Casi quince años de retrasos e incumplimientos dan para mucha frustración, reparto de culpas y también un doble camino: o lucha o resignación. Con el símbolo del desastre de infraestructuras que supone la actual situación de desidia de la línea ferroviaria de la antigua Feve, un proyecto que nació hace 132 años en la provincia leonesa y que impulsó su mayor desarrollo histórico, León continúa de momento aferrada a la lucha.
Sin embargo, esa pelea se ve empañada a veces por una rivalidad e inmediatez política de cruce de responsabilidades que se nutre a partes iguales de medias verdades, no pocas falsedades y bastante mala memoria. Pero los documentos y decisiones, las culpas, tienen nombres, apellidos, claves y fechas. De modo que señalar por qué hemos llegado hasta aquí, sin que en los últimos 15 años la línea permanezca plenamente operativa y completa, con trenes circulando desde Bilbao por la Montaña Oriental leonesa y hasta el corazón de León, es una vía abierta y tiene luz al final del túnel. Viajemos por esta cronología de la desidia.
Todo iba bien hasta que en los últimos coletazos del Gobierno del socialista leonés José Luis Rodríguez Zapatero, bajo el mandato de 'su' alcalde Francisco Fernández, antes de 2011 diseña y anuncia un ambicioso proyecto de tranvía en León que integraría Feve y se ramificaría por toda la capital a través de cuatro líneas en total. Todas sus fases costarían cerca de 300 millones de euros y estarían completas en 2016.
Una vez diseñado todo, otro veterano socialista leonés, Ángel Villalba, se convierte en todopoderoso presidente de la empresa pública Feve en el año 2008, en pleno estallido de la crisis. No fue óbice para que bajo su mandato se cabalgaran una serie de contratos millonarios: por un lado para una ambiciosa integración ferroviaria desde el norte de la ciudad de la vía estrecha y por otro para comenzar a contratar los trenes-tranvía (tren-tram).
De 16 a 62,3 millones para los tren-tram
Según demostraron posteriores sentencias, con litigios de más de una década, Villalba encadenó en unos pocos meses una fiebre de contratos, que arrancaron en diciembre de 2009: Feve licitó por 16 millones cuatro unidades de tren-tram. El concurso quedó desierto, nadie se presentó. Por eso se contrataron de manera directa en mayo de 2010 a la compañía Vossloh España SA (que después y hasta hoy sería Stadler Rail Valencia).
En escasas semanas, el Consejo de Administración de Feve compromete la compra de al menos 24 máquinas más, otras cuatro a mayores en abril de 2011 y dos contratos de piezas por un valor conjunto de casi 8 millones, el último pocos días después de la destitución de Villalba, en los albores del año 2021. La Audiencia Nacional haría años más tarde la cuenta final: en año y medio se contrataron 'a dedo' a la misma compañía material rodante y mecánico por valor de 62,3 millones de euros.
Vuelco total hacia el PP
Por el camino, a pesar de tenerlo todo diseñado, el PSOE perdió todo su poder en el fatídico 2011, tomando el relevo el PP en todas las instituciones, Gobierno y Ayuntamiento incluidas. Pero de momento, los ambiciosos planes ferroviarios y tranviarios de León se mantuvieron. Por eso, el 11 de septiembre de 2011 se marcó para siempre en el calendario de León como el día del cierre de la línea hasta la céntrica estación de Matallana, para que comenzaran todas las obras y contratos. Ese día dejaron de pasar los trenes de siempre. No tardarían en levantarse físicamente las vías y un autobús de Alsa comenzó a traer y llevar a los pasajeros desde y hasta la estación de La Asunción, en el extrarradio. Igual que continúa.
Tras prometer frenar la crisis, el PP liderado por el presidente del Gobierno Mariano Rajoy, con el alcalde Emilio Fernández en León y su después sucesor y entonces consejero de Fomento de la Junta, Antonio Silván, desenfundó la tijera presupuestaria. Fueron muchos los proyectos de la 'era Zapatero' afectados y a Feve en León le pesó de dos maneras: por un lado, declarando inviables las cuatro líneas de tranvía tanto económica como técnicamente. Tan sólo se mantuvo la promesa del tramo de 1,8 kilómetros entre Matallana y la Universidad (La Asunción). De 71 millones de presupuesto original pasó a 11 millones.
Por otro, el fugaz relevo de Villalba al frente de Feve antes de que desapareciera e integrara en Renfe-Operadora, Marcelino Oreja Arburua, bajo el mandato de la ministra popular Ana Mato, dice detectar “irregularidades gravísimas” en los contratos con Vossloh España SA: se ha inflado un 1.150% el número de trenes contratados. Sin embargo el Ministerio de Fomento tarda un año en dictaminar la nulidad del contrato para los tren-tram, y ni siquiera lo firma la ministra. Bajo este criterio, la Audiencia Nacional en mayo de 2015 le da la razón a la compañía y sentencia que los contratos leoneses de Villalba no son nulos, continúan.
La decisión histórica del adiós
Pero ese mismo mayo de 2015 el Gobierno del PP toma, de tapadillo, vía Boletín Oficial del Estado, una decisión que se ha demostrado irreversible para maldición de la línea ferroviaria leonesa: expulsa el tramo urbano de Feve en la capital del Catálogo de Líneas y Tramos de la Red Ferroviaria de Interés General (RFIG). ILEÓN lo publicó en primicia pero los mandatarios locales, autonómicos y nacionales disimularon, e incluso lo desmintieron.
No es hasta 2016 que el Ministerio retoma las obras de integración y vuelven a instalarse las vías, aunque los trabajos, con abundantes parones, se dan por culminados en 2018, eso sí, sin ni siquiera entregar Adif la obra al Ayuntamiento de León como se había acordado. En ese mismo 2018 el Ministerio, que se había empecinado en quitarse de encima los millonarios e inflados contratos de los tranvías, que considera innecesarios, recibe en marzo una nueva sentencia de la Audiencia que ahora le da la razón: son nulos de pleno derecho.
Más categórico es difícil: “Resulta evidente, a juicio del tribunal, que la adjudicación inicial adoleció de nulidad de pleno derecho, y que esa nulidad se transmite a los actos posteriores, cuyo origen es esa inicial adjudicación, constituyendo sucesivos hitos tendentes a desarrollar el previo concierto alcanzado entre Feve y Vossloh, en el marco de ese procedimiento negociado sin publicidad”. Para el Alto Tribunal, “la actuación del Consejo de Administración de Feve (dirigido por Villalba) se ha realizado prescindiendo total y absolutamente del procedimiento legalmente establecido, puesto que debió emplear el procedimiento abierto o restringido con la correspondiente licitación pública de los contratos.
Envalentonada por tanta dureza, la compañía Vossloh, ahora Stadler Rail Valencia SAU, todavía reclama ante los jueces algunos millones de indemnización. Pero pierde para siempre en 2010 y lo ratifica el Supremo en 2021.
Los tranvías, circulando en México
Recientemente, la Asociación Ferroviaria Reino de León, con cierta vinculación al Partido Popular, aseguró haber encontrado algunos de los tren-tram leoneses, los fabricados por Stadler, funcionando en otro continente. En concreto dos vehículos ligeros híbridos -electro-diésel-, Citylink LRVs, con capacidad para 284 pasajeros cada uno, cubriendo la línea del corredor interoceánico en el estado de Puebla, México.
Fueron los que se encargaron irregularmente para León y cuyos contratos anuló el propio PP. Por eso la empresa ya era libre de comerciar con ellos y sacarles algo de partido, visto que no iban a conseguir indemnización. Y es que la Audiencia y el Supremo, aún resaltando las irregularidades manifiestas de los contratos originales, eximieron finalmente de Ángel Villalba, igual que hizo también una investigación del Tribunal de Cuentas. Sin embargo, jamás volvió a la primera línea de la política.
Otra vez la pelota en el tejado socialista
En el verano de 2018 una moción de censura quita del poder nacional a Rajoy (PP) para situar al socialista Pedro Sánchez, que no demuestra tener mucha prisa por cumplir las promesas de reabrir el tramo urbano de Feve. Sin trenes ni tranvías, y con una gran degradación por falta de mantenimiento, la obra realizada languidece.
Hasta que en una visita de 2021, del entonces ministro de Transportes del PSOE, José Luis Ábalos, para apuntalar el pacto con Unión del Pueblo Leonés (UPL) para cogobernar la Diputación leonesa, anuncia una solución normativa vía Real Decreto para volver a incorporar el tramo abandonado como ferroviario. En pocos meses, otro jarro de agua fría: Adif admite que este paso imprescindible resulta “imposible”.
Vagas promesas pero apenas cambia nada en el segundo Gobierno de Sánchez, cuando nace la Plataforma en Defensa de Feve, que mantiene protestas crecientes y documenta lo que cree que son argumentos para el cierre definitivo de la línea: cientos y cientos de incidencias, desde retrasos a cancelaciones, de averías a descarrilamientos.
Hasta que con Óscar Puente, exalcalde de Valladolid, como ministro de Transportes, brota el nuevo y actual argumento: en tanto que no existen tranvías sólo eléctricos, y los diésel están prohibidos en el centro, hay que dar salida a la obra realizada en la vieja traza ferroviaria de la ciudad. Por eso, retomando un planteamiento de la efímera ministra Raquel Sánchez, se propone enterrar las vías instaladas para crear sobre ellas una 'carretera' por la que pueda circular un autobús de baterías hasta la estación de Matallana.
Una propuesta que se acaba de desvelar que el Ministerio, desde Adif, puso en marcha en verano del año pasado pero oculto, cinco meses antes de acudir a León a convencer a los 14 alcaldes del trazado por la provincia. Estos, tras los bandazos iniciales de alguno de ellos, como el alcalde de León, José Antonio Diez, ahora firman negarse de manera tajante, en vísperas de una nueva manifestación.
Hasta aquí los datos objetivos y demostrables sobre todas las responsabilidades en uno de los más alocados fracasos de las administraciones para un servicio público que era vital para vertebrar la provincia de León y que sigue en vía muerta. Y a partir de aquí, cuenta nueva a futuros avance o bandazos que cada cierto tiempo sigue dando esperanza o amenazando al viejo tren de la Feve.