La Calle Ancha, como Belén Esteban, siempre se está haciendo retoques

La Calle Ancha de León y Belén Esteban en un fotomontaje.

Un, dos, tres, un pasito palante, María, y un pasito patrás… ¡No hace ni cuatro días que terminaron las obras en la Calle Ancha y ya vuelven a empezar pues ya se sabe que de algo tienen que vivir los constructores y/o los de las clínicas de cirugía estética! ¿Qué sería de Sarita Montiel sin los constructores de obras, y qué sería de la Calle Ancha sin los residentes de las clínicas de cirugía estética (o a la bicerveza)?

En efecto la Calle Ancha, modernista con ínfulas como ese cabaret al aire libre que en Barcelona llaman Las Ramblas, siempre se está haciendo retoques igual que hace todo quisqui en la jet set de la que tan bien hablaba Francisco Umbral en su desvergonzado libro ácido-lírico Crónica de esa guapa gente. De hecho la Calle Ancha nos recuerda mucho a doña Josefa Quiñones y Lorenzana; una leonesa de alta alcurnia y gran propietaria urbana de finales del XVIII hija de una familia bien y dueña de casas, tiendas y tierras, pero la cual no se casó nunca –algo entonces muy mal visto-, sino que reservó su belleza solo para sí misma (y, por lo tanto, ya que los seres humanos somos tiempo y nuestra belleza es escurridiza como arena entre los dedos, odió mucho envejecer).

La Calle Ancha dicen que necesita Botox, un lifting, ácido hialurónico y una bichectomía porque es la vieja señorona modernista con faldones de seda y tul, pelo cardado y collar de perlas de dos vueltas del callejero de León.

En verdad, como escribió Anaïs Nin, las mujeres que fueron hermosas odian salir en las fotos.

Siempre hay obras en la Calle Ancha. La eternidad a la que se referían San Agustín y Santo Tomás de Aquino, ésa que Pseudo Dionisio el Areopagita en su Sobre la Jerarquía Celestial y Dante en su Divina Comedia describían como si fuera un parque temático, son las obras de la Calle Ancha. No es la Catedral de León sino la Calle Ancha la que está en permanente estado de restauración como Sarita Montiel.

¡Levantar el adoquinado de la Calle Ancha y volverlo a poner una o dos veces cada legislatura municipal gobierne quien gobierne viene a ser como estirarle la jeta a Belén Esteban hasta dejarla unos labios estirados tipo rape!: 'Un pasito palante, María, y un pasito patrás'…

En fin.

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