash; eclips&oacute; a reyes como Ramiro II, incluso a Alfonso V, muerto en Viseu por una flecha sarracena, tras desprenderse de su coraza en un d&iacute;a caluroso. Consumada la batalla de Tamar&oacute;n, los leoneses quedaron derrotados y el conde Fernando de Castilla lleg&oacute; con su ej&eacute;rcito a la ciudad de Le&oacute;n, haci&eacute;ndose coronar rey el 22 de junio de 1037. No ser&aacute; la uni&oacute;n definitiva de ambos reinos, pero s&iacute; el primer episodio de la decadencia leonesa. De hecho, el relato leon&eacute;s decae estrepitosamente en la obra de Lafuente, siendo superado por el de Castilla.
    </p><p class="article-text">
        No se olvid&oacute; el historiador de la trascendencia de concilios y fueros del viejo reino. Tampoco de la fabulosa construcci&oacute;n de la catedral leonesa, la fruct&iacute;fera etapa de la reina Urraca, incluso la m&iacute;tica figura del Cid, de la que dud&oacute; de su existencia: &ldquo;No tenemos del famoso Cid ni una sola noticia que sea fundada o segura&rdquo;.
    </p><h2 class="article-text">Balance del historiador</h2><p class="article-text">
        Modesto Lafuente llen&oacute; un vac&iacute;o historiogr&aacute;fico a base de verdades desnudas, defendiendo la solidez que supuso el pilar del Reino de Le&oacute;n en la construcci&oacute;n de la naci&oacute;n espa&ntilde;ola; idea que hoy ocupa un indiscutible protagonismo social en esta tierra abandonada por los poderes p&uacute;blicos. Mencion&oacute; el historiador a muchos autores anteriores al hablar de Le&oacute;n, aunque construy&oacute; su propio relato, citando con honestidad a Mariana, Fl&oacute;rez, Pellicer, Risco, Sampiro, Sandoval, Dozy, Escalona, Ferreras, las cr&oacute;nicas albeldense, silense y tudense, los anales complutenses...
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            <span class="title">
                Grabado con la imagen de Modesto Lafuente.                            </span>
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        El hecho de que dudara ante determinados sucesos y reconociera que no era capaz de explicar algunos datos, aumenta la confianza posterior en la honestidad del autor. Aport&oacute; una voluminosa informaci&oacute;n, buena parte in&eacute;dita, y adopt&oacute; una metodolog&iacute;a que hu&iacute;a del dogmatismo. Esboz&oacute; lo que hoy podr&iacute;amos denominar<em> historia global</em>. Fue el maestro de historiadores, el padre de una historiograf&iacute;a contempor&aacute;nea que buce&oacute; en lo desconocido para crear un relato veros&iacute;mil, una reconstrucci&oacute;n del pasado sostenible en el tiempo.
    </p><p class="article-text">
        Lafuente ejerci&oacute; tambi&eacute;n de acad&eacute;mico de varias ciencias, vocal de patronatos y consejero del Estado. Siempre queda una moraleja universal detr&aacute;s de un gran autor. La pol&iacute;tica y el relato de otros tiempos nos tiene que remover para afrontar el tiempo presente. 
    </p><p class="article-text">
        Hoy faltan intelectuales reflexivos como Modesto Lafuente, como Ortega, como Gald&oacute;s, como Baroja... tambi&eacute;n como Plat&oacute;n. 
    </p><p class="article-text">
        &iquest;Qui&eacute;n nos va a iluminar, entonces, en la oscuridad de la caverna?
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/modesto-lafuente-padre-historiadores_1_12300470.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 17 May 2025 08:00:00 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[Modesto Lafuente, padre de historiadores]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[España,Reportajes,León Antiguo,Reino de León,León,Palencia,Madrid,Libros,Historia de León]]></media:keywords>
    </item>
    <item>
      <title><![CDATA[El obispo Argüelles, un leonés precursor del Papa Francisco]]></title>
      <link><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/obispo-arguelles-leones-precursor-papa-francisco_1_12261945.html]]></link>
      <description><![CDATA[<p><img src="https://static.eldiario.es/clip/8c3fa46d-dafb-4520-a69a-f38d4b7b5094_16-9-discover-aspect-ratio_default_0.jpg" width="1200" height="675" alt="El obispo Argüelles, un leonés precursor del Papa Francisco"></p><div class="subtitles"><p class="subtitle">El prelado leonés que vivió de 1797 a 1870 fue un predecesor del papa Francisco. Un hombre de Dios con labor pastoral, social y caritativa reconocidas. Como Bergoglio dio consuelo material y espiritual. No fue un gran intelectual, tampoco un abierto dialogante, pero se entregó en cuerpo y alma a su ministerio</p></div><p class="article-text">
        Estamos en tiempo de c&oacute;nclave, un espacio vacante lleno de rumores para acertar con el futuro de una Iglesia repleta de corrientes internas que pugnan por imponerse. Tambi&eacute;n al pontificado del Pescador llegan los tiempos convulsos.
    </p><p class="article-text">
        Nuestros prelados de Le&oacute;n y Astorga han desfilado durante siglos por las rutas de la Iglesia, al comp&aacute;s que ha marcado Roma. Hemos tenido obispos relevantes y otros menos influyentes. Por la silla de Le&oacute;n pasaron San Froil&aacute;n, San Alvito, Joaqu&iacute;n Abarca, Luis Mar&iacute;a de Larrea o Luis Almarcha. En Astorga, por ejemplo, Diego &Aacute;lava Esquivel estuvo en el Concilio de Trento, F&eacute;lix Castro Velicias celebr&oacute; s&iacute;nodo en su di&oacute;cesis, Jes&uacute;s M&eacute;rida fue procurador en las Cortes franquistas y consejero nacional de Educaci&oacute;n, y Fernando Argu&euml;lles Miranda particip&oacute; en el Concilio Vaticano I, incluso un IES de Villablino lleva su nombre, tras haber nacido en Caboalles de Arriba. 
    </p><p class="article-text">
        Arg&uuml;elles fue un obispo de nombre sonoro pero poco conocido en su labor. En estas l&iacute;neas trataremos de dar unos brochazos a su desconocida biograf&iacute;a, especialmente con el candente recuerdo del papa Francisco como pastor de pobres y minor&iacute;as marginadas, vertiente que tambi&eacute;n practic&oacute; el lacianiego. Arg&uuml;elles vivi&oacute; de 1797 a 1870. Fue obispo de 1858 a 1870. El XIX fue un siglo de convulsiones entre el Estado y la Iglesia, de recelosos acercamientos y profundos desencuentros.
    </p><h2 class="article-text">Infancia, juventud y labor de un cura</h2><p class="article-text">
        <a href="https://historia-hispanica.rah.es/biografias/4409-fernando-arguelles-miranda" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Fernando Arg&uuml;elles Miranda</a> fue el quinto de una familia de siete hijos nacidos en Caboalles de Arriba. Este apellido pose&iacute;a una tradici&oacute;n de aristocracia local, con v&aacute;stagos en puestos representativos del poder local y el concejo. Una familia ilustre dedicada a la ganader&iacute;a que destacaba en el panorama social de la comarca de Laciana. Qui&eacute;n le iba decir a aquel ni&ntilde;o que acabar&iacute;a enterrado entre los muros de la catedral de Astorga.
    </p><p class="article-text">
        Fue un ni&ntilde;o feliz, con el rev&eacute;s de tener que afrontar pronto la muerte de su madre por unas fiebres malignas. Su padre, el patriarca de los Arg&uuml;elles, falleci&oacute; en 1817 y el clan lacianiego uni&oacute; sus dos apellidos, Arg&uuml;elles y Miranda, provenientes de los linajes de Caboalles y Orallo.
    </p><p class="article-text">
        Con un sistema escolar en precario, al cumplir seis a&ntilde;os, Fernando asisti&oacute; a la escuela 'temporera' del pueblo para instruirse en las primeras letras, centro que s&oacute;lo funcionaba en invierno, pues en el resto del a&ntilde;o hab&iacute;a tareas agr&iacute;colas y ganaderas para todos los miembros. Al quedarse hu&eacute;rfano, su t&iacute;o cl&eacute;rigo les acogi&oacute; en Oviedo, donde se traslad&oacute; toda la familia. En la capital adquiri&oacute; conocimientos de Latinidad y Humanidades, estudios preparatorios para matricularse durante once cursos seguidos en Filosof&iacute;a y Teolog&iacute;a en la Universidad de Oviedo: tres de Filosof&iacute;a, seis de Teolog&iacute;a y dos de Moral. Estudi&oacute; en medio de la Guerra de la Independencia, pero su expediente era inmaculado, por lo que el decano le propuso como sustituto de una de los catedr&aacute;ticos encargados de explicar la Suma Teol&oacute;gica de Santo Tom&aacute;s, un compendio de ense&ntilde;anzas de teolog&iacute;a. Prob&oacute; la docencia universitaria, pero la abandon&oacute; para ordenarse presb&iacute;tero, con destino en Taramundi, Asturias. Corr&iacute;a el a&ntilde;o 1825.
    </p><h2 class="article-text">Sacerdote y magistral: un hombre de Dios</h2><p class="article-text">
        Celebr&oacute; su primera misa en junio de 1826. Luego fue designado p&aacute;rroco de San Mart&iacute;n de Oscos, con 4.000 reales de asignaci&oacute;n anual. Bajo su acci&oacute;n pastoral estaban inscritas 1.800 almas. Ocup&oacute; la casa rectoral junto a tres sobrinas suyas y se plante&oacute; desde el primer momento reedificar la iglesia debido a su lamentable estado. Ah&iacute; empez&oacute; a ser un verdadero cura de feligreses, pues arrim&oacute; el hombro acarreando piedras y otros materiales de construcci&oacute;n. Durante aquellos meses en su mesa se serv&iacute;a pan de centeno y no de trigo, destinando la diferencia de precio para las obras, privaci&oacute;n que dur&oacute; dos a&ntilde;os, hasta ver inaugurado el templo. Los curas de calle y no de sacrist&iacute;a han gozado de popularidad por mantener un contacto m&aacute;s directo con su reba&ntilde;o. Arg&uuml;elles se preocup&oacute; de los desfavorecidos, socorri&oacute; a pobres y necesitados y dispens&oacute; auxilio material y espiritual. No se trataba de una pr&aacute;ctica para mejorar su prestigio sino una t&aacute;ctica &ldquo;para atraer a los rezagados y pecadores al buen camino&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        Predicaba desde el p&uacute;lpito, pero tambi&eacute;n acud&iacute;a a las 'casas de vicio' para sacar de all&iacute; a sus feligreses, tratando de proporcionarles distracciones sanas para los d&iacute;as festivos. Un coet&aacute;neo suyo escribi&oacute; que practicaba &ldquo;un celo apost&oacute;lico ejemplar&rdquo;.
    </p><p class="article-text">
        A este cura le toc&oacute; vivir los ecos carlistas en Asturias, que no fueron graves, aunque tuvo que impartir confesi&oacute;n y comuni&oacute;n a reos destinados al pelot&oacute;n de fusilamiento. Por aquellos a&ntilde;os, la desamortizaci&oacute;n de Mendiz&aacute;bal tuvo escasas expropiaciones en Asturias, aunque s&iacute; afect&oacute; a foros y fincas rectorales, un sustento del que se vio mermado Arg&uuml;elles tras 1836. La muerte de su t&iacute;o Tom&aacute;s le produce un hondo dolor, pero hab&iacute;a sido nombrado albacea y heredero en el testamento del finado, con lo que puso acometer gastos de parroquia y de sustento diario. 
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                Argüelles como sacerdote y magistral de la Catedral de Oviedo.                            </span>
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        Se mantuvo r&iacute;gido en sus principios y no mostr&oacute; debilidad al mantener posiciones delicadas dentro de la jerarqu&iacute;a, como el hecho de negarse a aceptar como obispo de la di&oacute;cesis a Joaqu&iacute;n P&eacute;rez de Necochea &ldquo;por juzgarlo contrario a los sagrados c&aacute;nones&rdquo;. La negativa tuvo respaldo de otros cl&eacute;rigos y provoc&oacute; un cisma dentro del obispado de Oviedo, prolong&aacute;ndose hasta 1844. Tras saldarse las diferencias, Fernando Arg&uuml;elles fue perseguido y encarcelado por ello. Subsanado el conflicto en fechas posteriores, ser&iacute;a nombrado Vicario Apost&oacute;lico por Roma, que premiaba de esta manera su honestidad y coherencia.
    </p><p class="article-text">
        Durante varios a&ntilde;os hab&iacute;a estado al frente de la parroquia de San Mart&iacute;n de Taramundi a la vez que cura ec&oacute;nomo de San Mart&iacute;n de Oscos, dos feligres&iacute;as que le convirtieron en modelo de 'cura nuevo' cuando empezaba a tomar forma el Concordato del Estado con la Santa Sede, tras superar la ruptura de relaciones a prop&oacute;sito de la desamortizaci&oacute;n de bienes eclesi&aacute;sticos.
    </p><p class="article-text">
        Arg&uuml;elles predic&oacute; mucho desde el p&uacute;lpito, pas&oacute; largos ratos en el confesionario, anim&oacute; a sus parroquianos a practicar los sacramentos y ayud&oacute; a los necesitados. Una l&iacute;nea de trabajo que ocup&oacute; su vida a lo largo de los a&ntilde;os. En el obispado ovetense se debieron de fijar en &eacute;l, porque en 1851, tras investigar minuciosamente su trayectoria pastoral, le nombraron magistral de la catedral de Oviedo, el mismo puesto de aquel personaje que Clar&iacute;n nos retrata en su <em>Regenta, </em>por tanto de inmejorables dotes oratorias y buenos conocimientos de teolog&iacute;a. Como magistral colabor&oacute; con el <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Ignacio_D%C3%ADaz_Caneja" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">obispo D&iacute;az Caneja</a> (tambi&eacute;n leon&eacute;s, de Oseja de Sajambre), quien le nombra al a&ntilde;o siguiente gobernador eclesi&aacute;stico, luego examinador sinodial y rector del Colegio de San Pedro de los Verdes.
    </p><h2 class="article-text">Un obispo que practic&oacute; la caridad y la beneficencia</h2><p class="article-text">
        Desde su mullido sitial de magistral no dej&oacute; de practicar la beneficencia con pobres y necesitados, recibiendo la estima general de los implicados en aquella caridad. Imposible no hacer la comparaci&oacute;n con el papa Francisco, que visit&oacute; encarcelados, lav&oacute; los pies de presos y se mezcl&oacute; con las minor&iacute;as marginadas. Fernando Arg&uuml;elles dedic&oacute; la mayor parte de su dotaci&oacute;n econ&oacute;mica como magistral (14.000 reales al a&ntilde;o) a la caridad, de hecho &ldquo;nunca ten&iacute;a un cuarto&rdquo;, seg&uacute;n testimonios. El caso extremo fue el de las malas cosechas de cereales en Asturias en 1852 y 1853. En esos a&ntilde;os Arg&uuml;elles distribuy&oacute; grano y donativos, formando parte de todas las juntas de caridad que se fundaban a su alrededor. Su filantrop&iacute;a le granje&oacute; la admiraci&oacute;n y el reconocimiento p&uacute;blicos. 
    </p><p class="article-text">
        En Asturias, con la penuria y la insalubridad, lleg&oacute; en 1854 el c&oacute;lera-morbo, ocasi&oacute;n en la que el prelado ayud&oacute; y consol&oacute; a afectados, hasta el punto de caer enfermo &eacute;l mismo. Form&oacute; parte tambi&eacute;n de la fundaci&oacute;n de dos instituciones caritativas: el Banco Agr&iacute;cola de Oviedo y las Conferencias de San Vicente Pa&uacute;l.
    </p><h2 class="article-text">Obispo de Astorga en 1858</h2><p class="article-text">
        En 1858 fue nombrado obispo de Astorga. Ten&iacute;a 61 a&ntilde;os y una fr&aacute;gil salud. Quiso renunciar al cargo, pero la reina Isabel II no acept&oacute; su renuncia. En Astorga trat&oacute; de reformar y modernizar el obispado, atendiendo a todos su frentes: feligreses, cl&eacute;rigos, seminarios vocacionales, piedad al pueblo, limosna y caridad a los necesitados, ejercicios espirituales del clero, misiones en los pueblos. Don&oacute; 3.200 reales al Hospital de La Ba&ntilde;eza y 24.000 reales a las obras del antiguo convento de San Francisco.
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                Sello obispal de Argüelles.                            </span>
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        Una nota de involuci&oacute;n en su credo cat&oacute;lico fue la <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Revoluci%C3%B3n_Gloriosa#:~:text=La%20Revoluci%C3%B3n%20de%201688%20o,Unidas%20de%20los%20Pa%C3%ADses%20Bajos." target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Revoluci&oacute;n Gloriosa</a> de septiembre de 1868. Hab&iacute;a sido fiel a la corona y a sus gobiernos, pero no acept&oacute; el Gobierno Provisional del 68, pese a haber reconocido que la junta revolucionaria constituida en Astorga no hab&iacute;a provocado desatinos ni desmanes. Arg&uuml;elles qued&oacute; desbordado con el programa del <a href="https://es.wikipedia.org/wiki/Sexenio_Democr%C3%A1tico" target="_blank" data-mrf-recirculation="links-noticia" class="link">Sexenio Revolucionario</a>, especialmente con las medidas anticlericales del Gobierno de Serrano. Firm&oacute; con m&aacute;s obispos su f&eacute;rrea oposici&oacute;n a las libertades de imprenta, asociaci&oacute;n, religi&oacute;n y ense&ntilde;anza. Lleg&oacute; a afirmar que se estaba jugando con la conciencia de las personas en lo referente al derecho al voto y el texto constitucional de 1869. Pidi&oacute; a sus subordinados que no se enrolasen en ning&uacute;n partido pol&iacute;tico, que dieran buen ejemplo y que evangelizaran: &ldquo;instruir a los fieles para que no cayeran v&iacute;ctimas de las heterodoxas doctrinas que pululaban&rdquo;. Sus prelados le obedecieron, aunque alguno tom&oacute; partido por los carlistas. Tambi&eacute;n regul&oacute; la vida en comunidad de las monjas, ayud&oacute; a paliar sequ&iacute;as que afectaron a las cosechas, cre&oacute; una preceptor&iacute;a de Latinidad en Las Ermitas, y dos m&aacute;s en Villaf&aacute;fila y Puebla de Sanabria. Cre&oacute; la fundaci&oacute;n de las Hijas de la Caridad en el Hospicio que se ocupaba de ni&ntilde;os exp&oacute;sitos, distribuy&oacute; grano y semillas para evitar a usureros y especuladores, practic&oacute; la caridad con los afectados por el terremoto de Manila, las inundaciones de Valencia y los desastres naturales de Las Antillas. 
    </p><h2 class="article-text">El Concilo Vaticano I y la enfermedad</h2><p class="article-text">
        Como obispo, asisti&oacute; al Concilio Vaticano I, sin descuidar los acontecimientos nacionales que &eacute;l ve&iacute;a catastr&oacute;ficos: matrimonio civil, obligaci&oacute;n de jurar la Constituci&oacute;n, libertad de conciencia&hellip;
    </p><p class="article-text">
        En aquel viaje, el tren le acerc&oacute; hasta Venta de Ba&ntilde;os y de all&iacute; a Bayona, para llegar a Roma. Su participaci&oacute;n en el concilio fue discreta y la enfermedad se agrav&oacute; durante su estancia en Roma. Padec&iacute;a retenci&oacute;n de orina, una patolog&iacute;a prost&aacute;tica destructiva, o sea, c&aacute;ncer de pr&oacute;stata. Regres&oacute; a Astorga precipitadamente, pues su salud se deterioraba por momentos. Nueve d&iacute;as dur&oacute; el viaje de regreso. Muri&oacute; pronto, en Astorga, y fue llorado, sobre todo, por los pobres. Se lleg&oacute; a promover un proceso de canonizaci&oacute;n de su figura que hoy est&aacute; parado.
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                Oda al obispo Argüelles.                            </span>
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                </figure><p class="article-text">
        Arg&uuml;elles fue un predecesor del papa Francisco. Un hombre de Dios con labor pastoral, social y caritativa reconocidas. Como Francisco, dio consuelo material y espiritual. No fue un gran intelectual, tampoco un abierto dialogante, pero se entreg&oacute; en cuerpo y alma a su ministerio. Tambi&eacute;n recuerda al papa &ldquo;en su locuci&oacute;n y modales poco lucidos, con el candor y la sencillez de un ni&ntilde;o&rdquo;. En una visita a su pueblo natal fue recibido con un pasillo y un arco floral mientras sus antiguos vecinos y familiares le cantaron unos versos populares: <em>Se&ntilde;or obispo de Astorga, // hoy tiene una corona de flores //, tambi&eacute;n tiene otra en el cielo // porque protege a los pobres.</em>
    </p><p class="article-text">
        Bergoglio y Arg&uuml;elles fueron libres, no aspiraron a hacer carrera, no respondieron a cr&iacute;ticas, vivieron con el ejemplo y fueron claros en sus mensajes. El Papa Francisco fue, adem&aacute;s, asertivo y tolerante, cercano y reformador, <em>el Loco de Dios</em>, como le ha llamado Javier Cercas.
    </p>]]></description>
      <dc:creator><![CDATA[Pedro Víctor Fernández]]></dc:creator>
      <guid isPermaLink="true"><![CDATA[https://ileon.eldiario.es/historia/obispo-arguelles-leones-precursor-papa-francisco_1_12261945.html]]></guid>
      <pubDate><![CDATA[Sat, 03 May 2025 08:31:35 +0000]]></pubDate>
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      <media:title><![CDATA[El obispo Argüelles, un leonés precursor del Papa Francisco]]></media:title>
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      <media:keywords><![CDATA[Obispado de Astorga,Reportajes,León Antiguo,Historia de León,Solidaridad,León,España]]></media:keywords>
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