El PP sube, el PSOE sube, VOX sube, UPL empata... y todos dicen que son los otros los que han subido poco

Urna electoral de las elecciones autonómicas de Castilla y León del 15M de 2026.

Decía quien en su día fuera miembro por León del Congreso de los Diputados, José Ortega y Gasset, que la misión de la izquierda para poder ganar elecciones es la de hostigar la modorra popular. Debe de ser por eso que aquí, tras estas elecciones, hemos quedado vencidos o amodorrados, valga la redundancia…

El recuento electoral en Castilla y León en efecto ha terminado, y han ganado todos menos la extrema izquierda y las encuestas.

Así las cosas, dado que el único asunto que empaña el triunfo incontestable de las derechas en Castilla y León son las expectativas previas, la primera reflexión sobre los resultados electorales en Castilla y León que se nos ocurre es ésta:

¿Las encuestas electorales últimamente son algo que pertenece al ámbito de la ciencia, o al de la superstición, o al de la propaganda?

Y la segunda reflexión es ésta:

¿Los resultados nos dicen que el leonesismo ha tocado techo, la extrema izquierda ha tocado suelo y la extrema derecha ha tocado pelo?

Y la tercera es ésta:

¿Por qué lo llaman Podemos si no puede, por qué Sumar si no suma, y porqué mejor visto lo visto no pasa Izquierda Unida a denominarse Izquierda Hundida?

Y esta es la cuarta:

¿El único PSOE que resiste electoralmente es el que no es sanchista como Emiliano García Page que es socialista español, el alcalde Soria que es socialista soriano a lo José Antonio Díez, Barbón que rima con excepción y Salvador Illa que, lo sepa o no, es nacionalista?

Y la última: la hostia que se va a dar María Jesús Montero en Andalucía se ve ya hasta desde Mozóndiga.

El bloque de la derecha ha arrasado, mayoría absoluta de largo con más votos y más escaños, y el bloque de la izquierda sigue buscando argumentos para autoengañarse (como si el PSOE pudiera gobernar solo; si él sube y sus socios desaparecen el fracaso es total y la izquierda a la izquierda del PSOE va a parecer más que nunca la encarnación política de la arboleda perdida de Rafael Alberti).

La extrema derecha francesa encabezada por Marie Le Pen es inteligente, pues cuenta con ideario deprorable pero filosóficamente elaborado y bien empalabrado (sin duda tienen discurso). Pero aquí, la extrema derecha llega como van a los toros en los tendidos de sombra, esto es, llega a empujones…

Ni siquiera les hace falta discurso (buen ejemplo es Carlos Pollán, que, cuando habla, no se sabe si está senil o empanao, pero vale).

¡Dicen que la sociometría electoral es una ciencia peo en el país de las chapuzas hasta Tezanos tiene trabajo en lo suyo, qué flipe!

Sin embargo el análisis que se deduce de los discursos burbujeantes tras finalizar el escrutinio intenta colocarnos desde la platea la versión de que el PP sube, el PSOE sube, VOX sube, UPL empata, y todos dicen que son los otros los que han subido poco… ¡Todo muy consabido y muy aburrido!

Dan ganas de irse a dormir, y, esta vez, dormir.

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