Detienen al autor de amenazas de muerte por Whatsapp con imágenes de violencia extrema que consiguió 1.000 euros
La Guardia Civil ha esclarecido una estafa cometida mediante amenazas y extorsión a través de la aplicación de mensajería WhatsApp en la que un vecino de Salamanca llegó a entregar más de 1.000 euros después de recibir amenazas de muerte contra él y sus familiares. La investigación ha permitido identificar al presunto responsable en León, según se informa en una nota de prensa de la Subdelegación del Gobierno en la provincia.
Los hechos comenzaron aproximadamente un mes y medio, después de que la víctima, mientras se encontraba con un grupo de amigos, contactara junto a ellos a través de su teléfono móvil con varias mujeres con la intención de contratar sus servicios. Posteriormente decidió no continuar con la situación, bloqueó los números de teléfono utilizados.
Tiempo después, comenzó a recibir mensajes de un número desconocido en los que se le reclamaban distintas cantidades de dinero bajo amenazas de causarle la muerte tanto a él como a sus familiares. El autor trató de incrementar el temor de la víctima enviándole periódicamente imágenes de extrema violencia.
La víctima llegó a bloquear los números desde los que recibía las amenazas, pero el presunto extorsionador continuó contactando con ella desde otras líneas telefónicas. Ante la presión y el miedo generado, realizó varias transferencias bancarias que en conjunto superaron los 1.000 euros, según se pudo constatar después.
Sin embargo, las exigencias económicas no cesaron pese a los pagos realizados. Esta situación llevó finalmente a la víctima a denunciar los hechos a través de la Sede Electrónica de la Guardia Civil. La denuncia fue recibida por la Oficina Nacional de Recepción Electrónica de Denuncias (ON-Red) y trasladada al Equipo @ de la CiberComandancia, con sede en León, que inició la investigación para identificar al responsable y reconstruir la operativa utilizada.
Una investigación detallada
Los agentes analizaron las conversaciones mantenidas con la víctima, los diferentes números de teléfono empleados durante las amenazas y los movimientos económicos vinculados a los pagos realizados. El cruce de toda esta información permitió determinar cómo se había desarrollado la extorsión e identificar al presunto autor.
Una vez esclarecidos los hechos y determinada la presunta responsabilidad, las diligencias fueron remitidas a la autoridad judicial competente en León. La Guardia Civil considera esclarecido así un delito de estafa cometido mediante amenazas y extorsión.