Mercedes G. Rojo retoma la poesía con 'De este lado de la luz', el lazo a una década de retroalimentación artística

La escritora leonesa Mercedes G. Rojo posa con sus poemarios 'Días impares' y 'De este lado de la luz'

César Fernández

La escritora e investigadora Mercedes G. Rojo (Astorga, 1961) cerró el invierno con uno de sus rescates literarios y abre la primavera rescatando uno de sus perfiles. Sacó a la luz en marzo Dolores Fernández Geijo. Tejedora de urdimbres, vientos y palabras, un volumen fruto de un trabajo sistemático y meticuloso. Y publica en abril (la puesta de largo será este jueves 9 a las 19.30 horas en la Sala Región del Instituto Leonés de Cultura, con la propia Rojo y la también escritora Elvira Martínez Ropero) el poemario De este lado de la luz, resultado de un proceso más espontáneo que va a golpe de instinto. Con todo, uno y otro acaban entrelazándose al titular la autora el último poema como 'Quedó el telar en silencio', dedicado a aquella artesana de la lana y transmisora del folclore maragato que es protagonista de su más reciente homenaje a mujeres leonesas del siglo XX.

El caso es que, en realidad, De este lado de la luz comenzó a escribirse hace más de diez años. Su génesis se remonta en el tiempo a la invitación hecha por Xavier de Tusalle para publicar un poemario en su sello LápizCero Ediciones tras oír recitar de casualidad en un bar de Madrid a Mercedes G. Rojo, que ya entonces había participado en obras corales y antologías, pero nunca se había planteado publicar un libro propio de poesía. El resultado fue en febrero de 2016 Días impares, una miscelánea que combina poemas y relatos en prosa poética. “Yo me muevo entre dos aguas”, dice la autora, que responde así cuando le preguntan cómo llega a cada género: “Yo no elijo. Realmente es el texto, el tema o la situación los que me llevan a escribir en verso o en prosa poética”. La temática, aunque a veces trasladada al papel de forma solapada, sí es recurrente en torno a preocupaciones personales como la violencia de género o la memoria histórica.

Con prólogo de Marifé Santiago Bolaños, el poemario se tituló Días impares. “Para mí, son días en los que como que las cosas todavía están incompletas y van creciendo. Se van haciendo cada más grandes. Es como una búsqueda”, explica la autora. Sin pretenderlo, Rojo acabó encontrando retroalimentación cuando su amiga y comisaria de arte Isabel Bettina Caparrós montó una exposición (estrenada en Madrid y redimensionada más tarde en Córdoba) en la que artistas internacionales se inspiraron en textos de Días impares. La muestra resultó otro estímulo de ida y vuelta. Y es que Rojo, que un par de años después publicó su segundo poemario, Pecado de omisión, aprovechó muchas de aquellas fotografías, lienzos y esculturas como caldo de cultivo de un nuevo libro de poesía que ve la luz justo una década después.

La escritora Mercedes G. Rojo, en la plaza de Don Gutierre de León con su primer poemario, 'Días impares'.

El poemario (el cuarto ya de la autora) entronca con aquellas exposiciones hasta el punto de que su título, De este lado de luz, surge de dos de sus fotografías. “Son dos fotografías en blanco y negro en las que, desde un interior, se la luz al fondo”, señala al explicar las instantáneas de la fotógrafa y poeta Marga Clark, a la sazón sobrina nieta de Marga Gil Roësset, escultora, ilustradora y poeta de la Generación del 27, una hornada en la que precisamente Mercedes G. Rojo ha escarbado para seguir el hilo de autoras leonesas de ayer protagonistas de sus rescates literarios como la cacabelense Manuela López García. El libro fue armándose durante estos años y se edita ahora acompasándose con dos ritmos: el de publicar poesía cada tres años aproximadamente (su tercer poemario, Poemas para días de sol y lluvia, ilustrado por Carmen Gómez Ordás, salió en 2023) y el de conectar justo diez años después con aquel Días impares para así “cerrar un capítulo” de su biografía y su bibliografía.

Editada por el sello leonés Ediciones del Lobo Sapiens, la nueva obra está íntegramente volcada en verso. “Normalmente”, relata Rojo, “utilizo verso libre. Sí que juego un poco con lo visual y, sobre todo, con el ritmo. Me gusta que el ritmo esté muy estudiado. Le doy muchas vueltas”. La autora, que dedica muchos meses del año a coordinar los homenajes literarios a leonesas ilustras, tira de versatilidad para dar carrete a otro género al que llega de forma diferente, muchas veces de manera espontánea. “No es la primera vez que voy conduciendo y tengo que parar el coche”, ilustra. “Lo mismo me sirve una cafetería que un banco o una roca frente al mar”, añade sobre esos momentos de inspiración que van sentando las bases de nuevos libros. “Voy un poco a salto de mata. De momento, no tengo tiempo de sentarme y de ponerme exclusivamente a crear”, abunda sobre un proceso que afronta de un modo “mucho más personal y más íntimo”.

De este lado de la luz, que también se presentara el día 12 de junio a las 20.00 horas en la biblioteca de Veguellina de Órbigo y en la Fundación Merayo en una fecha de verano todavía por determinar, se abre con esos diálogos con las obras de la exposición comisariada por Isabel Bettina Caparrós para proseguir con otros momentos de inspiración y terminar con el “tiempo para las remembranzas”. Ahí tienen hueco homenajes como ese 'Entre la realidad y el recuerdo' dedicado a Luis Mateo Díez con alusiones a los grajos y un sochantre protagonistas del relato del premio Cervantes llevado al cine por Chema Sarmiento en El filandón o ese último 'Quedó el telar en el silencio' tributado a Dolores Fernández Geijo. Y así queda hilado un proceso creativo que se abrió hace diez años y que se entrelaza con su trayectoria más reciente.

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