Programa de ópera y danza en los cines Van Gogh: obras en directo desde Londres, París o Roma

Representación de Madama Butterfly

Tras el descanso veraniego, las retransmisiones de ópera y ballet regresan a las salas de los Cines Van Gogh. Presentan una temporada lírica que viaja por los escenarios más importantes del mundo: de Covent Garden a París, de La Scala a Salzburgo. Durante tres meses se proyectarán once títulos, casi la mitad de ellos en directo.

El pistoletazo de salida lo dará el martes 27 de septiembre Madama Butterfly, en directo desde la Royal Opera House de Londres. La soprano italiana Maria Agresta y el barítono español Carlos Álvarez protagonizan la tragedia japonesa de Puccini. La producción de Moshe Leiser y Patrice Caurier, que vio la luz hace dos décadas, aún conserva su elegancia minimalista.

Sin moverse de la capital británica, el 12 de octubre llega uno de los platos fuertes del año: Aida, de Verdi. Una de las batutas de mayor prestigio mundial, Antonio Pappano, inicia su último curso como responsable musical del teatro. Aparte de un elenco de renombre (Elena Stikhina, Francesco Meli, Ludovic Tézier), destaca la dirección escénica de Robert Carsen. El veterano canadiense sitúa la acción en la actualidad, en un estado totalitario.

Pese a que nuestra época no se caracteriza por las grandes voces, hay figuras que brillan por sí solas. Juan Diego Flórez se enfrenta a uno de los mayores retos de su carrera con La Bohème (20 de octubre, en directo en la Royal Opera). Después de varias décadas centrado en el repertorio ligero y el bel canto, el tenor peruano aborda un papel que requiere mayor intensidad y volumen: el del poeta Rodolfo, enamorado de la costurera Mimì (la estadounidense Ailyn Pérez). Los arroparán los decorados de época (la buhardilla, las calles de París del XIX) del inglés Richard Jones, ganador de seis premios Olivier.

El tercer título de Puccini de este otoño tenía que ser su última obra maestra; la partitura (inconclusa) que escribió justo antes de morir en 1926: Turandot  (17 de noviembre). Quién mejor para dirigir esta trama, ambientada en la China legendaria, que el mismísimo Ai Weiwei. El famoso artista plástico (1957), que por su activismo político ha sufrido detenciones y censura en su país, firma en Roma su primer montaje operístico. En él, fusiona el folclore oriental con el mundo contemporáneo, proyecciones de vídeo y formas geométricas en el escenario. A la batuta, la ucrania Oksana Lyniv, que en enero pasó a la historia por ser la primera mujer a cargo de un teatro lírico italiano (el de Bolonia). Otro destacado regista, el murciano Paco Azorín, recibió ovaciones por su Otello para el Sferisterio de Macerata, con Stuart Neill como protagonista (jueves 24 de noviembre).

La selección de títulos de esta temporada da prioridad a los grandes éxitos del repertorio, pero Cines Van Gogh también deja un hueco a óperas más arriesgadas o menos habituales. El 27 de octubre, en directo desde París, Salomé demostrará que no ha perdido un ápice de vigencia. Richard Strauss revolucionó Europa en 1905 gracias a la disonancia de su armonía y a la crudeza de su libreto, adaptación de la obra de Oscar Wilde. La cineasta norteamericana Lydia Steier lleva a escena el pasaje bíblico de la hijastra de Herodes, que baila la danza de los siete velos para que éste le conceda su deseo: la cabeza de Juan el Bautista, servida en bandeja de plata.

También en la Bastilla, el 10 de noviembre, Capuletos y Montescos (1830). Un hito por dos razones: el debut en el foso de Speranza Scappucci (1973), que el pasado invierno se convirtió en la primera mujer en dirigir una ópera de repertorio en La Scala; fue precisamente ésta, la adaptación de Bellini de la tragedia de los amantes de Verona. Y segunda, la elegante producción de Robert Carsen, sobria, emotiva, apoyada en el uso de la luz. La partitura exige dos protagonistas femeninas, aquí Julie Fuchs (Julieta) y Anna Goryachova (travestida como Romeo).

Quizá la mayor novedad de este otoño lírico en Van Gogh sea su especial dedicado a Rossini. Aprovechando el 155 aniversario de la muerte del cisne de Pésaro y el estreno de varias producciones, las salas reúnen cuatro títulos. Dos de ellos se harán esperar hasta 2023 (El barbero de Sevilla en febrero, El conde Ory en junio). Los otros dos son El turco en Italia (1 de diciembre), en La Scala de Milán, con el gran barítono uruguayo Erwin Schrott y la soprano Rosa Feola; y La italiana en Argel (15 de diciembre), grabación desde el Festival de Salzburgo con la incomparable Cecilia Bartoli y el bajo ruso Ildar Abdrazakov. Como actividad complementaria, ese mismo mes los cines celebrarán un homenaje gastronómico: una degustación de cocina italiana. Al compositor se le recuerda tanto por su música como por su pasión por la comida; de hecho más de un plato tradicional lleva su nombre, como el Turnedó Rossini.

Ninguna temporada de Van Gogh estaría completa sin la danza. El jueves, 3 de noviembre, el Royal Ballet despliega su insuperable plantel de estrellas (Natalia Osipova, Ryoichi Hirano, Laura Morera, Francesca Hayward) en Mayerling. Cumbre del estilo de Kenneth MacMillan, sorprendió en 1978 por la expresividad de su coreografía, la música de Liszt y la sordidez de su argumento: narra la muerte del joven heredero del imperio austro-húngaro, Rodolfo de Habsburgo, en un pabellón de caza cercano a Viena. Finalmente, como despedida del año, no puede faltar el habitual reencuentro navideño con El cascanueces, de Chaikovski (27 de diciembre). A la solista más célebre de la compañía británica, la argentina Marianela Núñez, se suma el ruso Vadim Muntagirov.

Este es el programa completo:

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