La campaña de incendios en Castilla y León arrancará con 5.001 efectivos, uno de cada cinco todavía privados
Convertir todo el operativo de extinción en un operativo cien por cien público era una de las grandes promesas, de las más relevantes lecciones aprendidas, tras el año histórico de incendios graves sufrido en 2025 en Castilla y León, según se ha cuantificado hoy de manera oficial por primera vez con 171.900 hectáreas arrasadas en total.
Pero se trata de un proceso todavía lento, de manera que cuando comience la campaña de incendios el viernes 12 de junio todavía mantendrá casi una quinta parte de trabajadores vinculados a empresas privadas y subcontratadas por la Consejería de Medio Ambiente: uno de cada cinco aún formarán parte de un operativo privado. No será, de hecho, hasta el horizonte máximo de 2028 cuando expirará el último de los contratos en vigor y el último empleado será transferido a la empresa pública Tragsa.
Así lo ha aclarado hoy pública el consejero de Medio Ambiente en funciones, Juan Carlos Suárez-Quiñones, admitiendo que de los 5.001 profesionales del operativo que habrá este año -con un considerable aumento respecto a los 4.720 del pasado año-, en torno a 900 quedan aún fuera del paraguas público. Y además, una buena parte de ellos, 190, jamás podrán subrogarse públicamente por ser figuras laborales como pilotos de helicóptero o conductores de bulldozer, entre otros. No se refirió al hecho, desvelado por ILEÓN, de que sí se han producido contratos nuevos, por un valor conjunto de casi 7 millones, que se siguen contratando a empresas privadas.
A pesar de todo, Suárez-Quiñones sacó pecho de una situación que para este nuevo año tildó de “mejora en eficacia y capacidad de respuesta” frente a los nuevos “incendios de sexta generación, catastróficos”, resaltando por ejemplo que se invertirá un total de 160 millones de euros en el operativo de lucha contra incendios, 60 millones más que el año pasado, y partiendo de una cifra de 60 millones que se consignaban en el no menos terrible año 2022.
En el recuento de esa escalada de medios, el todavía consejero detalló que habrá una suma total de 35 aéreos (diez de ellos estatales), 220 cuadrillas terrestres (111 de ellas helitransportadas), 365 autobombas y vehículos pick-up, 40 retenes de maquinaria, 15 vehículos PMA y 15 drones a mayores. Y frente a las críticas del pasado año y el actual por el cierre de las tradicionales torres de vigilancia humana, cifró en 322 los puestos disponibles para esta campaña por toda la Comunidad, al sumarse 62 nuevos (se estrenan en Segovia y Palencia, cubriendo así siete provincias), y cifrarse más de la mitad en cámaras de vigilancia y no en personas: 164.
La campaña cubrirá inicialmente 12 de junio al 12 de octubre, cuatro meses, pero Suárez-Quiñones insistió en que el operativo está en marcha todo el año: “Ahora es más anual que nunca”. Y es que, para ejemplificar que hay trabajo todo el año, cifró en 633 los incendios que ya se han producido desde inicio de año hasta principios de junio, más que la media de 516 en el último decenio. De ellos, aseguró que hubo 526 conatos -menos de una hectárea de superficie- (un 83%), lo que interpretó como un un “récord” por rápida intervención que hizo que no fueran a mayores.
Colaboración ciudadana y entre administraciones
Por otro lado, en la presentación oficial de hoy en la sede del Centro del Fuego de León, el consejero de Medio Ambiente quiso destacar que “el operativo está preparado pero precisa de colaboración tanto de los ciudadanos como de otras administraciones”, al tiempo que agradeció la lucha “incansable” de los profesionales durante la campaña del año pasado, la peor que todos, él incluido, han vivido.
Suárez-Quiñones ha insistido en que los incendios intencionales suelen ser los más peligrosos, los que más ponen en riesgo a la población y a los medios de extinción, por lo que pide extremar las precauciones especialmente en temporada alta. Y mencionó los planes aprobados por ayuntamientos y contrataciones delegadas por la Junta en las diputaciones para proteger, sobre todo, a los pueblos más vulnerables de las llamas, a pesar de que en provincias como León el ritmo hará que no estén completos los anillos de protección ni disponibles todos los medios en la mayor parte de este verano.