Antimanual Electoral (PP): Juan Carlos Suárez-Quiñones, el tizón al rojo vivo para las autonómicas del Partido Popular en León

El presidente de la Junta, Alfonso Fernández Mañueco, y el consejero de Medio Ambiente, Juan Carlos Suárez Quiñones.

El PP en León tiene un grave problema. Y en Valladolid también. Tienen que elegir un cabeza de lista en la provincia leonesa para las elecciones autonómicas... y no es precisamente algo que sea fácil como en cualquier otra circunstancia.

Lo normal –lo de siempre, vaya–, es que sea uno de los altos mandatarios de la formación en la provincia o el cargo más alto en la Junta de Castilla y León. Y que tenga algo de labia en los mítines. Vamos, que sepa hablar sin trabarse y sea capaz de lidiar las insidiosas preguntas de los periodistas en las entrevistas. Y en los últimos comicios la opción clara ha sido, desde 2019, la del consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones.

De hecho, Suárez-Quiñones sustituyó en julio del año pasado como presidente provincial en funciones (y ahí sigue, sin haberse llevado a cabo la elección provincial) a la anterior lideresa del partido en León, Ester Muñoz –ahora en labores nacionales como portavoz popular del Congreso– y era la opción más clara que tenía el PP para las elecciones que se preveían para este año 2026.

Pero tras su actuación en los incendios del verano –que comenzó con una más que inoportuna comida en Gijón mientras comenzaba a arder simultáneamente media provinca y siguió con una sorprendente rueda de prensa en la que ironizó que hasta los políticos “tenían la mala costumbre de comer”, mientras se multiplicaban sin control los focos–, el consejero de Medio Ambiente se incineró políticamente tanto, o más, que la propia provincia leonesa donde ardieron más de 160.000 hectáreas en el mes de agosto. A partir de aquel momento, 'desapareció' del foco informativo y ha vuelto a rastras cuando le ha obligado la oposición.

Así que el problema no sólo está en León, sino que también lo tiene Valladolid. Concretamente Alfonso Fernández Mañueco, que va a tener que decidir quién lidera la lista electoral leonesa popular teniendo en cuenta que la imagen de Quiñones en León está completamente abrasada. Algo agravado por la falta de combustible en el partido leonés para cocinar la lista electoral, porque tampoco es que quede queda entre los populares leoneses mucha madera que quemar. Salvo, quizás, el portavoz en las Cortes, Ricardo Gavilanes, que es de imaginar que no quiera inmolarse en esta circunstancia tan ceniza provocada por la actuación del consejero de Medio Ambiente; al que, recordemos, le costó Dios, ayuda y milagro dar explicaciones en el parlamento autonómico de lo que había ocurrido en verano. Y casi libra de hacerlo.

Así las cosas, en el PP tienen un problemón de los gordos. Porque las previsiones sociométricas en León apuntan a un resultado tan ajustado que sólo el partido que las gane podría llegar a tener cuatro procuradores, con tres los demás en liza. Un escenario con un resultado plausible, debido a la intensa lucha política en la provincia de León, apunta a un reparto de los 13 procuradores en un 4-3-3-3 (las demoscópicas internas de los partidos apuntaban hace un mes a que PSOE y UPL se juegan el cuarto; mientras el PP y Vox se llevan los restos, tres cada uno) y eso significaría, sí o sí, que el PP perderá un procurador con respecto a las elecciones de 2022... y dos respecto a las de hace poco más de diez años, cuando con Silván encabezando la candidatura sacó cinco en 2015.

Por lo tanto, ante un resultado negativo, perdiendo un procurador como parece, cualquier candidato alternativo debe ser de esos de poder 'quemarse' sin excesivo problema –ya sabiendo que vienen mal dadas–, ya que la imagen de un cabeza de lista que pierde votos y procuradores queda casi siempre marcada de forma negativa. En estas condiciones Gavilanes lo que querría en todo momento es que no le mandaran salir al campo a jugar, y que le dejaran de segundo tranquilamente, porque de tercero puede que haya problemas para salir si va liderando el candidato natural previsto antes de agosto de 2025.

Mal de salida y peor de entrada

Es decir, que mal de salida y peor de entrada si termina encabezando la lista Quiñones. Porque podría llegar a darse el caso, vista la tirria que le tienen sus propios conciudadanos leoneses –le han llegado a llamar el Mazón de León–, que todavía el desastre fuera mucho mayor. Que por la debilidad del candidato el resultado por arriba fuera de empate a cuatro entre UPL y PSOE, y entre Vox y PP se tuvieran que repartir cinco procuradores. ¿Podría el PP, visto el impulso de Vox entre los jóvenes, sacar dos procuradores? Difícil, porque depende del sistema de reparto D'Hondt... pero no imposible con un delantero-entrenador quemado en el campo de juego político.

El caso es que en esas, hasta Gavilanes se pensaría mucho ir de tercero –sería una catástrofe política monumental que el PP terminara perdiéndolo y quedando en el último lugar de los partidos con representación cuando hace 12 años era el primero– salvo que tuviera que aceptar encabezar la lista en lugar del consejero de Medio Ambiente en pago al presidente automómico por haberle aupado (contra todo pronóstico), como portavoz en las Cortes de Valladolid.

¿Y Quiñones qué dice de todo esto? Pues callado está, esperando a que Mañueco resuelva el entuerto. El presidente del PP de Castilla y León tiene un complicado incendio interno en el partido, ya que tendría que garantizar a Suárez-Quiñones un puesto en el Ejecutivo posterior a las elecciones (incluso no siendo procurador) para no dejarlo tirado y que tuviera que volver a la carrera judicial en sus últimos años antes de la jubilación.

Y la elección de un sustituto no es nada fácil, por las circunstancias de que es muy probable que nadie con dos dedos de frente que quiera ascender en el Partido Popular quiera presentarse a ese puesto visto cómo andan las encuestas. Que no se sepa nada de las listas en el PP con las elecciones ya convocadas es una situación extrañísima, pero que tiene una explicación evidente: porque es que no hay nadie que destaque... ni para formar la exigua lista de procuradores que estarán en el hemiciclo pucelano a partir del 16 de marzo. Es decir, no hay madera en el PP leonés que arda.

Más que el tizón al rojo vivo de Juan Carlos Suárez-Quiñones; y ahora mismo lo tiene Mañueco pasándoselo a toda velocidad entre las manos para no quemarse con las brasas... y sin saber qué hacer con él.

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