La tragedia de Adamuz trae el recuerdo del accidente ferroviario más grave de la historia de España en Torre del Bierzo

El terrible accidente entre un Alvia y un AVE en la estación ferroviaria de Adamuz en Andalucía –con más de cuarenta muertos hasta ahora– trae al infausto recuerdo el peor siniestro ferroviario de la historia de España, del cual a primeros de este mes se cumplieron exactamente 82 años de lo ocurrido, que fue tapado por las autoridades franquistas, justo en los peores años de la dictadura.

Fue el 3 de enero de 1944, en Torre del Bierzo, a la una y veinte de la tarde. Aquella tranquila estación ferroviaria leonesa, se convirtió de repente en el escenario de un enorme caos y una masacre espantosa, con 84 víctimas oficiales; aunque todo indica que fueron muchas más, posiblemente unas doscientas.

Ocurrió un choque dentro de un túnel con tres trenes implicados y una indeterminada cantidad de muertos al ir uno de ellos repleto de civiles y militares que se dirigían sus lugares de origen a pasar la fiesta de los Reyes Magos con la familia. El Tren Correo 421, procedente de Madrid y con destino a Galicia, impactó dentro del túnel número 20 contra una locomotora en maniobras, y, minutos después, ambos convoyes fue embestido a su vez por un tren de mercancías cargado de carbón que perdió los frenos. La violencia de los impactos y el fuego posterior, alimentado por el carbonero, provocaron una catástrofe de magnitudes inéditas, con cifras de víctimas que varían enormemente según las fuentes debido a que las llamas duraron varios días dentro de la montaña.

La causa, una situación operativa complejo y casi imposible de controlar con las capacidades de la época que se sumó a una jornada extraordinariamente caótica: retrasos acumulados, explotación con material rodante heredado de varias compañías (Renfe se creó en 1941) en un contexto de privación absoluta con el aislamiento en la Segunda Guerra Mundial de una España que quedó devastada en su propia guerra civil. Y a esto sumar el entorno: una línea de montaña con fuertes pendientes. Torre del Bierzo, estación de cruce clave en la bajada del Manzanal, se encontraba en ese momento con maniobras en curso y sin capacidad real para absorber una circulación que superaba a toda su plantilla.

La dictadura franquista tapó lo ocurrido

El régimen franquista, en los peores años de la dictadura, tapó el accidente. La versión oficial cifró los muertos en 84, aunque muchos historiadores y testigos aseguran que fueron entre 150 y 200. En cambio, otras fuentes extranjeras, citando incluso el Libro Guinness de los Records, hablaron de entre 500 y 800 fallecidos, lo que lo situaría incluso como el accidente ferroviario más mortal de Europa. Estas cifras tan elevadas se atribuyen a intereses propagandísticos británicos en plena Segunda Guerra Mundial, que pretendían desprestigiar a Franco por su colaboración económica con la Alemania nazi, especialmente en la exportación de wolframio hacia Francia.

La ausencia de un registro completo de pasajeros —un tren abarrotado en fechas navideñas— y la posibilidad de cadáveres calcinados explican que el número exacto quedara definitivamente en la incertidumbre histórica.

El accidente tuvo su origen en una concatenación de errores técnicos y humanos. El tren correo perdió capacidad de frenado al quedarse sin una de sus dos locomotoras a la salida de La Granja de San Vicente. Cuando descendía por la empinada cuesta del Manzanal, los frenos fallaron y el convoy se precipitó sin control, saltándose estaciones intermedias a gran velocidad. En Torre del Bierzo, el personal ferroviario trató de avisar a los maquinistas, pero ya era tarde: dentro del túnel se encontraba otra locomotora maniobrando con tres vagones, lo que desencadenó el primer impacto.

Chocó un tercer tren cargado de carbón en un incendio en un túnel

El choque inicial provocó un incendio inmediato, agravado por las calderas de vapor y las estructuras de madera de los vagones. Mientras los ferroviarios y vecinos del pueblo intentaban rescatar a los pasajeros, el tren de mercancías 'Santa Fe 5001' se aproximaba con casi treinta vagones de carbón, ajeno al siniestro. A pesar de los esfuerzos desesperados por detenerlo, el convoy impactó brutalmente contra los restos en llamas del tren correo, multiplicando la tragedia. El fuego fue tan intenso que tardó tres días en ser controlado, y muchos cuerpos nunca pudieron ser recuperados.

La investigación técnica del relato apunta a un fallo en cadena del sistema de frenado del convoy correo, agravado por decisiones de explotación: se había establecido como medida de seguridad la presencia de doble tracción (locomotora en cada extremo), pero una de las cabezas tractoras fue retirada en La Granja (San Vicente) por sobrecalentamiento en una caja de engrase. La pérdida de esa locomotora de apoyo redujo la capacidad de retención del tren en pendiente y derivó en una situación de carrera descontrolada, evidenciada al rebasar sin detenerse la estación de Albares.

En paralelo, debido al retraso y a la gestión del tráfico, se desarrollaban maniobras ferroviarias dentro del túnel nº 20: la locomotora 4421 desplazaba tres vagones hacia el otro lado. Al no poder detenerse en Torre del Bierzo, el Correo 421 penetró a gran velocidad en el túnel e impactó con la máquina de maniobras. El choque provocó descarrilamientos, formación de amasijos dentro de la infraestructura y un incendio inmediato alimentado por la madera de los coches y el material transportado, quedando bajo la montaña varios coches de correos, equipajes y primera clase.

A la situación crítica se sumó, minutos después, la llegada del tren de mercancías cargado de carbón, remolcado por la ‘Santa Fe’ 5001, con casi una treintena de vagones y una masa aproximada de 747 toneladas. Aunque se intentó advertir a su maquinista, el convoy no pudo detenerse a tiempo y colisionó violentamente contra los restos del accidente previo. Este segundo impacto multiplicó la destrucción: descarrilamiento generalizado, vuelco y apilamiento de vagones y prolongación del incendio, que según el texto tardó tres días en ser controlado debido a la imposibilidad de acceso por humo y temperaturas extremas en el interior del túnel. En este documentalín de Youtube de debajo se puede conocer más de la tragedia.

La magnitud del desastre, unida a la censura del régimen, impidió que el país conociera la verdadera dimensión del drama. La prensa madrileña apenas lo mencionó en breves notas, mientras que en León algunos periódicos ofrecieron una cobertura más amplia dentro de los límites de la época. Los testimonios afirman que los fallecidos fueron trasladados en tren a León, donde las autoridades minimizaron los hechos y la leyenda dice que las funerarias se quedaron sin ataúdes en toda la provincia. El suceso quedó así envuelto en el silencio oficial, con los rumores y cifras dispares alimentando el mito durante décadas.

Hoy, el accidente de Torre del Bierzo forma parte de la memoria más trágica del ferrocarril español. Aunque el túnel número 20 fue desmontado en los años ochenta, el suceso sigue recordándose como un símbolo del ocultamiento franquista y de la fragilidad humana ante la tecnología. Películas, artículos y homenajes mantienen vivo el recuerdo de aquel día que convirtió una estación berciana en sinónimo de tragedia, mito y silencio histórico.

Si quieres saber más sobre el accidente con más muertos de la Historia de España, continúa informándote en este otro reportaje pinchando aquí

Los accidentes más graves, como Angrois en 2013 y el del Ferrobús Cadiz-Sevilla en 1982, rondan los ochenta muertos

Una macabra casualidad indica que las cifras oficiales de los accidentes ferroviarios más graves ocurridos en España en el último siglo ronden los ochenta muertos.

Así sería con las cifras oficiales de Torre del Bierzo, 84, y los dos siguientes, el de Angrois del AVE en 2013 y el del Ferrobús Cádiz-Sevilla en 1982.

El accidente del AVE en Galicia, en la infausta curva de Angrois, es el segundo más grave registrado en la Historia de España. El 24 de julio de 2013, un tren Alvia que cubría la ruta Madrid-Ferrol descarriló en la curva de A Grandeira, a tres kilómetros de la estación de Santiago de Compostela, causando 80 muertos y 144 heridos entre las 224 personas a bordo. El tren, un modelo Serie 730 de Renfe, circulaba a 191 kilómetros por hora, más del doble de la velocidad permitida. El maquinista, distraído por una llamada telefónica del interventor, no advirtió la inminencia de la curva y aunque activó el freno de emergencia, el impacto fue inevitable. Una cámara de seguridad registró el brutal descarrilamiento de los trece vagones, cuatro de los cuales volcaron completamente y muchos de ellos se destrozaron al caer a una trinchera.

En el tramo donde ocurrió el siniestro, el tren circulaba únicamente bajo el sistema de seguridad ASFA, ya que el ERTMS —capaz de detener automáticamente el convoy en caso de exceso de velocidad— había sido desactivado por decisión de Adif. Este hecho, sumado al error humano y la falta de redundancia tecnológica, fue clave en la magnitud de la tragedia, que se convirtió en uno de los accidentes ferroviarios más graves de Europa en el siglo XXI.

77 muertos en 1972 en el ferrobús Cádiz-Sevilla

Pero no sólo el accidente de Santiago de Compostela se configura como uno de los más brutales de la Historia de España junto con este de Adamuz en Granada, sino que parece haberse olvidado el del Ferrobús Cádiz-Sevilla en 1972, otro muy similar en fallecidos, en el que murieron según los datos oficiales 77 personas tras descarrilar el ferrobús Cádiz-Sevilla.

Este siniestro, que quedó en el recuerdo con el nombre del accidente ferroviario de El Cuervo, lo haría ser el tercero con más muertos de la Historia de España. Aunque algunos medios locales elevaron la cifra de muertos a 86 pero como el accidente también se produjo en tiempos de Franco, esos datos no se pueden confirmar.

Otros accidentes ferroviarios de magnitud

El año 1980 estuvo marcado por dos choques de gran magnitud. En julio 17 personas fallecieron a consecuencia del choque frontal del Talgo Barcelona-Madrid con un mercancías detenido en la entrada del estación Torralba del Moral (Soria). Sólo dos meses después, en septiembre, el tren Madrid-Valencia colisionó con un autobús de transporte regular en un paso A nivel, que tenía las barreras levantadas, a la altura de la localidad valenciana de Chirivella. Murieron 27 pasajeros del autocar mientras que los viajeros del tren salieron ilesos.

Pese a la cantidad de accidentes ferroviarios mortales que guarda la hemeroteca española (se puede consultar un listado más exhaustivo en este reportaje de Cordópolis), en probabilidades el ferrocarril es uno de los sistemas de transporte más seguros. Los siniestros suelen producirse o por errores humanos (como pasó en Angróis y Torre del Bierzo) o problemas en la infraestructura o fatiga de materiales.

En el caso de Adamuz la mayoría de los expertos muestran su incredulidad de que hayan podido producirse tantos muertos en una recta, con la mala casualidad de que se cruzaran dos convoyes, y no son capaces de discernir qué ha podido causar el choque, pidiendo prudencia hasta que lo desvele la investigación y ofreciendo sus condolencias a las familias de los fallecidos.