El Camino de Santiago pierde a una de sus figuras más singulares en la provincia de León. Tomás Martínez de Paz, histórico hospitalero de Manjarín, ha fallecido este jueves, según ha dado a conocer el Albergue Parroquial Domus Dei de Foncebadón, que lo ha recordado como “un hombre bueno, desinteresado y afable”, además de “un histórico del Camino y una figura irrepetible”.
Tomás llegó a Manjarín en 1993 junto a un grupo de amigos, cuando este antiguo pueblo de Maragatería estaba completamente abandonado. Con pocos medios pero una firme vocación de servicio, recuperó un viejo refugio y comenzó a ofrecer café, caldo y cobijo a los peregrinos que atravesaban uno de los tramos más exigentes del Camino Francés, entre Rabanal del Camino y El Bierzo. Desde entonces, durante décadas, guió y acogió caminantes de todo el mundo sin pedir nada a cambio, más allá de la voluntad de cada cual.
Conocido popularmente como 'el último templario', Tomás se convirtió en un personaje inseparable del paisaje del puerto de Foncebadón: barbado, austero, profundamente comprometido con los valores de ayuda al más débil y con una visión casi espiritual del Camino. Además de su labor diaria en el albergue, en los últimos años utilizó las redes sociales para informar sobre el estado del tiempo, alertar de peligros y defender un Camino más humano y solidario.
Su fallecimiento ha generado numerosas muestras de cariño y recuerdo entre peregrinos, hospitaleros y vecinos. Su cuerpo se encuentra en el tanatorio de Ponferrada. Su cuerpo será incinerado este viernes y el funeral tendrá lugar a las 18.30 horas en el Santuario de Nuestra Señora de La Encina. Tomás Martínez de Paz deja una huella imborrable en el Camino de Santiago, la de quienes hacen del caminar un acto de acogida, resistencia y luz compartida.